Después de la fiesta

*Marcela Vargas publicó este texto originalmente en Gatopardo el 7 de julio de 2015.

El viernes 26 de junio de 2015, internet explotó en un arcoíris que recorrió el planeta en segundos. La Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos había declarado inconstitucional la prohibición del matrimonio igualitario en ese país. Cientos de activistas y aliados de la comunidad LGBT se reunieron frente al edificio de la Suprema Corte en Washington, D.C. para esperar la decisión y, posteriormente, celebrar con globos y banderas multicolor una victoria muy significativa para su causa.

Decenas de organizaciones sociales, medios electrónicos, marcas comerciales y figuras públicas sustituyeron sus imágenes de perfil en redes sociales con otras más adecuadas para la celebración. La fiesta se extendió a México, con el hashtag #LoveWins como tendencia en Twitter y el filtro de arcoíris en Facebook replicándose entre usuarios mexicanos.

Apenas dos semanas antes, el 12 de junio, la Suprema Corte de Justicia de la Nación también había respaldado legalmente en México las uniones entre personas del mismo sexo. Sin embargo, la reacción local distó en forma e intensidad de la fiesta de colores y tuits que provocó la misma decisión desde una corte extranjera, para una nación vecina.

Después de la fiesta

Diversos factores explican esta situación, entre ellos la falta de difusión en medios a la decisión de la corte mexicana e, incluso, la misma forma en que se llegó a esta determinación legal. Alex Ali Méndez, abogado y activista al frente del movimiento por el matrimonio igualitario en México, explica que una de las razones por las que en este país pasó desapercibida la determinación de la Suprema Corte es por la diferencia entre sus mecanismos y los de Estados Unidos. “En EUA pasó mediante un debate de la corte a partir de un caso y se extendió esa decisión a otros. Mientras que en México se acumularon los precedentes y lo único que hizo la Corte fue constatar este hecho”.

Sobre este tema, Enrique Torre Molina, consultor y periodista especializado en temas LGBT, agrega en entrevista para Gatopardo: “El factor de no entender qué determinó la Corte en México es fundamental. La mayoría no entendemos a detalle qué significa. Hay mucho desconocimiento alrededor”.

Ante esta situación, el abogado Alex Ali Méndez explica, en términos sencillos, lo que significa la determinación de la Corte en México: “La Corte le dice a los jueces de distrito que deben necesariamente y de manera pronta otorgar el amparo para que se casen a todo aquel caso en el que una pareja debata la negativa de matrimonio a través de ese medio legal”. En los estados donde no se ha hecho la modificación a la norma que establece que el matrimonio es entre hombre y mujer, la posible negativa de un juez podría ser rechazada a su vez por una decisión del ejecutivo en la que indique que no deben ponerse más trabas a la otorgación del matrimonio. De seguir rechazándose el matrimonio en registros civiles de distintas entidades, se deberá continuar con la tramitación de amparos para lograr el reconocimiento de la unión matrimonial.

En cuanto al tema de difusión, Torre Molina destaca el papel de las organizaciones LGBT en Estados Unidos para integrar su propia estrategia de comunicación y asegurarse de que la información salga a los medios. “El movimiento LGBT en Estados Unidos está posicionado en medios, entre las empresas, tiene un aparato construido desde finales de los años ochenta. El matrimonio se convirtió en el tema prioritario de la agenda, pero ya estaban listos para cuando saliera el fallo: gobierno, medios, empresas, marcas pintaron su avatar e hicieron promoción. No fue cosa de varita mágica o que una sola organización lo convocara. Es el resultado de años de activismo exitoso”.

