Mesa de medios LGBT con Animal Político, Capital 21 y VICE (fotos)

fotofoto2Qué gusto platicar ayer con Daniel Moreno Chávez de Animal PolíticoAlejandro Mendoza de VICE México sobre contenidos LGBT en medios de comunicación. Gracias a la Red Ciudadana por la Diversidad Sexual por la invitación a moderar y a la Universidad del Claustro de Sor Juana por el espacio.

Fotos de Alex Orué y Charlie López.

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Mesa de medios LGBT con Animal Político, Capital 21 y VICE

Este martes 17 de marzo, la Red Ciudadana por la Diversidad Sexual organiza una mesa de discusión sobre temas LGBT y medios de comunicación que me toca moderar con Daniel Moreno de Animal Político, Paulina Martínez Capital 21 Radio y Alejandro Mendoza de VICE México.

Es a las 13:00 horas en la Sala de Cine de la Universidad del Claustro de Sor Juana (Izazaga 92, Centro) y la entrada es gratuita.

flyer 17mar2015


Medium

logoEsta semana abrí una cuenta en Medium. Estoy como en Twitter: @etorremolina. Ahí publicaré textos originales de vez en cuando, como mi lista de libros favoritos de 2014, y los publicados originalmente en otros medios.

Ya están los que he publicado entre 2010 y 2014 en Animal Político, Betúnel blog de la Embajada de Estados Unidos en México, Chilango, Gatopardola revista Internacionales del Departamento de Relaciones Internacionales y Ciencia Política de la Universidad de las Américas Puebla, Letras Libres, MidOpenMilenio, Ohm, Quién, The Huffington Post, Vivir México y enriquetorremolina.com.


Estigma y discriminación dificultan comercialización de medios LGBT: comunicadores

*Mario Alberto Reyes publicó esta nota en Enehache el 28 de agosto de 2014.

foto final2El estigma y la discriminación que aún prevalecen en torno a la diversidad sexual dificultan la comercialización de los medios dirigidos al colectivo lésbico, gay, bisexual, transgénero (LGBT), coincidieron en señalar distintos comunicadores durante la mesa redonda “Representación LGBT en medios de comunicación”.

Reunidos en el Club de Periodistas ante lo que consideraron “un fortalecimiento de la derecha en el país”, 14 comunicadores -11 varones gays, dos mujeres transgénero y una lesbiana-, con espacios LGBT subrayaron la necesidad de responder de manera organizada, a través de los medios de comunicación, a embates como el encabezado por Richard Cohen, conferencista estadounidense de reciente visita en México quien asevera que la homosexualidad tiene cura.

Durante el encuentro se impulsó la creación de una Red de Periodistas LGBT, la cual tendría por objetivo armar una agenda que permita profesionalizar a los comunicadores y aprender lo relacionado con las nuevas tecnologías, además de tener una representatividad ante los problemas que en términos de discriminación enfrenta el país.

Los asistentes analizaron el papel que como profesionales de la comunicación han desempeñado desde sus puestos de trabajo. Mencionaron la necesidad de trascender de los espacios alternativos alojados principalmente en Internet, a espacios públicos y comerciales de mayor impacto social.

No obstante los avances obtenidos, recordaron que la salida del aire de programas como Triple G, Nocturninos, y Código Diverso, que se emitían por W Radio, Canal 52 MX y Código DF, respectivamente, constituyen retrocesos que no deben olvidarse. Caso contrario, dijeron, el del programa Guau, conducido por Alex Kaffie y transmitido por el canal de paga Telehit, al que calificaron como una emisión “horrible y homofóbica”.

En ese sentido, mencionaron que buena parte de los contenidos de los medios LGBT no responde a las expectativas del público en general por lo que se vuelven de “autoconsumo”, además de que en algunos casos reproducen estereotipos negativos y discursos homonormativos sobre este sector poblacional.

A lo largo de dos horas de discusión, recordaron que si bien institucionalmente no siempre se tiene el apoyo de los grandes medios, sí contribuye a la visibilidad de la población LGBT el hecho de que distintos personajes de este sector tengan incidencia en espacios como Reforma, Milenio, Animal Político, Capital 21 y el Instituto Mexicano de la Radio.

En torno a la perspectiva de ver a los medios de comunicación LGBT como un negocio, los asistentes rechazaron que sea la censura el motivo que lo impide, sino que es la falta de capacidad para comercializarlos lo que origina su extinción, y agregaron que el discurso de la “victimización” del colectivo LGBT no contribuye a ese objetivo.

