Max & John

Max y John son pareja. John es estadounidense. Max es yucateco, como yo, y después de unos tres años de amistad vía Facebook, Joserra (mi novio) y yo los conocimos en persona durante nuestras vacaciones en San Francisco en diciembre de 2012.

john & maxHasta hace unos días, el Defense of Marriage Act (Ley de Defensa del Matrimonio, un título erróneo y homófobico), que definía “matrimonio” como la unión entre hombre y mujer, era un obstáculo para cualquier pareja binacional en Estados Unidos que quisiera casarse y obtener beneficios del gobierno federal, como el sponsorship que un ciudadano estadounidense puede otorgar a su esposa o esposo extranjero.

El pasado miércoles 26 de junio, la Suprema Corte del país decidió que esta ley era anticonstitucional. La corte emitió otro fallo que tiene como efecto la reanudación del matrimonio entre parejas del mismo sexo en California, donde Max y John viven.

Max y John son una de las miles de parejas binacionales y homosexuales que viven en Estados Unidos que, gracias a estos cambios, se libran de la amenaza de interrumpir su relación por dificultades legales o por la posibilidad de que uno de ellos esté obligado a salir del país. “De repente las dos puertas se abrieron de golpe,” dice Max, refiriéndose al matrimonio igualitario y a la opción que ahora tiene de obtener un green card a través de su esposo. Lo mismo para Sean y Steven, Marsh y Popov.

Más que triunfos de un movimiento social, de un grupo de activistas, de unos cuantos legisladores o jueces, de políticos o presidentes comprometidos con un sector de la población, son rostros e historias como los de Max y John los verdaderos ganadores. Muchas felicidades a ellos, que ahora planean casarse. Y muchas felicidades a quienes se sientan parte de esta gran celebración que, literalmente, no se limita a las fronteras gringas.

La foto es de Marina Midori. Más información de las implicaciones de lo que decidió la corte en el sitio web de Immigration Equality, organización que trabaja por los derechos de inmigrantes lesbianas, gays, bisexuales y transgénero en Estados Unidos.


35 años de jotearz el Paseo de la Reforma

*Wenceslao Bruciaga publicó este texto en Frente el 26 de junio de 2013.

35 años de jotearz el Paseo de la ReformaEste sábado 29 se celebra un encuentro que cada año goza de más participantes y gana más notoriedad: la marcha del orgullo LGBTTTI. Es, por un lado, un encuentro pintoresco, festivo, lúdico, en el que las principales calles se llenan de alegría y de personajes de aspecto extravagante. Es también un recordatorio esencial de todo el terreno que la tolerancia ha conquistado en esta ciudad y —más importante— del que le falta ganar.

La Lady Gaga “prieta”.31 años después de la primera vez.

Él es uno de los que van desfilando hoy, último sábado de junio del 2010. Uno de los 50 000, según los primeros reportes, aunque los organizadores aseguran que debemos ser más de 70 000 los que marchamos entre trailers de redilas que sostienen tornamesas, bocinas y DJs. Miles de hombres y mujeres con la alegría y el orgullo zangoloteándose al ritmo de “Y me solté el cabello y me vestí de reina me puse tacones me pinté y era bella…” Lentejuela, de Gloria Trevi, himno indispensable en un sábado como éste. Marchamos entre banderas de arcoíris que se baten por encima de nuestras cabezas. Hoy todos son siete colores en estricto orden cromático del rojo al morado, manifestándose en cualquier cháchara posible: sombrillas, collares, pulseras, bufandas, camisetas, calzones, etcétera.

Él es más bien flaco. Con todo y sus plataformas, cuyo vidrioso charol deben llegarle hasta las rodillas, apenas debe rozar el 1.75 metros de estatura. Ha combinado semejantes botas con unas medias de red por debajo de un shortcito de mezclilla más deslavado que negro. Su torso tan sólo lo cubre un top a rayas, blanco y negro, sin relleno, donde se supone las chicas sostienen sus senos. Son huesos los que luce, no músculo. Desconozco el color de su cabello. Debe de ser negro, por lo poco que se asoma de su peluca con el mismo tono de rubio que una muñeca Barbie, o el de Yuri en una de sus presentaciones en el festival Viña del Mar. Su piel es de un moreno robusto. Muy moreno. El clímax de su outfit, definitivamente, son las gafas que brotan de los gajos rubios de la peluca oscura, a las que ha adherido una hilera de cigarros en posición vertical, tal y como los usa Lady Gaga en su video “Telephone”, dirigido por el sueco Jonas Åkerlund (quien también dirigió aquella mentada de madre noventera “Smack my bith up” de Prodigy).

Pueden verse los grumos del pegamento transparente de entre las boquillas apiladas.

Entonces él y sus cigarros sobre las micas (me pregunto si puede ver, al menos, por donde pisa) tienen la suerte de pasar frente a un grupo de camaradas que han decidido contemplar la marcha desde el camellón que divide Paseo de la Reforma. Camaradas de jeans y camisetas blancas unas, estampadas otras, ajustadas todas (vamos, sus brazos sobresalen abultados, pero algo de barriguita se les desborda por la pretina de sus pantalones), cabello corto, engominado y lentes oscuros. Uno de ellos detecta al muchacho moreno y no puede contenerse: “¿Quién se cree esa prieta con sus lentes, imitando a mi Lady Gaga? ¡Ella es intocable babosa! ¡Intocableeeee!”, grita sin asomo de pudor.

El hombre moreno escuchó los gritos. Sabe que están dirigidos a su persona, y a su disfraz en específico. Pensé que pasaría de largo. Pero no. Ha volteado y los enfrenta directamente, cigarros contra gafas oscuras. Sacude la cabeza de un lado a otro y les saca la lengua, la hace taquito y la deja fuera por mucho tiempo. “¡Prieta!”, le gritan desde el camellón. Él voltea la cabeza hacia el horizonte, su mirada apunta al edificio de la Lotería Nacional. Parece como si estuviera latigueándolos con su soberbio desprecio, y sigue su camino, al igual que la música que va y viene conforme desfilan los camiones. La muchedumbre también camina hacia delante. Hacia el Zócalo de la ciudad de México.

