The Quiquetorialist – invitación a mi fiesta de cumpleaños :)

The Quiquetorialist by Alberto Castro Carvajal


CALEIDOSCOPIO / Los 10 pasos para acceder al gremio

*Publicado en La Catarina el 27 de noviembre de 2009.

Cuando alguien me pregunta cómo me di cuenta de mi orientación sexual, respondo que fue un proceso tan natural como desarrollar un gusto por el café versus un repudio por las frutas, o comprender que prefiero el azul ultramarino por encima del verde pistache. Mentira. Gran, gorda, rebosante mentira. Eso es lo que digo para ser congruente con mi camiseta de defensor idealista de los LGBTs y sus derechos, para promover el respeto más fácilmente que si confesara que nada de mi entrada a la homosexualidad fue natural, sino todo lo contrario.

Para abandonar el estilo de vida heterosexual y cambiar de bando –para ser aceptado entre los gays, pues–, uno debe antes atravesar una serie de pruebas, cumplir con ciertos requisitos, modificar su apariencia y algunas conductas que, por ser tan normales como las del resto de la gente, causan ruido en mi actual comunidad. Comparto con ustedes algunos de esos aros de fuego que tuve que saltar (en orden de importancia y grado de dificultad) para acceder al gremio del arcoiris:

1.    No poner más un pie en lugares como Porky’s. Hazte a la idea de esto antes de siquiera llenar la solicitud de admisión.
2.    Pasearte en antros con una Tutsi Pop en la boca. Si llevas dos (una para regalar, evidentemente), ya estás peinado pa’trás.

Con Mo, Frederik y Albrecht en Lipstick; abril de 2009.

3.    Es menester dejar bebidas heteronormativas como cerveza, coñac o whisky derecho. Mejor disfruta de martinis de manzana o sandía, Cosmopolitan, y el menos conocido Nalgas de Indio. Puntos extra si empiezas a referirte al Charro Negro como el Móntamecomosifueracaballito.

Con Kary en Trotter's; diciembre de 2008.

4.    Elevar el tono de tu risa. Y, por supuesto, el de tu voz al decir buenasnoches.

Risas & buenasnoches con Beto en Condesa DF; noviembre de 2009.

5.    Cambiar de canal: adiós futbol dominguero; hola Project Runway y Ugly Betty. En consecuencia, saber quién es el nuevo director técnico de la selección es mucho menos relevante que conocer los detalles de la farándula mexicana e internacional. No exagerar: cero cool ubicar al galán en turno de Niurka.
6.    Portar algún accesorio con motivos del arcoiris: gorro, bufanda, aretes, collar, piercing, pulsera, cinturón, mochila, pin, funda del celular o del iPod. Evidentemente, a mayor notoriedad del mismo uno garantiza un rango más alto en el gremio. Por eso vemos encabezando las marchas del orgullo gay a individuos con coloridas boas de plumas adornando sus elegantes cuellos y pestañas falsas con brillantina de todos los colores de nuestra bandera.

En The Mercer Kitchen; agosto de 2009.

7.    Dominar (insisto, do-mi-nar*) coreografías de Madonna, Britney Spears, Lady Gaga y Beyoncé. Si puedes bailar Single ladies sin ningún error, has garantizado tu propio carro alegórico en la próxima marcha.
8.    Manejar a la perfección la aplicación Grindr del iPhone. Si no sabes a qué me refiero, tienes un largo camino por recorrer. Si sabes de qué hablo, búscame y platicamos.
9.    Dejar de fantasear con Megan Fox o Eva Green. Lo de hoy son Shia LaBoeuf, Eli Roth y los Jonas Brothers.
10.    Leer Caleidoscopio cada semana en La Catarina.
*Pronunciar algunas palabras haciendo énfasis en su división silábica también es un plus.


The invention of safe sex

*A collaboration for PFLAG for Families of Color & Allies in NYC / Latino PFLAG en Nueva York.

What’s over isn’t sex, just sex without responsibility.
Richard Berkowitz & Michael Callen, How to have sex in an epidemic: one approach.

I think we all know what safe sex is –and I hope I’m right when thinking that most of us practice it. Almost everyone in my generation began or will begin their sex life with a notion, even if very basic, of safe sex. The origin and importance of this concept since it appeared are not as popular though.

