Proceso: El Copred condena “terapias” de Richard Cohen para “curar” homosexualidad

*Proceso publicó esta nota originalmente el 6 de marzo de 2015.

El Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (Copred) emitió la Opinión Consultiva OC-1/2015, contra el estadounidense Richard Cohen, quien el año pasado impartió “terapias” y “tratamientos” para “curar” la homosexualidad.

Según el Copred, esas actividades incurren en discriminación pues colocan a las personas de la comunidad Lésbico, Gay, Bisexual, Transgénero, Travesti, Transexual e Intersexaul (LGBTTTI) en una grave situación de vulnerabilidad.

Datos estadísticos del Copred indican que este sector de la población es el que más sufre discriminación en el DF, sólo después de los indígenas.

Iván Pérez Vitela, director de Cultura por la No Discriminación del Copred, explicó que la opinión jurídica emitida se deriva de una solicitud que en agosto y septiembre de 2014 hicieron al Consejo varias organizaciones de la sociedad civil que se sintieron afectadas por los cursos del conferencista estadounidense Richard Cohen en la Ciudad de México.

De acuerdo con un comunicado del Copred, en la propaganda de los cursos –impartidos del 28 al 30 de agosto y del 12 al 14 de septiembre del año pasado–, se ofrecía revertir o quitar la Atracción al Mismo Sexo (AMS).

La publicidad afirmaba que Cohen era la prueba misma del éxito de sus tratamientos, pues había tenido una vida homosexual de la que actualmente “estaba curado”. Los cursos fueron dirigidos al público en general, así como a sacerdotes, ministros, coaches, psicólogos y terapeutas.

Jacqueline L´Hoist Tapia, presidenta del Copred, explicó que el Consejo estableció contacto con la organización International Healing Foundation, responsable de la promoción de las conferencias de Richard Cohen.

Luego propuso la realización de una reunión entre las organizaciones que solicitaron la mediación del Copred y otras que defienden derechos LGBTTTI con el ciudadano estadunidense para intercambiar puntos de vista. El encuentro se realizó el 6 de octubre de 2014.

La condena

La presidenta del Copred agregó que luego de analizar los argumentos de los participantes, el Consejo elaboró una Opinión Consultiva que condena las terapias y tratamientos de Cohen, por cinco razones:

La primera aseguró, es que en México las leyes protegen a la orientación o preferencia sexual para que ninguna persona sea discriminada por estas causas; por ello, “nadie debe ser presionado para que oculte, suprima o niegue su orientación sexual”.

El segundo argumento refirió que la homosexualidad “es una orientación o preferencia sexual humana que no puede ser considerada como una conducta delictiva, ni de infracción, ni tampoco debe ser objeto de ‘tratamientos’ que partan de un enfoque o perspectiva de sanación, cambio, curación o enfermedad”.

De hecho, comentó que esos “tratamientos” han sido reconocidos por su ineficacia pues “son un residuo de concepciones ya superadas que consideraban a la homosexualidad como una enfermedad”.

Como tercer razonamiento, el Copred estimó que en vez de terapias se necesita un cambio en favor de un contexto que supere la exclusión y la discriminación y se centre en el respeto efectivo a la diversidad sexual.

En el cuarto punto, explicó que las conductas discriminatorias hacia la población LGBTTTI en la Ciudad de México son inaceptables; por ello, ofrecer una opción de “cambio” de una condición legítima como la homosexualidad, “debe ser considerada como injustificada y tendente a promover en la sociedad prejuicios y estigmas”.

Por último, dijo que cualquier oferta de “cambio” pone a ese sector de la población en situación de vulnerabilidad, pues presenta un mensaje de “opción de cambio basado en la voluntad”, que podría ocasionar presiones de terceras personas.

L´Hoist Tapia aclaró que la Opinión Consultiva emitida significa una “condena social” a este tipo de terapias, tratamientos, cursos y conferencias pues “ponen en riesgo a quienes tienen una orientación o preferencia hacia personas de su mismo sexo, violando su derecho a la identidad y a la seguridad, entre otros”.

Enrique Torre Molina, periodista y consultor en temas LGBTTTI, y Héctor Salinas, coordinador del Programa de Disidencia Sexual de la UACM aseguraron que este tipo de terapias “son una mentira, son un fraude ya que las preferencias sexuales no se eligen y, por lo tanto, no se pueden cambiar y enfatizaron que eso está científicamente comprobado”.

