2013, un año de avances para el matrimonio gay en México

*Esta nota la publicó Belén Zapata en CNN México el 26 de diciembre de 2013.

2013, un año de avances para el matrimonio gay en MéxicoTres años después de que se legalizara el matrimonio entre personas del mismo sexo en el Distrito Federal, parejas homosexuales por primera vez pudieron casarse fuera de la capital mexicana gracias a amparos, al tiempo que algunos estados aprobaron figuras legales similares para permitir las uniones gay.

Para algunos activistas, estos hechos reflejan que 2013 tuvo un “saldo positivo” para la comunidad homosexual.

“El matrimonio igualitario se ha convertido en los últimos años en el tema número uno en la agenda del movimiento gay”, dijo en entrevista el activista Enrique Torre Molina.

Durante el año, amparos permitieron que al menos cinco parejas homosexuales se casaran fuera del DF, hasta ahora la única entidad del país donde es legal el matrimonio entre personas del mismo sexo. Los enlaces se realizaron en Oaxaca (dos), Yucatán (uno), Chihuahua (uno) y Jalisco (uno).

Además, al menos otras 12 parejas más están a la espera de una resolución judicial o ya la obtuvieron pero aún no concretan enlace.

El activista Luis Guzmán, integrante del colectivo homosexual Codise, con sede en Guadalajara, consideró que en 2013 la comunidad gay consiguió lo que no se había logrado en más de tres años, desde que en 2010 la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) declaró válida la reforma al Código Civil del DF que permitió los matrimonios entre personas del mismo sexo.

“Hemos demostrado que existen mecanismos mediante los cuales los ciudadanos y las ciudadanas pueden acceder a sus derechos sin pasar necesariamente por los congresos. Se sienta un precedente importante en esta materia”, dijo Alex Ali Méndez Díaz, coordinador de diferentes colectivos gay en México y abogado de las tres primeras parejas que obtuvieron un amparo para casarse.

En diciembre de 2009, el DF redefinió su concepto de matrimonio como la “unión libre de dos personas para realizar la comunidad de vida”. La reforma entró en vigor en marzo de 2010 y permitió que en su primer año de vigencia se casaran 700 parejas del mismo sexo y que dos mujeres fueran las primeras en adoptar un niño.

Antes, en 2007, Coahuila reformó su Código Civil y creó el pacto civil de solidaridad, lo que permite a personas del mismo sexo compartir derechos legales mediante un contrato.

Las reformas locales

Los amparos a favor del matrimonio gay en los estados tuvieron un antecedente en 2011, en el estado de Quintana Roo.

A finales de ese año, dos parejas del mismo sexo se casaron en el municipio de Lázaro Cárdenas, argumentando que el Código Civil indica que el matrimonio se integra por “personas” o “cónyuges”, sin indicar su género como en otros estados.

“Fue un caso curioso”, consideró Torre Molina, quien atribuyó el hecho a una omisión de los legisladores locales.

En los últimos tres años, además, algunos congresos estatales han iniciado la discusión de reformas para permitir las uniones entre personas del mismo sexo.

Durante 2013, esos debates tuvieron resultado en Jalisco y Colima, donde se aprobaron figuras legales que dan derechos a las parejas gay que decidan unirse, ya sea mediante un contrato o a través de una relación conyugal.

En Colima, el primer matrimonio gay se llevó a cabo en febrero de 2013, antes de la modificación al Código Civil. La unión entre dos varones se celebró en el municipio de Cuauhtémoc, luego de que las autoridades locales, basadas en el principio constitucional de la no discriminación, realizaron el enlace civil.

Seis meses después, en agosto, se publicó la reforma con la que se creó la figura de “enlaces conyugales”.

En Jalisco, considerado un estado conservador, cuna del mariachi y la charrería símbolos de la “hombría” del mexicano, se aprobó una Ley de Libre Convivencia que permite a las personas del mismo sexo tener derechos y obligaciones similares al de un matrimonio heterosexual.

