El Proyecto Laramie: opinión de Lucero Solórzano

*Lucero Solórzano publicó este texto en su columna de Excélsior el 6 de junio de 2014.

En octubre de 1998 un terrible homicidio sucedió a las afueras de Laramie, Wyoming, en Estados Unidos. Un crimen sanguinario que marcó un antes y un después, no sólo en esa conservadora comunidad, sino en toda la Unión Americana, y que se convirtiera en noticia de encabezados en los principales medios del mundo.

Matthew Shepard era un joven estudiante de 22 años de la Universidad de Wyoming. Su pecado no fue ser homosexual, sino pensar que no había ningún problema en decirlo públicamente; el gran error de este joven fue creer que podía ser libre de vivir como se le diera la gana, y cantarlo a los cuatro vientos. En una sociedad con miedo a lo diferente que puede ir desde ser mujer, obeso, negro, o de otro color, con problemas de nacimiento, con “anormales” inclinaciones sexuales, o hasta extraterrestre, eso fue intolerable y motivo suficiente para que Matthew fuera secuestrado por otros dos jóvenes de su edad, que lo torturaron y golpearon amarrado a una cerca, causando su muerte unos días después.

Un delito de odio que a la luz de lo que pasa hoy en día, en nuestro propio país, en las familias, escuelas, etcétera, se antoja dolorosamente vigente.

A partir del hecho cientos de voces se alzaron en una protesta y con el objetivo de pugnar porque estos delitos de odio no se repitan, se organizaron para formar la Fundación Matthew Shepard. Desde el hoy llamado bullying en algunas de nuestras escuelas (mucho más virulento que hace décadas), pero sobre todo la homofobia con su violencia física y sicológica, y la persecución cruel de minorías “diferentes”, son parte de los temas que ocupan a la Fundación Matthew Shepard, que convierte a este joven, y su prematura muerte, en una bandera por la defensa de los derechos de comunidades de gays y lesbianas.

El miércoles tuve la oportunidad de presenciar una puesta en escena especial de El proyecto Laramie (The Laramie Project) escrita por Moisés Kaufman, autor venezolano nominado a varios premios por esta obra —también llevada por él al cine—, y ganador del Emmy. La versión cinematográfica para la televisión se presentó con muy buena respuesta de público y crítica en el Festival Sundance de 2002,  y recibió una mención especial como ópera prima en el de Berlín. Se puede ver ocasionalmente por HBO con el título Proyecto de un crimen.

Moisés Kaufman es el fundador del Proyecto de Teatro Tectónico; con los miembros del grupo viajó varias veces a Laramie para realizar más de 200 entrevistas entre amigos, vecinos, testigos, compañeros de escuela, autoridades, maestros, padres, y los propios asesinos.

En México se repone por tercera vez, y los productores del evento son Enrique Torre Molina y Rodrigo Salazar, bajo la dirección de Luciana Silveira. Un grupo de siete actores se presenta en un escenario de fondo negro, vestidos de ese mismo color. Están sentados en sillas negras y todos tienen junto una caja, de la que sacan los diferentes objetos que utilizan durante la representación, ya que cada uno interpreta varios personajes.

El texto de Kaufman es conmovedor y de una gran riqueza, y se escuchan por momentos sollozos del público emocionado, aunque a veces se siente reiterativo y la puesta en escena llega a ser demasiado larga.

En esta función especial se contó con la presencia de Jason Marsden, director ejecutivo de la Fundación Matthew Shepard, que habló de la vida de Shepard y lo que implica su muerte a 16 años de distancia.

El proyecto Laramie es una forma de usar el teatro para dar voz a los que han sido silenciados, o que nadie escucha. El tema es universal.

Se estará representando los lunes en el Teatro Arlequín. Es muy recomendable.


Jaime Kohen de color

*Este texto lo publiqué originalmente en The Huffington Post.

A dos meses de que salga a la venta su nueva producción musical, Jaime Kohen envió un boletín a medios de comunicación: los convocaba a un evento en el Museo Memoria y Tolerancia donde hablaría abiertamente de su preferencia sexual “para plantar semillas de tolerancia en nuestra sociedad”. Estrenó su sencillo “Tú y yo de color” y apareció en la portada de la revista gay Betún, que se edita cada mes en México. Todo esto en la misma semana.

Jaime Kohen3Después de pasar por una crisis personal en la que la música lo acompañó, Jaime pensó que le gustaría darle a otros lo que la música le dio a él. Estudió un verano en Berklee College of Music, donde aprendió a componer y tocar piano. Hoy es un artista independiente, canta y compone y baila pop, y la honestidad de sus letras coinciden con la que expresa en persona. Lleva dos años con su novio, le gustaría casarse y formar una familia. Su disco Contraluz Vol. 2 sale el 27 de abril.

Enrique Torre Molina: ¿De qué va tu nuevo disco?
Jaime Kohen:
Está inspirado en lo retro y hay elementos desde los años treinta hasta los cincuenta. Y en letras habla específicamente de la pareja. Creo que la pareja a todos nos saca nuestros peores demonios, pero también nuestra parte más linda.

