Yo las declaro felizmente casadas

Salvador Eljure, Editor de Actualidad de la revista Grazia, incluyó mi opinión en su texto sobre matrimonio igualitario.

portada 05abr2015 Rosie Huntingtonmatrimonio igualitario

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¿Naces o te haces?

Hace unas semanas leí ¿Naces o te haces? La ciencia detrás de la homosexualidad de Fabrizzio Guerrero McManus. El autor elabora sobre lo que me parece más interesante de este tema: qué hay detrás de los debates sobre el origen de la orientación sexual. De la orientación homosexual. Cuál es la pertinencia de esa discusión y qué es lo que parece importarle a quienes les importa más esa discusión.

naces o te hacesPensé mucho en lo que dijo la actriz Cynthia Nixon sobre su caso: I understand that for many people it’s not, but for me it’s a choice, and you don’t get to define my gayness for me. O en lo que dijo Genaro Lozano sobre el oportunismo de un presunto “gen gay”, en su texto de presentación de este mismo libro.

Gracias a Hugo Marroquín de la editorial Paidós por el regalo.


¿̶N̶a̶c̶e̶s̶ ̶o̶ ̶t̶e̶ ̶h̶a̶c̶e̶s̶?̶ La pregunta que menos importa

Hace unas semanas, la actriz Cynthia Nixon se sumó a la polémica sobre si uno nace gay o se hace gay o se vuelve gay o aprende a ser gay. (O lesbiana o bisexual o transgénero o heterosexual o asexual.) Una discusión que parece eterna y a la que yo cada vez le veo menos caso. Lulú Alvaradejo, colaboradora de este blog, escribió al respecto.

Cynthia se relacionó casi toda su vida con hombres. Until she didn’t. Hasta que empezó una relación con una mujer, misma que continúa. Y dijo que en su caso, la homosexualidad es una elección. “I understand that for many people it’s not, but for me it’s a choice, and you don’t get to define my gayness for me.” Esto último es el punto. Como apunta Estefanía Vela sobre otro tema, esta mujer está en todo su derecho de experimentar su gayness como mejor le acomode. Y de hablar sobre esa experiencia. Aunque esto tire al suelo argumentos, discursos, investigaciones de todos los que han dicho hasta el cansancio que uno no elige ser nada de eso. Aunque esto sea utilizado en contra del movimiento LGBT, mismo que Cynthia ha apoyado desde que salió del clóset.

Pero, más importante, ¿qué importa? ¿Qué importa si ella decidió ser, de pronto, lesbiana? Me explico…

Por supuesto muchos personajes LGBT no están nada contentos con la declaración. Ellos que tanto luchan por hacerle entender a sus oponentes que la orientación sexual no es una cuestión de decisión. Por convencer a quienes los discriminan de que la identidad de género, esté ahí desde nacimiento o sea producto de experiencias y sucesos durante el crecimiento de cada quien, no se elige. Por pedirle a gritos al mundo que dejen en paz a los gays y lesbianas porque ellos no tienen la culpa de ser así y no pueden hacer nada para cambiar.

Lo que yo creo es que esas voces que insisten una y otra vez en aclarar cuáles son las causas de la orientación sexual se cansan en vano. Supongamos que mañana se establece, de modo casi irrefutable, que los seres humanos nacemos siendo heterosexuales u homosexuales. Seguramente muchos abogarán por que se controle lo que sucede con un bebé antes de nacer en aras de asegurarse de que nazca heterosexual. O supongamos que mañana se establece, de modo casi irrefutable, que los seres humanos definimos (de manera consciente o no, voluntaria o no, intencional o no) nuestra orientación sexual e identidad de género durante los primeros 3 o 7 o 12 o 22 años de vida.

