Estigma y discriminación dificultan comercialización de medios LGBT: comunicadores

*Mario Alberto Reyes publicó esta nota en Enehache el 28 de agosto de 2014.

foto final2El estigma y la discriminación que aún prevalecen en torno a la diversidad sexual dificultan la comercialización de los medios dirigidos al colectivo lésbico, gay, bisexual, transgénero (LGBT), coincidieron en señalar distintos comunicadores durante la mesa redonda “Representación LGBT en medios de comunicación”.

Reunidos en el Club de Periodistas ante lo que consideraron “un fortalecimiento de la derecha en el país”, 14 comunicadores -11 varones gays, dos mujeres transgénero y una lesbiana-, con espacios LGBT subrayaron la necesidad de responder de manera organizada, a través de los medios de comunicación, a embates como el encabezado por Richard Cohen, conferencista estadounidense de reciente visita en México quien asevera que la homosexualidad tiene cura.

Durante el encuentro se impulsó la creación de una Red de Periodistas LGBT, la cual tendría por objetivo armar una agenda que permita profesionalizar a los comunicadores y aprender lo relacionado con las nuevas tecnologías, además de tener una representatividad ante los problemas que en términos de discriminación enfrenta el país.

Los asistentes analizaron el papel que como profesionales de la comunicación han desempeñado desde sus puestos de trabajo. Mencionaron la necesidad de trascender de los espacios alternativos alojados principalmente en Internet, a espacios públicos y comerciales de mayor impacto social.

No obstante los avances obtenidos, recordaron que la salida del aire de programas como Triple G, Nocturninos, y Código Diverso, que se emitían por W Radio, Canal 52 MX y Código DF, respectivamente, constituyen retrocesos que no deben olvidarse. Caso contrario, dijeron, el del programa Guau, conducido por Alex Kaffie y transmitido por el canal de paga Telehit, al que calificaron como una emisión “horrible y homofóbica”.

En ese sentido, mencionaron que buena parte de los contenidos de los medios LGBT no responde a las expectativas del público en general por lo que se vuelven de “autoconsumo”, además de que en algunos casos reproducen estereotipos negativos y discursos homonormativos sobre este sector poblacional.

A lo largo de dos horas de discusión, recordaron que si bien institucionalmente no siempre se tiene el apoyo de los grandes medios, sí contribuye a la visibilidad de la población LGBT el hecho de que distintos personajes de este sector tengan incidencia en espacios como Reforma, Milenio, Animal Político, Capital 21 y el Instituto Mexicano de la Radio.

En torno a la perspectiva de ver a los medios de comunicación LGBT como un negocio, los asistentes rechazaron que sea la censura el motivo que lo impide, sino que es la falta de capacidad para comercializarlos lo que origina su extinción, y agregaron que el discurso de la “victimización” del colectivo LGBT no contribuye a ese objetivo.

Añadieron que en México la existencia del “mercado rosa” es una falacia, sin embargo, recordaron que en cadenas como Radio Fórmula, espacios encabezados por Alfredo Palacios y Maxine Woodside –conductores abiertamente gays o que tienen varios colaboradores no heterosexuales-, comercialmente son los más exitosos de ese grupo mediático.

Durante el encuentro, moderado por el periodista y académico de la UACM, Antonio Medina, algunos llamaron a no menospreciar el alcance del Internet como herramienta de comunicación y garante de la libertad de expresión, pues si bien se dificulta comercializarlo, “esto se puede resolver con contenidos inteligentes”.

Luego de que uno de los asistentes criticara el abandono, que desde su punto de vista han hecho los medios LGBT de asuntos como la exclusión y la discriminación para concentrarse en “temas frívolos para garantizar el marketing”, los comunicadores señalaron que “la ligereza y el buen humor no están peleados con la inteligencia” por lo que se debe buscar la manera de “monetizar” esos espacios informativos.

El encuentro concluyó con un llamado a investigar e incidir en temas que afectan al colectivo LGBT como son los crímenes de odio, “pues recordarlos con una foto en un obituario LGBTI no es suficiente”.

La Red de Periodistas LGBT está impulsada por la Red Ciudadana por la Diversidad Sexual conformada por los activistas Charlie Dos Veces López, Alberto Rocha, Enrique Martínez Rayas, Mario Arteaga y Antonio Medina, quienes no descartaron la posibilidad de que en la coyuntura que se avecina con la apertura del espectro radioeléctrico a medios comerciales y de gobierno, conseguir espacios de televisión o radiofónicos a nivel nacional y vincular a los diversos comunicadores y comunicadoras del sector LGBTI para empreder proyectos desde esa comunidad para el público en general.