Luis Perelman, terapeuta, consideró que la supuesta curación del propio Richard Cohen “es una falacia, puesto que parece ignorar que también existen personas bisexuales que pueden enamorarse indistintamente de personas de ambos sexos”.

Sinayini Ruiz, de la organización PADI A.C., acusó que desde hace años Cohen ha dado conferencias en distintas partes de México cobijado por asociaciones religiosas, universidades, movimientos denominados “exgays”. Añadió que sus actividades incitan al odio y a la no aceptación de las personas de la comunidad LGBTTTI.

Incluso, comentó que Cohen tiene prohibido en California, Estados Unidos, dar terapias a menores de edad; además, en España se retiraron los libros de su autoría de las librerías.


Notiese: “Terapias” que curan la homosexualidad incurren en discriminación

*NotieSe publicó esta nota originalmente el 6 de marzo de 2015.

El Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED), emitió hoy la Opinión Consultiva OC-1/2015, contra el estadounidense Richard Cohen, quien ha venido impartiendo “terapias” y “tratamientos” que asegura “curan” la homosexualidad, pero que en realidad incurren en discriminación, pues colocan a las personas de la comunidad LGBTTTI en una grave situación de vulnerabilidad.

En conferencia de prensa, Iván Pérez Vitela, director de cultura por la no discriminación del COPRED,  señaló que dicha Opinión Jurídica se deriva de una solicitud que en agosto y septiembre de 2014 le dirigieran al Consejo varias organizaciones de la sociedad civil que se sintieron afectadas por los cursos que llevaría a cabo el conferencista estadounidense Richard Cohen en la Ciudad de México, donde ofrecía revertir o quitar la AMS (Atracción al Mismo Sexo).

En la publicidad con que se promovieron los cursos, a impartirse los días 28, 29 y 30 de agosto, y del 12 al 14 de septiembre del año pasado, se afirmaba que Richard Cohen era la prueba misma del éxito de sus tratamientos, pues en el pasado él había tenido una vida homosexual de la que actualmente estaba curado. Los cursos estaban dirigidos a público en general, sacerdotes, ministros, coaches, psicólogos y terapeutas.

En su oportunidad, la Presidenta del COPRED, Jacqueline L´Hoist Tapia, expuso que el Consejo investigó lo relativo a estos cursos estableciendo contacto con la organización International Healing Foundation, responsable de la promoción de las conferencias de Richard Cohen. A raíz de ello, se propuso la realización de una reunión entre las organizaciones que solicitaron la mediación del COPRED y otras que defienden derechos LGBTTTI e integrantes de esa población con el ciudadano estadunidense para intercambiar puntos de vista, la cual se llevó a cabo el 6 de octubre de 2014.

La titular del COPRED agregó que, con base en los argumentos esgrimidos en dicha reunión por Richard Cohen, así como por los representantes de las organizaciones solicitantes y de las convocadas, el Consejo elaboró una Opinión Consultiva donde se condenan las terapias y tratamientos que curan la homosexualidad, impartidas por Richard Cohen, por lo siguiente:

  1. En México las leyes protegen a la orientación o preferencia sexual, de forma que ninguna persona sea discriminada por estas causas, por lo que como parte del reconocimiento de la personalidad nadie debe ser presionada/o para que oculte, suprima o niegue su orientación sexual.
  2. La homosexualidad es una orientación o preferencia sexual humana que no puede ser considerada como una conducta delictiva, ni de infracción, ni tampoco debe ser objeto de “tratamientos” que partan de un enfoque o perspectiva de sanación, cambio, curación o enfermedad. Adicionalmente, dichos “tratamientos” han sido reconocidos por su ineficacia, debido a que son un residuo de concepciones ya superadas que consideraban a la homosexualidad como una enfermedad que, por tanto, podía ser “curada”.
  3. El COPRED estima que lo que se necesita es en efecto un cambio, pero un cambio en favor de un contexto que supere la exclusión y la discriminación; un cambio por un contexto centrado en el respeto efectivo a las diversidades, entre ella la diversidad sexual.
  4. Las conductas discriminatorias hacia la población LGBTTTI en la Ciudad de México son inaceptables, por lo que ofrecer una opción de “cambio” de una condición legítima como es la homosexualidad, debe ser considerada como injustificada y tendente a promover en la sociedad prejuicios y estigmas.
  5. Cualquier oferta de “cambio” coloca a ese sector de población en una situación de vulnerabilidad, puesto que en ella hay un mensaje de “opción de cambio basado en la voluntad”, que puede ocasionar presiones de terceras  personas dicha orientación o preferencia sexual como inaceptable.

