#EnContexto: El Proyecto Laramie

Como cada lunes, hoy hay una nueva cápsula de #EnContexto en Servicio de Agencia. Esta semana entrevisté a Itzel Souto, Jonathan Persan y Héctor Berzunza de El Proyecto Laramie:

Cada lunes presento información sobre personas LGBT en México y el mundo, noticias y entrevistas. Los invito a hacernos comentarios, críticas, sugerencias de temas o personajes por acá, por TwitterYouTube o a e@enriquetorremolina.com.


El Proyecto Laramie: Laura Dogu, Jason Marsden y Héctor Berzunza

El 3 de junio de 2014, la Embajada de Estados Unidos en México presentó una función especial de la obra El Proyecto Laramie en el Teatro Milán, que tuve el gusto de co-producir con Rodrigo Salazar.

Éstos son fragmentos de los discursos de Laura Dogu (Ministra Consejera de la embajada), Jason Marsden (Director Ejecutivo de la Fundación Matthew Shepard e invitado especial de esa noche) y Héctor Berzunza (actor):

Muchas gracias a Francisco Iglesias por el video.


Estreno de “The normal heart”

Hoy a las 22:00 horas es el estreno para televisión en México de The normal heart, a través del canal HBO. Habrá repeticiones en varios horarios hasta el 18 de junio.

La película muestra el inicio de la crisis del SIDA en los ochenta en Nueva York, quiénes jugaron un rol importante luchando contra la enfermedad y a favor del respeto a las personas que viven con VIH.

Esta adaptación de Ryan Murphy está basada en la obra de teatro del mismo nombre que el autor y activista Larry Kramer publicó en 1985. Es un texto brutal y conmovedor. El año pasado, Horacio Villalobos y Pilar Boliver la montaron en México y tuve oportunidad de entrevistarlos para la revista Gatopardo. Pueden leerlo en este enlace.


Silenciados

La primera vez que leí sobre un joven golpeado por la homofobia de otros me asusté mucho. Nunca me han agredido físicamente por mi orientación sexual en ningún lado. Y pensar que eso podía pasar, que alguien es capaz de lastimar por el odio que otros le generamos, me sacudió.

Cuando conocí a la mamá de Matthew Shepard y, años después, cuando leí sobre Daniel Zamudio, sentí algo similar. Y me sentí muy triste. Sobre todo porque Matthew y Daniel fueron asesinados cuando tenían más o menos la misma edad que yo cuando conocí sus respectivas historias.

Después de enterarme de tantos casos, como probablemente les pase a muchos, he desarrollado resistencia. Son tantos, tantos, tantos que, como cualquier otro tipo de noticia, después de un rato deja de escandalizar. Porque esto es todos los días: episodios de acoso escolar, chavos expulsados de su casa o que deciden irse porque el rechazo de sus papás es insoportable, que intentan suicidarse y lo logran, que son golpeados por policías… Chin. Terrible eso de la homofobia. Ojalá cada vez suceda menos. Pobre chavo. Pobre de su familia. Lo bueno es que la cosa va mejorando poco a poco. El shock desaparece. Da un poco lo mismo porque es uno más.

Pero cada uno de esos casos tiene cara y tiene nombre: un prisionero homosexual de los nazis. Octavio Acuña, activista asesinado en Querétaro. Jesús Prieto, un gay cristiano que trata de conciliar su orientación sexual con su religión. Paulina, mujer transexual asesinada por la policía en Guatemala. Mateo Rodríguez, víctima de bullying en un colegio de Madrid.

De ellos habla Silenciados, la obra de Gustavo del Río que cuenta cinco historias de quienes han sido callados por el odio de otros. Gustavo, Juan Caballero, Pedro Martín, Jonatan Fernández y Nicolás Gaude, talentosos actores y bailarines, nos meten por unos minutos a los mundos de cada uno de esos cinco personajes.

Hay momentos chistosos: el activista tratando de hablarle a asistentes de una marcha del orgullo LGBT y sumarlos a su causa, sin mucho éxito gracias al carnaval que sucede alrededor. Chistosos y patéticos: cuando un chico ensaya gestos y corrige su postura para verse menos femenino en la escuela, escena familiar para muchos que hemos cuidado esos detalles, además del tono de voz, cada movimiento, las palabras que elegimos para expresar una emoción, a dónde volteamos a ver en una fiesta o una playa, para que no se te note.

SilenciadosSilenciados2Sin demasiada pretención, la obra carga con un mensaje poderoso sobre algo sencillo, como dijo Pedro en la charla con el público al final de la función del domingo: “Tenemos que ser libres y hay gente que no quiere que seamos libres, que quiere silenciarnos.”

Después de una exitosa presentación en Mérida, Silenciados tuvo dos funciones en la Sala Héctor Mendoza de la Compañía Nacional de Teatro en DF, y continúa su gira en Colombia. Muchas felicidades a Gustavo y Sudhum Teatro.


Un pornógrafo gay en México

*Ésta es la versión completa del texto que se publicó en Chilango. Gerardo tiene un tumblr y el 25 de agosto participará en una mesa de trabajo sobre educación sexual en la Muestra Cine y Sexo: la Mirada Femenina en la Ciudad de México.

