Netroots Nation & Netroots Connect 2014

Netroots Nation logo

Hace unos días estuve en la ciudad de Detroit para participar por segundo año en Netroots Nation, un encuentro anual de activistas, comunicadores, periodistas, blogueros y políticos de Estados Unidos (y unos cuantos de otros lugares). Y en Netroots Connect, la pre-conferencia LGBT del encuentro principal. Pude ir gracias a la beca que otorga el comité organizador del evento. (Thank you, Michael Rogers and Brad Delaney!)

Durante seis días, tuve la oportunidad de participar en mesas de discusión, talleres y conversaciones menos formales sobre nuevas estrategias de activismo LGBT, comunicación y difusión para posicionar un mensaje o una causa en medios, cómo contar historias para fortalecer estrategias de comunicación, establecer alianzas entre varios sectores (gobiernos, empresas, organizaciones civiles, medios de comunicación) y la importancia de los cambios culturales, además de los legales, en el trabajo a favor de derechos humanos e igualdad.

Netroots Connect logo

Lo mejor de estos encuentros es intercambiar ideas y experiencias, reforzar o aprender nuevas herramientas para mi trabajo en México. Comparto algunas fotos, y en este enlace pueden leer sobre la edición de 2013 en San José, California.

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Arte como herramienta de activismo

Hace un año me estaba preparando para viajar a San José, California y participar en Netroots Nation.

Navegando por el sitio web de NN, me acabo de topar una de las pláticas más interesantes que me tocó escuchar ahí: “Artists for justice: how artists are transforming the narrative on immigration and equality“. La introducción de Favianna Rodriguez y la presentación de Julio Salgado son mis favoritas.

Julio es parte del movimiento undocuqueer (jóvenes LGBT indocumentados en Estados Unidos). A partir del minuto 12:15, habla sobre el cruce de los movimientos LGBT con migración y raza, las dificultades de ser indocumentado y la importancia de usar el sentido del humor para criticar (dice que We’re done being tragic), y por qué vale la pena crear plataformas de comunicación propias para contar historias que a veces los medios distorsionan.

Para ver el video de esta plática hay que hacer clic en la imagen:

Artists for justice

En este enlace pueden ver una colaboración padrísima de Julio con el poeta Yosimar Reyes. Aquí está parte de mi experiencia en Netroots Connect, la pre-conferencia LGBT de NN. Y recomiendo también un reportaje de Eileen Truax en Gatopardo sobre jóvenes undocuqueers.


5 tips para chavos jotos

Hace unos días estuve en San José, California, para la octava edición de Netroots Nation, un encuentro internacional de activistas, blogueros y defensores de diferentes causas que cada año se organiza en una ciudad diferente de Estados Unidos. En este blog estaré compartiendo algunas de las cosas que vi y aprendí.

Algo que llamó mucho mi atención, me conmovió, y confrontó ideas y prejuicios que he tenido por mucho tiempo fue conocer en persona a jóvenes del movimiento undocuqueer (indocumentados + queer). En vez de hacer mi propia descripción al respecto (seguramente incompleta y estrecha), recomiendo echar ojo al trabajo de Julio Salgado y Yosimar Reyes. Mexicanos radicados en California, son dos de los artistas-activistas más talentosos y protagonistas de este movimiento.

La pintura e ilustraciones de Julio ya las conocía por internet y por amigos en común. La poesía de Yosimar la escuché y leí por primera vez ahora en San José. El trabajo de ambos es hermoso, inteligente, poderoso. Además de que son unos tipazos.

Aquí una colaboración padrísima que hicieron y que adquirí en forma de postales antes de regresar a México:

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Max & John

Max y John son pareja. John es estadounidense. Max es yucateco, como yo, y después de unos tres años de amistad vía Facebook, Joserra (mi novio) y yo los conocimos en persona durante nuestras vacaciones en San Francisco en diciembre de 2012.

john & maxHasta hace unos días, el Defense of Marriage Act (Ley de Defensa del Matrimonio, un título erróneo y homófobico), que definía “matrimonio” como la unión entre hombre y mujer, era un obstáculo para cualquier pareja binacional en Estados Unidos que quisiera casarse y obtener beneficios del gobierno federal, como el sponsorship que un ciudadano estadounidense puede otorgar a su esposa o esposo extranjero.