Así suelen ser las marchas por el orgullo del colectivo denominado hoy como Lésbico, Gay, Bisexual, Transgénero, Travesti, Transexual e Intersexual, LGBTTTI. La homofobia, por lo pronto, no es el tema central del que se habla en este nuevo milenio. El orgullo rosa tiene que lidiar, más bien, con los modelitos mejores librados, los pectorales más macizos, las barbas más cerradas, los maridos que todos quieren.

No era así hace 35 años. Xabier Lizárraga, antropólogo de profesión, dramaturgo, y uno de los pioneros en el activismo abiertamente lésbico-gay en México, participó en la primera marcha del orgullo gay que se llevó a cabo en la capital del país el 30 de junio de 1979.

En aquella época ni por asomo se nos pasaban disfraces carnavalescos, aunque sí hubo quien llevó una bolsa de papel para cubir su cabeza, con dos agujeros para ver y un letrero que decía: ‘No me da vergüenza, me da miedo’, algo que se repitió en las siguientes marchas. No llegamos a ser más de 100 personas, aunque algunos hablan de cifras un poco más infladas,

recuerda Xabier.

Que la marcha del orgullo gay suceda el último sábado de junio no es un capricho regido por las alineaciones de los planetas, o que las constelaciones se hayan puesto de acuerdo para que el signo de Cáncer fuera el protector de los derechos lésbicos-gays. En la mayoría de las ciudades del mundo, las marchas se planean para el último sábado de junio, ya que se recuerdan los disturbios de Stonewall en Nueva York cuando un comando de policías decidió hacer una redada al Stonewall Inn, local ubicado en los números 51 y 53 de la calle Cristopher del hoy famoso Greenwich Village, y que la madrugada del 28 de junio de 1969 funcionaba como bar clandestino pensado para una clientela rarita según los prejuicios, incluso médicos, de la época: caballeros que gustaban maquillarse como sus madres, travestis, mujeres con peinado de raya a lado. Los policías tuvieron la idea de infiltrarse al Stonewall disfrazados de civiles. En cuanto su identidad quedó descubierta con gritos que hacían referencia a un arresto por faltas a la moral y desvíos sexuales, el hartazgo y la indignación se apoderaron de los clientes que llegaron al límite del rechazo del que hasta ese día fueron objeto. La redada se salió de control, y homosexuales, lesbianas y vestidas enfrentaron a la policía a puños cerrados, tirones de cabellos, tacones contra cachiporras; el primer disturbio gay de la historia moderna se escribía en un miserable barrio de La Gran Manzana. Brotaron los arrestados, los heridos, la noticias amarillistas de los periódicos que hablaban de los raros enfrentándose a la policía.

Un año más tarde, en 1970, aquellos que habían enfrentado a la policía volvieron a reunirse a las afueras del Stonewall para conmemorar el primer aniversario de los disturbios y empezar a exigir respeto hacia todo aquello que no amalgamara en la casilla de lo hetero. Surgiría la primera marcha por el orgullo lésbico-gay.

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“Detrás de los balcones se esconden maricones”

Una enorme pantalla empotrada sobre la fachada de lo que antiguamente eran los Cinemas Insurgentes –hoy, un casino– anuncia digitalmente que aún faltan varios minutos para que sean las ocho de la mañana. Es horario de verano. El último sábado de junio del 2011. El cielo, con trabajo, intenta ponerse azul. En realidad apenas serán las siete y la mañana está fresca. Sin un suéter los brazos se erizan, pero Carlos, que hoy y sólo hoy será Amparo (en honor a su abuelita, la única que no lo chinga por su estilo afeminado) anda con las piernas enteramente descubiertas. Cambió unos tenis diseñados para trotar por unos tacones de terciopelo negro que deben medir diez centímetros o más. También se deshizo de una playera rosa tipo polo y se ha embutido en un corsé morado. Me cuenta que él mismo le bordó las lentejuelas y así anda, con los brazos descubiertos. No es que el frío le haga los mandados, tirita y cada que puede se frota los brazos para entrar en calor en lo que el sol calienta un poco la temperatura:

Siempre tengo que cambiarme aquí… No habría tanto pinche pedo si me pudiera vestir en casa, pero si de por sí mis padres y mis hermanos me traen de su gata por ser como soy, si me ven poniéndome medias y pestañas yo creo que me corren y hasta me meten una chinga, sobre todo mi hermano mayor,

cuenta Carlos, o mejor dicho Amparo, de 22 años.

Carlos viene desde Ecatepec, de algún vecindario cerca de la estación Villa de Aragón, de la Línea B del Sistema de Transporte Colectivo Metro. Pidió permiso en la tienda naturista donde trabaja, famosa por sus helados de yogurt. En las piernas de su comadre hay una petaca tubular con cambios de ropa y un estuche con sombras para los párpados, rímeles y lápices labiales. Su comadre es una genuina chica (genitalmente hablando) morena y rolliza que lleva una pulsera con el arcoíris en la muñeca izquierda. Es la única amiga que conserva de la secundaria: “Pero hoy es mi chalana, ¿verdad?”, le da un codazo y ríen. Ella tendrá que cargar con la petaca de aquí hasta que acabe la marcha y quizá hasta que alcancen el último tren de la Línea B que los llevará de regreso a su barrio.

Muchos jóvenes que provienen de la periferia de la ciudad, como Carlos, empiezan a llegar por ahí de las seis o siete de la mañana a la Glorieta de los Insurgentes, esa circunferencia de cemento urbano que da acceso a la estación Insurgentes de la Línea 1 del metro y que ha servido de escenario para películas de futurismo decadente, como la primera versión de Total Recall protagonizada por Arnold Schwarzenegger. Escogen las banquetas serpenteadas de concreto de la glorieta para cambiarse, desvestirse y volverse a vestir al aire libre y ante las morbosas miradas de los transeúntes y los policías.

A unos cuantos pasos de donde estamos se encuentra el edificio de Seguridad Pública del Distrito Federal. Muchos de los uniformados de azul, de los que están agrupados en las rampas subterráneas que dan a la calle de Oaxaca de la colonia Roma Norte o a la avenida Chapultepec no pueden contener ciertas risitas. Carlos hace garabatos en el aire con el lápiz que recién acaba de usar para delinearse la ceja y me cuenta:

Ya estoy acostumbrado, hoy por hoy son menos los que se ponen nerviosos; hace unos tres o cuatro años se decían cosas al oído, se burlaban y hasta nos venían a regañar. Nos decían que nos vistiéramos. Hoy, a muchos polis les vale madre que nos encueremos en plena glorieta… Ojalá a mis padres y a mis hermanos también les valiera madre.

