CALEIDOSCOPIO / El otro debate sobre matrimonio gay

thpm31000000Fri, 11 Dec 2009 22:16:07 +000011pm09 · 7 comentarios

*Publicado en La Catarina el 18 de febrero de 2009.

La manera en que se aborda el tema del matrimonio entre personas del mismo sexo hacia el interior de la comunidad LGBT es poco conocida para la sociedad en general.

Laura Markowitz dice en un artículo de la revista Utne Reader que el verdadero punto del debate sobre matrimonio homosexual es si éste es un intento equivocado por parte de gays y lesbianas de encajar en un ideal heterosexual de relaciones íntimas, o realmente un salto crucial en la carrera de la igualdad de derechos. No toda persona LGBT quiere casarse, o quiere un matrimonio que siga el modelo heteronormativo.

Para algunos gays, lesbianas, bisexuales… legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo no es un paso más a la equidad que implica ser respetado y reconocido por el Estado, sino una forma más en que el mismo Estado impone un estilo de vida del cual tantos LGBTs han hecho lo posible por alejarse. Para quienes comparten esa opinión, obtener el derecho a contraer matrimonio similar a aquél de los heterosexuales es conformarse a lo que ellos hacen, someterse a ‘los otros’, y no significa ser aceptados como ciudadanos diferentes pero igualmente valiosos. El rechazo al matrimonio gay por los mismos gays también puede deberse a la homofobia internalizada que sigue presente en la comunidad. Algunos de ellos tienen serios problemas para conciliar su orientación sexual con el resto de su identidad, con los demás aspectos de su vida, y conciben su orientación después de un punto y aparte que la separa de su familia o trabajo. No contribuir o bloquear el avance de derechos es una muestra más de su lucha interna, de esa homofobia.

Para mí, el punto no es si piensas en el matrimonio como la opción para ti. Se trata más bien de tener esa oportunidad como la tiene la mayoría de la gente, de estar en igualdad de circunstancias, parados en el mismo lugar, con las mismas posibilidades legales y socioeconómicas. Es una elección más. Incluso, muchos LGBTs tal vez la quieran para así tener también la opción de no casarse (muy distinto a no hacerlo porque no pueden). Para que, ya teniendo la posibilidad, puedan optar por no tomarla. Este rechazo es una opción importante también.

No todos en la comunidad LGBT ven el matrimonio como algo que se adecua a sus planes, deseos o necesidades. Tal vez ni siquiera la mayoría. A algunos de ellos no les interesa entonces si se legaliza o no. Esa falta de cohesión en la comunidad LGBT o en el movimiento gay, de la cual he hablado en entregas anteriores, es perjudicial porque dificulta el alcance de equidad total. Creo que la solidaridad en la comunidad es un elemento decisivo en este asunto. Y el Estado debe legislar para que todos tengan acceso a lo mismo, sin importar realmente cuántos vayan a acceder a lo que éste ofrece.

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CALEIDOSCOPIO / Trans…¿qué?

stam31000000Tue, 01 Dec 2009 05:14:59 +000001am09 · Dejar un comentario

*Publicado en La Catarina el 11 de febrero de 2009.

“Somos princesas en una tierra de machos”, dice un muxe en Juchitán, tal vez una de las pocas comunidades en el mundo donde los homosexuales tienen ‘suerte’ de serlo. Los muxes son un grupo de hombres homosexuales de apariencia femenina que viven en Juchitán de Zaragoza, un pequeño pueblo indígena (la mayoría son zapotecos) en el estado de Oaxaca. Son respetados y admirados por la mayoría de la población, siendo vistos como una especie de tercer género, así como los participantes del festival Kottankulangara Chamayavilakku en India, los actores que hacían papeles de mujer en la Inglaterra shakesperiana, los onnagatas del teatro kabuki japonés, o los kathoey o ladyboys en Tailandia.

Hay diferencias importantes entre sexo y género, pues éstos no son completamente innatos o universales. Transgénero es un término aplicado a alguien cuya apariencia, actitud, conducta o tendencias no concuerdan con lo establecido por los roles típicos de hombre y mujer, o masculino y femenino, asignados al nacer y reforzados a lo largo de tiempo y espacio casi de manera universal. Es importante señalar que se trata de un estado de autoidentificación, es decir, que es la persona misma quien se identifica como transgénero al percibir un desajuste entre lo biológico y el resto. Esto se llama disforia de género.