En una entrevista para el sitio web Let’s Talk About Sex, Paul Morris, productor de la compañía de porno Treasure Island Media, dijo que la pornografía es hoy el género más influyente y diseminado en el planeta. Justo por eso me sorprende que Mecos Films, la primera productora de pornografía gay en México, sea también la única. Gerardo Delgado la encabeza y platiqué con él en el Centro Histórico de la Ciudad de México, en un departamento que resultó menos oscuro y más alivianado de lo que esperaba. Igual que él.

Mejor conocido como El Diablo y fan de la pornografía desde los 11 años, siempre quiso trabajar en esta industria. “¿Por qué nada más le metió un dedo?” o “¿Por qué echaron los mecos en el pinche balón de futbol americano?” eran algunas de sus reacciones al ver escenas en diferentes cintas. El sueño de convertirse en pornógrafo finalmente se cumplió a sus 37 años.

¿Cómo y por qué empezaste a hacer porno? Un día quedé muy deprimido después de trabajar en un restaurante de éxito. Era chef, diseñé la carta, y toda la parte creativa me gustó mucho. Después de un año de trabajar en una cocina donde todos los días lidias con cuchillos, fuego, arte, cocineros, clientes, rapidez, perecederos, era como muy estresante para mí. Decidí abandonar el restaurante, darme un break y pensar qué iba a hacer de mi vida. Un gran amigo me preguntó, le dije que porno y me ofreció ayuda. Y así empezamos a crear una productora con la que hicimos La Putiza y La Verganza. Salía más barato hacer dos películas que una. Yo coordinaba todo el evento, pero no me sentía con la capacidad de dirigir una película y un proyecto tan grande, porque nunca había dirigido nada en video. No sabía agarrar una cámara. Mi mayor acercamiento con esa parte era que había estudiado Literatura Dramática y Teatro en la UNAM. Entonces creamos un muy buen grupo de amigos, porque no teníamos el suficiente dinero ni el suficiente talento para hacer una buena película. El que escribía telenovelas, pues que escriba el guión. El que es artista, que haga la dirección de arte. El que es hombre de ideas le puso los nombres. El amigo financiero nos dijo que no iba a ser negocio. No le creímos, pero tenía razón. Y yo era como el productor ejecutivo. El primer día de grabaciones me puse como asistente de dirección. Y de repente al final me quedé a cargo del proyecto.

¿Qué pasó con la primera película? Esto fue en 2004, todavía no estaba terminada y nos enteramos del Festival Internacional de Cine Erótico Gay de Barcelona, el Heat Gay. Nos dieron chance de mandarla y nos ganamos dos premios: Mejor Película Gay y Mejor Guión, que en porno no es tan fácil de ganar como Mejor Mamada o Mejor Doble Penetración. Entonces cuando la sacamos en diciembre en México ya en la portada venían los sellos de que nos habíamos ganado premios. Eso fue un gran boom para la prensa que ya estaban más interesados en saber de nosotros porque habíamos ganado dos premios en el extranjero. El primer artículo que sacaron fue en la sección de Cultura de Reforma. Decía “México no gana en nada más que en porno” o algo así.

¿Cuál fue la reacción de los medios gays? El estreno fue raro. Fueron treinta y tantos medios: Televisa, Canal 22, Azteca, radio, periódicos, de todo. Los únicos que no, fueron los gays. Boys & Toys, una revista de esa época, vio que habíamos utilizado como relaciones públicas a su ex editor, se emputó y se fue. ¿Por qué? No sé. Los de Ser Gay, una revista horrenda, no se llevaban con el dueño del antro, entonces no fueron. Y Homópolis, si no les comprábamos publicidad, no iban a sacar nada. Entonces los medios gays realmente me valen madres. La primera película gay fue Sexxxcuestro, pero nosotros hicimos mucho ruido.

A partir de entonces, ¿qué ha cambiado? ¿Ya es un negocio? Ha habido etapas. La Putiza no fue negocio porque fue un producto caro. Nos asociamos con una productora de cine y nos salió muy caro. La piratería nos estaba matando. Por la cuestión de las máscaras no pudimos venderla en Estados Unidos, principal consumidor de porno en el mundo, porque hay una norma que dice que porno con máscaras se presta a violación o se puede pensar en violación. Al final de cada escena necesitábamos que todos se quitaran las máscaras y nosotros no hicimos eso. Apenas recuperamos lo invertido. Yo que realmente quería seguir en el negocio creé Mecos Films con nuevos socios que conocí cuando estaba haciendo la postproducción de La Verganza: Electrobeat y Mayor Tom. Teníamos que hacer algo barato, sacar el material, y así fue como creamos Selección Mexicana. ¿Y cómo empieza la industria porno en un país donde no hay porno como México? Pues con un tipo que quiere ser director y con actores que quieren ser actores. Ahí fue cuando ya tuve que tomar el nombre porno como director y me puse El Diablo. Al principio nos fue bien porque la pudimos vender en Estados Unidos. Cuando sacamos la segunda fue el cambio de que todo mundo empezó a ver porno por internet y ya no en DVD. Se nos cayó el negocio y no nos actualizamos a crear una página de internet enfocada a los gringos. Entonces el segundo producto no fue tan grande. Ahorita otra vez estamos levantando, produciendo para una productora en San Francisco que se llama Treasure Island Media. Le vamos a maquilar una serie latina.

