Silenciados

La primera vez que leí sobre un joven golpeado por la homofobia de otros me asusté mucho. Nunca me han agredido físicamente por mi orientación sexual en ningún lado. Y pensar que eso podía pasar, que alguien es capaz de lastimar por el odio que otros le generamos, me sacudió.

Cuando conocí a la mamá de Matthew Shepard y, años después, cuando leí sobre Daniel Zamudio, sentí algo similar. Y me sentí muy triste. Sobre todo porque Matthew y Daniel fueron asesinados cuando tenían más o menos la misma edad que yo cuando conocí sus respectivas historias.

Después de enterarme de tantos casos, como probablemente les pase a muchos, he desarrollado resistencia. Son tantos, tantos, tantos que, como cualquier otro tipo de noticia, después de un rato deja de escandalizar. Porque esto es todos los días: episodios de acoso escolar, chavos expulsados de su casa o que deciden irse porque el rechazo de sus papás es insoportable, que intentan suicidarse y lo logran, que son golpeados por policías… Chin. Terrible eso de la homofobia. Ojalá cada vez suceda menos. Pobre chavo. Pobre de su familia. Lo bueno es que la cosa va mejorando poco a poco. El shock desaparece. Da un poco lo mismo porque es uno más.

Pero cada uno de esos casos tiene cara y tiene nombre: un prisionero homosexual de los nazis. Octavio Acuña, activista asesinado en Querétaro. Jesús Prieto, un gay cristiano que trata de conciliar su orientación sexual con su religión. Paulina, mujer transexual asesinada por la policía en Guatemala. Mateo Rodríguez, víctima de bullying en un colegio de Madrid.

De ellos habla Silenciados, la obra de Gustavo del Río que cuenta cinco historias de quienes han sido callados por el odio de otros. Gustavo, Juan Caballero, Pedro Martín, Jonatan Fernández y Nicolás Gaude, talentosos actores y bailarines, nos meten por unos minutos a los mundos de cada uno de esos cinco personajes.

Hay momentos chistosos: el activista tratando de hablarle a asistentes de una marcha del orgullo LGBT y sumarlos a su causa, sin mucho éxito gracias al carnaval que sucede alrededor. Chistosos y patéticos: cuando un chico ensaya gestos y corrige su postura para verse menos femenino en la escuela, escena familiar para muchos que hemos cuidado esos detalles, además del tono de voz, cada movimiento, las palabras que elegimos para expresar una emoción, a dónde volteamos a ver en una fiesta o una playa, para que no se te note.

SilenciadosSilenciados2Sin demasiada pretención, la obra carga con un mensaje poderoso sobre algo sencillo, como dijo Pedro en la charla con el público al final de la función del domingo: “Tenemos que ser libres y hay gente que no quiere que seamos libres, que quiere silenciarnos.”

Después de una exitosa presentación en Mérida, Silenciados tuvo dos funciones en la Sala Héctor Mendoza de la Compañía Nacional de Teatro en DF, y continúa su gira en Colombia. Muchas felicidades a Gustavo y Sudhum Teatro.


Un pornógrafo gay en México

*Ésta es la versión completa del texto que se publicó en Chilango. Gerardo tiene un tumblr y el 25 de agosto participará en una mesa de trabajo sobre educación sexual en la Muestra Cine y Sexo: la Mirada Femenina en la Ciudad de México.

En una entrevista para el sitio web Let’s Talk About Sex, Paul Morris, productor de la compañía de porno Treasure Island Media, dijo que la pornografía es hoy el género más influyente y diseminado en el planeta. Justo por eso me sorprende que Mecos Films, la primera productora de pornografía gay en México, sea también la única. Gerardo Delgado la encabeza y platiqué con él en el Centro Histórico de la Ciudad de México, en un departamento que resultó menos oscuro y más alivianado de lo que esperaba. Igual que él.

