Seis años después

Al final de mi primer año en la universidad estaba trabajando en un campamento de verano. Una compañera, Emma, de la nada me preguntó frente a otros counselors, “Quique, eres gay, ¿verdad?” Contesté que sí con esa misma naturalidad y (si esto fuera un musical, justo aquí empezaría la música) sentí que me quitó un peso de encima. Un peso que sólo reconoces por completo hasta que ya no está.

A propósito del Día Internacional de Salir del Clóset (porque, ¿por qué no?, si también hay Día Europeo de la Solidaridad y Cooperación entre Generaciones, y Día del Taco, y…), algunas cosas que pienso o he aprendido en estos seis años:

  1. Permanecer en el clóset es un derecho que hay que respetar.
  2. Permanecer en un clóset de cristal, también.
  3. Excepto cuando dicho closetero se toma la libertad de atacar deliberadamente los derechos y necesidades de otros.
  4. La prisa para hacerlo le pertenece sólo a cada quien, pero ser feliz no es algo que suceda así nada más. Es una decisión. Requiere valor. Y, sabiendo que tristemente en algunos lugares puede costarte la vida, insisto en el derecho a callar.
  5. Esto es como consejo de terapeuta y es muy cierto: Conviene hacerse de una red de apoyo antes de. Amigos o familia o quien te acomode. A veces no tenemos personas gays cerca y de confianza, y tampoco son necesariamente los mejores aliados. Como bien dice mi querido Miguel Cane, el mundo no es para nada un ring de gays vs. bugas. “Quien te haga daño puede ser cualquiera. Hasta la pinche inventada, por ejemplo.”
  6. Todos los días hay pequeños actos de salir del clóset que cuentan más de lo que pensamos (un poco como lo que dicen de que una sonrisa puede alegrarle la mañana a alguien): en casa, en la calle, en la oficina, en el salón de clases…
  7. Salir del clóset como aliado heterosexual es requerido y bienvenido. Y no está padre que alguien se ofenda por que piensen que es gay si no lo es.
  8. Salir del clóset como estrategia mediática y demás es súper válido. Y es una muy buena señal que la carrera, las ventas, el rating de alguien, hoy, se beneficien por eso. Cuando personajes que tienen un público (gente que los admira, que los sigue, que toma en cuenta lo que dicen y hacen) salen del clóset, es como tocar la puerta de otros y decirles que, cuando salgan, las cosas serán un poquito más fáciles. Sea Christian Chávez, Ricky Martin o Harvey Milk.
  9. En esta sociedad mediatizada, los medios de comunicación dan forma a los clósets. Pero también los clósets moldean a los medios. Los clósets determinan decisiones laborales, políticas públicas, votos en cámaras legislativas. En México necesitamos más personajes abiertamente LGBT: deportistas, periodistas, políticos, artistas, empresarios reconocidos… Inserten aquí enlaces a las cuentas de Twitter o páginas de Wikipedia de quienes juzguen necesario.
  10. Para quien sigue adentro: piensa en todo lo que ya no tendrías que evitar para perpetuar la idea de que eres otro alguien. Piensa en todo lo que ya no tendrías que controlar. Qué decir. Qué hacer. Con quién salir. A dónde no ir. A estas alturas, una orientación sexual se vuelve talón de Aquiles sólo si tú lo permites. Y lo más probable es que ya varios a tu alrededor lo sospechen. Hazte la vida más fácil.


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