El Pollo y Pepe entran a un bar gay…

 

Primero, un recuento:

1. Iván García, medallista mexicano en Londres 2012, tuiteó esto:

2. De las reacciones que he leído, la de Pepe Flores en Vivir México es la que me parece más elocuente y atinada.

3. Algunos comentarios de lectores en el post de Pepe muestran desde las limitaciones de su criterio (el típico que asume que tanto Iván como Pepe son gays, y más importante, ¡reprimidos!) hasta la homofobia más barata que exige a los gays “portarse como hombres”, pasando por reacciones más simpáticas: concluir que, más que ofendidos, los gays están decepcionados porque Iván les gusta.

Iván tiene 18 años. Lo que le preocupa que la gente piense de él y la forma de expresarlo coincide seguramente con lo que piensan o dicen más chavos de su edad. Lo que diría cualquier preparatoriano o universitario, heterosexual o gay de clóset, si en su salón de clases corrieran rumores sobre su orientación sexual. Hasta aquí no creo que haya que quemar vivo al muchacho.

Pero, como señala Pepe, Iván no es cualquier preparatoriano o universitario. No es un tuitero más ni un joven más. Acaba de regresar a México con una medalla de plata al cuello que le da más notoriedad de la que tenía antes. Le guste o no, lo haya escogido no, le da también más responsabilidad ante los jóvenes que lo siguen y que lo toman como referencia de atleta, de éxito, de ejemplo a seguir.

Muchos de esos seguidores son, por cierto, gays. Por ejemplo, Matthew Mitcham (no sé si la imagen a la que enlazo es real o fue intervenida, pero ilustra muy bien este punto), que además es su colega. Para mí no es tanto que el tweet de Iván sea ofensivo por decir que los gays no son tan hombres. Me preocupa más que alguien considere que debe deslindarse de un rumor así. Porque, pues, ¿qué tendría de malo?

Hay otro punto que me parece todavía más interesante: el doble discurso de algunos quejosos. Es muy cierto que muchos activistas, blogueros, periodistas, tuiteros gays, y gays en general, queremos ir por la vida inmunes al asunto de la ofensa, de la discriminación, de la libertad de expresión. O sea que, por ejemplo, defendamos la prerrogativa de llamarnos ‘puto’, ‘joto’ o hablarnos en femenino entre nosotros, al mismo tiempo que reprobamos a quien lo hace sin ser parte del clan. Sobre todo si lo hace desde una posición de poder o notoriedad (un político, una celebridad, etcétera).

Supongo que habría que examinar caso por caso: quién lo dice, en qué contexto, con qué intención, a quién se refiere. Un poco como cuando un comediante judío hace chistes sobre judíos versus cuando lo hace un no judío. O un negro sobre negros versus un no negro. Y no, no creo que por ser parte de la minoría en cuestión uno tenga necesariamente más “permiso” de burlarse o hacer bromas del grupo. Más bien, ser parte de equis minoría te da, sí, un poquito más de elementos para opinar sobre ella y para que un chiste al respecto sea interpretado de manera distinta.

Lo que comento en los dos párrafos anteriores cambia todos los días. No dejo de preguntarme hasta dónde se vale, hasta cuándo es chistoso, a partir de qué punto conviene indignarse. Ojalá Iván se relaje un poco, le pierda miedo a chismes que no tendrían por qué serle amenazantes, y le pierda miedo a pedir una disculpa. Honesta. Válida. Cualquiera mete la pata.

Y hasta aquí llega mi intento por ordenar las ideas que me ha generado este caso. Que continúe la discusión.


3 Comments on “El Pollo y Pepe entran a un bar gay…”

  1. […] del clóset como aliado heterosexual es requerido y bienvenido. Y no está padre que alguien se ofenda por que piensen que es gay si no lo […]

  2. Fausto Octavio Brindis Abraham says:

    Interesante discusión…..es claro que estamos, por los límites propios del Twitter y del uso del idioma, haciendo conclusiones, desde mi punto de vista, un poco prematuras. Tengo la sensación que muchos de los que leemos y seguimos a todo tipo de figuras públicas, estamos inconscientemente programados a buscar o encontrar interpretaciones en este tipo de mensajes. de ninguna manera esto significa que alguien que ofende y discrimina(aclaro es algo inaceptable) por estos medios este a salvo de hacerse responsable por sus opiniones. Para mi, valdría la pena preguntarle a él, porque escribió lo que escribió. Muchas veces como personas nosotros nos deslindamos de rumores, tenga o no que ver con ser homosexual. tal vez el chavo se equivoco al usar adjetivos, y cree que ser hombre es sinónimo de ser del sexo masculino y heterosexual.

    Aclaro de nuevo que no defiendo ningún tipo de discriminación, sólo me gustaría que analizáramos un poco más este tipo de situaciones, porque hasta donde puedo leer el muchacho no utilizó lenguaje que denote una discriminación flagrante.

    Saludos estimado Enrique.

    • Don Fausto, muchas gracias por leer. Y qué gusto recibir tu comentario. Totalmente de acuerdo. Por eso digo que, después de todo, sería bueno escucharlo/leerlo (al Pollo) más a detalle. Abrazo hasta Alemania.


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