Aún existen muchos instantes de homofobia y discriminación como los que se vivían hace 35 años. No puedo ver y escuchar a Carlos (o Amparo) y no acordarme de aquel empleado de un Sears de la ciudad de México que fue despedido por ser homosexual en 1971, según se menciona en el libro Un amor que se atrevió a decir su nombre: la lucha de las lesbianas y su relación con los movimientos homosexual y feminista en América Latina (2000), de Norma Mogrovejo editado en México, Plaza y Valdés:

En México el movimiento comenzó dos años después, en 1971, tras el despido injustificado de un empleado de la tienda Sears por ser homosexual. Un grupo de intelectuales, artistas y estudiantes manifestaron su descontento y conformaron un grupo de reflexión. Algunos de ellos crearon el Frente de Liberación Homosexual de México (FLHM). Sus demandas: detener la persecución policiaca, la discriminación legal, social y laboral contra los homosexuales, dejar de considerar a la homosexualidad como enfermedad y más educación sexual en las escuelas. Sin embargo, sus actividades las realizaban en el anonimato. Los siguientes años fueron de ir manifestándose poco a poco. A pesar de la desaparición del Frente, surgieron otros grupos como SEX-POL (fundado en 1974) y el Frente Homosexual de Acción Revolucionaria (FHAR). Su primera participación pública fue el 26 de julio de 1978, en la marcha conmemorativa del 25 aniversario de la Revolución cubana. El 2 de octubre del mismo año, un contingente más grande marchó en la conmemoración de la matanza de Tlatelolco, iniciando el Movimiento de Liberación Homosexual de México. Y en 1979 fue la primera Marcha del orgullo gay en la ciudad de México. Como acto político exigía respeto a los derechos humanos de los homosexuales y denunciaba la represión policiaca que sufría esa comunidad. En dicho acto salieron a la luz el FHAR, el Grupo Lambda de Liberación Homosexual y OIKABETH (Lambda, 1980).

35 años de jotearz el Paseo de la Reforma3Alonso Hernández, historiador, cronista y también uno de los primeros activistas y organizadores de esa primera marcha, recuerda:

La marcha se llevó a cabo el 30 de junio de 1979, del Monumento a los Niños Héroes de Chapultepec a un parque cercano al Monumento a la Madre. Entre los dirigentes de la marcha se encontraban Juan Jacobo Hernández –entonces profesor de francés en la UAM– y Fernando Esquivel –estudiante y empleado particular– cada uno dirigente de FHAR y Lambda respectivamente, y entre los oradores destacó Claudia Hinojosa. Por aquel entonces FHAR, Lambda y OIKABETH desfilarían mostrando un incipiente orgullo homosexual, demandando respeto a la pluralidad sexual, con pancartas cuyos lemas eran: ‘Luchemos contra el sexismo, exigimos garantías constitucionales para los homosexuales, homosexuales y feministas unidos contra el machismo, homosexuales de Puebla en lucha contra el sexismo.

Xabier Lizárraga también recapitula, con una nostalgia capaz de inflar el pecho, algunas de las consignas que se dijeron en aquella primera marcha gay de la ciudad de México y de las cuales, asegura, él fue su inventor:

Como no fuimos por el Paseo de la Reforma la gente no sabía de la marcha, no hubo espectadores, sino sorprendidos transeúntes de la colonia Cuauhtémoc y algunos asomados a ventanas y balcones. De ahí que, al reconocer yo a unos en un balcón, lancé esas consignas que aún se gritan en muchas marchas de hoy día: ‘Detrás de los balcones se esconden maricones, detrás de las persianas se esconden más lesbianas’. Otras consignas, que eran nuestros objetivos inmediatos, fueron ‘no hay libertad política si no hay libertad sexual’, ‘derechos iguales a lesbianas y homosexuales’, y otras fueron en contra de las razzias (operativos policiacos contra la población homosexual) persecución y detenciones arbitrarias.

Aquella primera marcha tuvo consecuencias positivas, sobre todo para la visibilidad del movimiento lésbico gay. Alonso Hernández recuerda que, para la segunda manifestación, participaron contingentes de artistas, como los de la obra de teatro Y sin embargo se mueven, de José Antonio Alcaraz; de partidos de izquierda, como el entonces Partido Obrero Socialista (POS), el Partido Comunista Mexicano (PCM) y el Partido Mexicano de las y los Trabajadores (PRT), también estuvieron el Instituto Mexicano de Sexología, La Unión Nacional de Médicos, el Grupo Autónomo de Mujeres Universitarias (GAMU) y el Frente Nacional contra la Represión (FNCR). Entre los oradores de aquella vez se encontró Marta Torres, quien dijo una frase importante para el Movimiento de Liberación Homosexual y su vínculo con la izquierda mexicana: “De hoy en adelante, no se podrá prescindir de nosotros en el proceso de las luchas revolucionarias de los pueblos oprimidos”.

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Una nueva generación: más metrosexuales, más OV7, más marchas

Sé que su nombre debe empezar con A, pero no logro recodarlo con exactitud cuando me pica la espalda para que dé media vuelta y lo salude. Conozco su dirección, sin duda –un departamento en la colonia Condesa, cerca de ese antro, el Ken, que los jueves abre sus puertas a la comunidad gay bien vestida según sus propias percepciones–. Lo conocí en una página de internet políticamente incorrecta, a las que gran parte de los homosexuales entran para fijar una cita anónima de sexo. Muchos creen que también puede servir para encontrar el verdadero amor, pero pues cada quien.

Este tipo, de cuyo nombre estoy casi seguro debe empezar con A, pertenece a la generación de nuevos homosexuales que rentan departamentos costosos, los decoran con ayuda de revistas y uno que otro amigo que le haga a eso del feng shui, invierten en gimnasios a los que acuden todos los días, y en las reuniones beben vodka de sabores con agua quina. No somos buenos amigos, pero sí compañeros. Vamos, hemos tenido sexo un par de ocasiones, no puedo negarlo. Es muy atractivo y tiene buen cuerpo, aunque lo que a mí me provoca una erección son sus patillas canosas que contrastan con el resto de su cabello quebrado, más oscuro aunque salpicado de canas –y las canas me ponen como toro. Sin embargo, no puedo tener sexo más de una hora con él. Tarde o temprano terminará poniendo a OV7 antes de eyacular y eso me deprime. El Goo de Sonic Youth me pone cachondo a la hora de tener sexo anal.