¿Por qué no hay nadie más haciendo porno gay en el país? Primero, tenemos mucho porno bueno y barato, a $15 afuera de cada metro y gratis en internet. Estamos acostumbrados a ver mucho porno gringo, europeo, el que sea, y del que te guste a ti específicamente. Segundo, mucha gente todavía cree que es ilegal hacer porno en México y no se animan. Tercero, porque son flojos o el porno no les excita tanto como para crear una industria.

¿Qué necesita alguien para salir en tus películas? ¿Qué buscas cuando haces casting? Siempre llegan muy nerviosos. Trato de relajarlos un poquito. Te vuelves un poco psicólogo. A veces llegan tan nerviosos que no se callan, entonces ahí los dejo. Les platico cómo trabajamos, cómo producimos, el tiempo que nos tardamos, lo que me gusta de un actor porno. Ahí es cuando les digo que un actor porno actúa el placer. Se siente muy rico tener sexo, pero ahora quiero verlo en tu cara, con todo tu cuerpo y tu expresión. Busco un conjunto de cara, cuerpo, miembro, nalga, dependiendo de si es activo o pasivo. Y mucho es la actitud. Hay grandes actores porno que no tienen el gran miembro o no son tan guapos, pero la actitud a la hora de coger es lo que prende a la gente. Eso me gusta encontrar o sacarle al actor. Les pregunto qué les gusta en el sexo, qué es lo más fuerte que han hecho, como para calentar motores y pasar a la segunda parte del casting donde me enseñan su cuerpo, una erección, los pongo a cachondear con ellos mismos y les digo qué caras quiero que hagan, qué tipo de placer quiero que me demuestren.

¿Han llegado chavos bugas o que a la hora descubren cosas que antes no les gustaban? Sí. Ya me tocó con uno que nunca había sido pasivo, y cuando llegó su compañero de escena le encantó, le fascinó, le propuso que se la metiera y se le fue como agua. Y ya llevo dos heterosexuales que han tenido sexo con hombres. Eso me excita mucho. Mi deporte favorito son los bugas, entonces trabajar con un buga que es la primera vez que tiene sexo gay está padrísimo. Aparte está padre que la gente se imagina que mis actores son escorts o asumen algo sobre su nivel cultural, cuando la verdad es que tengo abogados de la Libre de Derecho, arquitectos, premios nacionales de pintura del INBA, grandes artistas, diseñadores, músicos. Realmente de todo. El intercambio cultural a la hora de conocer a la gente está bien padre.

¿Tienen que ser mexicanos? No. De preferencia me gusta trabajar con mexicanos, pero han llegado venezolanos, brasileños, de Honduras, República Dominicana, y un argentino. El 90% de mis actores son mexicanos.

¿Cuál es tu política para pruebas de VIH o escenas bareback? En principio todo lo trabajábamos con condón. Ahora que ya empezamos a hacer porno bareback tenemos dos grupos: el de la gente que en su vida coge bareback y quiere hacer porno bareback sin saber su estatus ni el de la otra persona, y la gente que quiere hacer porno bareback sabiendo el estatus de la otra persona. Estamos tratando de conseguir pruebas rápidas para hacerlas nosotros en el mismo set.

¿Qué otros proyectos tienes? Tengo uno con ChicosRicos.com. Es también porno latino mexicano con historia, porque lo que tenemos con Treasure Island Media es sin historia, que está padre porque es rápido. Un producto para hacer, sacar y vender rápido. Y la energía sexual va a ser muy padre. Pero no hay mayor historia: uno está medio encuerado, el otro ya está encuerado y empiezan a coger. Pero a mí, a lo mejor porque estudié teatro, sí me interesa y me excita mucho saber algo más en una escena porno. Por qué están cogiendo. Una mínima anécdota. Y con Mecos Films seguir trabajando en porno bareback, que es lo que está vendiendo. El porno con condón ya no vende.

¿Algo que quieras agregar? Que me encanta el porno. Como cada día trabajo más en porno, cada día veo menos porno. Pero me doy cuenta de que toda la gente ve muchísimo. Las mujeres, por ejemplo, que antes eran mal mercado para el porno, ahora son muy buen mercado. Cada vez las mujeres ven más porno. Eso me gusta. Creo que el porno te enseña, te crea fantasías que a lo mejor no habías tenido. Muchas cosas que a mí no me gustaban y que las vi en porno ahora me gustan. La gente nos escribe y muchas de las cosas que nosotros hacemos en porno les incitan a crear fantasías, a renovar el sexo. Y es importante tener buen sexo. Coges rico y el día te parece fabuloso. Si coges muy rico, te puede durar toda la semana.


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