Vito
Posted: August 28, 2012 Filed under: Uncategorized | Tags: activismo, Cinépolis, cine, ciudad de méxico, derechos humanos, df, Estados Unidos de América, festival internacional de cine en derechos humanos, GLAAD, hbo, jeffrey schwarz, larry kramer, lgbt, Mérida, religión, richard berkowitz, Sida, the celluloid closet, VIH, vito, vito russo Leave a comment »Hoy vi Vito. Por fin. Gracias al Festival Internacional de Cine en Derechos Humanos de Cinépolis. El documental de Jeffrey Schwarz presenta varios aspectos de Vito Russo que lo inmortalizaron como un personaje padrísimo del movimiento de liberación gay en Estados Unidos.

Varios personajes como Larry Kramer y Richard Berkowitz (otro personaje interesante que conocí hace tiempo) cuentan su historia. Vito fue autor de The Celluloid Closet y miembro fundador de GLAAD. Sobre esto último no profundizan tanto como esperaba. Descubrí que el tipo era, además, muy simpático y divertido.
Hay algo que me llamó la atención de manera particular. En un fragmento de video que incluyen en la cinta, Vito habla de cómo nunca se sintió mal por ser gay. Desde chico supo qué onda, y ni antes ni después de salir del clóset pensó que eso que pasaba por su mente, por su cuerpo, era algo incorrecto, malo, pecaminoso. Me gustó porque no es común escuchar a hombres de su generación hablar así de su experiencia homosexual. Pero los mensajes a su alrededor (más comunes y agresivos que hoy, supongo) o la tragedia del SIDA no fueron suficientes para que Vito se odiara.
Y me identifiqué: ni mi educación religiosa, ni la Mérida conservadora y moralina donde crecí, ni mi estancia en grupos apostólicos, ni la homofobia que vi todos los días en la escuela fueron motivos para pensar que había una falla en mis gustos. Una parte rota. Que algo o alguien en un más allá se había equivocado. Eso, definitivamente, facilita bastante la decisión y el proceso de guardar(te) en un cajón durante años.
En fin, muy recomendable.
El Pollo y Pepe entran a un bar gay…
Posted: August 14, 2012 Filed under: Uncategorized | Tags: discriminación, gay, homofobia, Iván García, lgbt, Londres 2012, Matthew Mitcham, olimpiadas, Pepe Flores, Twitter, Vivir México 3 Comments »
Primero, un recuento:
1. Iván García, medallista mexicano en Londres 2012, tuiteó esto:

2. De las reacciones que he leído, la de Pepe Flores en Vivir México es la que me parece más elocuente y atinada.
3. Algunos comentarios de lectores en el post de Pepe muestran desde las limitaciones de su criterio (el típico que asume que tanto Iván como Pepe son gays, y más importante, ¡reprimidos!) hasta la homofobia más barata que exige a los gays “portarse como hombres”, pasando por reacciones más simpáticas: concluir que, más que ofendidos, los gays están decepcionados porque Iván les gusta.
Iván tiene 18 años. Lo que le preocupa que la gente piense de él y la forma de expresarlo coincide seguramente con lo que piensan o dicen más chavos de su edad. Lo que diría cualquier preparatoriano o universitario, heterosexual o gay de clóset, si en su salón de clases corrieran rumores sobre su orientación sexual. Hasta aquí no creo que haya que quemar vivo al muchacho.
Pero, como señala Pepe, Iván no es cualquier preparatoriano o universitario. No es un tuitero más ni un joven más. Acaba de regresar a México con una medalla de plata al cuello que le da más notoriedad de la que tenía antes. Le guste o no, lo haya escogido no, le da también más responsabilidad ante los jóvenes que lo siguen y que lo toman como referencia de atleta, de éxito, de ejemplo a seguir.
Muchos de esos seguidores son, por cierto, gays. Por ejemplo, Matthew Mitcham (no sé si la imagen a la que enlazo es real o fue intervenida, pero ilustra muy bien este punto), que además es su colega. Para mí no es tanto que el tweet de Iván sea ofensivo por decir que los gays no son tan hombres. Me preocupa más que alguien considere que debe deslindarse de un rumor así. Porque, pues, ¿qué tendría de malo?