Después de darme la vuelta, retrocedo un par de pasos para saludarlo, a él y su pandilla que, según me cuentan, se pusieron de acuerdo para desayunar antes de emprender el recorrido del orgullo en algún bistró gourmet cerca del Ángel de la Independencia. El hombre de cuyo nombre insisto debe empezar con una A me presenta a sus compañeros como su cuate periodista: “¿De espectáculos?”, me pregunta uno de ellos. Sólo queda encogerme de hombros.

Veo su cabello canoso y pienso que, en especial hoy, que se celebra la primera de las dos marchas del orgullo LGBTTTI del 2012, debe estar de lo más contento. La agrupación de coreografías pop OV7, cien por ciento mexicana, será la encargada de cerrar el evento con un concierto gratuito en el Zócalo.

¿Por qué OV7? Sigo sin entenderlo. En el libro de ensayos México se escribe con J, editado por Planeta, hay un capítulo en el que se pretende explorar los apegos musicales de la comunidad lésbico-gay, “El éxtasis a una identidad del deseo: la música como experiencia de libertad” en el que Tareke Ortíz y Nayar Rivera proponen que en las letras de Mocedades u OV7, la comunidad gay encuentra un espacio donde ser libres sin que la identidad de género se interponga en sentimientos como amor o celos. No me convencen. Es decir, ¿por qué hallarlo en la ramplonas letras, al borde de la bobería de OV7 o peor aún, Jeans (“Dime que me amas” de Jeans es escuchado por muchos de los que van a las marchas con un respeto que raya en lo esotérico) y no en “Cursed Female” de Porno for Pyros que habla de una parte cruda de la homosexualidad? Si me preguntan, tiene que ver más con un escondido pero ardiente deseo de encarnar los fetiches de señoritas pero… En fin.

Mientras saco mi libreta de notas, el tipo de las canas (me rindo con eso de su nombre) me dice, apuntando discretamente a un hombre que se acaba de deshacer de su camiseta a unos cuantos metros de nosotros:

¿Cómo ves a ese padrote? Se quita la camiseta como si estuviera muy bueno, tiene buenos brazos, pero le falta trabajar un chingo la cintura y por el amor de dios, ¡bajar la panza! Tiene cuerpo de luchador, ya sabes, como cono.

Intercambiamos frases que básicamente tienen que ver con la posibilidad de revolcarnos después de la marcha, ya entrada la noche, quizá con un par de amigos suyos. No suena mal la idea.

35 años de jotearz el Paseo de la Reforma5No sólo las marchas del orgulllo gay se han modificado a lo largo de 35 años. También se ha cambiado, de forma brutal, la manera en que los homosexuales buscan sexo: los coqueteos y los roses en la sección de revistas de las tiendas departamentales han sido sustituidos por la tecnología, primero las páginas de internet y, más recientemente, las aplicaciones en los teléfonos inteligentes como Grindr (capaz de mediar la distancia en tiempo real entre el usuario y aquellos que buscan sexo) han facilitado la dinámica de ligue. Nada que ver con esos años ochenta y la primera mitad de los noventa en que los fugaces episodios de sexo oral solían darse en los baños de algunos Sanborns o asientos de cines porno del Centro Histórico de la ciudad de México como el Savoy, el Cinema del Río, el Venus o el glorioso y lamentablemente extinto Cine Teresa.

En el 2012, además de OV7, hubo una segunda marcha provocada por diferentes objetivos que tienen los grupos organizadores. Siendo un año de elecciones presidenciales en México, apegarse a la tradición del último sábado de junio hubiera coincidido con los comicios, en donde se establece la implementación de una ley seca al primer minuto del domingo siguiente. Esto hubiera sido un impedimento para las magnánimas fiestas que se realizan después de los recorridos por el Paseo de la Reforma. Muchos de los que desfilan esperan la noche con ansia para celebrar con música atronadora y go-go dancers semidesnudos que, al calor de los estrobos, llegan a aventar la tanga a algún suertudo parroquiano (la leyenda cuenta que muchos de ellos son bugas, pero eso a la fantasía no le importa). Hay quienes, inclusive, viajan desde distintos puntos de la República Mexicana para marchar y hacerse de un boleto de fiestas como el Pride México Feel Alive! o la ya legendaria White Party.

Por otro lado, Alonso Hernández, uno de los organizadores más activos de la marcha del orgullo, explica por qué no todos están de acuerdo con este perfil:

Las últimas marchas responden, finalmente, a una paulatina comercialización, copiada de los modelos estadounidenses de pride y pierde el alma de denuncia y de protesta para convertirse en un carnaval vacío. La propuesta por parte de las OSC es rescatarla de esa situación que, por muy festiva que sea, no deja de ser lastimera, y darle de nuevo un rumbo sexo-político sin demeritar lo lúdico y lo festivo.

Al no poder conciliar puntos de vista, en julio del año pasado el DF fue testigo de dos marchas gay: la denominada XXXIV Marcha Nacional del Orgullo y Dignidad LGBTTTI, realizada el 2 de junio y cuyo lema fue “Educación formal de la sexualidad ¡YA! A todos los niveles” organizada por los llamados empresarios, y la del 30 de junio, con el título XXXIV Marcha Histórica del Orgullo LGBTTTI organizada por “activistas puros” cuyo eslogan fue “En un estado laico cabemos todas y todos”.

Los OV7 fueron contratados por Jorge de la Rosa, el organizador principal de la marcha de los “empresarios”. De la Rosa es un personaje que revolucionó la noche gay capitalina. Su trayectoria incluye haber abierto las puertas de uno de los antros gays defeños que impusieron vanguardia: el Box. Difícilmente la ciudad de México ha vuelto a ser testigo de un club de tales ambiciones. Además, maneja la producción de fiestas monumentales que se realizan las noches de la marcha gay como la codiciada White Party, y otras franquicias como El Clan y Gaydate:

Somos muy dados a criticar a la gente sin conocer el contenido del trabajo que hacen. Me acuerdo que había mucha gente que criticaba y satanizaba a Tito Vasconcelos por ser empresario. Yo pasé de ser un simple gay banquetero a alguien que se unió a la organización de la marcha, para contribuir con uno de los camiones que visten el desfile.