Cualquiera de esos postulados anclaría el debate en lo que a mi parecer es irrelevante. Y si nacemos, ¿qué? Y si nos hacemos, ¿qué? Y si decidimos, ¿qué? Estos grandes puntos de interrogación son un arma de doble filo. El debate sobre si uno nace o se hace parece condicionar el respeto a una de esas dos alternativas: ¿”Como no puedo dejar de ser gay, por favor respétenme”? ¿”Si pudiera dejar de ser lesbiana, aceptaría que me discriminaran por serlo”? Así me suena la postura de muchos, y no creo que sea el mensaje que queremos mandar.

En vez de invertirle tanto a difundir la idea de que uno no puede cambiar su orientación porque así nació o así se hizo, voto por concentrarnos en repetir que no hay por qué cambiar. Por dejar muy claro que el respeto (y los derechos y la igualdad y…) que exigimos y merecemos es incondicional, que no está sujeto a que se establezca qué originó la orientación de cada quien. Si en el camino damos con una respuesta a estas fascinantes preguntas, qué padre. Mientras, que no nos quiten el sueño.


Les Nouvelles: Los demás no deciden quién (qué) soy

*Entrada de Lourdes Alvaradejo (lulu@enriquetorremolina.com).

Cynthia Nixon en el National Equality March de Washington, D.C., en octubre de 2009

Cynthia Nixon estrenó estos días una obra de teatro en Broadway llamada Wit, que cuenta la historia de una maestra de poesía a la que le diagnostican cáncer de ovario en fase 4 y debe someterse a un fuerte tratamiento experimental. La ironía de la historia es que este personaje se convierte en un sujeto de investigación, cuando antes era la persona encargada de hacer las preguntas y deshacer historias. Para todos los que recuerdan a Nixon como Miranda Hobbes en Sex and the City, en Wit se transforma completamente: para la puesta en escena debió cortarse el cabello. De hecho está completamente calva.

Para el debut de la obra, la actriz se sentó a platicar con The New York Times Magazine, que hace una semana publicó la entrevista con Nixon y, desde entonces, comenzó en el Internet y varios medios de comunicación un debate que no ha terminado. Durante dicha entrevista, la actriz platicó sobre su propia experiencia lidiando con el cáncer, y también tocó uno de los temas más sensibles para la comunidad LGBT: uno decide ser gay, punto. Cynthia Nixon mantuvo una relación con un hombre hasta 2003, un año más tarde conoció a Christine Marinoni, quien es su pareja actual. Juntas tienen un hijo, Max Ellington Nixon-Marinoni, y cuidan de los dos hijos que Nixon tenía de su relación anterior.

Lo que desató la controversia fue cuando el entrevistador le recordó a Nixon sobre una declaración que había hecho en un discurso que dio previamente: “I’ve been straight and I’ve been gay, and gay is better.” A lo que ella añadió:

They tried to get me to change it, because they said it implies that homosexuality can be a choice. And for me, it is a choice. I understand that for many people it’s not, but for me it’s a choice, and you don’t get to define my gayness for me. A certain section of our community is very concerned that it not be seen as a choice, because if it’s a choice, then we could opt out. I say it doesn’t matter if we flew here or we swam here, it matters that we are here and we are one group and let us stop trying to make a litmus test for who is considered gay and who is not.

Y continúa diciendo:

As you can tell, I am very annoyed about this issue. It seems we’re just ceding this point to bigots who are demanding it, and I don’t think that they should define the terms of the debate. I also feel like people think I was walking around in a cloud and didn’t realize I was gay, which I find really offensive. I find it offensive to me, but also find it offensive to all the men I’ve been out with.

Las reacciones a esta entrevista no se hicieron esperar: en The New York Times el colaborador Frank Bruni escribió una editorial titulada Genetic or not, gay won’t go away, bloggers como Dorothy Snarker de AfterEllen.com dieron su opinión al respecto en sus espacios personales, y usuarios del mismo sitio web hicieron sentir su descontento por estas palabras.