Transgénero envuelve otras categorías que en ocasiones se entrelazan: un hombre transexual, por ejemplo, es aquél que nació con cuerpo de mujer. A veces las personas transexuales deciden someterse a un proceso de reasignación de sexo, el cual incluye atención psicológica y operaciones quirúrgicas. Lo apropiado es referirse a una persona transexual con el sexo que representa o con el cual se identifica. Un travesti suele tener una identidad un poco más ambigua, pues igual puede vestirse un día como hombre que como mujer. Entre las personas transgénero también hay transformistas: drag kings, drag queens, andróginos, y la lista continúa.

La mayoría de estos términos tienen connotaciones bastante negativas. Con frecuencia se asocian con la prostitución, actividad común entre travestis y transexuales tanto por la carga sexual y lo atractivos que resultan para muchos clientes como por lo difícil que es para ellos, en muchos países, obtener empleos convencionales donde se respete su identidad. Y ni hablar de lo difícil que es alcanzar reconocimiento legal, cambio de identificaciones y demás.

Hace unos días, después de saludar a una amiga transexual, un amigo me preguntó sobre la correspondencia entre orientación sexual y un deseo de ser hombre o mujer. Se trata de dos cosas aparte, no forzosamente independientes, pero tampoco es una relación causa-efecto. La transexualidad no es la expresión máxima de homosexualidad. Un ejemplo que ilustra estas complejidades era Lisa en The L Word, un personaje que biológicamente era hombre, y su apariencia era también masculina, pero se identificaba como una mujer lesbiana. La maravilla de la diversidad…

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The Quiquetorialist – invitación a mi fiesta de cumpleaños :)

thpm30000000Sun, 29 Nov 2009 17:03:22 +000029pm09 · 1 comentario

The Quiquetorialist by Alberto Castro Carvajal

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CALEIDOSCOPIO / Los 10 pasos para acceder al gremio

tham30000000Sat, 28 Nov 2009 04:10:07 +000028am09 · 5 comentarios

*Publicado en La Catarina el 27 de noviembre de 2009.

Cuando alguien me pregunta cómo me di cuenta de mi orientación sexual, respondo que fue un proceso tan natural como desarrollar un gusto por el café versus un repudio por las frutas, o comprender que prefiero el azul ultramarino por encima del verde pistache. Mentira. Gran, gorda, rebosante mentira. Eso es lo que digo para ser congruente con mi camiseta de defensor idealista de los LGBTs y sus derechos, para promover el respeto más fácilmente que si confesara que nada de mi entrada a la homosexualidad fue natural, sino todo lo contrario.

Para abandonar el estilo de vida heterosexual y cambiar de bando –para ser aceptado entre los gays, pues–, uno debe antes atravesar una serie de pruebas, cumplir con ciertos requisitos, modificar su apariencia y algunas conductas que, por ser tan normales como las del resto de la gente, causan ruido en mi actual comunidad. Comparto con ustedes algunos de esos aros de fuego que tuve que saltar (en orden de importancia y grado de dificultad) para acceder al gremio del arcoiris:

1.    No poner más un pie en lugares como Porky’s. Hazte a la idea de esto antes de siquiera llenar la solicitud de admisión.
2.    Pasearte en antros con una Tutsi Pop en la boca. Si llevas dos (una para regalar, evidentemente), ya estás peinado pa’trás.

Con Mo, Frederik y Albrecht en Lipstick; abril de 2009.

3.    Es menester dejar bebidas heteronormativas como cerveza, coñac o whisky derecho. Mejor disfruta de martinis de manzana o sandía, Cosmopolitan, y el menos conocido Nalgas de Indio. Puntos extra si empiezas a referirte al Charro Negro como el Móntamecomosifueracaballito.

Con Kary en Trotter's; diciembre de 2008.

4.    Elevar el tono de tu risa. Y, por supuesto, el de tu voz al decir buenasnoches.

Risas & buenasnoches con Beto en Condesa DF; noviembre de 2009.

