Entrevistas de un crimen: el Proyecto Laramie (o un sueñito que se hace realidad)

Ni ropa.
Ni comida.
Ni viajes.
Ni fiesta.
Ni tecnología.
Ni conciertos.
Si tuviera que gastar mi dinero sólo en una actividad, sería el teatro.
Si tuviera que ver sólo una obra el resto de mi vida, sería The Laramie Project de Moisés Kaufman. Inteligente, honesta, divertida y perturbadora. Fue escrita a partir de uno de los sucesos que más me inspira.

Les comparto mi felicidad en, obviamente, orden cronológico.

Mayo 2009: conozco a Judy Shepard, mamá de Matthew Shepard (joven homosexual asesinado a los 21 años en Wyoming) y presidenta del Board of Directors de Matthew Shepard Foundation, en una conferencia en The LGBT Community Center de Nueva York. Hablamos unos minutos y me regala una pulsera de la fundación.

Septiembre-octubre 2010: Dèjá Vu! Teatro monta la obra Proyecto Laramie en DF, primero en el Círculo Teatral Condesa y después en el Hotel NH en una función especial por el aniversario de la muerte de Matthew. La veo y escribo sobre ella.

Marzo 2011: El mismo equipo vuelve a poner la obra, ahora con el nombre Entrevistas de un crimen: el Proyecto Laramie en un teatro más grande. Me invitan a colaborar con ellos para atraer universidades, grupos estudiantiles, agencias de gobierno, organizaciones, medios de comunicación y público en general interesado en una historia sobre violencia, comunidad, homofobia y seres humanos.

No les digo más. Tienen que verla. Tie-nen.

Directora: Luciana Silveyra.
Productor: Rodrigo Salazar.
Actores: Paola Arrioja, Héctor Berzunza, Iván Carbajal, Valeria Maldonado, Fernando Memije, Jonathan Persan, Itzel Souto.
Funciones: Martes 22 y 29 de marzo, martes 5 de abril (y una cuarta función por confirmar), 20:30 horas en Teatro Rafael Solana (Miguel Ángel de Quevedo 687 Col. Cuadrante de San Francisco Del. Coyoacán, México DF 04320).
Boletos: $200 en taquilla (20% de descuento al presentar el volante que está aquí arriba) y Ticketmaster. Mayores de 13 años.
Contacto: Héctor Berzunza y un servidor – proyectolaramie@hotmail.com, Facebook, Twitter, YouTube.


Coming out on Olio by Marilyn

Marilyn Wilson is an editor and writer from Vancouver who believes “everyone has a story to tell, it’s just a matter of asking the right questions.” And she does just this indeed.

Through my friend Brandon I learned about Marilyn’s series of coming out stories on her blog. I’ve written about the process of coming out before, but never about mine. Now, after a fun questionnaire, she does the best job telling it. Enjoy!

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Enrique TM was born in a large, conservative and mostly Catholic city in Mexico in 1986 and at time of publication is 24.  His family was also “somewhat conservative, mostly Catholic, upper class and well known in the city.”  Daily life revolved around activities that fit in with this lifestyle – school, English classes, sports club, church, etc.  The loss of his dad at age 5 was difficult, but the great relationship he enjoys with his mother, sister and extended family filled the void. “My mom never remarried and I have a younger sister. We are very close. I also spent a lot of time with my cousins, uncles and grandparents. We even travelled together.” School had the normal amount of ups and downs, but no real problems.

Enrique always intrinsically knew he had a “different” sexuality, but didn’t know for sure what that meant. Looking back, summer camp in 1998 is pinpointed as the crucial time when he realized he was emotionally and physically attracted to men – he was 11. His response to this new self-awareness? “I simply repressed it and strangely that wasn’t too hard.  I was very young and would tell myself, ‘Don’t worry about having to repress this now.  You’ll have plenty of time to do as you please later.”  While there was no doubt in his mind (he had never felt any attraction for women), he did try to pass as heterosexual a few times in high school when asked if he was gay to avoid conflict.  After moving on to college, the time became right to share who he was with those around him.

