CALEIDOSCOPIO / Matthew Shepard

*Publicado el 8 de octubre de 2008.

Esta semana se cumplen 10 años del ataque que cambió la forma en que se habla de crímenes de odio por orientación sexual. El 7 de octubre de 1998, dos hombres conocieron en un bar a Matthew Shepard, de 21 años. Lo llevaron a un área remota de Laramie, Wyoming, y lo ataron a una cerca para golpearlo brutalmente y abandonarlo por el resto de la noche. Los actos cometidos desembocaron en la muerte de Matthew unos días después. El caso ganó suficiente atención mediática para agudizar la discusión sobre crímenes de odio en el congreso estadounidense, y motivó la creación de una obra de teatro, una película, y la Fundación Matthew Shepard (www.matthewshepard.org) por la familia del joven.

Matthew Shepard (1 de diciembre de 1976 – 12 de octubre de 1998)

Matthew Shepard (1 de diciembre de 1976 – 12 de octubre de 1998)

Un crimen de odio es motivado por prejuicios y tiene lugar cuando la víctima es atacada por razones de raza, religión, origen nacional, orientación sexual, identidad de género, entre otras. En la mayoría de los países donde existe legislación de crímenes de odio, las categorías protegidas son raza, religión y origen nacional, pues son comúnmente las que se asocian con ese tipo de ataques. Incluir más categorías, como la orientación sexual, es sumamente polémico. Además, la línea entre lo que es y lo que no es un crimen de odio es muy delgada y complicada de trazar. Primero, porque el Estado es quien decide qué categorías incluir y cuáles dejar fuera. Esto entra en controversia cuando lo que el Estado establece como inaceptable y lo que la sociedad percibe como inmoral no concuerdan. Durante el funeral de Shepard, manifestantes homofóbicos liderados por el pastor y activista Fred Phelps se presentaron con carteles con mensajes como ‘Los maricones son dignos de la muerte’ y ‘Dios odia a los maricones’. Para ellos, no sólo no es un problema que haya individuos o grupos organizados que quieran matar a negros, judíos, homosexuales, sino que es incluso esperado y aplaudido. En segundo lugar, es difícil determinar que un ataque fue motivado por el rechazo a un rasgo específico de la víctima.

El mensaje enviado por personas como los asesinos de Shepard (y de muchos otros cuyos casos son menos conocidos) es que ser gay está mal, es un problema, y es peligroso. Para ellos, es mejor ser asesino que homosexual. Simplemente alarmante. No es suficiente incluir orientación sexual e identidad de género en las leyes sobre crímenes de odio. La solución es lidiar con el problema de raíz: la ignorancia y la discriminación son dos males presentes en la sociedad, y que es urgente atacar. Crear programas educativos en las escuelas, difundir más información y respeto, promover ambientes seguros para los niños y jóvenes en las escuelas. Nadie debe sentirse incómodo o en peligro a causa de su orientación sexual. A 10 años de la muerte de Matthew Shepard, la lección debe ser aprendida por todos y las acciones deben ser tomadas ya.


9 Comments on “CALEIDOSCOPIO / Matthew Shepard”

  1. […] conocí a la mamá de Matthew Shepard y, años después, cuando leí sobre Daniel Zamudio, sentí algo similar. Y me sentí muy triste. […]

  2. […] También patrocinaron en 2010 una temporada de The Laramie Project, de Moisés Kaufman, una de mis obras favoritas. Es un texto de teatro documental sobre la vida de un pueblo a partir del asesinato por homofobia de Matthew Shepard. […]

  3. […] Y la obra a la que vuelvo una y otra vez: The Laramie Project de Moisés Kaufman, inspirada en la historia del asesinato de Matthew Shepard. […]

  4. […] Entrevistas de un crimen: el Proyecto Laramie (o un sueñito que se hace realidad) Posted on marzo 23, 2011 by Enrique TorreMolina| Deja un comentario Ni ropa. Ni comida. Ni viajes. Ni fiesta. Ni tecnología. Ni conciertos. Si tuviera que gastar mi dinero sólo en una actividad, sería el teatro. Si tuviera que ver sólo una obra el resto de mi vida, sería The Laramie Project de Moisés Kaufman. Inteligente, honesta, divertida y perturbadora. Fue escrita a partir de uno de los sucesos que más me inspira. […]

  5. […] con ganas de matar gays. Y aunque la homofobia efectivamente encuentra su expresión máxima en el asesinato u otros crímenes de odio, también se manifiesta con ideas, actitudes, sentimientos, palabras y […]

  6. paola says:

    la verdad yo cm hom0sexual m siento conmocionada…como puede existir gente que odia a alguien x ser gay,negro o lo q sea?…no es lo mismo ser gay q asesino!eso se lo aseguro.

  7. Roberto says:

    Sí me lo doy… lástima.

  8. joey says:

    Es triste que en algunas ocaciones tengan que suceder cosas tan lamentables para que la gente empieze a tomar conciencia de las cosas que los rodean , cosas que por alguna razòn alguien marco como correctas solo por seguir a una mayoria y sin conocer realmente el fondo de una situacion la condenan , creo mi querido kiks que has resumido una frase muy importante “Para ellos, es mejor ser asesino que homosexual” hay que reformularnos a nivel sociedad el pensar el valor de una persona por su manera de actuar y no por cosas tan vanales como un rechazo sin sentido .

  9. Xabier Lizarraga Cruchaga says:

    Dasafortunadamente incluso los homosexuales siguen ignorando casos como el de Matthew Shepard, aunque ha llegado a las pantallas. Cientos de miles de asesinatos semejantes (o suicidios provocados por la homofobia) se dan año tras año, y la mayoría son silenciados por la prensa, por el grupo social y a veces incluso por la familia.
    En lo personal considero que no debiéramos llamarlos “crímenes de odio”, primero porque se diluyen con otros muchos crímenes, y pienso que debemos subrayar las singularidades que son pertinentes y nos permitirían ir atacando los problemas sociales, culturales, políticos y psicológicos que los provocan. No hablo de los religiosos, porque las religiones no tienen por qué responder a una lógica… además de la lógica del poder.
    El caso de Matthew Shepard es un crimen por homofobia y es la homofobia lo que debe atacarse, tanto en las altas esferas de los gobiernos, como en la escuela, la familia, la vida social, etcétera.
    Tanto el asesinato de Matthew Shepard como el del Harvey Milk devienen paradigmáticos para el activismo gay (aunque desgraciadamente no todos los activistas se preocupan por conocer la historia de la homofobia, que es parte de nuestra historia como homosexuales).


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