Entrevista en Sin Etiquetas

Muchas gracias a Esteban Marchand por esta entrevista que me hizo para Sin Etiquetas desde Lima, Perú.

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América Latina es la región más dinámica en temas LGBT

El periodista y consultor mexicano en temas LGBT Enrique Torre Molina decidió salir del clóset para ser coherente con su vida. Ocurrió en sus años de universidad cuando estudiaba relaciones internacionales. Parte de esa coherencia era también ponerse a trabajar para que la situación de miles de personas LGBTIQ cambie, al menos, un poco.

En un viaje a Nueva York empezó a trabajar en la New York State Division of Human Rights y así se dio cuenta, gracias a su amigo y jefe, que se podía hacer activismo desde plataformas mucho más organizadas y que el tema LGBT iba a cobrar mucha más importancia en la región a la que él pertenecía.

Actualmente es consultor para medios, empresas y organizaciones de la sociedad civil en cualquier tema ligado a la población LGBT. Muchos de estos proyectos están realizados en plataformas online que desde el punto de vista de Enrique trae varios beneficios.

“El internet es una herramienta sin la cual no se puede entender el movimiento LGBT en el mundo hoy”, sostiene Torre quien cree que muchos chicos en diferentes lugares del mundo pueden ver lo que está pasando el mundo o casos muy similares a los que ellos viven. Plataformas como It Gets Better Project o All Out han surgido gracias a la red.

Gracias a estas conexiones que se pueden hacer entre varios movimiento es que Torre Molina observa un interesante movimiento LGBT en todo México y ya no solo en el DF. El surgimiento de grupos de jóvenes universitarios en todos los estados, acciones como las del abogado Alex Ali Mendez Diaz que busca a personas en todo México para que se puedan casar. “Mi evualación es que los movimientos están avanzando cada vez más, hay una preocupación de hacerlo de una manera más profesional y más atractiva”.

El periodista y bloguero también cree que la región de América Latina es una de las más interesantes y dinámicas para la población de nuestra comunidad. Señala que si bien hay lugares mucho más avanzados en materia de derechos como Canadá, Estados Unidos o todo Europa, en Latam ya estamos orientados y sabemos qué camino seguir a diferencia de otras zonas como África y Asia en las que la lucha aún tiene que romper muchas más barreras y prejuicios.

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Medium

logoEsta semana abrí una cuenta en Medium. Estoy como en Twitter: @etorremolina. Ahí publicaré textos originales de vez en cuando, como mi lista de libros favoritos de 2014, y los publicados originalmente en otros medios.

Ya están los que he publicado entre 2010 y 2014 en Animal Político, Betúnel blog de la Embajada de Estados Unidos en México, Chilango, Gatopardola revista Internacionales del Departamento de Relaciones Internacionales y Ciencia Política de la Universidad de las Américas Puebla, Letras Libres, MidOpenMilenio, Ohm, Quién, The Huffington Post, Vivir México y enriquetorremolina.com.


La nueva revolución sexual

*Este texto lo publiqué originalmente en la edición de diciembre de Letras Libres.

portada dic2014Festivales de cine (como Festival Mix y DH Fest), obras de teatro (como Tom en la granja), congresos de empresarios (como el LGBT Summit of the Americas), foros en museos y universidades (como Simposio Libertad y Desarrollo en la Universidad de Guanajuato), eventos auspiciados por los gobiernos del Distrito Federal, Estados Unidos y Reino Unido (como el Youth Council Summit y el International Day Against Homophobia en el British Council), marchas, la reunión internacional más grande de activistas gays, lesbianas, bisexuales y transgénero (LGBT). México ha sido escenario de no pocas actividades sobre diversidad sexual a lo largo de 2014. Al ver esa cartelera, cualquiera pensaría que la lucha por los derechos de las personas LGBT ha alcanzado su punto más exitoso, pero no hay que dejarnos llevar por las apariencias: por cada avance ha habido también lamentables retrocesos.