Mejor conocido como El Diablo y fan de la pornografía desde los 11 años, siempre quiso trabajar en esta industria. “¿Por qué nada más le metió un dedo?” o “¿Por qué echaron los mecos en el pinche balón de futbol americano?” eran algunas de sus reacciones al ver escenas en diferentes cintas. El sueño de convertirse en pornógrafo finalmente se cumplió a sus 37 años.

¿Cómo y por qué empezaste a hacer porno? Un día quedé muy deprimido después de trabajar en un restaurante de éxito. Era chef, diseñé la carta, y toda la parte creativa me gustó mucho. Después de un año de trabajar en una cocina donde todos los días lidias con cuchillos, fuego, arte, cocineros, clientes, rapidez, perecederos, era como muy estresante para mí. Decidí abandonar el restaurante, darme un break y pensar qué iba a hacer de mi vida. Un gran amigo me preguntó, le dije que porno y me ofreció ayuda. Y así empezamos a crear una productora con la que hicimos La Putiza y La Verganza. Salía más barato hacer dos películas que una. Yo coordinaba todo el evento, pero no me sentía con la capacidad de dirigir una película y un proyecto tan grande, porque nunca había dirigido nada en video. No sabía agarrar una cámara. Mi mayor acercamiento con esa parte era que había estudiado Literatura Dramática y Teatro en la UNAM. Entonces creamos un muy buen grupo de amigos, porque no teníamos el suficiente dinero ni el suficiente talento para hacer una buena película. El que escribía telenovelas, pues que escriba el guión. El que es artista, que haga la dirección de arte. El que es hombre de ideas le puso los nombres. El amigo financiero nos dijo que no iba a ser negocio. No le creímos, pero tenía razón. Y yo era como el productor ejecutivo. El primer día de grabaciones me puse como asistente de dirección. Y de repente al final me quedé a cargo del proyecto.

¿Qué pasó con la primera película? Esto fue en 2004, todavía no estaba terminada y nos enteramos del Festival Internacional de Cine Erótico Gay de Barcelona, el Heat Gay. Nos dieron chance de mandarla y nos ganamos dos premios: Mejor Película Gay y Mejor Guión, que en porno no es tan fácil de ganar como Mejor Mamada o Mejor Doble Penetración. Entonces cuando la sacamos en diciembre en México ya en la portada venían los sellos de que nos habíamos ganado premios. Eso fue un gran boom para la prensa que ya estaban más interesados en saber de nosotros porque habíamos ganado dos premios en el extranjero. El primer artículo que sacaron fue en la sección de Cultura de Reforma. Decía “México no gana en nada más que en porno” o algo así.

¿Cuál fue la reacción de los medios gays? El estreno fue raro. Fueron treinta y tantos medios: Televisa, Canal 22, Azteca, radio, periódicos, de todo. Los únicos que no, fueron los gays. Boys & Toys, una revista de esa época, vio que habíamos utilizado como relaciones públicas a su ex editor, se emputó y se fue. ¿Por qué? No sé. Los de Ser Gay, una revista horrenda, no se llevaban con el dueño del antro, entonces no fueron. Y Homópolis, si no les comprábamos publicidad, no iban a sacar nada. Entonces los medios gays realmente me valen madres. La primera película gay fue Sexxxcuestro, pero nosotros hicimos mucho ruido.