Los debates pendientes

La discusión sobre el matrimonio gay llegó a finales de este año al Congreso de la Unión, donde los senadores del Partido de la Revolución Democrática (PRD), de izquierda, presentaron una iniciativa de reforma al Código Civil Federal para que ese tipo de uniones se reconozca en todo el país.

El tema todavía no es analizado en comisiones, aunque legisladores del gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI), primera fuerza en ambas cámaras, se han declarado abiertos a debatirlo.

Las parejas gay, mientras tanto, libran otras batallas por sus derechos. En mayo, atendiendo una resolución del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) anunció que reconocerá a los matrimonios entre personas del mismo sexo.

Hasta entonces, el ISSSTE se había negado a reconocer sus derechos, argumentando que sus reglamentos solamente reconocen a matrimonios heterosexuales.

La Secretaría de Turismo, por otra parte, comenzó en octubre una campaña en redes para promover el turismo gay, en tanto operadores turísticos consideran que existe un “incipiente pero próspero” negocio de bodas y lunas de miel en este sector, principalmente en destinos de playa mexicanos.

A nivel internacional, el papa Francisco, líder mundial de la Iglesia católica, opositora al matrimonio entre personas del mismo sexo, envió señales de flexibilidad al declarar que él no juzga a los homosexuales y que éstos no deben ser marginados de la sociedad.

El Vaticano, además, inició este año una consulta a sacerdotes y obispos de todo el mundo para conocer su postura respecto al matrimonio homosexual, el divorcio y la anticoncepción, de cara a una reunión de religiosos en 2014 para discutir las enseñanzas de la Iglesia católica vinculada a asuntos familiares.


Homofobia real contra políticas públicas en la Ciudad de México

*Cristian Galarza publicó esta nota en SDP Noticias el 4 de diciembre de 2013.

La mesa de debate sobre homofobia que organizó SDPnoticias contó con la presencia de Lol Kin Castañeda, Enrique Torre Molina, Alberto Demonio y Jonathan Orozco.

Desde sus diferentes perspectivas, los participantes puntualizaron que a pesar de las políticas públicas implementadas por los diferentes gobiernos de la Ciudad de México, la comunidad LGBT (lésbico, gay, bisexual, trans) capitalina aún es víctima de discriminación.

También propusieron algunas rutas de acción y compartieron vivencias sobre los temas tratados.

Las preguntas a responder fueron las siguientes:

¿La legalización del matrimonio igualitario disminuyó la homofobia en el DF?

Las familias homoparentales ya existen. ¿Por qué los ciudadanos del DF se siguen preguntando si están listos para aceptarlas?

¿Las lesbianas capitalinas se esconden por miedo o por su personalidad?

¿Cómo debe orientar el gobierno del DF sus esfuerzos para que los transexuales dejen de ser vistos únicamente como “objetos sexuales” o “monstruos incomprendidos”?

Según Conapred los homosexuales somos el segundo grupo social más discriminado en el DF. ¿A qué factor creen que se deba esto habiendo tantas políticas públicas que nos “apoyan”?


Conversando en Plan W

El sábado 9 de marzo, Héctor Jiménez Landín nos invitó a Sonia Río (Directora General Adjunta de Estudios, Legislación y Políticas Públicas del Conapred) y a mí a su programa Plan W.

plan w

A propósito del análisis de la Suprema Corte de Justicia de la Nación del “complejo problema entre la libertad de expresión y las manifestaciones discriminatorias, específicamente las expresiones homófobas,” platicamos sobre eso, futbol (tema que Pepe Flores maneja muy bien), GLAAD, medios de comunicación y homofobia, la orientación sexual como un blanco de insultos o como un talón de Aquiles, y sobre el debate que hace falta al respecto (como bien explica Estefanía Vela).

El audio de nuestra conversación está disponible en el sitio web de W Radio.