L´Hoist Tapia, señaló que la Opinión Consultiva emitida constituye una condena social a este tipo de terapias, tratamientos, cursos y conferencias que ponen en riesgo a quienes tienen una orientación o preferencia hacia personas de su mismo sexo, violando su derecho a la identidad y a la seguridad, entre otros.

Enrique Torre Molina, periodista y consultor en temas LGBTTTI, y Héctor Salinas, Coordinador del Programa de Disidencia Sexual de la UACM –presentes en la conferencia de prensa donde se presentó la Opinión Consultiva- coincidieron en que este tipo de terapias son una mentira, son un fraude ya que las preferencias sexuales no se eligen y, por lo tanto, no se pueden cambiar y enfatizaron que eso está científicamente comprobado.


La nueva revolución sexual

*Este texto lo publiqué originalmente en la edición de diciembre de Letras Libres.

portada dic2014Festivales de cine (como Festival Mix y DH Fest), obras de teatro (como Tom en la granja), congresos de empresarios (como el LGBT Summit of the Americas), foros en museos y universidades (como Simposio Libertad y Desarrollo en la Universidad de Guanajuato), eventos auspiciados por los gobiernos del Distrito Federal, Estados Unidos y Reino Unido (como el Youth Council Summit y el International Day Against Homophobia en el British Council), marchas, la reunión internacional más grande de activistas gays, lesbianas, bisexuales y transgénero (LGBT). México ha sido escenario de no pocas actividades sobre diversidad sexual a lo largo de 2014. Al ver esa cartelera, cualquiera pensaría que la lucha por los derechos de las personas LGBT ha alcanzado su punto más exitoso, pero no hay que dejarnos llevar por las apariencias: por cada avance ha habido también lamentables retrocesos.

En Global gay: cómo la revolución gay está cambiando al mundo (Taurus, 2013) Frédéric Martel plantea que ahora mismo estamos siendo testigos de una revuelta a nivel internacional a favor de la diversidad sexual. Tras reunirse con más de 600 personas en 45 países, el autor francés ha reunido el material necesario para trazar un mapa de la situación de la población LGBT en el mundo durante los últimos cinco años. Las conclusiones de su investigación son alentadoras: en general, cada vez hay más libertad e igualdad en Estados Unidos, Latinoamérica y la mayor parte de Europa en términos de derechos, visibilidad, representaciones en medios de comunicación, empresas y universidades. (Incluso para los temas pendientes en la agenda del movimiento por la diversidad sexual, se han creado fechas emblemáticas como la conmemoración del Día Internacional contra la Homofobia en mayo, las celebraciones del gay pride en verano o el Spirit Day en octubre para hacer conciencia sobre el bullying homofóbico que sufren estudiantes de primaria y secundaria). Martel sugiere que el resto del mundo no tardará mucho más en seguir ese camino. Sin embargo, no hay que ser demasiado acuciosos para darse cuenta que este progreso se da de manera desigual: en México la mitad de los trabajadores LGBT mantienen en secreto su condición, 35% ha sido víctima de discriminación por parte de un jefe o colega a causa de su orientación sexual o identidad de género y 67% de los adultos LGBT en México fueron víctimas de acoso escolar entre la primaria y la universidad.

Los datos sobre la circunstancia mexicana resultan incluso ingenuos cuando los comparamos con países de África, Asia y el Caribe, donde la persecución de personas LGBT por parte del Estado se ha recrudecido. Grupos conservadores, típicamente financiados desde Estados Unidos y a falta de éxito en su país, se han aliado para reunir millones de dólares y hacer campañas que promueven la homofobia y la criminalización de la homosexualidad en Belice, Jamaica, Trinidad y Tobago, Polonia, Rusia, Nigeria, Uganda y Kenia. Algunos de sus líderes, como Scott Lively, han querido demostrar los supuestos peligros de la llamada “agenda gay” y afirman que la nueva guerra mundial se está dando entre cristianos y homosexuales. Estos grupos alegan que los homosexuales son más propensos a la pedofilia, que quieren adoptar niños para pervertirlos y, contradiciendo a instituciones serias como la Organización Mundial de la Salud y la Asociación Americana de Psiquiatría, promueven terapias para “curar” la homosexualidad. Su influencia ha llegado también a Rusia, en donde han asesorado a legisladores para que, con el apoyo de Vladimir Putin, se haya logrado prohibir la “propaganda gay”. Lo anterior –junto con problemas de violencia e inseguridad– ha provocado que migrantes LGBT huyan de esas regiones y busquen asilo en México, Estados Unidos, Canadá, Suecia, Holanda y Reino Unido.