El pasado miércoles 26 de junio, la Suprema Corte del país decidió que esta ley era anticonstitucional. La corte emitió otro fallo que tiene como efecto la reanudación del matrimonio entre parejas del mismo sexo en California, donde Max y John viven.

Max y John son una de las miles de parejas binacionales y homosexuales que viven en Estados Unidos que, gracias a estos cambios, se libran de la amenaza de interrumpir su relación por dificultades legales o por la posibilidad de que uno de ellos esté obligado a salir del país. “De repente las dos puertas se abrieron de golpe,” dice Max, refiriéndose al matrimonio igualitario y a la opción que ahora tiene de obtener un green card a través de su esposo. Lo mismo para Sean y Steven, Marsh y Popov.

Más que triunfos de un movimiento social, de un grupo de activistas, de unos cuantos legisladores o jueces, de políticos o presidentes comprometidos con un sector de la población, son rostros e historias como los de Max y John los verdaderos ganadores. Muchas felicidades a ellos, que ahora planean casarse. Y muchas felicidades a quienes se sientan parte de esta gran celebración que, literalmente, no se limita a las fronteras gringas.

La foto es de Marina Midori. Más información de las implicaciones de lo que decidió la corte en el sitio web de Immigration Equality, organización que trabaja por los derechos de inmigrantes lesbianas, gays, bisexuales y transgénero en Estados Unidos.


DF queer

*Alejandro Rocha, Regina Sienra y Marcela Vargas publicaron este texto en Gatopardo el 29 de junio de 2013.

Cada junio, la comunidad LGBTTTI alrededor del mundo celebra el mes del orgullo gay. El 28 de junio de 1969 se registró una redada violenta en el Stonewall Inn, un bar gay en Nueva York, la chispa que desató una serie de altercados hostiles entre los comensales y la policía. Esta fecha es recordada como un momento pivotal en la lucha de esta comunidad por sus derechos y, por ello, a partir de 1970 el 28 de junio es conocido como Día del Orgullo Gay.

En México, al igual que en otros países, se realizan marchas conmemorativas durante junio. El Distrito Federal ha celebrado este evento desde 1979, aunque la manifestación ha sido criticada por parecer más carnaval que una búsqueda por la justicia e igualdad para la comunidad LGBTTTI. En 2012, por ejemplo, la marcha se dividió en dos columnas en la Ciudad de México: una la de los activistas sociales y otra la de los carros alegóricos, la música y la fiesta.

Para la edición 2013 de la Marcha del Orgullo Gay se anunciaron algunos cambios. Los grupos activistas descartan expresiones festivas pues desean enfocar la marcha de este año a una verdadera lucha social. Mientras que los dueños y encargados de los antros y bares gay –negocios responsables de los carros alegóricos que le daban su toque carnavalesco al recorrido– no participarán en este evento, pues no se les otorgó el permiso para distribuir alcohol en la vía pública durante la marcha.

Para la comunidad homosexual en México ha sido difícil poder expresarse. De acuerdo con Enrique Torre Molina, miembro de la Red Nacional de Jóvenes Activistas LGBTIQ, el factor que distingue a México de otros países en cuanto a este tema es la religión.

Mucha gente, incluso la de mi generación –tengo 26 años– creció con ese conflicto de ‘por un lado tengo esta religión y fe, pero también esta orientación’. Incluso sin esa creencia, nos encontramos en un contexto que les creaba este tipo de tensión,

dice Enrique.

De acuerdo con el activista, este conflicto es más común fuera de la capital, ya que muchos de la comunidad gay se ven obligados a “censurarse”.

“A la hora de llevar al novio a un evento familiar el trato es diferente; se trata como invitado, amigo o el roommie, pero no como el novio”, comenta Enrique. “Definitivamente hay una brecha enorme entre el D.F. y el resto de los estados… en términos legales, culturales, sociales y activismo”.

De acuerdo con Torre Molina, la ciudad de México está a la par de otras ciudades que se han mostrado flexibles y abiertas a las propuestas del movimiento LGBT, como Buenos Aires y Nueva York.

“Mis primeros encuentros y marchas fueron allá en Nueva York”, dice Enrique, “y la verdad es que sí, el D.F. sí se puede comparar con este tipo de ciudades, aunque el problema es la brecha que hay entre la capital y los estados”.