A partir de entonces, ¿qué ha cambiado? ¿Ya es un negocio? Ha habido etapas. La Putiza no fue negocio porque fue un producto caro. Nos asociamos con una productora de cine y nos salió muy caro. La piratería nos estaba matando. Por la cuestión de las máscaras no pudimos venderla en Estados Unidos, principal consumidor de porno en el mundo, porque hay una norma que dice que porno con máscaras se presta a violación o se puede pensar en violación. Al final de cada escena necesitábamos que todos se quitaran las máscaras y nosotros no hicimos eso. Apenas recuperamos lo invertido. Yo que realmente quería seguir en el negocio creé Mecos Films con nuevos socios que conocí cuando estaba haciendo la postproducción de La Verganza: Electrobeat y Mayor Tom. Teníamos que hacer algo barato, sacar el material, y así fue como creamos Selección Mexicana. ¿Y cómo empieza la industria porno en un país donde no hay porno como México? Pues con un tipo que quiere ser director y con actores que quieren ser actores. Ahí fue cuando ya tuve que tomar el nombre porno como director y me puse El Diablo. Al principio nos fue bien porque la pudimos vender en Estados Unidos. Cuando sacamos la segunda fue el cambio de que todo mundo empezó a ver porno por internet y ya no en DVD. Se nos cayó el negocio y no nos actualizamos a crear una página de internet enfocada a los gringos. Entonces el segundo producto no fue tan grande. Ahorita otra vez estamos levantando, produciendo para una productora en San Francisco que se llama Treasure Island Media. Le vamos a maquilar una serie latina.

¿Por qué no hay nadie más haciendo porno gay en el país? Primero, tenemos mucho porno bueno y barato, a $15 afuera de cada metro y gratis en internet. Estamos acostumbrados a ver mucho porno gringo, europeo, el que sea, y del que te guste a ti específicamente. Segundo, mucha gente todavía cree que es ilegal hacer porno en México y no se animan. Tercero, porque son flojos o el porno no les excita tanto como para crear una industria.

¿Qué necesita alguien para salir en tus películas? ¿Qué buscas cuando haces casting? Siempre llegan muy nerviosos. Trato de relajarlos un poquito. Te vuelves un poco psicólogo. A veces llegan tan nerviosos que no se callan, entonces ahí los dejo. Les platico cómo trabajamos, cómo producimos, el tiempo que nos tardamos, lo que me gusta de un actor porno. Ahí es cuando les digo que un actor porno actúa el placer. Se siente muy rico tener sexo, pero ahora quiero verlo en tu cara, con todo tu cuerpo y tu expresión. Busco un conjunto de cara, cuerpo, miembro, nalga, dependiendo de si es activo o pasivo. Y mucho es la actitud. Hay grandes actores porno que no tienen el gran miembro o no son tan guapos, pero la actitud a la hora de coger es lo que prende a la gente. Eso me gusta encontrar o sacarle al actor. Les pregunto qué les gusta en el sexo, qué es lo más fuerte que han hecho, como para calentar motores y pasar a la segunda parte del casting donde me enseñan su cuerpo, una erección, los pongo a cachondear con ellos mismos y les digo qué caras quiero que hagan, qué tipo de placer quiero que me demuestren.

¿Han llegado chavos bugas o que a la hora descubren cosas que antes no les gustaban? Sí. Ya me tocó con uno que nunca había sido pasivo, y cuando llegó su compañero de escena le encantó, le fascinó, le propuso que se la metiera y se le fue como agua. Y ya llevo dos heterosexuales que han tenido sexo con hombres. Eso me excita mucho. Mi deporte favorito son los bugas, entonces trabajar con un buga que es la primera vez que tiene sexo gay está padrísimo. Aparte está padre que la gente se imagina que mis actores son escorts o asumen algo sobre su nivel cultural, cuando la verdad es que tengo abogados de la Libre de Derecho, arquitectos, premios nacionales de pintura del INBA, grandes artistas, diseñadores, músicos. Realmente de todo. El intercambio cultural a la hora de conocer a la gente está bien padre.

¿Tienen que ser mexicanos? No. De preferencia me gusta trabajar con mexicanos, pero han llegado venezolanos, brasileños, de Honduras, República Dominicana, y un argentino. El 90% de mis actores son mexicanos.

¿Cuál es tu política para pruebas de VIH o escenas bareback? En principio todo lo trabajábamos con condón. Ahora que ya empezamos a hacer porno bareback tenemos dos grupos: el de la gente que en su vida coge bareback y quiere hacer porno bareback sin saber su estatus ni el de la otra persona, y la gente que quiere hacer porno bareback sabiendo el estatus de la otra persona. Estamos tratando de conseguir pruebas rápidas para hacerlas nosotros en el mismo set.