En México, comenta Torre Molina, es un área en la que organizaciones y activistas van aprendiendo: “Tenemos que hablarle no sólo al Estado y a los legisladores, sino a medios, empresas, universidades, etcétera, para que cuando pase algo así se sumen a la celebración”. Muestra del avance en este rubro es la integración de 12 empresas a la Marcha por el Orgullo Gay que se llevó a cabo en la Ciudad de México el pasado 27 de junio, como reportó CNN Expansión ese mismo día. Lideradas por Pride Connection, red empresarial que promueve mejores prácticas de inclusión en el ámbito laboral, compañías como Accenture, American Express, AT&T, Banamex, Dow, Google, JP Morgan, IBM, Microsoft, Pfizer, P&G y Scotiabank marcharon por Paseo de la Reforma con la comunidad LGBT.

De acuerdo con el periodista y consultor, entre los siguientes retos para el movimiento LGBT están: un ejercicio de difusión que le explique a la sociedad civil exactamente qué significa el fallo de la Corte en México y garantizar que lo que se decidió se respete y se haga realidad. “Es el reto de siempre en el activismo en México en la causa que sea”, explica. “Es muy común que se cambia la ley y lo que pasa en la realidad es otra historia. Hay que garantizar que todos los jueces civiles en todos los municipios y todos los estados del país cumplan con esta disposición de la Suprema Corte”.

Alex Ali Méndez coincide, pues desde su perspectiva, lo importante en este momento es “seguir acumulando amparos para que se junten los casos en cada estado y se dictamine localmente como se hizo a nivel nacional”. Aún con la reciente victoria para el movimiento LGBT en México, la suya es una lucha constante por alcanzar la igualdad de derechos en distintos rubros. “Celebramos este avance y nos enfocamos en generar cambios en los congresos locales”, agrega. “Esto ha permitido que nos organicemos como antes no lo habíamos hecho. No teníamos hasta este momento una demanda, un esfuerzo que uniera al mismo tiempo y por la misma causa a más de un estado… Ha sido una gran victoria en la parte legal”, concluye.


Medium

logoEsta semana abrí una cuenta en Medium. Estoy como en Twitter: @etorremolina. Ahí publicaré textos originales de vez en cuando, como mi lista de libros favoritos de 2014, y los publicados originalmente en otros medios.

Ya están los que he publicado entre 2010 y 2014 en Animal Político, Betúnel blog de la Embajada de Estados Unidos en México, Chilango, Gatopardola revista Internacionales del Departamento de Relaciones Internacionales y Ciencia Política de la Universidad de las Américas Puebla, Letras Libres, MidOpenMilenio, Ohm, Quién, The Huffington Post, Vivir México y enriquetorremolina.com.


Gatopardo: callar el grito

*Alejandra González publicó este texto en Gatopardo el 24 de junio de 2014.

Lo que sucede en la cancha y la tribuna durante un partido de futbol, o cualquier otro deporte, no se queda sólo ahí. Un mundial es también un encuentro de culturas, razas, creencias, valores y vicios.

Entre la afición mexicana gritar “puto” al portero rival anticipando cada saque de meta, se ha convertido en una tradición. No es fácil identificar cuándo empezó a usarse, pero un porra del Atlas de Guadalajara presume haberlo inventado alrededor del 2003 como castigo a Oswaldo Sánchez, portero que inició su carrera en ese equipo, pero que posteriormente se cambió a Chivas, su principal rival.

Diez años después, el ya mundialmente famoso “¡Puto!”, atrajo la atención de la organización independiente Fare (siglas en inglés para “Futbol contra el racismo en Europa”) –red dedicada a combatir la discriminación en el futbol europeo–, que contactó a la FIFA de manera oficial para que se abriera una investigación disciplinaria por conducta inapropiada de los espectadores durante los partidos Camerún-México y México-Brasil. La afición brasileña se había contagiado del popular grito y le hizo competencia a México gritándolo durante su enfrentamiento del 17 de junio.

Sin embargo ayer, apenas una semana después del inicio de esta investigación, la FIFA anunció que su Comité Disciplinario decidió absolver a la Federación Mexicana de Futbol y descartar todos los cargos al considerar que “el incidente en cuestión no es considerado insultante en este contexto específico”.