Sobre el mensaje de fin de año de Presidencia de la República

El gobierno federal de México subió a YouTube un video con un mensaje de fin de año, con la diversidad como tema principal. Personas con discapacidad, personas indígenas y por lo menos una persona de la población de lesbianas, gays, bisexuales y transgénero nos desean un feliz 2014.

“Cada año nuevo es una oportunidad para respetar y valorar la diversidad de México”, dice Jonathan Orozco en los primeros segundos. Para la gran mayoría de la gente que verá el video, la diversidad que representa Jonathan está invisibilizada en este mensaje, como señaló mi amigo Alfredo Narváez en un comentario en Facebook. Porque no lo conocen ni saben que es un chavo gay, lo cual no es lo más importante sobre él pero importa mucho en el contexto de este video protagonizado por un cast que, entiendo, pretende ser una muestra de la diversidad mexicana.

Para quienes conocemos a Jonathan, su aparición en el video es, me parece, un guiño a la comunidad LGBT. Un guiño muy sutil (¡aquí estamos los gays, aunque sea camuflajeados!) e insuficiente (no se menciona nada concreto). Pero seamos optimistas: ojalá que sea señal de que en 2014 el gobierno de Enrique Peña Nieto se sumará al Día Internacional Contra la Homofobia más allá de un tweet el 17 de mayo (aquí vale la pena leer la carta que Genaro Lozano publicó en su momento en su columna del diario Reforma). O que el mismo Peña expresará su postura frente al matrimonio igualitario que este año ha tenido avances en el país, por poner un par de ejemplos.

Sin esas acciones concretas, sin tomar esa oportunidad de valorar y respetar la diversidad de la que habla Jonathan, los buenos deseos presidenciales son un caso más de atole con el dedo.


¿Naces o te haces?

Hace unas semanas leí ¿Naces o te haces? La ciencia detrás de la homosexualidad de Fabrizzio Guerrero McManus. El autor elabora sobre lo que me parece más interesante de este tema: qué hay detrás de los debates sobre el origen de la orientación sexual. De la orientación homosexual. Cuál es la pertinencia de esa discusión y qué es lo que parece importarle a quienes les importa más esa discusión.

naces o te hacesPensé mucho en lo que dijo la actriz Cynthia Nixon sobre su caso: I understand that for many people it’s not, but for me it’s a choice, and you don’t get to define my gayness for me. O en lo que dijo Genaro Lozano sobre el oportunismo de un presunto “gen gay”, en su texto de presentación de este mismo libro.

Gracias a Hugo Marroquín de la editorial Paidós por el regalo.


Un pornógrafo gay en México

*Ésta es la versión completa del texto que se publicó en Chilango. Gerardo tiene un tumblr y el 25 de agosto participará en una mesa de trabajo sobre educación sexual en la Muestra Cine y Sexo: la Mirada Femenina en la Ciudad de México.

En una entrevista para el sitio web Let’s Talk About Sex, Paul Morris, productor de la compañía de porno Treasure Island Media, dijo que la pornografía es hoy el género más influyente y diseminado en el planeta. Justo por eso me sorprende que Mecos Films, la primera productora de pornografía gay en México, sea también la única. Gerardo Delgado la encabeza y platiqué con él en el Centro Histórico de la Ciudad de México, en un departamento que resultó menos oscuro y más alivianado de lo que esperaba. Igual que él.

Mejor conocido como El Diablo y fan de la pornografía desde los 11 años, siempre quiso trabajar en esta industria. “¿Por qué nada más le metió un dedo?” o “¿Por qué echaron los mecos en el pinche balón de futbol americano?” eran algunas de sus reacciones al ver escenas en diferentes cintas. El sueño de convertirse en pornógrafo finalmente se cumplió a sus 37 años.

¿Cómo y por qué empezaste a hacer porno? Un día quedé muy deprimido después de trabajar en un restaurante de éxito. Era chef, diseñé la carta, y toda la parte creativa me gustó mucho. Después de un año de trabajar en una cocina donde todos los días lidias con cuchillos, fuego, arte, cocineros, clientes, rapidez, perecederos, era como muy estresante para mí. Decidí abandonar el restaurante, darme un break y pensar qué iba a hacer de mi vida. Un gran amigo me preguntó, le dije que porno y me ofreció ayuda. Y así empezamos a crear una productora con la que hicimos La Putiza y La Verganza. Salía más barato hacer dos películas que una. Yo coordinaba todo el evento, pero no me sentía con la capacidad de dirigir una película y un proyecto tan grande, porque nunca había dirigido nada en video. No sabía agarrar una cámara. Mi mayor acercamiento con esa parte era que había estudiado Literatura Dramática y Teatro en la UNAM. Entonces creamos un muy buen grupo de amigos, porque no teníamos el suficiente dinero ni el suficiente talento para hacer una buena película. El que escribía telenovelas, pues que escriba el guión. El que es artista, que haga la dirección de arte. El que es hombre de ideas le puso los nombres. El amigo financiero nos dijo que no iba a ser negocio. No le creímos, pero tenía razón. Y yo era como el productor ejecutivo. El primer día de grabaciones me puse como asistente de dirección. Y de repente al final me quedé a cargo del proyecto.