Ni siquiera los logros en materia de diversidad sexual pueden considerarse victorias unánimes. Que exista una fuerte relación entre el capitalismo y las conquistas de la comunidad LGBT ha sido motivo de discusiones entre activistas y académicos. Por ejemplo, cada vez en más lugares se legaliza el matrimonio entre parejas del mismo sexo y eso también abona a la moda del turismo especializado en este sector, que a la vez son clientes atractivos para organizadores de bodas en donde el matrimonio igualitario es legal. Por otra parte, empresas como American Express, IBM y Citigroup han demostrado la conveniencia de ofrecer prestaciones igualitarias a sus empleados gays y lesbianas (y sus parejas), de crear redes de empleados LGBT, de tener políticas claras para reclutar y ascender a sus empleados sin que la orientación sexual o la identidad de género sean motivo de discriminación. Todo esto nos lleva a pensar: ¿los gays en realidad están capturando el marketing y la economía o son solo un botín para las marcas que quieren beneficiarse de su “dinero rosa”? ¿Las banderas de arcoíris a la entrada de establecimientos comerciales son símbolo de inclusión o prolongan un estereotipo? ¿La participación de políticos y empresarios en una marcha del orgullo gay equivale al triunfo de un movimiento o al abandono de su componente radical, en el que muchos todavía prefieren regodearse? ¿Las personas LGBT deberían permanecer al menos un poco al margen del mainstream o abrazar los valores de una mayoría heterosexual? Creo que es inevitable que al conquistar ciertos espacios los movimientos LGBT se vean obligados a renunciar a una parte de su carácter subversivo, del outcast que cuestiona los roles de género, las reglas de las relaciones de pareja o el uso del cuerpo. Es casi imposible pasar de la exclusión a la inclusión sin dejar de ser el raro de la sociedad.

Lo que es importante reflexionar –y para lo cual Martel aporta información valiosa– es cómo la cultura gay ha transitado de la oscuridad a los reflectores. Y también hacia dónde debería dirigirse. De un lado, los activistas continúan encabezando organizaciones de la sociedad civil y liderando manifestaciones callejeras, y del otro cada vez más personas de diversas profesiones han manifestado abiertamente su orientación sexual y, con ello, le han recordado al mundo que están en todos lados. El mensaje es claro: es una comunidad grande y conviene valorarlos, sea porque representan un voto en elecciones o un sector de consumo poderoso. Pero sobre todo porque sin el respeto de sus derechos la lucha por los derechos humanos para todos está incompleta. Aun cuando muchos homosexuales no se identifican como “activistas” han emprendido acciones que, dado el contexto social y laboral, terminan por ser activismos. Hay algo genuinamente subversivo en buscar acceder a los derechos que otros tienen. Y esos pequeños actos de salir de fiesta, caminar por la calle de la mano de su pareja, llevar a sus hijos a la escuela, emprender un negocio, incluir personajes no heterosexuales en sus series de televisión y sus películas son, tal vez no en San Francisco pero sí en Moscú y en Kampala, pequeños actos de revolución.


Organizaciones conforman alianza por la inclusión laboral de personas LGBT

*Leonardo Bastida publicó esta nota originalmente en Notiese el 15 de diciembre de 2014.

Ante realidades como que en Estados Unidos, las empresas que facilitan que las y los empleados de la comunidad lésbico, gay, bisexual, transexual, travesti, transgénero e intersexual (LGBTTTI) se sientan integrados en el lugar de trabajo registran mejores índices de producción, tienen un mejor ambiente para la convivencia laboral, reducen su tasa de ausentismo y hay una mayor permanencia en la ocupación de las plazas laborales por parte de personas no heterosexuales, un grupo de organizaciones de la sociedad civil mexicanas ha impulsado la creación de la Alianza por la Diversidad e Inclusión Laboral (ADIL).

De acuerdo con Daniel Serrano Regil, uno de los integrantes de la Alianza, esta nace de la urgente necesidad de articular distintos sectores como actores con trabajo y experiencia en temas relacionados a derechos humanos y el respeto a las poblaciones LGBTTTI, medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil para combatir la discriminación en distintos espacios de trabajo en México.