ETM: ¿Y la canción “Tú de rojo y yo amarillo”?
JK:
Tenía una canción que hablaba de la boda, un tema importante en la pareja. Cuando tomé la decisión de abrir mi sexualidad y de enfocarme más en hacer esta protesta, le di un giro a la canción para hablar sutilmente sobre celebrar las bodas de diversidad. Por eso el coro dice que por qué nos tenemos que casar de blanco y negro, que quién puso esa regla y por qué no de color. Es decir, romper la tradición y abrirte a la diversidad. Fue lindo coordinar la canción con el mensaje. En este nuevo disco la mayoría de las canciones son duetos, pero esta canción en específico la quise hacer solo porque es un mensaje muy personal.

Jaime KohenETM: ¿Por qué decidiste ahora hablar de que eres gay?
JK:
Siempre ha habido una identificación con el público gay. Mi primera canción, “Alguien”, habla de aceptación que es un tema que resuena con el público gay de inmediato. Pero siempre he tratado de manejarlo de manera más universal, porque todos tenemos que aceptarnos de una u otra manera. Tomé la decisión de hacerlo ahorita porque este año se me juntaron muchas cosas. Lo que más me impactó fue un video sobre lo que está pasando en Rusia, donde un grupo de gente hace como unas dates falsas para maltratar [a homosexuales]. Me puse a investigar más. Sabía que hay lugares donde la homosexualidad se castiga con cárcel, pero no estaba tan informado. Me di cuenta que también en India se retomó una ley que castiga la homosexualidad. Y, sin irme tan lejos, vi que México es el segundo país con más homicidios por homofobia. Quiero poner mi granito de arena.

ETM: ¿Hay alguien en especial que te haya inspirado?
JK:
En mi época de crisis, la cantante India Arie me inspiró mucho porque tiene un mensaje súper propositivo en sus canciones, y me sanaba mucho escucharla. También Rosana fue alguien que me movió en ese momento. La mayoría de la humanidad se conecta más con el dolor y el drama, pero yo quería dar otra posibilidad con mis canciones. Admiro mucho a deportistas como Michael Sam, Thomas Hitzlsperger y Jason Collins. Esas noticias me las trajo mi papá que es como súper macho, ve deportes, y esto ayuda a que la gente se dé cuenta de que un futbolista de la NFL, un hombre grandote, también puede ser gay.

ETM: ¿Cómo fueron la semana de tu comunicado, el evento en el Museo Memoria y Tolerancia y los días después?
JK:
Hay cosas que están en tus manos y puedes controlar, y hay cosas que no. Aunque el comunicado se publicó antes de tiempo, no le quitó nada al mensaje. Fue muy especial hacerlo ahí porque soy judío, tengo una preferencia sexual diferente, y esas dos minorías están muy expuestas en ese museo. Siempre han sido perseguidas de la mano. La reacción de la gente y de los medios ha sido increíble. Me siento muy afortunado. También por parte de mi familia, porque una cosa es abrirme con ellos y otra con el mundo.

ETM: ¿Tuviste miedo de que salir del clóset pudiera perjudicarte profesionalmente?
JK:
Claro. Me tomó dos meses decidirlo, porque pensé que podría cerrarme las puertas con algunas marcas o que muchos fans me dejarían de seguir. Pero me di cuenta que ésa es una voz más de mi ego. Que mi mensaje y lo que siempre he querido hacer con la música es tocar al mundo, aunque sea a una persona, de forma positiva. No tengo nada que perder. Quien se quiera quedar, se queda. Las marcas que me quieran apoyar, buenísimo. Las que no, no pasa nada.

ETM: En México hay pocos ejemplos de gente que se ha abierto de esta manera. ¿Es importante que las personas públicas salgan del clóset?
JK:
Me animé a hacerlo también por eso. Cuando decides ser una figura pública, tengas un seguidor o millones, ya influyes en algo y tienes una responsabilidad. Un ejemplo con otro tema es la adopción: cuando adoptamos a mi hermana, la adopción era un tabú. Ahora está más de moda, en parte gracias a las celebridades, y el tema ha cambiado.

ETM: ¿Qué opinas de la homofobia que existe en México, Uganda, Rusia y otros lugares? ¿Te gustaría involucrarte con algún tema en específico?
JK:
Sí quiero involucrarme, pero no desde un lugar de lucha, porque entonces creas otra vez la dualidad y es otra vez pelear. Creo más en apoyar, en acompañar, en hacer campañas sobre tolerancia y libertad, que es otro tipo de mensaje. Es diferente hacer una campaña a favor de la paz y la tolerancia que hacer una contra la discriminación. El tono es diferente. Con una marca estamos viendo si vamos a algunas escuelas a hablar de esto con chavos de prepa y secundaria, donde hay mucho bullying. El mensaje que quiero mandar es que hay que vivir en libertad y expresar tu amor como sea.


Puto y chaparro

El artista visual Alfredo Roagui acaba de lanzar una invitación a propósito de Spirit Day y el bullying que a muchos nos tocó, mucho o poco, de chiquitos:

roagui5Y yo me uno a su propuesta con esta foto:

puto y chaparroSi tú también quieres participar, contacta a Roagui a través de su fan page en Facebook.


