Diversidad Capital: universidades y diversidad sexual

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Esta semana en Diversidad Capital por Capital 21 hablamos sobre universidades y diversidad sexual:

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#EnContexto: Protocolo LGBT de la Suprema Corte

Esta semana ponemos #EnContexto el Protocolo de actuación para quienes imparten justicia en casos que involucren la orientación sexual o la identidad de género que publicó la Suprema Corte de Justicia de la Nación en México.

En lugar de cápsulas semanales con un repaso de noticias, de ahora en adelante mi programa #EnContexto presentará reportajes breves como éste. Sólo en Servicio de Agencia.

Los invito a hacernos comentarios, críticas, sugerencias de temas o personajes por acá, Twitter, FacebookYouTube o a etorremolina@gmail.com.


Conversando en Plan W

El sábado 9 de marzo, Héctor Jiménez Landín nos invitó a Sonia Río (Directora General Adjunta de Estudios, Legislación y Políticas Públicas del Conapred) y a mí a su programa Plan W.

plan w

A propósito del análisis de la Suprema Corte de Justicia de la Nación del “complejo problema entre la libertad de expresión y las manifestaciones discriminatorias, específicamente las expresiones homófobas,” platicamos sobre eso, futbol (tema que Pepe Flores maneja muy bien), GLAAD, medios de comunicación y homofobia, la orientación sexual como un blanco de insultos o como un talón de Aquiles, y sobre el debate que hace falta al respecto (como bien explica Estefanía Vela).

El audio de nuestra conversación está disponible en el sitio web de W Radio.


¿̶N̶a̶c̶e̶s̶ ̶o̶ ̶t̶e̶ ̶h̶a̶c̶e̶s̶?̶ La pregunta que menos importa

Hace unas semanas, la actriz Cynthia Nixon se sumó a la polémica sobre si uno nace gay o se hace gay o se vuelve gay o aprende a ser gay. (O lesbiana o bisexual o transgénero o heterosexual o asexual.) Una discusión que parece eterna y a la que yo cada vez le veo menos caso. Lulú Alvaradejo, colaboradora de este blog, escribió al respecto.

Cynthia se relacionó casi toda su vida con hombres. Until she didn’t. Hasta que empezó una relación con una mujer, misma que continúa. Y dijo que en su caso, la homosexualidad es una elección. “I understand that for many people it’s not, but for me it’s a choice, and you don’t get to define my gayness for me.” Esto último es el punto. Como apunta Estefanía Vela sobre otro tema, esta mujer está en todo su derecho de experimentar su gayness como mejor le acomode. Y de hablar sobre esa experiencia. Aunque esto tire al suelo argumentos, discursos, investigaciones de todos los que han dicho hasta el cansancio que uno no elige ser nada de eso. Aunque esto sea utilizado en contra del movimiento LGBT, mismo que Cynthia ha apoyado desde que salió del clóset.

Pero, más importante, ¿qué importa? ¿Qué importa si ella decidió ser, de pronto, lesbiana? Me explico…

Por supuesto muchos personajes LGBT no están nada contentos con la declaración. Ellos que tanto luchan por hacerle entender a sus oponentes que la orientación sexual no es una cuestión de decisión. Por convencer a quienes los discriminan de que la identidad de género, esté ahí desde nacimiento o sea producto de experiencias y sucesos durante el crecimiento de cada quien, no se elige. Por pedirle a gritos al mundo que dejen en paz a los gays y lesbianas porque ellos no tienen la culpa de ser así y no pueden hacer nada para cambiar.

Lo que yo creo es que esas voces que insisten una y otra vez en aclarar cuáles son las causas de la orientación sexual se cansan en vano. Supongamos que mañana se establece, de modo casi irrefutable, que los seres humanos nacemos siendo heterosexuales u homosexuales. Seguramente muchos abogarán por que se controle lo que sucede con un bebé antes de nacer en aras de asegurarse de que nazca heterosexual. O supongamos que mañana se establece, de modo casi irrefutable, que los seres humanos definimos (de manera consciente o no, voluntaria o no, intencional o no) nuestra orientación sexual e identidad de género durante los primeros 3 o 7 o 12 o 22 años de vida.

Cualquiera de esos postulados anclaría el debate en lo que a mi parecer es irrelevante. Y si nacemos, ¿qué? Y si nos hacemos, ¿qué? Y si decidimos, ¿qué? Estos grandes puntos de interrogación son un arma de doble filo. El debate sobre si uno nace o se hace parece condicionar el respeto a una de esas dos alternativas: ¿”Como no puedo dejar de ser gay, por favor respétenme”? ¿”Si pudiera dejar de ser lesbiana, aceptaría que me discriminaran por serlo”? Así me suena la postura de muchos, y no creo que sea el mensaje que queremos mandar.

En vez de invertirle tanto a difundir la idea de que uno no puede cambiar su orientación porque así nació o así se hizo, voto por concentrarnos en repetir que no hay por qué cambiar. Por dejar muy claro que el respeto (y los derechos y la igualdad y…) que exigimos y merecemos es incondicional, que no está sujeto a que se establezca qué originó la orientación de cada quien. Si en el camino damos con una respuesta a estas fascinantes preguntas, qué padre. Mientras, que no nos quiten el sueño.


1 año en Twitter: #FollowFriday

Continúo celebrando un año de tweets, ahora dando #FollowFriday a los tuiteros que más recomiendo checar. ¡Den click a la imagen y disfruten!