¿Qué pasó con la primera película? Esto fue en 2004, todavía no estaba terminada y nos enteramos del Festival Internacional de Cine Erótico Gay de Barcelona, el Heat Gay. Nos dieron chance de mandarla y nos ganamos dos premios: Mejor Película Gay y Mejor Guión, que en porno no es tan fácil de ganar como Mejor Mamada o Mejor Doble Penetración. Entonces cuando la sacamos en diciembre en México ya en la portada venían los sellos de que nos habíamos ganado premios. Eso fue un gran boom para la prensa que ya estaban más interesados en saber de nosotros porque habíamos ganado dos premios en el extranjero. El primer artículo que sacaron fue en la sección de Cultura de Reforma. Decía “México no gana en nada más que en porno” o algo así.

¿Cuál fue la reacción de los medios gays? El estreno fue raro. Fueron treinta y tantos medios: Televisa, Canal 22, Azteca, radio, periódicos, de todo. Los únicos que no, fueron los gays. Boys & Toys, una revista de esa época, vio que habíamos utilizado como relaciones públicas a su ex editor, se emputó y se fue. ¿Por qué? No sé. Los de Ser Gay, una revista horrenda, no se llevaban con el dueño del antro, entonces no fueron. Y Homópolis, si no les comprábamos publicidad, no iban a sacar nada. Entonces los medios gays realmente me valen madres. La primera película gay fue Sexxxcuestro, pero nosotros hicimos mucho ruido.

A partir de entonces, ¿qué ha cambiado? ¿Ya es un negocio? Ha habido etapas. La Putiza no fue negocio porque fue un producto caro. Nos asociamos con una productora de cine y nos salió muy caro. La piratería nos estaba matando. Por la cuestión de las máscaras no pudimos venderla en Estados Unidos, principal consumidor de porno en el mundo, porque hay una norma que dice que porno con máscaras se presta a violación o se puede pensar en violación. Al final de cada escena necesitábamos que todos se quitaran las máscaras y nosotros no hicimos eso. Apenas recuperamos lo invertido. Yo que realmente quería seguir en el negocio creé Mecos Films con nuevos socios que conocí cuando estaba haciendo la postproducción de La Verganza: Electrobeat y Mayor Tom. Teníamos que hacer algo barato, sacar el material, y así fue como creamos Selección Mexicana. ¿Y cómo empieza la industria porno en un país donde no hay porno como México? Pues con un tipo que quiere ser director y con actores que quieren ser actores. Ahí fue cuando ya tuve que tomar el nombre porno como director y me puse El Diablo. Al principio nos fue bien porque la pudimos vender en Estados Unidos. Cuando sacamos la segunda fue el cambio de que todo mundo empezó a ver porno por internet y ya no en DVD. Se nos cayó el negocio y no nos actualizamos a crear una página de internet enfocada a los gringos. Entonces el segundo producto no fue tan grande. Ahorita otra vez estamos levantando, produciendo para una productora en San Francisco que se llama Treasure Island Media. Le vamos a maquilar una serie latina.

¿Por qué no hay nadie más haciendo porno gay en el país? Primero, tenemos mucho porno bueno y barato, a $15 afuera de cada metro y gratis en internet. Estamos acostumbrados a ver mucho porno gringo, europeo, el que sea, y del que te guste a ti específicamente. Segundo, mucha gente todavía cree que es ilegal hacer porno en México y no se animan. Tercero, porque son flojos o el porno no les excita tanto como para crear una industria.