Reflexiones amateur sobre racismo y clasismo en comunidades LGBT

*Este texto se publicó originalmente en The Huffington Post.

El mes pasado estuve en Los Ángeles por primera vez. Fui a la segunda edición del National People of Color Media Institute de GLAAD, un proyecto que la organización lanzó para reunir a personas lesbianas, gays, bisexuales y transgénero de color que trabajan en diferentes temas y comunidades, permitir que compartan sus experiencias, e impulsar su potencial como defensores y voceros de esas comunidades. El objetivo de GLAAD con este instituto y con su programa Voices of Color, a cargo de Daryl Hannah, es que haya más rostros negros, latinos y asiáticos en nuestros diarios, revistas, blogs, programas de radio y televisión. Tuve el honor de ser el primer participante extranjero.

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Brenda del Río (Bienestar), Monica Trasandes (GLAAD) y Enrique Torre Molina.

El trabajo que GLAAD ha hecho durante casi 30 años para que los medios sean un espacio más inclusivo con personas LGBT (en Estados Unidos y cada vez más en otros lugares), y para que las historias LGBT tengan más presencia y poder en esos medios, no debe subestimarse. Sin embargo, las personas LGBT de color no tienen suficiente visibilidad en medios tradicionales. Yo diría que ni siquiera en medios LGBT. Veamos, por ejemplo, algunos personajes gays en series de televisión actuales: Louis en Partners, Kurt en Glee, Bryan en The New Normal, Cam y Mitch en Modern Family. Todos hombres blancos.

De acuerdo con el reporte de 2012 Opinión y Discurso Público sobre las Intersecciones de Asuntos LGBT y Raza, publicado por The Opportunity Agenda, los asuntos LGBT tienen pocas menciones en medios latinos en Estados Unidos, aunque la Proposición 8 de California en 2008 detonó una cobertura más amplia de asuntos LGBT en dichos medios. No sorprende, considerando la gran población de latinos en el estado. El reporte también señala que mucha de “la retórica, los insultos y el lenguaje despectivo anti-LGBT encontrados en este monitoreo de medios viene de comentarios de usuarios en línea, no de los medios como tales.” Cuando blogueaba para VivirMexico.com, era común recibir comentarios absurdos y homofóbicos como “Los jotos son una mierda de personas. Los jotos mismos tienen la culpa de que se les discrimine. Su forma de actuar es cagante y llega a ser en ocasiones irrespetuosa. Si son putos me vale madres, que se cojan entre ellos y punto, pero los amanerados me dan asco.”

Me cuesta trabajo traducir a nuestra experiencia en México el concepto de “personas de color” (“people of color“) con el peso y el significado que tiene. Raza y racismo no son temas presentes en los medios, mucho menos en conversaciones diarias fuera de la pantalla. Con frecuencia pensamos en México como una sociedad libre de racismo. Pero la discriminación más fuerte contra personas negras, por ejemplo, no es ignorar esa exclusión sino asumir que no existen aquí, excepto por uno que otro modelo en pasarelas de semanas de la moda. El Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) ha investigado y difundido información sobre discriminación contra afrodescendientes. Fuera de eso, son prácticamente invisibles. De acuerdo con Jonathan Orozco, del área de comunicación de Conapred, no hay números oficiales sobre la comunidad afrodescendiente en México. Lo mismo que las personas LGBT, por cierto: no sabemos exactamente cuántos hay, en qué trabajan, dónde viven, etc.

Excepto por un par de piezas periodísticas o documentales sobre los muxes de Oaxaca, no recuerdo haber visto a nadie que sea LGBT e indígena en pantalla. Y no pronostico que suceda pronto, si incluso los cadeneros de algunos bares y antros gays son responsables de dejar fuera a personas con “apariencia indígena”.

He crecido en un contexto privilegiado, tuve un proceso de salir del clóset prácticamente libre de drama, tengo familiares gays y lesbianas, vivo en la única ciudad del país donde puedo casarme con mi novio, y aun así he experimentado una sociedad homofóbica. Apenas puedo imaginarme cómo son las cosas para alguien en el otro extremo del México racista y clasista.