Cabe mencionar que para la FIFA sancionar a México habría significado recibir presiones para castigar también al equipo anfitrión y sabotear irremediablemente esta edición de su evento y negocio más importante. La FIFA decidió pasar de largo el incidente quizá también para no prolongar un debate del que difícilmente saldría bien librado, tras elegir como sede de los próximos mundiales a Rusia y Qatar, ambos bajo la mira internacional por la violencia que se ejerce en esos países contra mujeres y homosexuales.

Además, ello pondría el dedo en la llaga a otro tema sumamente incómodo para la organización: la presunta corrupción que llevó a la elección de Qatar como sede del mundial de 2022. Diarios como el Sunday Times revelaron hace algunas semanas que Mohamed bin Hammam, un ex directivo de la FIFA de origen qatarí, pagó hasta 5 millones de dólares a directivos del fútbol africano para asegurar un buen puñado de votos para su país.

Además, la revista France Football denunció que Ángel María Villar (Presidente de la Real Federación de Fútbol de España y vicepresidente de la FIFA y la UEFA), Florentino Pérez (presidente del club Real Madrid) y Sandro Rosell (expresidente del club Barcelona), ejercieron presión para apoyar la candidatura Qatar. De acuerdo con el medio francés, los tres hicieron un “acuerdo secreto” para conseguir el voto favorable de países como Guatemala, Argentina, Brasil y Paraguay.

Más allá de la decisión de la FIFA y de su cuestionable autoridad moral, en México el tema levantó un valioso debate en diversos medios de comunicación y redes sociales. Muchos periodistas y líderes de opinión como Daniel Moreno y Antonio Martínez Velázquez publicaron artículos al respecto. Martínez Velázquez dijo no encontrar al grito homofóbico ni discriminante, pero aplaudió el hecho de que cada vez más entidades particulares reflexionen en torno a la posibilidad de acotar derechos reconocidos, en este caso el de libertad de expresión.

Facebook, Twitter, YouTube o la FIFA son particulares masivos con efectos públicos y son ellos los que probablemente no atiendan a ninguna tradición jurídica  para decidir qué se dice y qué no; con un razonamiento que no es del todo público y que no pasa por el Estado,

escribió en su blog.

En defensa del grito se ha dicho que la palabra “puto” tiene otras acepciones; que es parte del idioma vernáculo; que en medio de la pasión deportiva no es posible ser demasiado políticamente correctos; que prohibirlo es frenar la libertad de expresión; que los estadios son espacio para la catarsis, etcétera. Pero es cierto también, como escribió en su artículo de la semana pasada el periodista Daniel Moreno, “que la libertad de expresión no es absoluta. Y que las palabras importan, algo dicen y que, en este caso, específicamente reflejan nuestro desprecio a una comunidad”.

Puto es una forma despectiva de referirse a alguien que es homosexual, es un insulto. Si alguien lo quiere usar como sinónimo de cobarde o de otra cosa, pues hay que gritar cobarde o esa otra cosa,

dijo el activista y periodista Enrique Torre Molina en entrevista para Gatopardo. “Es la misma palabra que han escuchado muchos hombres a los que han asesinado por ser gays,” agregó. Sin embargo, considera que prohibir su uso no sería una medida certera para atacar el problema. “Prohibir elimina la parte más rica de todo este debate, y la posibilidad de reflexionar y preguntarnos de dónde viene todo eso,” afirmó.

José Flores Sosa, director editorial de Betazeta Networks, una red de blogs en América Latina, ha dedicado muchos artículos a tratar temas relacionados con la comunidad LGBT, y es además un gran aficionado al futbol. Flores contextualiza el grito dentro de un estadio como un espacio catártico donde los asistentes muestran su lado más visceral y nacionalista. “Podríamos decir que el fútbol está, por sí mismo, marcado por la otredad; en ese sentido, no se busca sólo alentar al equipo propio, sino intimidar y sobajar al contrario,” dijo a Gatopardo.