5.    Cambiar de canal: adiós futbol dominguero; hola Project Runway y Ugly Betty. En consecuencia, saber quién es el nuevo director técnico de la selección es mucho menos relevante que conocer los detalles de la farándula mexicana e internacional. No exagerar: cero cool ubicar al galán en turno de Niurka.
6.    Portar algún accesorio con motivos del arcoiris: gorro, bufanda, aretes, collar, piercing, pulsera, cinturón, mochila, pin, funda del celular o del iPod. Evidentemente, a mayor notoriedad del mismo uno garantiza un rango más alto en el gremio. Por eso vemos encabezando las marchas del orgullo gay a individuos con coloridas boas de plumas adornando sus elegantes cuellos y pestañas falsas con brillantina de todos los colores de nuestra bandera.

En The Mercer Kitchen; agosto de 2009.

7.    Dominar (insisto, do-mi-nar*) coreografías de Madonna, Britney Spears, Lady Gaga y Beyoncé. Si puedes bailar Single ladies sin ningún error, has garantizado tu propio carro alegórico en la próxima marcha.
8.    Manejar a la perfección la aplicación Grindr del iPhone. Si no sabes a qué me refiero, tienes un largo camino por recorrer. Si sabes de qué hablo, búscame y platicamos.
9.    Dejar de fantasear con Megan Fox o Eva Green. Lo de hoy son Shia LaBoeuf, Eli Roth y los Jonas Brothers.
10.    Leer Caleidoscopio cada semana en La Catarina.
*Pronunciar algunas palabras haciendo énfasis en su división silábica también es un plus.

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The invention of safe sex

rdpm30000000Mon, 23 Nov 2009 18:04:41 +000023pm09 · Dejar un comentario

*A collaboration for PFLAG for Families of Color & Allies in NYC / Latino PFLAG en Nueva York.

What’s over isn’t sex, just sex without responsibility.
Richard Berkowitz & Michael Callen, How to have sex in an epidemic: one approach.

I think we all know what safe sex is –and I hope I’m right when thinking that most of us practice it. Almost everyone in my generation began or will begin their sex life with a notion, even if very basic, of safe sex. The origin and importance of this concept since it appeared are not as popular though.

Richard Berkowitz

Richard Berkowitz is a writer, former hustler and activist in favor of LGBT rights and people living with HIV/AIDS. The invention of the concept of safe sex is attributed to him, along with Joseph Sonabend and Michael Callen. His contributions had not received the acknowledgement they deserved until recently, when Richard was the object of interest in the documentary Sex Positive. Thanks to the film, I got in touch with him and his book Stayin’ alive: the invention of safe sex, which includes a safe sex handbook that is considered the publication where this term was coined.

During the sixties and seventies there was a period of free love; popular culture incorporated sex as something natural and part of everyday life, the birth-control pill appeared, homosexual sex became increasingly less taboo, and its decriminalization took it to a more public realm –literally, as it was common to have sex at bars, clubs, parks, in alleys or on subway cars. The sexual revolution changed attitudes in the Western world towards sexuality, but the rise of AIDS in the eighties marked an attenuation of that and societies retook traditional values that were once displaced by the sexual revolution. Unfortunately, an entire generation saw thousands of friends and partners die victims of an epidemic for which nobody had the necessary information or condoms.

Among the main promoters of safe sex there have been promiscuous men, porn stars and sex workers. This may seem ironic, but it is actually pretty simple: if you are having sex with a lot of people, the smartest thing is to do it with precaution. In my opinion, the most plausible achievement of safe sex advocates has been to successfully spread the idea that safe sex is necessary, healthy, convenient, enjoyable… without satanizing sex or promiscuity. The handbook published by Berkowitz in 1983 is not a defense of abstinence, but a series of technical recommendations to avoid transmission through sexual relations, based on the multifactorial theory of AIDS in gay men.

Some governments undertook their role in this issue later than it would have been ideal, in spite of the need for them to lead health campaigns, implement public policies and spread information. Today it is frustrating to see that some parents, opinion leaders such as the pope, and even those in charge of public education programs do not recommend –and actually explicitly forbid– the use of condom.

For more information on the invention of safe sex: http://inventionofsafesex.blogspot.com

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