¿Qué otros proyectos tienes? Tengo uno con ChicosRicos.com. Es también porno latino mexicano con historia, porque lo que tenemos con Treasure Island Media es sin historia, que está padre porque es rápido. Un producto para hacer, sacar y vender rápido. Y la energía sexual va a ser muy padre. Pero no hay mayor historia: uno está medio encuerado, el otro ya está encuerado y empiezan a coger. Pero a mí, a lo mejor porque estudié teatro, sí me interesa y me excita mucho saber algo más en una escena porno. Por qué están cogiendo. Una mínima anécdota. Y con Mecos Films seguir trabajando en porno bareback, que es lo que está vendiendo. El porno con condón ya no vende.

¿Algo que quieras agregar? Que me encanta el porno. Como cada día trabajo más en porno, cada día veo menos porno. Pero me doy cuenta de que toda la gente ve muchísimo. Las mujeres, por ejemplo, que antes eran mal mercado para el porno, ahora son muy buen mercado. Cada vez las mujeres ven más porno. Eso me gusta. Creo que el porno te enseña, te crea fantasías que a lo mejor no habías tenido. Muchas cosas que a mí no me gustaban y que las vi en porno ahora me gustan. La gente nos escribe y muchas de las cosas que nosotros hacemos en porno les incitan a crear fantasías, a renovar el sexo. Y es importante tener buen sexo. Coges rico y el día te parece fabuloso. Si coges muy rico, te puede durar toda la semana.


Negociando con Dios

Uno de los espacios con mejor oferta de teatro en la Ciudad de México es el Foro Shakespeare. Hace poco estrenaron El narco negocia con Dios y la recomiendo mucho. El texto es de Sabina Berman, dirige Ana Francis Mor, y actúan Moisés Arizmendi, Haydeé Boetto, Itari Marta y Juan Carlos Vives.

Esta semana decidieron ofrecer 10 pases 2×1 a través de mi blog y Twitter. Hay dos maneras de ganárselos:

Miércoles 4 de julio: En un tweet escribe una frase o ejemplo de doble moral. Puede ser propio o ajeno. Debes usar el hashtag #YoNegocioConDios, arrobar a @ElNarcoNegocia y a @eTorreMolina. Habrá 5 ganadores con esta dinámica.

Jueves 5 de julio: En un tweet escribe qué personaje de otras obras de Sabina Berman te gusta y por qué. Debes usar el hashtag #YoNegocioConDios, arrobar a @ElNarcoNegocia y a @eTorreMolina. Habrá 5 ganadores con esta dinámica.

Puedes participar en las dos dinámicas, pero sólo puedes ganar un 2×1. El viernes 6 avisaré a los ganadores que podrán asistir a ver El narco negocia con Dios este domingo 8 de julio a las 18:00 horas en el Foro Shakespeare (Zamora 7, Condesa). Sus nombres estarán en la taquilla para que accedan con un acompañante por el precio de un boleto.


Tom en la granja

“Antes de aprender a amar, los homosexuales aprenden a mentir. Somos unos mitómanos valientes.” Michel Marc Bouchard está convencido de ello y lo plasma con todas sus letras en la obra Tom en la granja, que vi hace unos días y recomiendo mucho. Es inteligente, divertida, incisiva, llena de verdad. Sin ser pretenciosa, logra la reflexión del público como pocas piezas.

Tom viaja de la gran ciudad al pueblo de la familia de su novio, que acaba de morir, para acompañarlos en el duelo. Cuando llega se da cuenta que no lo esperan a él sino a una novia, por lo que se ve forzado a continuar con la mentira que Tom les contó durante años.

Dice Bouchard:

Cada día, jóvenes homosexuales son agredidos en los patios de las escuelas, en la casa, en el trabajo, en el deporte, tanto en la ciudad como en el campo. Cada día, más víctimas de injurias, ostracismo, violencia, burla, humillación, heridas, golpes, calificativos, suciedades, ofensas, aislamiento. Algunos logran salir adelante, otros no. Algunos se vuelven mistificadores de su vida.