Human Rights Campaign (HRC), la organización que lucha por los derechos y la igualdad de la comunidad LGBTTTI en Estados Unidos, ha cambiado el panorama para este grupo desde 1981, combatiendo legislaturas contra el matrimonio para todos en estados como New Hampshire y Iowa, además del Distrito de Columbia.

Hace cuatro meses, cuando la suprema corte empezó a discutir sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, HRC compartió una nueva versión de su logo –en rojo  y rosa, en lugar del clásico azul y amarillo– que rápidamente se convirtió en el estandarte de la nueva lucha –y la imagen de perfil de muchos–, que desembocaría en la victoria de esta semana  para los derechos de los homosexuales en California: la parte de la Defense of Marriage Act (DOMA) que señala que un matrimonio sólo puede ser la unión de un hombre y una mujer fue declarada inconstitucional por la Suprema Corte, mientras que la Propuesta 8, que le quitaba el derecho al matrimonio a las parejas del mismo sexo, fue invalidada.

En una situación un tanto opuesta, continúan las protestas contra la legalización del matrimonio entre parejas del mismo sexo en Francia. Los manifestantes se han enfocado en ganar espacio mediático, presentándose en el abierto de Francia –con marchas de hasta 300 mil personas– y amenazando con hacer lo mismo en el Tour de France.

Para Enrique, los acontecimientos recientes a nivel internacional ayudan a mostrar que incluso a pesar de ciertos aspectos, México ha avanzado.

“Aquí en México, si me caso en la capital, todo el país debe reconocerlo, no así como en Estados Unidos”, comenta Enrique, “creo que eso es de las cosas más presumibles que tiene México en cuanto al movimiento LGBT”.

Respecto a la división en el movimiento LGBT para la organización de la marcha, Enrique cree que es de muy poca importancia, pues una persona común no le importa quién organiza, sino el objetivo con el que va.

Esta marcha es muy grande, pero a la vez es muy personal. Uno puede ir para ligar, para marchar, para ponerse una borrachera; no sólo es para conmemorar, sino para festejar los avances. No puedes esperar que la marcha siga los mismos lineamientos que hace 30 años porque hay avances,

dice Enrique.

Al preguntarle sobre cómo ve el movimiento a corto y largo plazo, el activista concluye con un poco sobre su historia personal.

Hay una tía que es lesbiana, y todos en la familia lo sabían menos la mamá. La mamá, hasta el día de su muerte, nunca se enteró. Para mi generación, cuando llevo a mi pareja a una comida o a una Navidad o lo que sea, lo reconocen como mi pareja. Ahora, tengo a un primo de 15 años y me comenta que una de sus amigas ya tiene novia. Y eso es padrísimo, porque cada vez se acepta más.

Enrique también enfatiza la importancia de que el movimiento se llame “Red Nacional de Jóvenes Activistas”. Gracias al hecho de que sean jóvenes, los integrantes ven al mundo mucho más prometedor y con menos tragos amargos que la sociedad le ha dado a generaciones pasadas.

Actualmente, 14 países han legalizado el matrimonio homosexual en todo su territorio: Argentina, Bélgica, Canadá, Dinamarca, España, Francia, Islandia, Holanda –el primero, en 2001–, Nueva Zelanda, Noruega, Portugal, Sudáfrica, Suecia y Uruguay. En Brasil, Estados Unidos y México, el matrimonio se puede llevar a cabo solamente en algunas regiones, pero su validez en todo el territorio varía según cada país.

América Latina es un mosaico de posturas sobre el tema: Mientras Uruguay y Argentina lo han legalizado por completo, Venezuela y Ecuador sólo tienen leyes que protegen contra la discriminación, pero nada más. Centroamérica y el Caribe son zonas muy cerradas: Por ejemplo, Honduras es uno de los lugares donde más ataques reciben las organizaciones pro-derechos humanos; en Panamá, ser homosexual dejó de ser considerado enfermedad en 2008 y en Belice, Guyana, Jamaica y otros países caribeños, toda actividad homosexual es ilegal y puede ser castigada con sanciones que van de multas a cadena perpetua.

El recorrido de la Marcha por el Orgullo Gay 2013 iniciará en el Ángel de la Independencia al mediodía y la columna se trasladará hacia el Zócalo capitalino.

DF queer


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