Así, ADIL se ha dado a la tarea de desarrollar y promover acciones, estrategias y metodologías que puedan ser adaptadas por el sector privado a fin de reconocer el marco jurídico de la no discriminación y el respeto para que las empresas se abran a la diversidad no sólo sexual, sino en diversos ámbitos, para crear mejores y seguros ambientes de trabajo.

Para lograr sus objetivos, la Alianza se ha propuesto como ejes de trabajo: establecer vínculos, acciones y estrategias de colaboración con empresas del sector privado en México para comunicar la importancia de adoptar políticas de inclusión y respeto para abatir la discriminación hacia personas LGBTTTI al interior de los corporativos.

Además, visibilizar a través de medios y campañas las buenas prácticas que se han adoptado en México y en otros países para la inclusión y respeto de las y los empleados no heterosexuales, y fortalecer o impulsar estrategias, metodologías de capacitación y sensibilización para empleados y directivos en materia de derechos humanos que promuevan y garanticen la integración y el ambiente laboral bajo el respeto a la diversidad de las y los colaboradores.

Como parte de las actividades de ADIL se desarrolló el pasado 24 de noviembre el Primer Foro de Buenas Prácticas sobre Diversidad e Inclusión Laboral LGBT en conjunto con el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (Copred) donde algunas empresas compartieron sus experiencias de trabajo para favorecer ambientes amigables a integrantes de las comunidad de la diversidad sexual.

Allí mismo se dieron a conocer algunas acciones por parte del Copred para reducir la discriminación en el ámbito laboral, incluida por orientación o preferencia sexual o identidad sexo genérica, entre ellas la capacitación de personal.

Las organizaciones que forman parte de ADIL son Espolea A.C., Interculturalidad, Salud y Derechos A.C.; medios de comunicación como Enehache.com y activistas y comunicadores como Enrique Torre Molina.


Promueven respeto a empleados LGBT

*Esta nota se publicó originalmente en El Empresario el 2 de diciembre de 2014.

Promueven respeto a empleados LGBTEn México, una de cada tres personas de la comunidad lésbico-gay han sufrido algún tipo de discriminación, mientras que la mayoría de los que no han experimentado discriminación cree que se debe a que “no se le nota” o a que sus compañeros no saben sobre su orientación sexual, arrojó la Primera Encuesta Nacional sobre Homofobia Laboral.

El estudio fue realizado a principios del 2014 por la asociación civil Espolea, el Foro Enehache y la Comisión Nacional de Derechos Humanos y fue presentado en el marco del Primer Foro de Buenas Prácticas sobre Diversidad e Inclusión Laboral LGBT, convocado por la Alianza por la Diversidad y la Inclusión Laboral (ADIL) y el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED).

Con ello se busca la disminución de la discriminación por orientación sexual e identidad de género en las personas que son parte de sus empresas y así poder sumar a más empresas para que realicen acciones positivas en pro de las poblaciones LGBT.

Las empresas participantes fueron Accenture, Banamex, Dow Química, IBM, J.P. Morgan, JW Marriott, Microsoft, Pfizer, Procter & Gamble y Scotiabank. Todas ellas han implementado acciones a su interior tales como capacitación a todos los empleados en temas de diversidad sexual, han fomentado la creación de grupos de trabajadores LGBT, otras han promovido la cultura del respeto y la buena convivencia a través de eventos culturales y deportivos así como el establecimiento de líneas y estrategias específicas LGBT dentro de las empresas, entre otras actividades.

Francisco Robledo representante de ADIL, exhortó a todas las empresas mexicanas a sumarse a esta labor tan importante y más aún a realizar acciones en pro de los derechos humanos de las personas LGBT en la Ciudad de México y en el resto del país.

Por su parte, la directora del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED), Jacqueline L’Hoist, mencionó que existen muchos casos de personas que son despedidas de sus trabajos o simplemente no son contratadas en algunas empresas por el hecho de ser no ser heterosexuales.

ADIL, alianza conformada por las organizaciones civiles y medios como Insade A.C., Espolea A.C., Foro EneHache y Enrique Torre Molina compartieron que en 2015 seguirán trabajando y realizando acciones como la “2ª Encuesta Nacional sobre Homofobia Laboral” y nuevos foros en conjunto con la iniciativa privada y diversas acciones que den apertura y fortalezcan al sector privado en sus iniciativas por el respeto a las personas LGBT.


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