El desprecio hacia los homosexuales no es un tema obsoleto como algunos quisieran creerlo, particularmente los que se hartaron de escucharlo o los que creen que, como todo el resto, si la tele lo dijo es que alguien ya se está encargando.

Boris Schoemann dirige de manera impecable a Verónica Langer, Pedro de Tavira Egurrola, Leonardo Ortizgris y Alaciel Molas. La escenografía es de Jorge Ballina.

Tom en la granja se presenta en el Teatro Santa Catarina (Jardín Santa Catarina 10, Plaza de Santa Catarina, Coyoacán) de jueves a domingo hasta el 13 de mayo. Pueden descargar el programa de mano, ver información de boletos y taquilla en este enlace.

Gracias a Prensa & Relaciones Públicas de Teatro UNAM por la invitación.


Les Nouvelles: Platicando con Ana Francis

*Colaboración de Lourdes Alvaradejo (lulu@enriquetorremolina.com).

Hace unas semanas platiqué con Ana Francis Morcabaretera y Reina Chula, como se describe ella misma en su columna. Además de dedicarse al mundo del show business, Ana Francis se considera a sí misma una activista y feminista.

Al teatro se ha dedicado desde hace varios años.

Estaba terminando la escuela y conocí a Tito Vasconcelos, conocí el mundo del cabaret porque lo que pensé es que esa gente se estaba divirtiendo mucho en el escenario y yo me la pasaba fatal. En esa época en la escuelas de actuación tenían la idea de que entre más hecho mierda estuvieras mejor actor o actriz ibas a ser, y el cabaret me llamó mucho la atención y me di cuenta de que ahí podía hablar de lo que yo quería y que las cosas que me molestaban se podían hacer presentes. Podía tener una salida mi vena política y activista. La empecé a adquirir mucho con Tito. Y con Jesusa [Rodríguez] y con Liliana Felipe vino a agarrar forma.

El asunto de la escritura ha podido explorarlo a partir de otra perspectiva desde hace cuatro años con la revista Emeequis, en donde cada quincena Ana Francis tiene un espacio llamado Manual de la buena lesbiana.

El nombre ni lo inventé yo. Lo inventó María Renée Prudencio en pláticas de domingo, de estar diciendo estupideces, pues decíamos ‘el manual de buena lesbiana dice que hagas esto, que no hagas lo otro’, y me pareció muy divertido. Quería ver este asunto desde otro lado, me hacía falta la perspectiva divertida. Pertenezco más al movimiento feminista y a veces es muy dogmático, pero yo conocí el asunto de la diversión y el placer. Entrarle a un público mixto, porque la revista le entra a un gran público, entonces era muy interesante estar en un espacio no lésbico sino diverso.

Cuando su compañera de compañía teatral, Marisol Gasé, comenzó a colaborar con la revista escribiendo sobre teatro, Ana Francis le propuso a la publicación su columna, aunque inicialmente ellos le dijeron que ya tenían una columna sobre sexualidad. “Pero no, güey, no es una columna sobre sexualidad, porque las lesbianas no nada más cogemos, hacemos otras cosas en la vida. Entonces la comencé a escribir, les gusto desde la primera y me dijeron, pues vas. Y ha tenido mucho éxito.”

El espacio

ha ido cambiando conmigo. Al principio fue el anecdotario personal y una transición política y cultural de la sociedad y la ciudad. Con la columna me ha tocado ver los cambios que tienen que ver con sociedad de convivencia, han sido cosas que me han pasado en lo personal y en lo público porque yo me he convertido en una persona, he ido desarrollado el oficio de escribir y he ido participando desde otros lugares. Me fui haciendo cada vez más feminista, más activista.

