Les Nouvelles: 26

*Colaboración de Lourdes Alvaradejo (lulu@enriquetorremolina.com).

Después de algunos días de negación, negociación, citar a Joey de Friends y finalmente aceptar que 26 es buen número, llegué a la celebración oficial de mi cumpleaños hace un par de semanas. Sin más, les presento las 10 recomendaciones para sus fiestas de cumpleaños, todo basado en experiencia personal, 100% comprobable.

1. Mantén a tu lado un par de gringuitas buena onda que hagan cocteles de todos sabores (estilo agua loca, pero versión de adultos mayores de 21 años): combinando botellas de vino con melón o botellas de ron con jugos de sabores varios. Un must para que la gente comience a soltarse.

2. Invita a tu círculo de amigas lenchas (en mi caso debería ser más prolífero). Si bien no es sano, el drama entre mujeres (y más si son gay) resulta siempre en una divertida anécdota (nunca para las partes involucradas).

3. Entrevista a una posible roomie durante tu fiesta de cumpleaños. Nada mejor que estas ocasiones para saber si serán compatibles en la casa. Si sobrevive a ti y tus amigos borrachos y chistosos, no la dejes ir.

4. Deja que tu roomie alemana te embarre la cara de pastel y merengue. Sólo asegúrate de que para la próxima haya alguien que te lo quite de encima.

5. Reencuentros y reconexiones: ¿qué mejor momento que tu fiesta de cumpleaños para encontrarte con amigos o gente a la que le tienes estima por alguna experiencia pasada compartida? Bonus points si levanta miradas de hombres y mujeres por igual, y nadie sabe exactamente qué con su vida.

6. Tres pasteles: uno para las velitas, mordida e implantación facial. Otro para compartir. Uno más para cuando entran esas ganas de comerte la tarta de pera de tu roomie.

7. Los amigos de los amigos pueden resultar en grandes adiciones a una fiesta y eventuales amigos tuyos, o puede ser que ellos sean los sorprendidos. Ejemplo: la amiga de un amigo tuyo que se espanta por la abundancia de homosexualidad, extranjeros y por el uso (jamás abuso) de sustancias psicotrópicas en la sala de tu casa.

8. Que tu roomie piense que no estabas tan mal durante la fiesta, mientras que tus amigos de más tiempo juran que hacia el final de la noche ya no estabas tan en tus cinco sentidos. Creo que esta diferencia de criterios se debe a los orígenes de los involucrados y el entrenamiento previo. Aparentemente Alemania ya puede tomar shots de tequila sin morir en el intento, mientras que México sigue muy tibio en ese sentido. True story.

9. Juntar a tus círculos de amigos, igual que el punto 7, puede salir muy bien o muy mal, pero cuando juntas gente interesante y buena vibra lo más seguro es que la vas a pasar muy bien.

10. Drink (don’t tweet), diviértete y mingle con los invitados.


Les Nouvelles: Depende

*Colaboración de Lourdes Alvaradejo (lulu@enriquetorremolina.com).

El sábado fui a una fiesta de gringos, algunos franceses y mexicanos. De pronto me encontré platicando con un grupo nuevo de gente con quién hablábamos de bodas y amor (don’t ask). Después de que les dije que tengo ex novias, lo primero que me preguntaron fue que si era lesbiana. Cuando respondí que sí me preguntaron, “¿es fácil ser gay en México?

Entiendo siempre la curiosidad de quien sea de preguntar eso. Ciertamente nuestro país no se caracteriza por su pensamiento liberal o apertura a nuevas ideas. Nada más pensemos en dónde han terminado discusiones como las uniones de parejas homosexuales o el asunto del cambio de género en la credencial del IFE. Creo que el trasfondo de la pregunta iba más hacia la cuestión de si puedes ser abiertamente gay/lesbiana/bisexual/transexual/younameit en este país. ¿Puedes serlo sin temor a consecuencias?

Para mí, la respuesta más adecuada en el momento fue: depende. Por un lado, salir o no del clóset. Si sales, con quiénes, cuándo, cómo, dónde y por qué. Si no sales, ¿mentirías sobre tu identidad sexual? Los libros sobre homosexualidad te dicen claramente, a manera de manual: “asegúrese que su vida no corre peligro antes de salir del clóset”, porque, claro, si salir del clóset te va a costar tu chamba mejor te lo guardas. Los que viven con sus papás o familia tienen que considerar la reacción de esas personas. La experiencia, los libros y el mundo te lo dice: vas a tener que salir del clóset constantemente y dicen que se hace más fácil con el tiempo.

