Les Nouvelles: La ficción supera la ficción

*Colaboración de Lourdes Alvaradejo (lulu@enriquetorremolina.com).

Durante un tiempo quise seguir las recapitulaciones que una conocida mía escribe para un portal de internet bastante reconocido, pero después de un par de semanas dejé de leerlas. Algo hacía falta. En After Ellen (recomendadísimo) comenzaron a usar un nuevo formato, Gay Girl’s Goggles, para hacer esto. Buscaban el a veces muy obvio subtexto en las series.

Hay algunos programas en los que no necesitas hacer este ejercicio: ¡las lenchas están ahí! Ejemplo de ello son Glee con Brittany y Santana, Grey’s Anatomy con Arizona y Callie, Pretty little liars con Emily y sus veinte novias, entre algunas otras. En otros casos, se han dado la tarea de exponer lo que hay que leer entre líneas, como sucede en 2 Broke Girls, 30 Rock, Nurse Jackie. En estos programas, aunque no sea la intención de los escritores, no podemos evitar ver esos momentos entre los personajes principales. ¿A quién le podemos decir sobre ello? Pues a nuestras amigas lenchas. Sólo ellas entenderían. O a la inmensa comunidad que se ha desarrollado en internet en los últimos años.

Es increíble lo que uno se encuentra en los portales de internet, y recientemente, una de las cosas que más me llama la atención son los shippings. Urban Dictionary lo define mejor que yo: A term used to describe fan fictions that take previously created characters and put them as a pair. It usually refers to romantic relationships, but it can refer to platonic ones as well.

Si bien esto no es nuevo -la gente siempre ha tenido imaginación-, internet ha sido el punto de encuentro para cualquier número de intereses y ha cobrado gran fuerza. El shipping sucede con personajes hetero, gay, inventados y hasta con los actores de las series. Se le asigna un nombre a la pareja, como fue el caso de “Brangelina” (tendrían que vivir debajo de una piedra para no haber escuchado este nombre) o “Brittana” (Brittany + Santana). Eso me pasó cuando comencé a ver Glee: convencida que las dos porristas deberían estar juntas, me hizo pensar en ello.

Un día, como broma, los escritores de esta serie pusieron una de las líneas que hizo a muchas –entre ellas yo– reír mucho. Estaban varios de los personajes discutiendo sobre la vida romántica de algún otro, cuando Brittany dijo: sex isn’t dating. If it was, me and Santana would be dating. Esto desató una gran campaña en internet. Los fans de la serie y de la pareja esperaban que algo sucediera con ellas.

Lo que posiblemente inició como una idea divertida para los escritores terminó como una realidad para los espectadores. Y así fue como, después de una serie de capítulos sin sentido (porque, si ustedes ven Glee, saben que hace tiempo se perdió la idea de trama), Santana y Brittany recibieron una historia. Santana salió (¿la sacaron?) del clóset, recibieron ayuda de una maestra para aceptar y procesar sus sentimientos, hasta que ahora son una feliz pareja que celebra el 14 de febrero besándose en televisión internacional.

Los productores y escritores de la serie podrían haber ignorado los comentarios de internet, los tumblrs dedicados a Brittana, los tweets en que demandaban un beso entre las dos porristas, pero, a final de cuentas, hicieron lo que el público les pedía. Hubo quienes se incomodaron: ¿cómo podían poner algo así en Glee? Pero esta serie lo hizo, y gracias a ello muchos adolescentes ahora ven sus propias luchas internas reflejadas en las historias de los varios personajes de la serie. Si bien ésta no es la única salida, ¿no hace esto una gran diferencia para los que ven la serie?

Aquí un intercambio de tweets entre una seguidora y shipper de Brittany y Santana y escritores de Glee sobre por qué estos personajes no se habían besado como el resto de las parejas en la serie. Después, durante el capítulo del 14 de febrero, las dos porristas se besaron:

Más allá del entretenimiento que da leer las recapitulaciones, saber de la existencia de tumblrs, historias, fotos, también es relevante saber que los actores que ahora interpretan a estos personajes, han dejado atrás el miedo que existía por interpretar personajes LGBT. Naya Rivera (Santana) condujo los GLAAD Awards este año junto con Cory Monteith (Finn, el la misma serie), y Dianna Agron (Quinn) hará lo propio el próximo 2 de junio en San Francisco. Esta realidad, cabe mencionar, dista de ser la misma que en nuestro país, pero por algún lado debemos empezar.