Richard Berkowitz

Richard Berkowitz is a writer, former hustler and activist in favor of LGBT rights and people living with HIV/AIDS. The invention of the concept of safe sex is attributed to him, along with Joseph Sonabend and Michael Callen. His contributions had not received the acknowledgement they deserved until recently, when Richard was the object of interest in the documentary Sex Positive. Thanks to the film, I got in touch with him and his book Stayin’ alive: the invention of safe sex, which includes a safe sex handbook that is considered the publication where this term was coined.

During the sixties and seventies there was a period of free love; popular culture incorporated sex as something natural and part of everyday life, the birth-control pill appeared, homosexual sex became increasingly less taboo, and its decriminalization took it to a more public realm –literally, as it was common to have sex at bars, clubs, parks, in alleys or on subway cars. The sexual revolution changed attitudes in the Western world towards sexuality, but the rise of AIDS in the eighties marked an attenuation of that and societies retook traditional values that were once displaced by the sexual revolution. Unfortunately, an entire generation saw thousands of friends and partners die victims of an epidemic for which nobody had the necessary information or condoms.

Among the main promoters of safe sex there have been promiscuous men, porn stars and sex workers. This may seem ironic, but it is actually pretty simple: if you are having sex with a lot of people, the smartest thing is to do it with precaution. In my opinion, the most plausible achievement of safe sex advocates has been to successfully spread the idea that safe sex is necessary, healthy, convenient, enjoyable… without satanizing sex or promiscuity. The handbook published by Berkowitz in 1983 is not a defense of abstinence, but a series of technical recommendations to avoid transmission through sexual relations, based on the multifactorial theory of AIDS in gay men.

Some governments undertook their role in this issue later than it would have been ideal, in spite of the need for them to lead health campaigns, implement public policies and spread information. Today it is frustrating to see that some parents, opinion leaders such as the pope, and even those in charge of public education programs do not recommend –and actually explicitly forbid– the use of condom.

For more information on the invention of safe sex: http://inventionofsafesex.blogspot.com


CALEIDOSCOPIO / La invención del sexo seguro

*Publicado en La Catarina el 18 de noviembre de 2009 (descarga el archivo PDF aquí: La invención del sexo seguro (18nov2009)).

What’s over isn’t sex, just sex without responsibility.
Richard Berkowitz & Michael Callen, How to have sex in an epidemic: one approach.

Creo que todos sabemos qué es –y espero no equivocarme al pensar que la mayoría practica– el sexo seguro. Casi todos en nuestra generación iniciaron o iniciarán su vida sexual con una noción, aunque sea muy básica, de sexo seguro. El origen de este concepto y su importancia a partir de su aparición no son tan populares.

Richard Berkowitz

Richard Berkowitz es un escritor, ex prostituto y activista a favor de los homosexuales y las personas con VIH/SIDA. A él se le atribuye, junto con Joseph Sonabend y Michael Callen, la invención del concepto de sexo seguro. Sus aportaciones nunca habían sido debidamente reconocidas hasta que recientemente Richard fue el objeto de interés del documental Sex Positive. Gracias a éste, entré en contacto con él y con su libro Stayin’ alive: the invention of safe sex, que incluye un manual sobre sexo seguro considerado la publicación con la que se acuñó dicho término.

Durante los sesenta y setenta se vivió una etapa de amor libre, la cultura popular incorporó el sexo como algo natural y parte de la vida diaria, apareció la píldora anticonceptiva, el sexo homosexual dejaba poco a poco de ser un tabú y la despenalización de éste llevó el sexo (particularmente entre hombres) a la esfera pública –literalmente, pues era común tener relaciones en bares, antros, callejones, parques o vagones de metro. La revolución sexual cambió la actitud del mundo occidental hacia la sexualidad, pero la aparición del SIDA en los ochenta marcó una atenuación de lo anterior, y la sociedad retomó valores tradicionales que la revolución sexual había desplazado. Desafortunadamente, toda una generación vio morir a miles de amigos y novios víctimas de una epidemia ante la cual nadie contaba con información ni preservativos.