De acuerdo con Jorge de la Rosa, los antros pueden invertir desde 60 000 hasta 150 000 pesos en el montaje de un tráiler que recorre el Paseo de la Reforma, que incluye strippers, sonido y decoración.

La percepción de Jorge de la Rosa sobre el movimiento no es complicada. Para él después de más de tres décadas de marchas, la comunidad lésbico-gay ha crecido en proporciones tales, que no todas las ideologías caben en un mismo común denominador. La diversidad que tanto se proclamaba anteriormente, ahora no sólo tiene un sentido real, sino también peso. De pronto, no todos comparten la misma representación.

Xabier Lizárraga conoce la historia y opina al respecto:

Durante las primeras marchas ningún ‘bar’ participaba, no les interesaba y no servía de plataforma publicitaria. Mayores problemas surgieron en 1984, cuando unos proponían una marcha luctuosa por los muertos a causa del sida y otros (el FHAR) consideraban que eso se pretendía por intereses mediáticos; hubo bronca y salió el libelo “Eutanasia al movimiento lilo”. El primer bar que participó con una plataforma fue El Taller, ubicado sobre la calle de Florencia en la Zona Rosa. Lo hizo de manera solidaria y comprometida porque en su interior se hacían ‘Los Martes’ (donde se debatían aspectos que afectaban a la comunidad, como discriminación, VIH o políticas públicas). Poco a poco se agregaron otros bares. La mayoría (no todos) sin ningún interés activista, sólo comercial y egoísta. Desde hace años las marchas del orgullo están sesgadas en dos intereses: comerciales y sexo-políticos.

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35 años de jotearz el Paseo de la Reforma

Es 2013. Este 29 de junio se lleva a cabo la XXXV Marcha del Orgullo y Dignidad LGBTTTI de la ciudad de México. De momento, parece que “empresarios” y “activistas puros” han logrado conciliar diferencias y habrá sólo un desfile, aunque por las redes sociales circulan dos carteles: uno que retoma el logo del Comité del Orgullo y Dignidad, y otro que evoca un estilo que recuerda la tipografía de la extinta Unión Soviética e imágenes calcadas de alguna estampita de Corea del Norte, como referencia histórica.

Enrique Torre Molina pertenece a una nueva generación de activistas lésbico-gays menores de 30 años. En su vocación de servicio a la comunidad, una de sus herramientas más útiles han sido las redes sociales.

Sobre las dos marchas, me parecería padrísimo que efectivamente hubiera una diferencia clara entre ellas, sus organizadores y las razones reales para hacer cada una. Pero no la hay. Son pleitos chafas que, excepto por sus protagonistas, nadie entiende ni a nadie le importan. Creo que hay varios tipos de activismo, y eso es lo que importa,

opina.

Las marchas del orgullo gay en la ciudad de México se siguen transformando. Hubo un tiempo, de acuerdo con los apuntes de Alonso Hernández, donde desfilaban hasta personajes como Rosario Ibarra de Piedra o Amalia García. Con el paso del tiempo, ha sufrido una colorida mutación. La protesta incluye al carnaval, las extravagancias, plataformas y una nueva generación que ha crecido con mayores libertades, incluidas la de beber alcohol en la calle hasta que paramédicos controlaran su vómito. Habrá que preguntarse si es un acto de desobediencia civil ponerse hasta la madre el día de la marcha, o si el orgullo es una cuestión religiosa.

Quiero pensar que tanto bodrio pop que, por alguna maniaca razón se ha instalado en el subconsciente del imaginario lésbico-gay-transgénero a niveles de representación de identidad, ha valido la pena. Hoy el matrimonio entre personas del mismo sexo es una realidad en el DF que algunos estados de la República empiezan a imitar con éxito, y otros comienzan a tomar como batalla. Y que no es disparatado pensar que la marcha de la ciudad de México, como las de otras capitales del mundo, contribuyó a la que la Organización Mundial de la Salud eliminara el 17 de mayo de 1990 a la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales.

35 años de jotearz el Paseo de la Reforma7Sin embargo, falta mucho por hacer. La población travesti, transgénero, transexual e intersexual sigue siendo hoy una de las más vulnerables, tanto por su situación jurídica como por la transfobia, en muchos casos con desenlaces mortales. Además de las complicaciones de salud a las que tiene que enfrentarse en su lucha por alcanzar físicamente el género que les corresponde y al que tienen derecho.

Como sea, con diferencias, quizá rencillas, inconformidades, nuevas lecturas, nuevos optimismos, cervezas, desmadre, Paulina Rubio y Gloria Trevi, el próximo 29 de junio se llevará a cabo la XXXV Marcha del Orgullo Gay con todo su abanico de diversidades hacia lo que no es buga, la forma en la que los gays nos referimos a los heterosexuales. El día en que el orgullo cobra una colorida realidad más allá de la retórica o la protesta. Y aunque también los sábados de la marcha por el orgullo gay son el día en que sueles tropezarte con los ex novios cogidos de la mano de ese alfeñique por el que te dejó, la fiesta nunca dejará de ser motivante y emotiva.

Otros orgullos en el mundo

- Tokio Rainbow Pride: Tokio, Japón. 28 abril.
– Pride Toronto: Toronto, Canadá. 21 – 30 junio.
– NYC Gay Pride: Nueva York, Estados Unidos. 28 – 30 junio.
– UK Black Pride: Londres, Inglaterra. 29 junio.
– INTER LGTB: París, Francia. 29 junio.
– San Francisco Pride: San Francisco, Estados Unidos. 29 – 30 junio.
– Cologne Gay Pride 2013: Colonia, Alemania. 5 -7 julio.
– MADO (Madrid Orgullo): Madrid, España. 6 de julio.
– Europride 2013: Marsella, Francia.10 – 20 julio. (Todos los países europeos eligen una ciudad distinta para celebrar unificadamente el orgullo LGTB de todo el continente).
– Manchester Gay Pride: Manchester, Inglaterra. 23 – 26 agosto.