Añadieron que en México la existencia del “mercado rosa” es una falacia, sin embargo, recordaron que en cadenas como Radio Fórmula, espacios encabezados por Alfredo Palacios y Maxine Woodside –conductores abiertamente gays o que tienen varios colaboradores no heterosexuales-, comercialmente son los más exitosos de ese grupo mediático.

Durante el encuentro, moderado por el periodista y académico de la UACM, Antonio Medina, algunos llamaron a no menospreciar el alcance del Internet como herramienta de comunicación y garante de la libertad de expresión, pues si bien se dificulta comercializarlo, “esto se puede resolver con contenidos inteligentes”.

Luego de que uno de los asistentes criticara el abandono, que desde su punto de vista han hecho los medios LGBT de asuntos como la exclusión y la discriminación para concentrarse en “temas frívolos para garantizar el marketing”, los comunicadores señalaron que “la ligereza y el buen humor no están peleados con la inteligencia” por lo que se debe buscar la manera de “monetizar” esos espacios informativos.

El encuentro concluyó con un llamado a investigar e incidir en temas que afectan al colectivo LGBT como son los crímenes de odio, “pues recordarlos con una foto en un obituario LGBTI no es suficiente”.

La Red de Periodistas LGBT está impulsada por la Red Ciudadana por la Diversidad Sexual conformada por los activistas Charlie Dos Veces López, Alberto Rocha, Enrique Martínez Rayas, Mario Arteaga y Antonio Medina, quienes no descartaron la posibilidad de que en la coyuntura que se avecina con la apertura del espectro radioeléctrico a medios comerciales y de gobierno, conseguir espacios de televisión o radiofónicos a nivel nacional y vincular a los diversos comunicadores y comunicadoras del sector LGBTI para empreder proyectos desde esa comunidad para el público en general.


Gatopardo: callar el grito

*Alejandra González publicó este texto en Gatopardo el 24 de junio de 2014.

Lo que sucede en la cancha y la tribuna durante un partido de futbol, o cualquier otro deporte, no se queda sólo ahí. Un mundial es también un encuentro de culturas, razas, creencias, valores y vicios.

Entre la afición mexicana gritar “puto” al portero rival anticipando cada saque de meta, se ha convertido en una tradición. No es fácil identificar cuándo empezó a usarse, pero un porra del Atlas de Guadalajara presume haberlo inventado alrededor del 2003 como castigo a Oswaldo Sánchez, portero que inició su carrera en ese equipo, pero que posteriormente se cambió a Chivas, su principal rival.

Diez años después, el ya mundialmente famoso “¡Puto!”, atrajo la atención de la organización independiente Fare (siglas en inglés para “Futbol contra el racismo en Europa”) –red dedicada a combatir la discriminación en el futbol europeo–, que contactó a la FIFA de manera oficial para que se abriera una investigación disciplinaria por conducta inapropiada de los espectadores durante los partidos Camerún-México y México-Brasil. La afición brasileña se había contagiado del popular grito y le hizo competencia a México gritándolo durante su enfrentamiento del 17 de junio.

Sin embargo ayer, apenas una semana después del inicio de esta investigación, la FIFA anunció que su Comité Disciplinario decidió absolver a la Federación Mexicana de Futbol y descartar todos los cargos al considerar que “el incidente en cuestión no es considerado insultante en este contexto específico”.

Cabe mencionar que para la FIFA sancionar a México habría significado recibir presiones para castigar también al equipo anfitrión y sabotear irremediablemente esta edición de su evento y negocio más importante. La FIFA decidió pasar de largo el incidente quizá también para no prolongar un debate del que difícilmente saldría bien librado, tras elegir como sede de los próximos mundiales a Rusia y Qatar, ambos bajo la mira internacional por la violencia que se ejerce en esos países contra mujeres y homosexuales.

Además, ello pondría el dedo en la llaga a otro tema sumamente incómodo para la organización: la presunta corrupción que llevó a la elección de Qatar como sede del mundial de 2022. Diarios como el Sunday Times revelaron hace algunas semanas que Mohamed bin Hammam, un ex directivo de la FIFA de origen qatarí, pagó hasta 5 millones de dólares a directivos del fútbol africano para asegurar un buen puñado de votos para su país.

Además, la revista France Football denunció que Ángel María Villar (Presidente de la Real Federación de Fútbol de España y vicepresidente de la FIFA y la UEFA), Florentino Pérez (presidente del club Real Madrid) y Sandro Rosell (expresidente del club Barcelona), ejercieron presión para apoyar la candidatura Qatar. De acuerdo con el medio francés, los tres hicieron un “acuerdo secreto” para conseguir el voto favorable de países como Guatemala, Argentina, Brasil y Paraguay.

