CALEIDOSCOPIO / Crónica y apología de la marcha

Ángel de la Independencia

De acuerdo con los organizadores, el equivalente al 2.5% de la población capitalina estuvo ahí. 500 mil personas participaron el pasado sábado 26 de junio en la XXXII Marcha del Orgullo Lésbico, Gay, Bisexual, Transgénero, Transexual, Travesti e Intersexual en la Ciudad de México. Al medio día la marcha salió del Ángel de la Independencia, recorrió parte del Paseo de la Reforma rumbo a la Alameda Central, donde terminaría a diferencia de otros años (tradicionalmente es en el zócalo) con un programa artístico, cultural y político.

Discurso de inicio

Entrevistando a Sabina Berman para Mid-Open

Carlos Monsivais (4 de mayo de 1938 - 19 de junio de 2010)

El representante del Comité Orgullo México Mario Arteaga, la diputada Enoé Uranga (quien presentó la iniciativa de Ley de Sociedades de Convivencia), y la dramaturga y periodista Sabina Berman, entre otros, se refirieron en el discurso oficial de inicio a los derechos de libertad e igualdad exigidos por el movimiento independentista de México hace 200 años, mismos que hoy son prioridad en la agenda del movimiento LGBTTTI. Hablaron de la presencia de familias en este evento y de su relevancia en la comunidad gay, mencionaron la importancia de los jóvenes que se integran al movimiento, dedicaron un minuto de aplausos al fallecido escritor Carlos Monsivais y señalaron la gravedad de los crímenes homofóbicos (640 asesinatos cometidos en el país durante los últimos quince años). También conmemoraron a los homosexuales y personas transgénero que lucharon en la independencia y la revolución de un país que se ha construido marcando las diferencias y exclusiones entre privilegiados y marginados. (Este año se celebran los aniversarios número 200 y 100, respectivamente, de la independencia y la revolución de México).

Vi de todo: contingentes de escuelas de baile que presentaron sus últimas coreografías, delegaciones de treinta estados de la república (Tamaulipas y Nayarit fueron los ausentes), grupos religiosos, carros alegóricos de bares y antros gays, personajes clave en la legalización del matrimonio homosexual como el diputado David Razú (principal responsable de la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo), activistas como Lol Kin Castañeda y Judith Vázquez, los sexólogos Luis Perelman y Rinna Riesenfeld, medios de comunicación, osos, leathers, un extenso catálogo de travestis (desde los más sencillos hasta los más producidos y sofisticados) y gente disfrazada de personajes de Alicia en el País de las Maravillas, Lady Gaga, adelitas y superhéroes.

Con Lol Kin Castañeda

Entrevistando a Gloria Careaga (profesora de la UNAM y Co-secretaria General del International Lesbian & Gay Association) para Mid-Open

Con David Razú

Revista Ohm

En el ambiente percibí alegría, victoria, inconformidad, protagonismos, exigencias, demandas, y los muy pertinentes reclamos a la cobardía y tibieza de Felipe Calderón por su proclamación del 17 de mayo como Día de Tolerancia y Respeto a las Preferencias en lugar de Día Nacional Contra la Homofobia.

A quienes dicen que las marchas, la comunidad o el movimiento han perdido un sentido de “verdadera izquierda” (lo que sea que eso signifique), los invito a considerar que éste no es un movimiento “de izquierda” sino de diversidad sexual. Las marchas aún conservan su tono político y su carácter social, aunque no necesariamente en el sentido más típico. Es evidente que los motivos de las marchas han evolucionado desde la primera hace cuarenta años, pero siguen cumpliendo una función de cohesión y otorgan un sentido de pertenencia a muchos en la comunidad gay. Y si, una vez al año, esto se hace, entre otras cosas, con música ruidosa, brillantina y plumas de colores, ¿qué? En todo caso, estas manifestaciones valen más la pena que emborracharse en el mismo Ángel para festejar los triunfos de la Selección Mexicana (o de equipos deportivos menos relevantes).

Hasta hoy, después de estar en cuatro fiestas del orgullo gay en Nueva York y México, no he tenido otra experiencia comparable en la emoción que siento al ir por la avenida principal de una ciudad rodeado de personas de diferentes lugares, orientaciones, identidades, profesiones o motivos para estar ahí celebrando que somos la especie más rica y colorida del planeta. Espero que las marchas no desaparezcan. Espero que eventualmente no sean necesarias para exigir derechos al Estado, reclamar a la sociedad su homofobia, o señalar la discriminación. Espero que un día, pronto, sólo existan para celebrar esa riqueza y ese colorido.

*Fotografías de Alberto Castro Carvajal.


9 Comments on “CALEIDOSCOPIO / Crónica y apología de la marcha”

  1. […] que el año pasado, la revista MidOpen (editada, publicada y distribuida en Mérida) me invitó a hacer entrevistas en […]

  2. […] mañana) y dos textos que había pegado antes en este blog: “Dinero rosa” y una crónica de la Marcha del Orgullo LGBTTTI del DF. El año pasado colaboré con un artículo sobre homofobia entre homosexuales, una listita de […]

  3. […] me encontraron? Ok, aquí una referencia y un zoom a la […]

  4. […] de Sociedades de Convivencia, legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo, 32 marchas del orgullo LGBT, adhesión a la Asociación Internacional de Turismo Gay & Lésbico, una oficina de turismo […]

  5. […] más disfruté escribir. 3. El post que más disfruto leer y releer. 4. El post más leído. 5. El post que no tiene comentarios suficientes. 6. El post más comentado. 7. El post más divertido. 8. El […]

  6. Xabier Lizarraga says:

    Estimado Enrique, estoy de acuerdo en mucho de lo comentas, aunque habría que hacer algunas precisiones… una en particular me parece necesari; en México la primera Marcha fue en 1979, por lo que NO FUE HACE CUARENTA AÑOS…
    Pero coincido contigo, será bello que un día sólo sea un festejo y que no se tenga que combatir la homofobia, la misoginia, la discriminación; mientras, es imprescindible que la fiesta, lo lúdico no disuelva ni ensordezca las demandas políticas, en efecto, no necesariamente de izquierdas, si quieres, pero tampoco tolerantes y definitivamente no pueden expresarse de derechas, porque desde esa ideología emergen las discriminaciones, los fundamentalismos avasalladores.
    Abrazos solidarios.

    • Estimado Xabier,
      Me refería a la primera marcha en Nueva York en 1969, después de los Stonewall riots. Sí sé que en México las marchas empezaron diez años después.
      Y coincido contigo en lo que comentas. Creo que lo ideal sería encontrar un balance o una combinación padre entre fiesta y demandas políticas. Lo ideal sería que una cosa alimentara a la otra, si es posible.
      Abrazo.

  7. Beto says:

    Jamás quiero tener los chuchús caidos como el leather que mitiga su sed con un granizado.

  8. papusa says:

    gracias,


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