En Global gay: cómo la revolución gay está cambiando al mundo (Taurus, 2013) Frédéric Martel plantea que ahora mismo estamos siendo testigos de una revuelta a nivel internacional a favor de la diversidad sexual. Tras reunirse con más de 600 personas en 45 países, el autor francés ha reunido el material necesario para trazar un mapa de la situación de la población LGBT en el mundo durante los últimos cinco años. Las conclusiones de su investigación son alentadoras: en general, cada vez hay más libertad e igualdad en Estados Unidos, Latinoamérica y la mayor parte de Europa en términos de derechos, visibilidad, representaciones en medios de comunicación, empresas y universidades. (Incluso para los temas pendientes en la agenda del movimiento por la diversidad sexual, se han creado fechas emblemáticas como la conmemoración del Día Internacional contra la Homofobia en mayo, las celebraciones del gay pride en verano o el Spirit Day en octubre para hacer conciencia sobre el bullying homofóbico que sufren estudiantes de primaria y secundaria). Martel sugiere que el resto del mundo no tardará mucho más en seguir ese camino. Sin embargo, no hay que ser demasiado acuciosos para darse cuenta que este progreso se da de manera desigual: en México la mitad de los trabajadores LGBT mantienen en secreto su condición, 35% ha sido víctima de discriminación por parte de un jefe o colega a causa de su orientación sexual o identidad de género y 67% de los adultos LGBT en México fueron víctimas de acoso escolar entre la primaria y la universidad.

Los datos sobre la circunstancia mexicana resultan incluso ingenuos cuando los comparamos con países de África, Asia y el Caribe, donde la persecución de personas LGBT por parte del Estado se ha recrudecido. Grupos conservadores, típicamente financiados desde Estados Unidos y a falta de éxito en su país, se han aliado para reunir millones de dólares y hacer campañas que promueven la homofobia y la criminalización de la homosexualidad en Belice, Jamaica, Trinidad y Tobago, Polonia, Rusia, Nigeria, Uganda y Kenia. Algunos de sus líderes, como Scott Lively, han querido demostrar los supuestos peligros de la llamada “agenda gay” y afirman que la nueva guerra mundial se está dando entre cristianos y homosexuales. Estos grupos alegan que los homosexuales son más propensos a la pedofilia, que quieren adoptar niños para pervertirlos y, contradiciendo a instituciones serias como la Organización Mundial de la Salud y la Asociación Americana de Psiquiatría, promueven terapias para “curar” la homosexualidad. Su influencia ha llegado también a Rusia, en donde han asesorado a legisladores para que, con el apoyo de Vladimir Putin, se haya logrado prohibir la “propaganda gay”. Lo anterior –junto con problemas de violencia e inseguridad– ha provocado que migrantes LGBT huyan de esas regiones y busquen asilo en México, Estados Unidos, Canadá, Suecia, Holanda y Reino Unido.

Ni siquiera los logros en materia de diversidad sexual pueden considerarse victorias unánimes. Que exista una fuerte relación entre el capitalismo y las conquistas de la comunidad LGBT ha sido motivo de discusiones entre activistas y académicos. Por ejemplo, cada vez en más lugares se legaliza el matrimonio entre parejas del mismo sexo y eso también abona a la moda del turismo especializado en este sector, que a la vez son clientes atractivos para organizadores de bodas en donde el matrimonio igualitario es legal. Por otra parte, empresas como American Express, IBM y Citigroup han demostrado la conveniencia de ofrecer prestaciones igualitarias a sus empleados gays y lesbianas (y sus parejas), de crear redes de empleados LGBT, de tener políticas claras para reclutar y ascender a sus empleados sin que la orientación sexual o la identidad de género sean motivo de discriminación. Todo esto nos lleva a pensar: ¿los gays en realidad están capturando el marketing y la economía o son solo un botín para las marcas que quieren beneficiarse de su “dinero rosa”? ¿Las banderas de arcoíris a la entrada de establecimientos comerciales son símbolo de inclusión o prolongan un estereotipo? ¿La participación de políticos y empresarios en una marcha del orgullo gay equivale al triunfo de un movimiento o al abandono de su componente radical, en el que muchos todavía prefieren regodearse? ¿Las personas LGBT deberían permanecer al menos un poco al margen del mainstream o abrazar los valores de una mayoría heterosexual? Creo que es inevitable que al conquistar ciertos espacios los movimientos LGBT se vean obligados a renunciar a una parte de su carácter subversivo, del outcast que cuestiona los roles de género, las reglas de las relaciones de pareja o el uso del cuerpo. Es casi imposible pasar de la exclusión a la inclusión sin dejar de ser el raro de la sociedad.