Hiato y San Francisco

Después de más de un mes de no publicar nada en este espacio, hoy lo retomo. El final de 2012 estuvo lleno de trabajo, proyectos nuevos y, finalmente, unas deliciosas vacaciones en San Francisco. Comparto un par de anécdotas y cosas de nuestro viaje que me parecen particularmente interesantes:

Conocí el GLBT History Museum de la GLBT Historical Society. Ambos son proyectos jóvenes: el primero cumplió dos años en diciembre y la segunda tiene menos de veinte años de existir. El museo es chiquito, en el corazón del barrio de Castro (un espacio clave en la historia del movimiento gay, sobre todo de Estados Unidos). Lo ves todo en una hora o menos.

Pero hay dos cosas que me parecen padrísimas. Primero, el apoyo que ha recibido de su comunidad más inmediata: financiamiento de parte de bares y restaurantes de la zona como Badlands, Harvey’s y Toad Hall, sumado al de marcas y empresas con más capacidad económica como Levi’s y Starbucks, y el gobierno local. Segundo, el esfuerzo de toda la gente involucrada y el interés auténtico por mostrarle al mundo un poco de la historia de un movimiento que ha dado forma a su ciudad, a su país, y más allá.

Insisto: el espacio es chico y el material exhibido por ahora es poco, pero es una pincelada muy (por más cursi que me parezca describir algo con la siguiente palabra) bonita del acervo de la GLBT Historical Society. Estas redes del Butterfly Brigade fueron de mis piezas favoritas.

sf butterfly brigadesf butterfly brigade2

Un fragmento de la información que las acompañaba:

In the Tenderloin neighborhood, some took up arms; other publicized police harassment. In the Valencia Corridor, the Women’s Building held forums on the uses of gay rage. In the Castro, gays turned camp into consciousness, carrying giant butterfly nets to capture would-be bashers. The giant butterfly nets hanging overhead in this gallery were used as props by the Butterfly Brigade, a San Francisco organization founded in 1976 that organized street patrols to prevent antigay violence. The group carried the nets in Gay Freedom Day parades and at community events throughout the late 1970s to symbolically catch gay-bashers and to raise awareness about self-defense and safety in the GLBT community.

San Francisco es reconocida como la (o una de las) meca(s) de la comunidad gay. En general, en la ciudad se percibe mucha tolerancia, respeto, pocas miradas sorprendidas ante parejas homosexuales. A mi novio y a mí nos llamó la atención ver mensajes como éste escritos con gis en varias esquinas de la ciudad. Ésta en Sutter Street y Grant Avenue, muy cerca de Union Square:

sf no fags

Esto me recordó casos de crímenes homofóbicos y muy violentos en el Greenwich Village de Nueva York cuando vivía allá. Y casos como el de este fin de semana en el Centro Histórico del Distrito Federal. Llama la atención que en barrios, zonas o ciudades que para muchos son amigables a la diversidad sexual es donde haya (¿más?) muestras de intolerancia.

A propósito de esto, una réplica de un mapa de asaltos homofóbicos elaborado por una asociación civil en 1979 y que ahora está en el GLBT History Museum:

sf map of antigay assaults

Aquí la bandera, para rendir honores, en Harvey Milk Plaza:

sf harvey milk plaza

Por último, también del museo, un objeto para fans from hell de Harvey Milk: la mesa de su cocina (si ven la película, ¡ahí aparece!)

sf harvey milk's kitchen table


Un pornógrafo gay en México

*Ésta es la versión completa del texto que se publicó en Chilango. Gerardo tiene un tumblr y el 25 de agosto participará en una mesa de trabajo sobre educación sexual en la Muestra Cine y Sexo: la Mirada Femenina en la Ciudad de México.

En una entrevista para el sitio web Let’s Talk About Sex, Paul Morris, productor de la compañía de porno Treasure Island Media, dijo que la pornografía es hoy el género más influyente y diseminado en el planeta. Justo por eso me sorprende que Mecos Films, la primera productora de pornografía gay en México, sea también la única. Gerardo Delgado la encabeza y platiqué con él en el Centro Histórico de la Ciudad de México, en un departamento que resultó menos oscuro y más alivianado de lo que esperaba. Igual que él.

Mejor conocido como El Diablo y fan de la pornografía desde los 11 años, siempre quiso trabajar en esta industria. “¿Por qué nada más le metió un dedo?” o “¿Por qué echaron los mecos en el pinche balón de futbol americano?” eran algunas de sus reacciones al ver escenas en diferentes cintas. El sueño de convertirse en pornógrafo finalmente se cumplió a sus 37 años.

¿Cómo y por qué empezaste a hacer porno? Un día quedé muy deprimido después de trabajar en un restaurante de éxito. Era chef, diseñé la carta, y toda la parte creativa me gustó mucho. Después de un año de trabajar en una cocina donde todos los días lidias con cuchillos, fuego, arte, cocineros, clientes, rapidez, perecederos, era como muy estresante para mí. Decidí abandonar el restaurante, darme un break y pensar qué iba a hacer de mi vida. Un gran amigo me preguntó, le dije que porno y me ofreció ayuda. Y así empezamos a crear una productora con la que hicimos La Putiza y La Verganza. Salía más barato hacer dos películas que una. Yo coordinaba todo el evento, pero no me sentía con la capacidad de dirigir una película y un proyecto tan grande, porque nunca había dirigido nada en video. No sabía agarrar una cámara. Mi mayor acercamiento con esa parte era que había estudiado Literatura Dramática y Teatro en la UNAM. Entonces creamos un muy buen grupo de amigos, porque no teníamos el suficiente dinero ni el suficiente talento para hacer una buena película. El que escribía telenovelas, pues que escriba el guión. El que es artista, que haga la dirección de arte. El que es hombre de ideas le puso los nombres. El amigo financiero nos dijo que no iba a ser negocio. No le creímos, pero tenía razón. Y yo era como el productor ejecutivo. El primer día de grabaciones me puse como asistente de dirección. Y de repente al final me quedé a cargo del proyecto.

¿Qué pasó con la primera película? Esto fue en 2004, todavía no estaba terminada y nos enteramos del Festival Internacional de Cine Erótico Gay de Barcelona, el Heat Gay. Nos dieron chance de mandarla y nos ganamos dos premios: Mejor Película Gay y Mejor Guión, que en porno no es tan fácil de ganar como Mejor Mamada o Mejor Doble Penetración. Entonces cuando la sacamos en diciembre en México ya en la portada venían los sellos de que nos habíamos ganado premios. Eso fue un gran boom para la prensa que ya estaban más interesados en saber de nosotros porque habíamos ganado dos premios en el extranjero. El primer artículo que sacaron fue en la sección de Cultura de Reforma. Decía “México no gana en nada más que en porno” o algo así.