Luego está el aspecto político, acceso a los mismos derechos, a que el Estado reconozca tu unión con tu pareja, tanto como acepta las uniones heterosexuales. Está el hecho de que todavía te pueden despedir de tu trabajo simplemente porque eres gay, o que no vas a recibir las mismas oportunidades que tus compañeros de trabajo por tu identificación sexual. Que no puedes adoptar hijos como pareja homosexual (o es mucho más complicado). Está el aspecto social, la heteronormalidad, el pequeño hecho de que aún hay gente que ve feo a dos mujeres (y hombres) que van de la mano.

Depende porque hasta ahora no he tenido problemas diciéndole a la gente que no busco novio, sino novia. Porque mis papás no tienen inconveniente con que salga con una mujer mientras yo esté feliz. Porque cuando estaba en la universidad al mundo le importaba poco si tenía novia o novio. Porque donde trabajo a las personas que saben les da igual. Y cuando los demás sepan, pues nada, me van a decir que qué padre. Porque en la calle no me han dicho nada y, cada vez que ser lesbiana ha sido una limitante, es asunto mío, no de afuera. Si a esto le sumamos que para la mayoría de la población la homosexualidad es igual a ser hombre gay y ni idea de si una mujer puede ser lesbiana (obvio no, esas cosas no pasan de acuerdo a muchos grupos sociales), pues todavía mejor.

Depende porque el ambiente en el que crecí y en el que me desarrollo actualmente es un ambiente ciertamente privilegiado. Bien lo dijo Ana Francis en una entrevista que tuvimos: “no es lo mismo ser lesbiana de Coyoacán que de San Felipe, una lesbiana blanca que una indígena”. Me quedaré con mi depende a sabiendas del trabajo que a todos nos queda por hacer diariamente.


Sentido Urbano

Ni los arrimones ni comentarios como “sabrosa” o “mamacita” ni nada que te haga sentir incómoda o incómodo en la calle está padre. Así se resume de qué va Atrévete DF, organización que forma parte del movimiento Hollaback que trabaja para erradicar el acoso sexual utilizando la tecnología móvil.

De acuerdo con ellos, ese tipo de comentarios aparentemente inofensivos tienen como blanco más frecuente a mujeres y personas LGBT. La bronca con esos “piropos” es que no se quedan ahí nada más, sino que promueven un ambiente y una cultura donde la violencia de género se normaliza en distintos espacios: casa, escuela, trabajo, transporte público, calle, bares…

Para contarnos más sobre el trabajo que realizan al respecto, Atrévete DF, Espolea y el colectivo Lab408 organizan una fiesta de recaudación de fondos: Sentido Urbano. Es el próximo sábado 12 de noviembre, 22:00 horas, en Bahía Bar (Tolsá 36, Juárez) de la Ciudad de México. Habrá un cover de $50 (incluye una copa de vino) destinados a financiar la labor de las organizaciones convocantes.

La música en vivo correrá a cargo de Los Vega, The People, DJ Pilas y Gabriel Soma.

Las organizaciones civiles que quieran unirse y participar con mesas de información esa noche pueden comunicarse con Gabriela Amancaya (mexicodf@ihollaback.org), directora de Atrévete DF.

Por aquí otro cartel promocional…

Más información en su website, Twitter o Facebook.


Próximo jueves en el Centro del DF: ¡fuera pantalones!

*Publicado en Vivir México el 13 de febrero de 2011.

Pensarán ustedes, queridos lectores, que tengo una fijación por los eventos en los que la gente es invitada a despojarse de sus prendas inferiores. Y están en lo cierto. Tal vez sea porque, hasta ahora, no he podido ir a ninguno de ellos. Pero éste no me lo pierdo.

La organización Espolea celebra cinco años de trabajo hecho por y para jóvenes con No Pants, No Problem!, una fiesta donde el código de vestimenta es, efectivamente, no pantalones (ni faldas ni shorts ni leggings). La cita es el próximo jueves 17 de febrero a las 21:00 horas en el Club Atlántico (República de Uruguay 84, piso 3, Centro, muy cerca del Zócalo). El cover para quienes sigan el dress code es de $120 y $200 para los demás. Habrá un par de DJs y vino gratis.

De acuerdo con su evento en Facebook, el dinero que se recaude “será destinado al financiamiento de programas de prevención desarrollados por jóvenes y enfocados a las poblaciones más afectadas por el VIH.”

Espolea fue fundada por un grupo de jóvenes con el fin de “promover una cultura de conciencia, motivación y empoderamiento“, con

sociedades justas e inclusivas en las que las personas jóvenes expresemos nuestras opiniones, influyamos en la toma de decisiones, ejerzamos nuestros derechos de manera plena y participemos significativamente en la transformación de la realidad del mundo en el que vivimos.

Un equipo conformado totalmente por jóvenes (algunos de ellos voluntarios) trabaja en programas de género, VIH y drogas. Más información en el Twitter y en la página oficial de Espolea.

Imagen: Table Salt Games.