Silenciados

La primera vez que leí sobre un joven golpeado por la homofobia de otros me asusté mucho. Nunca me han agredido físicamente por mi orientación sexual en ningún lado. Y pensar que eso podía pasar, que alguien es capaz de lastimar por el odio que otros le generamos, me sacudió.

Cuando conocí a la mamá de Matthew Shepard y, años después, cuando leí sobre Daniel Zamudio, sentí algo similar. Y me sentí muy triste. Sobre todo porque Matthew y Daniel fueron asesinados cuando tenían más o menos la misma edad que yo cuando conocí sus respectivas historias.

Después de enterarme de tantos casos, como probablemente les pase a muchos, he desarrollado resistencia. Son tantos, tantos, tantos que, como cualquier otro tipo de noticia, después de un rato deja de escandalizar. Porque esto es todos los días: episodios de acoso escolar, chavos expulsados de su casa o que deciden irse porque el rechazo de sus papás es insoportable, que intentan suicidarse y lo logran, que son golpeados por policías… Chin. Terrible eso de la homofobia. Ojalá cada vez suceda menos. Pobre chavo. Pobre de su familia. Lo bueno es que la cosa va mejorando poco a poco. El shock desaparece. Da un poco lo mismo porque es uno más.

Pero cada uno de esos casos tiene cara y tiene nombre: un prisionero homosexual de los nazis. Octavio Acuña, activista asesinado en Querétaro. Jesús Prieto, un gay cristiano que trata de conciliar su orientación sexual con su religión. Paulina, mujer transexual asesinada por la policía en Guatemala. Mateo Rodríguez, víctima de bullying en un colegio de Madrid.

De ellos habla Silenciados, la obra de Gustavo del Río que cuenta cinco historias de quienes han sido callados por el odio de otros. Gustavo, Juan Caballero, Pedro Martín, Jonatan Fernández y Nicolás Gaude, talentosos actores y bailarines, nos meten por unos minutos a los mundos de cada uno de esos cinco personajes.

Hay momentos chistosos: el activista tratando de hablarle a asistentes de una marcha del orgullo LGBT y sumarlos a su causa, sin mucho éxito gracias al carnaval que sucede alrededor. Chistosos y patéticos: cuando un chico ensaya gestos y corrige su postura para verse menos femenino en la escuela, escena familiar para muchos que hemos cuidado esos detalles, además del tono de voz, cada movimiento, las palabras que elegimos para expresar una emoción, a dónde volteamos a ver en una fiesta o una playa, para que no se te note.

SilenciadosSilenciados2Sin demasiada pretención, la obra carga con un mensaje poderoso sobre algo sencillo, como dijo Pedro en la charla con el público al final de la función del domingo: “Tenemos que ser libres y hay gente que no quiere que seamos libres, que quiere silenciarnos.”

Después de una exitosa presentación en Mérida, Silenciados tuvo dos funciones en la Sala Héctor Mendoza de la Compañía Nacional de Teatro en DF, y continúa su gira en Colombia. Muchas felicidades a Gustavo y Sudhum Teatro.


Rompiendo silencios y salvando vidas

La primera vez que escuché sobre The Trevor Project fue hace cuatro años. Estaba trabajando en IGLHRC y las oficinas de ambas organizaciones eran vecinas en un edificio en el Distrito Financiero de Nueva York.

Su misión es muy puntual: prevenir el suicidio entre jóvenes lesbianas, gays, bisexuales y transgénero (LGBT), e intervenir en crisis que estos jóvenes sufren. Su misión es también muy ambiciosa: cada 100 minutos un adolescente se suicida en Estados Unidos. En comparación con jóvenes heterosexuales, es cuatro veces más probable que un adolescente LGBT intente suicidarse.

Hace un año y medio conocí a Louisa Merino. Un amigo en común de la universidad (estudiamos en la misma) me contó que Louisa estaba trabajando en un documental sobre este tema, esta organización, y la busqué insistentemente para que me contara sobre su proyecto. Me enseñó el documental y guardé la conversación que tuvimos hasta ahora que Lifeline, por fin, llega a México:

Celebridades como Daniel Radcliffe, Ellen DeGeneres y Neil Patrick Harris han sido voceros de The Trevor Project. Sobre la estrategia de asociar a personajes así a este tipo de organizaciones y campañas, y sobre qué falta para que en México haya más figuras públicas que se animen a ello, Louisa opina:

No digo que todos salgan ahorita del clóset, porque es un proceso. Pero la cosa no va a cambiar si seguimos todos adentro de él.

Lifeline se presenta este miércoles 10 de julio a las 20:30 horas en La Casa del Cine en el DF (Uruguay 52, piso 2, Centro). Sobre el estreno, Luisa dice:

Tengo mucha esperanza de que en México sea recibido con los brazos abiertos. Creo que es necesario e importante traer mensajes de este tipo.

lifelineEn México todavía no hay suficiente información sobre este asunto. En 2012 se publicó la primera Encuesta Nacional sobre Bullying por Homofobia.


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