Más allá de la decisión de la FIFA y de su cuestionable autoridad moral, en México el tema levantó un valioso debate en diversos medios de comunicación y redes sociales. Muchos periodistas y líderes de opinión como Daniel Moreno y Antonio Martínez Velázquez publicaron artículos al respecto. Martínez Velázquez dijo no encontrar al grito homofóbico ni discriminante, pero aplaudió el hecho de que cada vez más entidades particulares reflexionen en torno a la posibilidad de acotar derechos reconocidos, en este caso el de libertad de expresión.

Facebook, Twitter, YouTube o la FIFA son particulares masivos con efectos públicos y son ellos los que probablemente no atiendan a ninguna tradición jurídica  para decidir qué se dice y qué no; con un razonamiento que no es del todo público y que no pasa por el Estado,

escribió en su blog.

En defensa del grito se ha dicho que la palabra “puto” tiene otras acepciones; que es parte del idioma vernáculo; que en medio de la pasión deportiva no es posible ser demasiado políticamente correctos; que prohibirlo es frenar la libertad de expresión; que los estadios son espacio para la catarsis, etcétera. Pero es cierto también, como escribió en su artículo de la semana pasada el periodista Daniel Moreno, “que la libertad de expresión no es absoluta. Y que las palabras importan, algo dicen y que, en este caso, específicamente reflejan nuestro desprecio a una comunidad”.

Puto es una forma despectiva de referirse a alguien que es homosexual, es un insulto. Si alguien lo quiere usar como sinónimo de cobarde o de otra cosa, pues hay que gritar cobarde o esa otra cosa,

dijo el activista y periodista Enrique Torre Molina en entrevista para Gatopardo. “Es la misma palabra que han escuchado muchos hombres a los que han asesinado por ser gays,” agregó. Sin embargo, considera que prohibir su uso no sería una medida certera para atacar el problema. “Prohibir elimina la parte más rica de todo este debate, y la posibilidad de reflexionar y preguntarnos de dónde viene todo eso,” afirmó.

José Flores Sosa, director editorial de Betazeta Networks, una red de blogs en América Latina, ha dedicado muchos artículos a tratar temas relacionados con la comunidad LGBT, y es además un gran aficionado al futbol. Flores contextualiza el grito dentro de un estadio como un espacio catártico donde los asistentes muestran su lado más visceral y nacionalista. “Podríamos decir que el fútbol está, por sí mismo, marcado por la otredad; en ese sentido, no se busca sólo alentar al equipo propio, sino intimidar y sobajar al contrario,” dijo a Gatopardo.

Es muy claro que en el imaginario del futbol la virilidad se resalta como un valor central, y la homosexualidad, junto con lo femenino, se presenta como la antítesis. “Los entrenadores piden que le entres a la bola ‘como hombre’, que no le pegues ‘como niña’ y que ‘no seas puto y juegues’”, explica Flores. “Es manifestación de una homofobia muy arraigada en nuestra cultura y ésa es la más peligrosa, porque se ha hecho invisible,” afirma.

Ricardo Bucio Mújica, presidente del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), habló del tema en un texto para Animal Político, en donde enfatiza que la palabra “puto” es expresión de desprecio y rechazo.

Es negativa, es estigma, es minusvaloración. Homologa la condición homosexual con cobardía, con equívoco… El sentido con el que se da este grito colectivo en los estadios no es inocuo; refleja la homofobia, el machismo y la misoginia que privan en nuestra sociedad.

De cara al Torneo Apertura 2012, la Federación Mexicana de Futbol presentó un nuevo Código de Ética para el futbol mexicano, cuyo artículo 6º precisa: “Todo aquel involucrado, directa o indirectamente, con la FMF y sus integrantes, deberá respetar la dignidad de las personas y abstenerse de llevar a cabo cualquier acto discriminatorio”. El problema radica, por supuesto, en encontrar la forma de aplicar estas reglas.

Hoy por la mañana, en entrevista con Carmen Aristegui, Miguel “el Piojo” Herrera dijo estar aliviado de que la Federación Mexicana no haya sido sancionada, y a pesar varios intentos de la periodista por lograr que el director técnico se pronunciara en contra del controversial grito, Herrera no tuvo empacho en repetir que él no lo considera un acto de discriminación.

Mientras tanto, y más allá del debate, ayer en el partido de México contra Croacia, el grito de “puto”, no sólo se escuchó más fuerte que nunca en los saques de meta, sino que se extendió también a los tiros de esquina.