Las respuestas a la columna desde el inicio han sido favorecedoras y sólo una vez le han mentado la madre. De hecho, tal ha sido la respuesta que la revista le propuso hacer una recopilación de sus textos para hacer un libro. “Buscamos hacerlo lo más público posible. Las mayores compradoras del libro son lesbianas pero también a todo el público. Y estamos por publicar el segundo próximamente.” (En este espacio les daremos la información al respecto).

El reconocimiento que le ha dado la columna viene acompañado con el hecho de que lo privado se convierte en algo público.

Es un proceso solitario, escribir, en lo privado están tu computadora y tú. De pronto resulta que miles de personas lo leyeron, la gente cree que sabe de ti por lo que leyó, pero no. Sí conocen cosas, pero no saben quién eres, saben partes importantes pero no saben quién eres. Es un proceso chistosito.

También está la parte de salir del clóset a través de la columna.

A la hora que eres lesbiana, después de los años de drama y de ese pedo, te enfrentas a la situación de que sigues queriendo a tus hermanas igual, tus hermanas te siguen queriendo a ti, entonces nos tenemos que ver los domingos y tenemos que convivir desde otro lugar. Ya pasamos el drama pero, ahora, ¿qué hacemos con eso? Entonces mirarlo desde la integración y ser parte de la diversidad. No somos la diversidad. Somos parte de la diversidad.

A esto suma que “cuando salió el libro, hasta mis tías de Querétaro sabían que era lesbiana, pero es un proceso complicado. Más que el asunto de si eres lesbiana o no, el asunto de que tu vida privada está en lo público”.

Sobre estar dentro o fuera del clóset, ella comenta que cada vez más personas públicas salen, hecho que ayuda a reconocer la diversidad. Este nuevo reconocimiento es producto de que las lesbianas feministas

ya se partieron el hocico. Nosotras somos las beneficiarias y hay que seguir trabajando. En esta ciudad la tenemos mucho más fácil. No es lo mismo ser una lesbiana de Coyoacán que una de San Felipe, una lesbiana blanca que una lesbiana indígena. También creo que pertenezco a otra generación y, de alguna manera, no soy leída nada más como lesbiana sino también como activista feminista, como cabaratera, como comediante, entonces tengo esa posibilidad. No me etiqueta la chamba completamente, no me limita. Supongo que también a muchas compañeras les puede costar la chamba.

Sobre este punto, mantenerse dentro o fuera, opina que

tienes el caso de Beatriz Paredes, que dan muchas ganas de sacarla del clóset porque es una persona incongruente, porque es una mala política, porque es una ciudadana chafa y porque peligra la Ciudad de México si ella fuera la Jefa de Gobierno. Entonces dan ganas de preguntarle por qué no ha salido del clóset. Porque ha demostrado que no es congruente. Se dice feminista y poco le faltó para ponerse a encarcelar mujeres por abortar, entonces ahí es donde me dan ganas de sacar a alguien del clóset. Pero me parece que cada quien su clóset y defiendo el derecho de la gente a tener su vida privada, aunque hay personajes políticos públicos que si dan ganas.

A inicios del año, Ana Francis escribió en su columna sobre sus deseos para el 2012. Cuando le pregunté al respecto, comenta que lo primero que necesitan las lesbianas y las mujeres es igualdad y luego visibilidad. “La garantía del Estado que una vez que nos hagamos visibles no nos van a matar, no nos van a quitar la chamba, no nos van a quitar a nuestros hijos y vamos a tener acceso a todo lo público”. Para ello cuenta con la gente.

Tengo mucha esperanza en los movimientos ciudadanos […] Es un momento bien interesante del país, veo mucha violencia, mucho error, pero también mucho hartazgo […] Me da esperanzas cuando veo a gente que se está preocupando por ver cómo van las cosas y donar un poquito de su tiempo para otras causas […] A mí me queda claro que, si esta ciudad tiene las cosas que tiene, no es por el gobierno sino por la sociedad civil que se ha metido, porque hemos colaborado. Más que eso, molestado y empujado.


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