¿Qué necesita alguien para salir en tus películas? ¿Qué buscas cuando haces casting? Siempre llegan muy nerviosos. Trato de relajarlos un poquito. Te vuelves un poco psicólogo. A veces llegan tan nerviosos que no se callan, entonces ahí los dejo. Les platico cómo trabajamos, cómo producimos, el tiempo que nos tardamos, lo que me gusta de un actor porno. Ahí es cuando les digo que un actor porno actúa el placer. Se siente muy rico tener sexo, pero ahora quiero verlo en tu cara, con todo tu cuerpo y tu expresión. Busco un conjunto de cara, cuerpo, miembro, nalga, dependiendo de si es activo o pasivo. Y mucho es la actitud. Hay grandes actores porno que no tienen el gran miembro o no son tan guapos, pero la actitud a la hora de coger es lo que prende a la gente. Eso me gusta encontrar o sacarle al actor. Les pregunto qué les gusta en el sexo, qué es lo más fuerte que han hecho, como para calentar motores y pasar a la segunda parte del casting donde me enseñan su cuerpo, una erección, los pongo a cachondear con ellos mismos y les digo qué caras quiero que hagan, qué tipo de placer quiero que me demuestren.

¿Han llegado chavos bugas o que a la hora descubren cosas que antes no les gustaban? Sí. Ya me tocó con uno que nunca había sido pasivo, y cuando llegó su compañero de escena le encantó, le fascinó, le propuso que se la metiera y se le fue como agua. Y ya llevo dos heterosexuales que han tenido sexo con hombres. Eso me excita mucho. Mi deporte favorito son los bugas, entonces trabajar con un buga que es la primera vez que tiene sexo gay está padrísimo. Aparte está padre que la gente se imagina que mis actores son escorts o asumen algo sobre su nivel cultural, cuando la verdad es que tengo abogados de la Libre de Derecho, arquitectos, premios nacionales de pintura del INBA, grandes artistas, diseñadores, músicos. Realmente de todo. El intercambio cultural a la hora de conocer a la gente está bien padre.

¿Tienen que ser mexicanos? No. De preferencia me gusta trabajar con mexicanos, pero han llegado venezolanos, brasileños, de Honduras, República Dominicana, y un argentino. El 90% de mis actores son mexicanos.

¿Cuál es tu política para pruebas de VIH o escenas bareback? En principio todo lo trabajábamos con condón. Ahora que ya empezamos a hacer porno bareback tenemos dos grupos: el de la gente que en su vida coge bareback y quiere hacer porno bareback sin saber su estatus ni el de la otra persona, y la gente que quiere hacer porno bareback sabiendo el estatus de la otra persona. Estamos tratando de conseguir pruebas rápidas para hacerlas nosotros en el mismo set.

¿Qué otros proyectos tienes? Tengo uno con ChicosRicos.com. Es también porno latino mexicano con historia, porque lo que tenemos con Treasure Island Media es sin historia, que está padre porque es rápido. Un producto para hacer, sacar y vender rápido. Y la energía sexual va a ser muy padre. Pero no hay mayor historia: uno está medio encuerado, el otro ya está encuerado y empiezan a coger. Pero a mí, a lo mejor porque estudié teatro, sí me interesa y me excita mucho saber algo más en una escena porno. Por qué están cogiendo. Una mínima anécdota. Y con Mecos Films seguir trabajando en porno bareback, que es lo que está vendiendo. El porno con condón ya no vende.

¿Algo que quieras agregar? Que me encanta el porno. Como cada día trabajo más en porno, cada día veo menos porno. Pero me doy cuenta de que toda la gente ve muchísimo. Las mujeres, por ejemplo, que antes eran mal mercado para el porno, ahora son muy buen mercado. Cada vez las mujeres ven más porno. Eso me gusta. Creo que el porno te enseña, te crea fantasías que a lo mejor no habías tenido. Muchas cosas que a mí no me gustaban y que las vi en porno ahora me gustan. La gente nos escribe y muchas de las cosas que nosotros hacemos en porno les incitan a crear fantasías, a renovar el sexo. Y es importante tener buen sexo. Coges rico y el día te parece fabuloso. Si coges muy rico, te puede durar toda la semana.


Medios LGBT en México

*Esta pieza se publicó en Voces de The Huffington Post.

Hace unas semanas convoqué a editores y periodistas de diferentes medios LGBT mexicanos a una reunión. Invité a miembros de televisión por cable y en línea, radio comercial y pública, blogs, revistas independientes y de alto perfil, periódicos tradicionales, comunicadores independientes, una agencia de noticias LGBT que acaba de celebrar su décimo aniversario, y un guionista de comedia. Asistieron todos con excepción de un par. Nos reunimos en el último piso del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, que amablemente me prestó el espacio.