¿Cuál fue la reacción de los medios gays? El estreno fue raro. Fueron treinta y tantos medios: Televisa, Canal 22, Azteca, radio, periódicos, de todo. Los únicos que no, fueron los gays. Boys & Toys, una revista de esa época, vio que habíamos utilizado como relaciones públicas a su ex editor, se emputó y se fue. ¿Por qué? No sé. Los de Ser Gay, una revista horrenda, no se llevaban con el dueño del antro, entonces no fueron. Y Homópolis, si no les comprábamos publicidad, no iban a sacar nada. Entonces los medios gays realmente me valen madres. La primera película gay fue Sexxxcuestro, pero nosotros hicimos mucho ruido.

A partir de entonces, ¿qué ha cambiado? ¿Ya es un negocio? Ha habido etapas. La Putiza no fue negocio porque fue un producto caro. Nos asociamos con una productora de cine y nos salió muy caro. La piratería nos estaba matando. Por la cuestión de las máscaras no pudimos venderla en Estados Unidos, principal consumidor de porno en el mundo, porque hay una norma que dice que porno con máscaras se presta a violación o se puede pensar en violación. Al final de cada escena necesitábamos que todos se quitaran las máscaras y nosotros no hicimos eso. Apenas recuperamos lo invertido. Yo que realmente quería seguir en el negocio creé Mecos Films con nuevos socios que conocí cuando estaba haciendo la postproducción de La Verganza: Electrobeat y Mayor Tom. Teníamos que hacer algo barato, sacar el material, y así fue como creamos Selección Mexicana. ¿Y cómo empieza la industria porno en un país donde no hay porno como México? Pues con un tipo que quiere ser director y con actores que quieren ser actores. Ahí fue cuando ya tuve que tomar el nombre porno como director y me puse El Diablo. Al principio nos fue bien porque la pudimos vender en Estados Unidos. Cuando sacamos la segunda fue el cambio de que todo mundo empezó a ver porno por internet y ya no en DVD. Se nos cayó el negocio y no nos actualizamos a crear una página de internet enfocada a los gringos. Entonces el segundo producto no fue tan grande. Ahorita otra vez estamos levantando, produciendo para una productora en San Francisco que se llama Treasure Island Media. Le vamos a maquilar una serie latina.

¿Por qué no hay nadie más haciendo porno gay en el país? Primero, tenemos mucho porno bueno y barato, a $15 afuera de cada metro y gratis en internet. Estamos acostumbrados a ver mucho porno gringo, europeo, el que sea, y del que te guste a ti específicamente. Segundo, mucha gente todavía cree que es ilegal hacer porno en México y no se animan. Tercero, porque son flojos o el porno no les excita tanto como para crear una industria.

¿Qué necesita alguien para salir en tus películas? ¿Qué buscas cuando haces casting? Siempre llegan muy nerviosos. Trato de relajarlos un poquito. Te vuelves un poco psicólogo. A veces llegan tan nerviosos que no se callan, entonces ahí los dejo. Les platico cómo trabajamos, cómo producimos, el tiempo que nos tardamos, lo que me gusta de un actor porno. Ahí es cuando les digo que un actor porno actúa el placer. Se siente muy rico tener sexo, pero ahora quiero verlo en tu cara, con todo tu cuerpo y tu expresión. Busco un conjunto de cara, cuerpo, miembro, nalga, dependiendo de si es activo o pasivo. Y mucho es la actitud. Hay grandes actores porno que no tienen el gran miembro o no son tan guapos, pero la actitud a la hora de coger es lo que prende a la gente. Eso me gusta encontrar o sacarle al actor. Les pregunto qué les gusta en el sexo, qué es lo más fuerte que han hecho, como para calentar motores y pasar a la segunda parte del casting donde me enseñan su cuerpo, una erección, los pongo a cachondear con ellos mismos y les digo qué caras quiero que hagan, qué tipo de placer quiero que me demuestren.

¿Han llegado chavos bugas o que a la hora descubren cosas que antes no les gustaban? Sí. Ya me tocó con uno que nunca había sido pasivo, y cuando llegó su compañero de escena le encantó, le fascinó, le propuso que se la metiera y se le fue como agua. Y ya llevo dos heterosexuales que han tenido sexo con hombres. Eso me excita mucho. Mi deporte favorito son los bugas, entonces trabajar con un buga que es la primera vez que tiene sexo gay está padrísimo. Aparte está padre que la gente se imagina que mis actores son escorts o asumen algo sobre su nivel cultural, cuando la verdad es que tengo abogados de la Libre de Derecho, arquitectos, premios nacionales de pintura del INBA, grandes artistas, diseñadores, músicos. Realmente de todo. El intercambio cultural a la hora de conocer a la gente está bien padre.

¿Tienen que ser mexicanos? No. De preferencia me gusta trabajar con mexicanos, pero han llegado venezolanos, brasileños, de Honduras, República Dominicana, y un argentino. El 90% de mis actores son mexicanos.

¿Cuál es tu política para pruebas de VIH o escenas bareback? En principio todo lo trabajábamos con condón. Ahora que ya empezamos a hacer porno bareback tenemos dos grupos: el de la gente que en su vida coge bareback y quiere hacer porno bareback sin saber su estatus ni el de la otra persona, y la gente que quiere hacer porno bareback sabiendo el estatus de la otra persona. Estamos tratando de conseguir pruebas rápidas para hacerlas nosotros en el mismo set.

¿Qué otros proyectos tienes? Tengo uno con ChicosRicos.com. Es también porno latino mexicano con historia, porque lo que tenemos con Treasure Island Media es sin historia, que está padre porque es rápido. Un producto para hacer, sacar y vender rápido. Y la energía sexual va a ser muy padre. Pero no hay mayor historia: uno está medio encuerado, el otro ya está encuerado y empiezan a coger. Pero a mí, a lo mejor porque estudié teatro, sí me interesa y me excita mucho saber algo más en una escena porno. Por qué están cogiendo. Una mínima anécdota. Y con Mecos Films seguir trabajando en porno bareback, que es lo que está vendiendo. El porno con condón ya no vende.