Es muy claro que en el imaginario del futbol la virilidad se resalta como un valor central, y la homosexualidad, junto con lo femenino, se presenta como la antítesis. “Los entrenadores piden que le entres a la bola ‘como hombre’, que no le pegues ‘como niña’ y que ‘no seas puto y juegues’”, explica Flores. “Es manifestación de una homofobia muy arraigada en nuestra cultura y ésa es la más peligrosa, porque se ha hecho invisible,” afirma.

Ricardo Bucio Mújica, presidente del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), habló del tema en un texto para Animal Político, en donde enfatiza que la palabra “puto” es expresión de desprecio y rechazo.

Es negativa, es estigma, es minusvaloración. Homologa la condición homosexual con cobardía, con equívoco… El sentido con el que se da este grito colectivo en los estadios no es inocuo; refleja la homofobia, el machismo y la misoginia que privan en nuestra sociedad.

De cara al Torneo Apertura 2012, la Federación Mexicana de Futbol presentó un nuevo Código de Ética para el futbol mexicano, cuyo artículo 6º precisa: “Todo aquel involucrado, directa o indirectamente, con la FMF y sus integrantes, deberá respetar la dignidad de las personas y abstenerse de llevar a cabo cualquier acto discriminatorio”. El problema radica, por supuesto, en encontrar la forma de aplicar estas reglas.

Hoy por la mañana, en entrevista con Carmen Aristegui, Miguel “el Piojo” Herrera dijo estar aliviado de que la Federación Mexicana no haya sido sancionada, y a pesar varios intentos de la periodista por lograr que el director técnico se pronunciara en contra del controversial grito, Herrera no tuvo empacho en repetir que él no lo considera un acto de discriminación.

Mientras tanto, y más allá del debate, ayer en el partido de México contra Croacia, el grito de “puto”, no sólo se escuchó más fuerte que nunca en los saques de meta, sino que se extendió también a los tiros de esquina.


Estreno de “The normal heart”

Hoy a las 22:00 horas es el estreno para televisión en México de The normal heart, a través del canal HBO. Habrá repeticiones en varios horarios hasta el 18 de junio.

La película muestra el inicio de la crisis del SIDA en los ochenta en Nueva York, quiénes jugaron un rol importante luchando contra la enfermedad y a favor del respeto a las personas que viven con VIH.

Esta adaptación de Ryan Murphy está basada en la obra de teatro del mismo nombre que el autor y activista Larry Kramer publicó en 1985. Es un texto brutal y conmovedor. El año pasado, Horacio Villalobos y Pilar Boliver la montaron en México y tuve oportunidad de entrevistarlos para la revista Gatopardo. Pueden leerlo en este enlace.


Arte como herramienta de activismo

Hace un año me estaba preparando para viajar a San José, California y participar en Netroots Nation.

Navegando por el sitio web de NN, me acabo de topar una de las pláticas más interesantes que me tocó escuchar ahí: “Artists for justice: how artists are transforming the narrative on immigration and equality“. La introducción de Favianna Rodriguez y la presentación de Julio Salgado son mis favoritas.

Julio es parte del movimiento undocuqueer (jóvenes LGBT indocumentados en Estados Unidos). A partir del minuto 12:15, habla sobre el cruce de los movimientos LGBT con migración y raza, las dificultades de ser indocumentado y la importancia de usar el sentido del humor para criticar (dice que We’re done being tragic), y por qué vale la pena crear plataformas de comunicación propias para contar historias que a veces los medios distorsionan.

Para ver el video de esta plática hay que hacer clic en la imagen:

Artists for justice

En este enlace pueden ver una colaboración padrísima de Julio con el poeta Yosimar Reyes. Aquí está parte de mi experiencia en Netroots Connect, la pre-conferencia LGBT de NN. Y recomiendo también un reportaje de Eileen Truax en Gatopardo sobre jóvenes undocuqueers.