Hace tiempo que quería juntarlos a todos, pero no se me ocurría un propósito más claro que no fuera sentarnos en una misma mesa, hablar, y ver hacia dónde iba la discusión. Como bloguero y periodista enfocado en asuntos de personas lesbianas, gays, bisexuales y transgénero, me (pre)ocupa la manera en que diferentes medios abordan historias de mi comunidad. Los medios mainstream en México incluyen cada vez más contenido LGBT de manera positiva. Algunos ejemplos son AnimalPolitico.com, la revista Chilango, CNNMexico.com, E! Latin News, la revista M Semanal y el diario Reforma. En 2011, un diseñador de moda y su esposo encabezaron la historia de portada de las parejas más atractivas del país en la revista Quién (enfocada en periodismo soft). Por otro lado, tabloides y producciones de Televisa (incluyendo el programa Guau, dirigido a público gay) son responsables de constantes expresiones homofóbicas y personajes que refuerzan la intolerancia.

Me preocupa también la situación de los medios LGBT como una industria que se esfuerza por sobrevivir. Todos los días me pregunto quién está leyéndonos, viéndonos, escuchándonos. Me preocupa que seamos principalmente nosotros mismos poniendo atención a lo que nuestros colegas están haciendo, dándonos retroalimentación mutua. Y eso está padrísimo si queremos reportar e investigar sobre temas que sólo a nosotros nos interesen, darnos palmadas en la espalda unos a otros y levantar nuestros egos (o, siendo menos bondadosos, haciéndonos pedazos en críticas y chismes). Pero si queremos concienciar sobre la diversidad sexual, cambiar opiniones, hacer ruido, ser voz para quienes son callados por el clóset, si queremos ser una industria, un negocio, hay que ser más incisivos en la forma de mirar nuestro trabajo y de ejecutar nuestra labor de narradores de la realidad.

Brian Pacheco de la Alianza Gay Lésbica Contra la Difamación (GLAAD) comparte algunos de estos intereses y estuvo hace poco en la Ciudad de México. Desde el año pasado colaboro con él y Monica Trasandes del Departamento de Medios en Español de GLAAD en su proyecto LGBT en Español, y la visita de Brian fue otra excusa para invitar a mis colegas a una reunión.

Después de presentarnos, Brian habló del trabajo de GLAAD en Estados Unidos como defensor, relator y observador nada silencioso de lo que sucede en los medios. Después puse algunas preguntas en la mesa para detonar la conversación, y éstos fueron algunos resultados:

W Radio, que pertenece a Televisa, es la única estación comercial con un programa gay, Triple G, que ha estado al aire por más de diez años. Durante la reunión, el locutor Francisco Iglesias señaló la falta de profesionalización de medios tradicionales en cuanto a asuntos LGBT, pero nos recordó la contrastante falta de profesionalismo de medios LGBT en términos periodísticos: sólo algunos de nosotros producimos contenido noticioso, y con frecuencia los diarios nacionales se nos adelantan en la cobertura de acontecimientos LGBT. La razón principal es que la mayoría de los medios LGBT batallan con presupuestos insuficientes, por lo que tampoco tienen suficientes reporteros. “A muchos colaboradores de medios LGBT no les pagan, y ése es el primer nivel de discriminación que estamos permitiendo.” Todos en la sala permanecieron en silencio varios segundos cuando el periodista Alejandro Brofft señaló esa incómoda verdad.

Francisco mencionó otro asunto importante: muchos medios LGBT dependen de sólo dos o tres personas. Cuando éstas falten, ¿qué pasará con esos proyectos? Todos coincidimos en que las personas trans son prácticamente invisibles en nuestra profesión, y que tampoco hay tantas mujeres (yo sólo conozco a dos, y ninguna pudo ir). Una parte significativa de nuestras audiencias está en el clóset. A propósito de esto, no hay muchas figuras públicas abiertamente LGBT en México. También hay buenas noticias: mientras que la mayoría de los medios LGBT de alto perfil se han establecido en el Distrito Federal, cada vez hay más medios LGBT más pequeños surgiendo en otros estados, y haciendo una labor destacable en contra de la discriminación en sus comunidades.

Debatimos sobre si el gobierno debería financiar medios LGBT “porque es un trabajo que cumple una función social” versus pensar en los medios LGBT como iniciativas que deben ser rentables a través de inversionistas, publicidad y ventas, como nuestros pares los medios no LGBT.

Esta reunión fue un piloto de, espero, más en el futuro. Un experimento que resultó provechoso. Confirmó lo que muchos sabíamos: enfrentamos retos similares. Conversarlo y compartir nuestras experiencias debe servir, más que como grupo de apoyo, como espejo de lo que podemos hacer de manera individual y colectiva para mejorar. Si bien no todos somos necesariamente activistas, los medios LGBT tienen un rol en hacer de la sociedad un lugar más seguro y respetuoso para las personas LGBT. Y para que eso suceda hay que ser mejores en nuestro trabajo.


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