Mientras tanto, internet seguirá siendo un lugar de ideas y pequeños cambios, como lo sucedido recientemente: en E! Online hicieron una encuesta de las mejores parejas en televisión. Los usuarios del sitio podían nominar a las parejas que quisieran, reales (dentro de la serie) o ficticias.

Las dos parejas finalistas, “Faberry” (Quinn Fabray y Rachel Berry), y Dean & Castiel de la serie “Supernatural”.

El resultado de la encuesta lo publicaron el 14 de febrero con la siguiente declaración:

Rachel Berry (Lea Michele) and Quinn Fabray (Dianna Agron) from Glee have won our TV’s Top Couple megapoll! The fans for “Faberry” (Fabray/Berry), as they call themselves, set a new record high for page turns on E! Online for any single post in the entire history of the website. Now, I know what many of you who casually watch Glee are thinking: What the what?! Are Rachel and Quinn even a couple? And, wait a minute, aren’t they straight? Why, yes, they are, as far as we know. But the “Faberry” fans believe these two belong together.

¿La respuesta de las actrices? Esta imagen vía la cuenta de Twitter de Dianna Agron con siguiente mensaje “In honor of the voters!”

Estos pequeños y muy simples detalles pueden tener un impacto mayor que muchas marchas de orgullo mal organizadas o movimientos activistas divididos. Al menos aquí, quienes se reconocen como fanáticos de una serie o pareja de televisión unen sus esfuerzos y alcanzan a un gran número de personas, simplemente organizándose en internet.


Les Nouvelles: Los demás no deciden quién (qué) soy

*Entrada de Lourdes Alvaradejo (lulu@enriquetorremolina.com).

Cynthia Nixon en el National Equality March de Washington, D.C., en octubre de 2009

Cynthia Nixon estrenó estos días una obra de teatro en Broadway llamada Wit, que cuenta la historia de una maestra de poesía a la que le diagnostican cáncer de ovario en fase 4 y debe someterse a un fuerte tratamiento experimental. La ironía de la historia es que este personaje se convierte en un sujeto de investigación, cuando antes era la persona encargada de hacer las preguntas y deshacer historias. Para todos los que recuerdan a Nixon como Miranda Hobbes en Sex and the City, en Wit se transforma completamente: para la puesta en escena debió cortarse el cabello. De hecho está completamente calva.

Para el debut de la obra, la actriz se sentó a platicar con The New York Times Magazine, que hace una semana publicó la entrevista con Nixon y, desde entonces, comenzó en el Internet y varios medios de comunicación un debate que no ha terminado. Durante dicha entrevista, la actriz platicó sobre su propia experiencia lidiando con el cáncer, y también tocó uno de los temas más sensibles para la comunidad LGBT: uno decide ser gay, punto. Cynthia Nixon mantuvo una relación con un hombre hasta 2003, un año más tarde conoció a Christine Marinoni, quien es su pareja actual. Juntas tienen un hijo, Max Ellington Nixon-Marinoni, y cuidan de los dos hijos que Nixon tenía de su relación anterior.

Lo que desató la controversia fue cuando el entrevistador le recordó a Nixon sobre una declaración que había hecho en un discurso que dio previamente: “I’ve been straight and I’ve been gay, and gay is better.” A lo que ella añadió:

They tried to get me to change it, because they said it implies that homosexuality can be a choice. And for me, it is a choice. I understand that for many people it’s not, but for me it’s a choice, and you don’t get to define my gayness for me. A certain section of our community is very concerned that it not be seen as a choice, because if it’s a choice, then we could opt out. I say it doesn’t matter if we flew here or we swam here, it matters that we are here and we are one group and let us stop trying to make a litmus test for who is considered gay and who is not.

Y continúa diciendo:

As you can tell, I am very annoyed about this issue. It seems we’re just ceding this point to bigots who are demanding it, and I don’t think that they should define the terms of the debate. I also feel like people think I was walking around in a cloud and didn’t realize I was gay, which I find really offensive. I find it offensive to me, but also find it offensive to all the men I’ve been out with.