Hay otro punto que me parece todavía más interesante: el doble discurso de algunos quejosos. Es muy cierto que muchos activistas, blogueros, periodistas, tuiteros gays, y gays en general, queremos ir por la vida inmunes al asunto de la ofensa, de la discriminación, de la libertad de expresión. O sea que, por ejemplo, defendamos la prerrogativa de llamarnos ‘puto’, ‘joto’ o hablarnos en femenino entre nosotros, al mismo tiempo que reprobamos a quien lo hace sin ser parte del clan. Sobre todo si lo hace desde una posición de poder o notoriedad (un político, una celebridad, etcétera).
Supongo que habría que examinar caso por caso: quién lo dice, en qué contexto, con qué intención, a quién se refiere. Un poco como cuando un comediante judío hace chistes sobre judíos versus cuando lo hace un no judío. O un negro sobre negros versus un no negro. Y no, no creo que por ser parte de la minoría en cuestión uno tenga necesariamente más “permiso” de burlarse o hacer bromas del grupo. Más bien, ser parte de equis minoría te da, sí, un poquito más de elementos para opinar sobre ella y para que un chiste al respecto sea interpretado de manera distinta.
Lo que comento en los dos párrafos anteriores cambia todos los días. No dejo de preguntarme hasta dónde se vale, hasta cuándo es chistoso, a partir de qué punto conviene indignarse. Ojalá Iván se relaje un poco, le pierda miedo a chismes que no tendrían por qué serle amenazantes, y le pierda miedo a pedir una disculpa. Honesta. Válida. Cualquiera mete la pata.
Y hasta aquí llega mi intento por ordenar las ideas que me ha generado este caso. Que continúe la discusión.
Medios LGBT en México
Posted: August 8, 2012 Filed under: Uncategorized | Tags: activismo, Alejandro Brofft, Animal Político, Brian Pacheco, Chilango, ciudad de méxico, CNN, CNN México, Conapred, df, diversidad sexual, E!, Francisco Iglesias, GLAAD, guau, lgbt, LGBT en Español, M Semanal, México, medios, Milenio, Monica Trasandes, periodismo, Quién, Reforma, telehit, televisa, the huffington post, triple g, voces, W Radio Leave a comment »*Esta pieza se publicó en Voces de The Huffington Post.
Hace unas semanas convoqué a editores y periodistas de diferentes medios LGBT mexicanos a una reunión. Invité a miembros de televisión por cable y en línea, radio comercial y pública, blogs, revistas independientes y de alto perfil, periódicos tradicionales, comunicadores independientes, una agencia de noticias LGBT que acaba de celebrar su décimo aniversario, y un guionista de comedia. Asistieron todos con excepción de un par. Nos reunimos en el último piso del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, que amablemente me prestó el espacio.
Hace tiempo que quería juntarlos a todos, pero no se me ocurría un propósito más claro que no fuera sentarnos en una misma mesa, hablar, y ver hacia dónde iba la discusión. Como bloguero y periodista enfocado en asuntos de personas lesbianas, gays, bisexuales y transgénero, me (pre)ocupa la manera en que diferentes medios abordan historias de mi comunidad. Los medios mainstream en México incluyen cada vez más contenido LGBT de manera positiva. Algunos ejemplos son AnimalPolitico.com, la revista Chilango, CNNMexico.com, E! Latin News, la revista M Semanal y el diario Reforma. En 2011, un diseñador de moda y su esposo encabezaron la historia de portada de las parejas más atractivas del país en la revista Quién (enfocada en periodismo soft). Por otro lado, tabloides y producciones de Televisa (incluyendo el programa Guau, dirigido a público gay) son responsables de constantes expresiones homofóbicas y personajes que refuerzan la intolerancia.
Me preocupa también la situación de los medios LGBT como una industria que se esfuerza por sobrevivir. Todos los días me pregunto quién está leyéndonos, viéndonos, escuchándonos. Me preocupa que seamos principalmente nosotros mismos poniendo atención a lo que nuestros colegas están haciendo, dándonos retroalimentación mutua. Y eso está padrísimo si queremos reportar e investigar sobre temas que sólo a nosotros nos interesen, darnos palmadas en la espalda unos a otros y levantar nuestros egos (o, siendo menos bondadosos, haciéndonos pedazos en críticas y chismes). Pero si queremos concienciar sobre la diversidad sexual, cambiar opiniones, hacer ruido, ser voz para quienes son callados por el clóset, si queremos ser una industria, un negocio, hay que ser más incisivos en la forma de mirar nuestro trabajo y de ejecutar nuestra labor de narradores de la realidad.