Lo que es importante reflexionar –y para lo cual Martel aporta información valiosa– es cómo la cultura gay ha transitado de la oscuridad a los reflectores. Y también hacia dónde debería dirigirse. De un lado, los activistas continúan encabezando organizaciones de la sociedad civil y liderando manifestaciones callejeras, y del otro cada vez más personas de diversas profesiones han manifestado abiertamente su orientación sexual y, con ello, le han recordado al mundo que están en todos lados. El mensaje es claro: es una comunidad grande y conviene valorarlos, sea porque representan un voto en elecciones o un sector de consumo poderoso. Pero sobre todo porque sin el respeto de sus derechos la lucha por los derechos humanos para todos está incompleta. Aun cuando muchos homosexuales no se identifican como “activistas” han emprendido acciones que, dado el contexto social y laboral, terminan por ser activismos. Hay algo genuinamente subversivo en buscar acceder a los derechos que otros tienen. Y esos pequeños actos de salir de fiesta, caminar por la calle de la mano de su pareja, llevar a sus hijos a la escuela, emprender un negocio, incluir personajes no heterosexuales en sus series de televisión y sus películas son, tal vez no en San Francisco pero sí en Moscú y en Kampala, pequeños actos de revolución.


Organizaciones conforman alianza por la inclusión laboral de personas LGBT

*Leonardo Bastida publicó esta nota originalmente en Notiese el 15 de diciembre de 2014.

Ante realidades como que en Estados Unidos, las empresas que facilitan que las y los empleados de la comunidad lésbico, gay, bisexual, transexual, travesti, transgénero e intersexual (LGBTTTI) se sientan integrados en el lugar de trabajo registran mejores índices de producción, tienen un mejor ambiente para la convivencia laboral, reducen su tasa de ausentismo y hay una mayor permanencia en la ocupación de las plazas laborales por parte de personas no heterosexuales, un grupo de organizaciones de la sociedad civil mexicanas ha impulsado la creación de la Alianza por la Diversidad e Inclusión Laboral (ADIL).

De acuerdo con Daniel Serrano Regil, uno de los integrantes de la Alianza, esta nace de la urgente necesidad de articular distintos sectores como actores con trabajo y experiencia en temas relacionados a derechos humanos y el respeto a las poblaciones LGBTTTI, medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil para combatir la discriminación en distintos espacios de trabajo en México.

Así, ADIL se ha dado a la tarea de desarrollar y promover acciones, estrategias y metodologías que puedan ser adaptadas por el sector privado a fin de reconocer el marco jurídico de la no discriminación y el respeto para que las empresas se abran a la diversidad no sólo sexual, sino en diversos ámbitos, para crear mejores y seguros ambientes de trabajo.

Para lograr sus objetivos, la Alianza se ha propuesto como ejes de trabajo: establecer vínculos, acciones y estrategias de colaboración con empresas del sector privado en México para comunicar la importancia de adoptar políticas de inclusión y respeto para abatir la discriminación hacia personas LGBTTTI al interior de los corporativos.

Además, visibilizar a través de medios y campañas las buenas prácticas que se han adoptado en México y en otros países para la inclusión y respeto de las y los empleados no heterosexuales, y fortalecer o impulsar estrategias, metodologías de capacitación y sensibilización para empleados y directivos en materia de derechos humanos que promuevan y garanticen la integración y el ambiente laboral bajo el respeto a la diversidad de las y los colaboradores.

Como parte de las actividades de ADIL se desarrolló el pasado 24 de noviembre el Primer Foro de Buenas Prácticas sobre Diversidad e Inclusión Laboral LGBT en conjunto con el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (Copred) donde algunas empresas compartieron sus experiencias de trabajo para favorecer ambientes amigables a integrantes de las comunidad de la diversidad sexual.

Allí mismo se dieron a conocer algunas acciones por parte del Copred para reducir la discriminación en el ámbito laboral, incluida por orientación o preferencia sexual o identidad sexo genérica, entre ellas la capacitación de personal.

Las organizaciones que forman parte de ADIL son Espolea A.C., Interculturalidad, Salud y Derechos A.C.; medios de comunicación como Enehache.com y activistas y comunicadores como Enrique Torre Molina.


Conferencia Mundial de ILGA (fotos)

Ayer tuve la oportunidad de conversar sobre los retos en los medios de comunicación, inclusión laboral y derechos de personas LGBT con activistas y periodistas de México, Estados Unidos, Cuba, Sudáfrica, China, Argentina, Nicaragua, Brasil, Suecia, El Salvador, Guatemala y seguro otros países que ahorita se me escapan.

Tantas cosas interesantes sucediendo en nuestro mundo. Tanto que hacer. Tantos con quienes trabajar y de quienes aprender. Gracias a ILGA por el espacio y mucho éxito el resto de la semana en la conferencia.

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