The process of coming out to family and friends began at the age of 19 and took a full year.  The very first person he shared with was a childhood friend.  Then he opened up to a couple of colleagues at the summer camp where he worked in 2006 after his first year of college. What is most interesting is that he became fully aware he was gay as a camper at a summer camp in Québec at age 11; then he came out while working at a different summer camp in New York at age 19.  It was like coming full circle. Next came family. With 2 lesbian aunts and 1 gay uncle already out in his extended family, Enrique found support and acceptance. “They were very receptive and cool about it. Some of them expected it, others said they did not see it coming.  Some were full of questions and others were gay and had no questions at all. I was very open and honest about it and never had to do the double-life thing. Now I’m out to everyone and it’s cool.”  However, he adds that the process of coming out continues on a daily basis throughout your lifetime.

In closing I want to share Enrique’s answers to a couple of questions.

1. What are the positives and negatives since coming out? “It’s been a smooth, awesome, fun, exciting ride. Being gay has become a personal and professional issue, as most of my work is related to being gay and to LGBT issues – interning at the International Gay and Lesbian Human Rights Commission, volunteering for The Trevor Project, writing for different LGBT media in Mexico and the U.S., doing gay radio and TV shows, doing public relations for a production of The Laramie Project (Moises Kaufman’s play inspired by the homophobic murder of Matthew Shepard in 1998), etc. I can say that 99% of the people who were close to me before coming out remain in my life, and my relationships with most of them have grown stronger.
2. Any advice for those still struggling in secrecy? “Trust me: it does get better, but only if you actually come out.

For anyone who would like to be a part of this series, please email me at justbusiness1@gmail.com.


Treinta y un mil

La violencia en México y su aumento en este sexenio no son ninguna novedad. Afortunadamente, hasta ahora no he sido víctima directa de ella, pero -afortunadamente también- he observado de cerca sus efectos, particularmente a partir de mi trabajo en el proyecto Ciudad Juárez y El Paso: las dos caras de la interacción. Y no está nada padre.

31K Portraits for Peace es un proyecto con el que el fotógrafo Diego Huerta retratará

a 31,000 personas que vivan dentro y fuera del país que deseen la paz en México sin hacer distinción entre ellas por su estado socio-económico, color de piel, religión y/o creencias políticas.

Diego, claramente convencido de que el arte y la solidaridad son mejores alternativas al miedo que típicamente surge como respuesta a la violencia, viajará por las 32 entidades de la república y algunas de Estados Unidos para fotografiar a “personas reales, ciudadanos que deseen participar en un proyecto por la paz” con el objetivo de pegarlas en calles de todo el país “donde la gente las pueda apreciar y las [sic] haga saber a las personas que no están solos, que son miles y miles de personas deseando la paz”.

(Más sobre la paloma que aparece en el video y sobre cómo involucrarse en el proyecto en la página oficial y en su perfil de Facebook.)

¿Y por qué 31 mil? Ésa es la cantidad de muertos en menos de 5 años a partir de la violencia que mencionaba al inicio de esta nota. 31 mil seres humanos.

De acuerdo con el artista, ese número equivale al doble de personas que trabajan en el edificio Empire State de Nueva York, a los pasajeros de 80 aviones Boeing 474, a repetir el 11 de septiembre 12 veces, a 20 hundimientos del Titanic… ¿Suficiente?


Las visitas quieren jirafas

Hace unas semanas me di un brinco a Puebla para cumplir con un par de compromisos. Frank, tipazo como siempre, registró el viaje en su blog, con todo y fotos lomo:

Prometían venir y después de un par de cambios en la fecha por fin llegaron Quique y Joserra a Puebla. Fue un viaje de fin de semana que aprovechamos para pasear y platicar (que se nos da muy bien), estuvimos en el centro para que conocieran la exposición que monté en la fototeca y en la noche ir a cenar a Container City (12 oriente y 2 norte en San Andrés Cholula).

El día siguiente incluyó excursión a Africam Safari, la sorpresa fue que les dieran de comer a las jirafas y entrar en contacto con su lado salvaje (que tampoco les costó trabajo).

Ya que andaban por aquí les hice unas fotos lomográficas, primera vez para Joserra ya que Quique ha posado un par de veces ante mi “camarita de juguete” :)

Regresen pronto.


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