Brian Pacheco de la Alianza Gay Lésbica Contra la Difamación (GLAAD) comparte algunos de estos intereses y estuvo hace poco en la Ciudad de México. Desde el año pasado colaboro con él y Monica Trasandes del Departamento de Medios en Español de GLAAD en su proyecto LGBT en Español, y la visita de Brian fue otra excusa para invitar a mis colegas a una reunión.
Después de presentarnos, Brian habló del trabajo de GLAAD en Estados Unidos como defensor, relator y observador nada silencioso de lo que sucede en los medios. Después puse algunas preguntas en la mesa para detonar la conversación, y éstos fueron algunos resultados:
W Radio, que pertenece a Televisa, es la única estación comercial con un programa gay, Triple G, que ha estado al aire por más de diez años. Durante la reunión, el locutor Francisco Iglesias señaló la falta de profesionalización de medios tradicionales en cuanto a asuntos LGBT, pero nos recordó la contrastante falta de profesionalismo de medios LGBT en términos periodísticos: sólo algunos de nosotros producimos contenido noticioso, y con frecuencia los diarios nacionales se nos adelantan en la cobertura de acontecimientos LGBT. La razón principal es que la mayoría de los medios LGBT batallan con presupuestos insuficientes, por lo que tampoco tienen suficientes reporteros. “A muchos colaboradores de medios LGBT no les pagan, y ése es el primer nivel de discriminación que estamos permitiendo.” Todos en la sala permanecieron en silencio varios segundos cuando el periodista Alejandro Brofft señaló esa incómoda verdad.
Francisco mencionó otro asunto importante: muchos medios LGBT dependen de sólo dos o tres personas. Cuando éstas falten, ¿qué pasará con esos proyectos? Todos coincidimos en que las personas trans son prácticamente invisibles en nuestra profesión, y que tampoco hay tantas mujeres (yo sólo conozco a dos, y ninguna pudo ir). Una parte significativa de nuestras audiencias está en el clóset. A propósito de esto, no hay muchas figuras públicas abiertamente LGBT en México. También hay buenas noticias: mientras que la mayoría de los medios LGBT de alto perfil se han establecido en el Distrito Federal, cada vez hay más medios LGBT más pequeños surgiendo en otros estados, y haciendo una labor destacable en contra de la discriminación en sus comunidades.
Debatimos sobre si el gobierno debería financiar medios LGBT “porque es un trabajo que cumple una función social” versus pensar en los medios LGBT como iniciativas que deben ser rentables a través de inversionistas, publicidad y ventas, como nuestros pares los medios no LGBT.
Esta reunión fue un piloto de, espero, más en el futuro. Un experimento que resultó provechoso. Confirmó lo que muchos sabíamos: enfrentamos retos similares. Conversarlo y compartir nuestras experiencias debe servir, más que como grupo de apoyo, como espejo de lo que podemos hacer de manera individual y colectiva para mejorar. Si bien no todos somos necesariamente activistas, los medios LGBT tienen un rol en hacer de la sociedad un lugar más seguro y respetuoso para las personas LGBT. Y para que eso suceda hay que ser mejores en nuestro trabajo.
LGBT media in Mexico
Posted: August 6, 2012 Filed under: Uncategorized | Tags: activism, Alejandro Brofft, Animal Político, Brian Pacheco, Chilango, CNN, CNN México, Conapred, E!, Francisco Iglesias, gay, gay voices, GLAAD, guau, Johnny Carmona, latino voices, lgbt, LGBT en Español, M Semanal, México, media, Milenio, Monica Trasandes, Quién, Reforma, spanish language media, telehit, televisa, the huffington post, triple g, W Radio 3 Comments »*An edited version of this post was published on The Huffington Post’s Gay Voices and Latino Voices.

Brian Pacheco and me. Photo: Johnny Carmona.
A few weeks ago I called a meeting with editors and journalists from different Mexican LGBT media. I invited members of cable and online television, commercial and public radio, blogs, independent and high-profile magazines, mainstream newspapers, freelancers, an LGBT news agency which just celebrated its 10-year anniversary, and a comedy writer. Everyone except a couple attended. We gathered at the top floor of the National Council to Prevent Discrimination, which kindly let me use its space.