¿Dónde están todas esas caras en las páginas de revistas, en anuncios de sitios de ligue por internet, en programas de televisión? Para un grupo que es blanco de tanta intolerancia, los medios LGBT podemos hacer un mejor trabajo abordando esos otros tipos de discriminación que existen al interior de nuestra comunidad.


An amateur’s reflection on racism, classism within LGBT communities

*This post was originally published on The Huffington Post‘s Gay Voices and Latino Voices.

Last month I was in Los Angeles for the first time. I attended GLAAD’s second edition of the National People of Color Media Institute, an awesome project GLAAD launched to bring together lesbian, gay, bisexual, transgender people of color working on different issues and in different communities, have them share their experiences, and enhance their potential as advocates and spokespeople for those communities. The aim of GLAAD through this institute and their Voices of Color program, led by Daryl Hannah, is to bring more Black, Latino, and Asian faces to our newspapers, magazines, blogs, radio and television shows. I was honored to be the first non-U.S. resident who participated.

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Brenda del Rio from Bienestar, GLAAD’s Monica Trasandes, and Enrique Torre Molina.

The work GLAAD has done to make media a more inclusive space for LGBT people (in the U.S. and increasingly elsewhere), and to make LGBT stories more present and powerful in that media for almost 30 years, cannot be understated. However, LGBT people of color are not visible enough on mainstream media. And I would say not even on LGBT media. Look at, for example, gay characters who are on TV shows right now: Louis on Partners, Kurt on Glee, Bryan on The New Normal, Cam and Mitch on Modern Family. All white guys.

According to The Opportunity Agenda’s Public Opinion and Discourse on the Intersections of LGBT Issues and Race 2012 report, LGBT issues are under-reported in Latino media in the U.S., although California’s Proposition 8 in 2008 drove those media to have a wider coverage of LGBT issues. Not surprising, considering the large population of Latinos in the state. The report also points out that much “of the anti-LGBT rhetoric, slurs, and derogatory language found in this media scan come from users’ online comments, not from the media themselves.” When I blogged for VivirMexico.com, I would often get very homophobic, moronic comments from readers, such as “Fags are shitty people. Fags themselves are to be blamed of being discriminated against. Their attitude is annoying and some times disrespectful. If they’re fags I don’t care. Fuck with each other and that’s it, but the sissy ones are disgusting.”

I have a hard time translating the concept of “people of color” with all its heavy, powerful meaning to our experience in Mexico. Race and racism are not topics present on the media, much less on off-screen daily conversations. We often think of Mexico as a racism-free society. But the strongest form of discrimination against black people, for example, is not ignoring their exclusion but actually thinking there aren’t any here, except for the occasional model on a Mexico City fashion week runway. The National Council to Prevent Discrimination (Conapred) has done research and spread information on discrimination against people of African descent. Other than that, they are practically invisible. According to Jonathan Orozco, a communication staffer at Conapred, there are no official numbers on the African descent community living in Mexico. Same goes for LGBTs, by the way: we don’t know exactly how many of us are there, working as what, living where, etc.

Except for a couple of pieces or documentaries on the muxes living in Oaxaca, I can’t recall seeing anyone who was LGBT and indigenous on screen. And I don’t foresee it happening any time soon, if even bouncers at some gay bars and clubs are responsible for leaving “indigenous-looking” people out.

Growing up in a privileged background, having a mostly harmless coming-out process, being surrounded by other gays and lesbians in my family, and living in the only city in the country where I can marry my boyfriend has let me experience a homophobic society. I can only imagine what things are like for someone on the other end of racist, classist Mexico.

Where are all those faces in the pages of gay magazines, on the ads of hookup websites, on TV shows? For a group that is such a target of bigotry, we as LGBT media could do a lot better to address those other types of exclusion happening within our community.


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