Entre los principales promotores del sexo seguro han estado hombres promiscuos, estrellas porno y trabajadores sexuales. Esto puede parecer irónico, pero la lógica es muy simple: si vas a acostarte con mucha gente, lo más inteligente es hacerlo con precaución. El logro más importante de los defensores del sexo seguro ha sido difundir exitosamente la idea de que el sexo seguro es necesario, sano, conveniente, disfrutable… sin satanizar el sexo o la promiscuidad. El manual que Berkowitz publicó en 1983 no es una defensa de la abstinencia sino una serie de recomendaciones técnicas para evitar contagios a través de relaciones sexuales, basándose en la teoría multifactorial del SIDA en hombres gays.

Los gobiernos tardaron en tomar un rol de peso en este tema, a pesar de lo necesarios que son para llevar a cabo campañas de salud, implementación de políticas públicas y difusión de información. Actualmente es frustrante ver que algunos padres de familia, líderes de opinión como el papa, e incluso encargados de programas de educación pública, no recomienden y hasta prohíban de manera explícita el uso del condón.

Para más información sobre la invención del sexo seguro: http://inventionofsafesex.blogspot.com


CALEIDOSCOPIO / Gay 2.0 (II)

*Publicado en La Catarina el 11 de noviembre de 2009 (descarga el archivo PDF aquí: Gay 2.0 (II) (18nov2009)).

La semana pasada hablé sobre los retos que enfrenta la administración Obama ante la comunidad LGBT de Estados Unidos, y sobre la marcha que tuvo lugar en la capital de ese país. Expliqué que el movimiento ejerce presión sobre sus gobernantes para satisfacer sus demandas y lo hace, entre otras maneras, a través de manifestaciones masivas.

national equality march3

La excelente capacidad de organización de la sociedad civil estadounidense no es novedad, pero sí los medios que utiliza –y la consecuente rapidez con la que lo logra. El guionista Dustin Lance Black y los activistas Cleve Jones, David Mixner y Robin McGehee destacaron como principales promotores de la marcha en Washington, aunque la organización se dio de manera horizontal, repartida y democrática. La marcha fue promovida y coordinada casi por completo vía celular, mensajes de texto, Facebook y Twitter. Algunas universidades facilitaron autobuses y apoyo económico para viáticos a grupos de estudiantes que quisieran asistir. DC recibió gente de todo Estados Unidos e incluso extranjeros.

Nuestra generación de jóvenes en general es apática y desinteresada, y somos pocos los que hemos decidido adoptar la responsabilidad de efectuar cambios sociales (no sólo en cuanto a temas de diversidad sexual, sino otros como democracia, acabar con la corrupción, combatir el cambio climático, etc.) Pero los que estamos conscientes y tomamos cursos de acción que lo demuestran, los llamados activistas, tenemos claro que el progreso es factible.

activism

Como mencioné en la entrega de la semana pasada, parece que mis contemporáneos de la comunidad LGBT –la generación Gay 2.0, como ha sido llamada por algunos en Estados Unidos- no estamos dispuestos a esperar años para que nuestros derechos sean reconocidos. Hace 40 años, los gays protestaban por la despenalización del sexo homosexual. Hoy, algo impensable en la agenda de los activistas de esa época, se manifiestan para exigir la legalización del matrimonio civil y la adopción con sus parejas. Todo lo anterior explica por qué hubo una gran cantidad de jóvenes involucrados en un proceso que duró cuatro meses, desde la planeación hasta el día de la marcha el 11 de octubre.

Mi generación de activistas está constituida por jóvenes más informados, enterados de lo que sucede en todo el mundo, lo cual nos permite comparar la situación de la comunidad LGBT en diferentes países y darnos cuenta de todas las posibilidades. Mi generación va a antros gays en las avenidas principales de su ciudad, sale del clóset sin miedo, escribe en su blog o en el periódico de su universidad. Es una generación harta de las medidas paliativas de nuestros gobiernos y cansada de avances lentos. Nos incomoda la idea de esperar a que una serie de derechos, que no tendrían que ser negociados, sean pospuestos ‘para cuando la sociedad esté lista’.

students

Como dice Cleve Jones, esta generación se ha dado cuenta de que organizar una marcha, votar por un legislador que se muestre amigable con la comunidad LGBT, donar dinero a una organización, firmar una carta o petición, hacer clic con el mouse, publicar enlaces en Facebook, bloguear… una y otra vez, eventualmente, tienen el efecto buscado.


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