Las reacciones a esta entrevista no se hicieron esperar: en The New York Times el colaborador Frank Bruni escribió una editorial titulada Genetic or not, gay won’t go away, bloggers como Dorothy Snarker de AfterEllen.com dieron su opinión al respecto en sus espacios personales, y usuarios del mismo sitio web hicieron sentir su descontento por estas palabras.

Esta semana vi un documental en el que los participantes decían que diariamente rezaban porque Dios los hiciera heterosexuales. Me imagino que si creciendo yo hubiera estado en esa situación, leer este tipo de declaraciones me haría enojar. Activistas antes que nosotros, miembros de la comunidad LGBT, han peleado porque nuestros derechos sean reconocidos como iguales, porque finalmente todos somos personas.

Tirar la idea de que ser gay es una elección ha sido tema de controversia, aunque ser homosexual (para ponerlo de alguna manera) ya no está en la lista de desórdenes mentales (a muchos los siguen mandando a terapia para curarlos), decir que uno elige ser gay lo encuentro injusto para aquellos que han realmente luchado por aceptar y tener una identidad sexual. No es lo mismo ser gay en el DF que en la sierra, así como no es lo mismo ser gay en Nueva York que en Uganda. Pero ése podría ser tema para otro momento. Tal vez el párrafo inicial de la columna de Bruni explique mejor lo que quiero decir:

That has long been one of the rallying cries of a movement, and sometimes the gist of its argument. Across decades of widespread ostracism, followed by years of patchwork acceptance and, most recently, moments of heady triumph, gay people invoked that phrase to explain why homophobia was unwarranted and discrimination senseless. Lady Gaga even spun an anthem from it [“Born this way”].

Mucho del debate sobre esta declaración se ha centrado también en cuál es la causa de la homosexualidad, sin embargo me parece que más allá de intentar definir “el origen” de la homosexualidad, deberíamos sentarnos a hablar sobre por qué esta declaración generó tanto descontento, una de las cuáles es que parece darle la razón a los “ex-gays” que afirman haberse curado o a aquellos que afirman que uno podría convertirse en heterosexual en cualquier momento. Sin embargo,  Nixon ha sido una de las defensoras más importantes de los derechos LGBT, desde 2004 ha tenido una relación pública con otra mujer, y es parte de distintas causas para ayudar al desarrollo social. Sobre todo, durante la entrevista dijo claramente: “You don’t get to define my gayness for me.” Y como dice Snarker en su columna, ¿qué acaso no es eso lo que queremos? Que la cuestión del amor se convierta en una cuestión únicamente de eso. Queremos definir a los demás a partir de lo que nosotros somos o conocemos. ¿Por qué para ella ser gay no puede ser lo que nos está diciendo? Este tema nuevamente abre brechas entre los miembros de la so-called comunidad LGBT, porque estos asuntos siempre terminan así, con divisiones sobre quién tiene la razón.

Cynthia en los GLAAD Media Awards

Si lo vemos en una escala pequeña, es como cuando una de tus amigas lenchas empieza a salir con un hombre, algunas la juzgan y le dicen que no la pueden tomar en serio, otras la rechazan y unas se burlan. Claro que a otras no les interesa. Lo que quieren es que la amiga en cuestión sea feliz. Somos lo que somos, ¿no? Y si se enamoró, ¿qué más da de quién fue? ¿Acaso no hubo las que siempre tuvieron novio y de pronto anduvieron con otra mujer? Esta declaración y manera de ver las cosas de Nixon, ¿le resta su validez a su relación con otra mujer? ¿A su defensa de los derechos de los gays y lesbianas? ¿Le está dando la razón a los fanáticos que afirman que podemos cambiar de quién nos enamoramos? ¿Las que tenían un novio antes de enmaromarse de otra mujer tienen menos derecho de explorar su sexualidad?

En términos políticos la declaración de Nixon resuena fuertemente, nos hace reconsiderar las definiciones que tenemos, las preocupaciones que parece que compartimos como comunidad, las diferencias que hay entre todos y la libertad que tenemos por derecho a expresar nuestras opiniones e ideas. ¿Podría Cynthia Nixon haberse declarado simplemente bisexual para explicar su manera de ver el mundo? ¿Realmente tenemos que ponerle una etiqueta a lo que es? El debate sigue, el mundo avanza… ¿Por qué siempre queremos saber quién tiene la razón?