¿Algo que quieras agregar? Que me encanta el porno. Como cada día trabajo más en porno, cada día veo menos porno. Pero me doy cuenta de que toda la gente ve muchísimo. Las mujeres, por ejemplo, que antes eran mal mercado para el porno, ahora son muy buen mercado. Cada vez las mujeres ven más porno. Eso me gusta. Creo que el porno te enseña, te crea fantasías que a lo mejor no habías tenido. Muchas cosas que a mí no me gustaban y que las vi en porno ahora me gustan. La gente nos escribe y muchas de las cosas que nosotros hacemos en porno les incitan a crear fantasías, a renovar el sexo. Y es importante tener buen sexo. Coges rico y el día te parece fabuloso. Si coges muy rico, te puede durar toda la semana.


GLAAD Media Awards

Each year the Gay and Lesbian Alliance Against Defamation (GLAAD) gives out a number of media awards to honor outstanding images and stories of LGBT people. Since they first began in 1990, they’ve become the single most prestigious recognition of its kind. In 2012, the 23rd GLAAD Media Awards were presented in ceremonies in New York, Los Angeles and San Francisco. This last one just took place last weekend.

A few weeks ago I talked to Rich Ferraro, Director of Communications at the organization, about the awards and the organization’s influence in the media.

How did the GLAAD Media Awards start? What is their purpose?
GLAAD is an organization that works with the media to tell stories about lesbian, gay, bisexual, transgender people. We work with a wide range of media from entertainment outlets, movie studios and TV networks to national news outlets in America, religious press, sports media, online media. We’ve seen that when people hear stories about LGBT people, and allies of LGBT people, they come to learn that LGBT people deserve the same opportunities as they do.

The GLAAD Media Awards honor those stories. They began with an awards ceremony in New York 23 years ago with just a handful of honorees, because LGBT issues were not so spoken about in the media, and certainly not spoken about in a positive way. We wanted a way to say you’re doing a good job, and we want others to follow. And now what we’ve seen is that the awards have become the most visible LGBT event in America, and likely around the world. We’ve had celebrities from Ricky Martin to Ellen Degeneres and Josh Hutcherson, star of The Hunger Games.

Can you tell me about the process of choosing honorees?
We have nominees in English and Spanish-language for a total of 35 categories including news, entertainment, TV, film, as well as some smaller parts of our culture like theatre, comic books, where stories of LGBT people are impacting our culture and creating change. GLAAD has a series of volunteer juries with expertise and with industry experience in all of these different areas. The juries come up with a pool of nominees with a termometer in the media year-round, whether it’s music artists who have used their recent albums to raise awareness on LGBT issues, or monitoring local news media.

GLAAD’s Board of Directors, staff and some of our major donors choose. They vote on the winners. The criteria for voting on the awards recipients is that they are fair, accurate and inclusive of our community, of the full diversity in the LGBT community, it should be original content, a news story that we haven’t heard before, tactful, reaching Americans and those around the world, and overall quality.

Ricky Martin, award winner.

There are three ceremonies. Is there a different set of categories or audience for each? Do they have different goals?
The goal of each ceremony is to provide a platform for celebrities and media outlets to talk about their support for LGBT people. It is also to honor public figures and media outlets who are doing an exemplary job. The GLAAD Media Awards have become an industry benchmark that a lot of different movie studios, production companies, newspapers and television networks strive for. They want this recognition. They want to know that they are doing a good job for our community.

The GLAAD Media Awards are also a fundraiser for GLAAD’s work year-round to tell stories of LGBT people. The awards in the three different cities are part of our fundraising. It’s also kind of a way for us to get in front of different communities around the country. In addition to the people who attend the events, each of these has a program with young adults, LGBT and their allies, who come to the awards for free through generous donations from our sponsors. They are able to interact with others like them, to say hello to celebrities who support them for who they are, and they get to see the show.

Do you think the GLAAD Media Awards somehow help push forward or enhance someone’s career, a certain media or show’s success?
I think what they’ve done is they’ve pushed celebrities, public figures and media to do a better and more proactive job at telling LGBT stories.

Cory Monteith and Naya Rivera, stars of “Glee” and this year’s hosts at the NYC ceremony.

Speaking of GLAAD’s work more generally, where does GLAAD draw the line between calling out on media’s unfair representation of LGBT people and issues, holding them accountable for their words and images, and making it seem as if GLAAD is maybe trying to censor the media?
More and more when we’re calling out celebrities or media outlets, we’re trying to do more than just get an apology. We’re trying to make it a teachable moment for our culture, and we’re trying to start a national dialogue.

Last year Tracy Morgan, a comedian and actor, made a joke in a standup routine that if his son was gay he would stab him. At GLAAD we hear stories when we work with organizations such as The Trevor Project, we know of the harm and what could happen to LGBT young people when their parents don’t accept them. We’ve also heard terrible stories about the violence that LGBT people face. What we wanted with Tracy was not to bully him into an apology, not to get a two-sentence press statement, but we wanted to use that as a way to really start a national dialogue about what it means when parents reject their LGBT kids, and the violence that LGBT people face.

We spoke with Tracy Morgan, we told him we wanted to take him to The Ali Forney Center, which is a homeless shelter for LGBTs in New York City. He went there with us, he met with young adults whose parents didn’t approve of who they were, and as a result these kids were turned away. Thankfully they had an organization such as The Ali Forney Center to welcome them.

Tracy then spoke with the media and told his fans, who are people that maybe wouldn’t generally hear of this, about why they should accept LGBT people. They heard from someone they admire and from someone whose career they follow that the right thing to do is to accept your kids no matter what. We also worked with teens at The Ali Forney Center to get them to talk about their own stories in the press. After they met with Tracy they went to The Daily News, The Wall Street Journal, MTV News, to some really powerful and international news publications so they could talk, not only about meeting with Tracy but also about their own personal stories.

More and more we’re really trying to push the envelopes. It’s not so much about GLAAD versus the media. It’s about GLAAD telling a wider story.

You can follow Rich Ferraro and GLAAD on Twitter, learn more about GLAAD Media Awards and this year’s honorees here, and read about a project I collaborate with on GLAAD’s blog.


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