I had wanted to get them all together for a while, but couldn’t think of a clearer purpose other than seating at a round table, talking, and seeing where the discussion lead us. As a blogger and journalist focused on lesbian, gay, bisexual, transgender issues, I am concerned with the approach different media have on members and stories of my community. Mainstream media in Mexico are increasingly including LGBT content in positive ways. Some examples are AnimalPolitico.com, Chilango magazine, CNNMexico.com, E! Latin News, M Semanal magazine, and Reforma newspaper. In 2011 a gay fashion designer and his husband were number one on Quién magazine’s (focused on soft journalism) cover story about the most attractive couples in the country. On the other hand, tabloids, and productions by mass media company Televisa (including gay-oriented TV show Guau) are often responsible for homophobic expressions and bigoted characters.
I am also concerned with the state of LGBT media as a striving industry. Every day I ask myself who is actually reading, watching, and listening to us. I worry that it’s mostly ourselves paying attention to what our colleagues are doing, and giving each other feedback. And that’s awesome if we’re in the business of addressing issues that only we care about, of patting each other’s backs and lifting each other’s egos (or, seen more meanly, bitching about each other’s work). But if we’re in the business of raising awareness on sexual diversity, of fighting discrimination against LGBT people, of sharing stories, of shifting opinions, of speaking up, of being the voices of those who are shut by the closet, or if we want our work to be a business at all we need to take an incisive look at what we do and how we are executing our work as narrators of reality.
Brian Pacheco from the Gay & Lesbian Alliance Against Defamation (GLAAD) shares some of these interests, and he was coming to Mexico City. I have been collaborating with him and Monica Trasandes from GLAAD’s Spanish-Language Media Department since last year in the project LGBT en Español, so Brian’s visit was another excuse to invite my colleagues to a meeting.
After we each introduced ourselves, Brian talked about the work of GLAAD in the United States as an advocate, storyteller and anything-but-subtle watchdog. Then I posed a few questions to trigger the conversation, and here are some of the outcomes:
W Radio, which belongs to Televisa, is the only commercial station with a gay show, Triple G, which has aired for over ten years. At the meeting, co-host Francisco Iglesias pointed out the lack of professionalization of many mainstream media in terms of LGBT issues, but reminded us of the contrasting lack of professionalization of LGBT media in journalistic terms: very few of us are producing newsworthy content, and it’s not us but often nation-wide papers the first to report on LGBT happenings in the country. The main reason is that most LGBT media struggle with their budget, and therefore are short-staffed. “Many reporters for LGBT media do not get paid, and that is the first level of discrimination we are allowing.” Everyone in the room remained silent for a few seconds after journalist Alejandro Brofft pointed out that awkward truth.
Francisco mentioned another important issue: many LGBT media depend on just two or three people. What happens to those projects when they’re gone? We all agreed that transgender people are practically invisible in our profession, and that there are not a lot of women (I only know two, and they were both unable to attend). A significant portion of our audience is closeted. Incidentally, there are not many openly LGBT public figures in Mexico. Some good news: while almost all high-profile LGBT media are based in Mexico City, we are increasingly noticing smaller LGBT media outlets in other states, which are doing great work to fight discrimination in their communities.
There was a debate on whether government should fund LGBT media “because their work is sort of a public service” versus thinking of LGBT media as initiatives that must survive and become profitable through investors, advertising, and sales, just like the rest of our non-LGBT peers.
This meeting was a pilot of more to come, I anticipate. An experiment that turned out fruitful. It confirmed what many of us knew: we face many of the same challenges. Talking about them and sharing our experiences serves not so much as a support group, but as a mirror of what we can do individually and collectively to improve our work. While we are not all necessarily activists, LGBT media do have a role in making society a safer, more respectful place for LGBTs. And in order to do that we must get better at our job.
The most tangible conclusion we arrived at regarding how to work collectively was the possibility of setting up an observatory in Mexico with tasks similar to GLAAD’s, of running it with volunteers versus obtaining funds to make it a more sustainable project. I am now in the process of talking to media representatives who where invited but couldn’t come, and I have committed to gather the group from that meeting again in the upcoming weeks, and to add some key allies from non-LGBT media who might want to join us. I will keep you posted.