Esta semana vi un documental en el que los participantes decían que diariamente rezaban porque Dios los hiciera heterosexuales. Me imagino que si creciendo yo hubiera estado en esa situación, leer este tipo de declaraciones me haría enojar. Activistas antes que nosotros, miembros de la comunidad LGBT, han peleado porque nuestros derechos sean reconocidos como iguales, porque finalmente todos somos personas.

Tirar la idea de que ser gay es una elección ha sido tema de controversia, aunque ser homosexual (para ponerlo de alguna manera) ya no está en la lista de desórdenes mentales (a muchos los siguen mandando a terapia para curarlos), decir que uno elige ser gay lo encuentro injusto para aquellos que han realmente luchado por aceptar y tener una identidad sexual. No es lo mismo ser gay en el DF que en la sierra, así como no es lo mismo ser gay en Nueva York que en Uganda. Pero ése podría ser tema para otro momento. Tal vez el párrafo inicial de la columna de Bruni explique mejor lo que quiero decir:

That has long been one of the rallying cries of a movement, and sometimes the gist of its argument. Across decades of widespread ostracism, followed by years of patchwork acceptance and, most recently, moments of heady triumph, gay people invoked that phrase to explain why homophobia was unwarranted and discrimination senseless. Lady Gaga even spun an anthem from it [“Born this way”].

Mucho del debate sobre esta declaración se ha centrado también en cuál es la causa de la homosexualidad, sin embargo me parece que más allá de intentar definir “el origen” de la homosexualidad, deberíamos sentarnos a hablar sobre por qué esta declaración generó tanto descontento, una de las cuáles es que parece darle la razón a los “ex-gays” que afirman haberse curado o a aquellos que afirman que uno podría convertirse en heterosexual en cualquier momento. Sin embargo,  Nixon ha sido una de las defensoras más importantes de los derechos LGBT, desde 2004 ha tenido una relación pública con otra mujer, y es parte de distintas causas para ayudar al desarrollo social. Sobre todo, durante la entrevista dijo claramente: “You don’t get to define my gayness for me.” Y como dice Snarker en su columna, ¿qué acaso no es eso lo que queremos? Que la cuestión del amor se convierta en una cuestión únicamente de eso. Queremos definir a los demás a partir de lo que nosotros somos o conocemos. ¿Por qué para ella ser gay no puede ser lo que nos está diciendo? Este tema nuevamente abre brechas entre los miembros de la so-called comunidad LGBT, porque estos asuntos siempre terminan así, con divisiones sobre quién tiene la razón.

Cynthia en los GLAAD Media Awards

Si lo vemos en una escala pequeña, es como cuando una de tus amigas lenchas empieza a salir con un hombre, algunas la juzgan y le dicen que no la pueden tomar en serio, otras la rechazan y unas se burlan. Claro que a otras no les interesa. Lo que quieren es que la amiga en cuestión sea feliz. Somos lo que somos, ¿no? Y si se enamoró, ¿qué más da de quién fue? ¿Acaso no hubo las que siempre tuvieron novio y de pronto anduvieron con otra mujer? Esta declaración y manera de ver las cosas de Nixon, ¿le resta su validez a su relación con otra mujer? ¿A su defensa de los derechos de los gays y lesbianas? ¿Le está dando la razón a los fanáticos que afirman que podemos cambiar de quién nos enamoramos? ¿Las que tenían un novio antes de enmaromarse de otra mujer tienen menos derecho de explorar su sexualidad?

En términos políticos la declaración de Nixon resuena fuertemente, nos hace reconsiderar las definiciones que tenemos, las preocupaciones que parece que compartimos como comunidad, las diferencias que hay entre todos y la libertad que tenemos por derecho a expresar nuestras opiniones e ideas. ¿Podría Cynthia Nixon haberse declarado simplemente bisexual para explicar su manera de ver el mundo? ¿Realmente tenemos que ponerle una etiqueta a lo que es? El debate sigue, el mundo avanza… ¿Por qué siempre queremos saber quién tiene la razón?