#EnContexto: International LGBT Business Expo

Esta semana en #EnContexto por Servicio de Agencia tenemos entrevistas con algunos participantes de la cuarta edición de International LGBT Business Expo, en Puerto Vallarta:

Cada lunes en #EnContexto presento información sobre personas LGBT en México y el mundo, noticias y entrevistas. Los invito a hacernos comentarios, críticas, sugerencias de temas o personajes por acá, por TwitterYouTube o a e@enriquetorremolina.com.

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El clóset y los medios y la gran familia queer

*Este texto lo publiqué originalmente en The Huffington Post.

Ellen PageA principios de este año viajé a Mérida, la ciudad donde nací y viví 18 años, para ir a la boda de Chalo, un querido amigo de la preparatoria. Me encontré con personas que no veía desde que salimos de la escuela y platicamos sobre nuestros trabajos, nuestros planes, nuestras parejas. Estaba muy contento de escucharlos, de contarles, de ponernos al día.

También me sentí raro. Recordé mi inseguridad cuando platicaba con algunos de ellos en los recreos, a la salida de la escuela o en fiestas sobre, por ejemplo, quién nos gustaba, qué niña nos parecía guapa o a quién queríamos enamorar (así le llamábamos al proceso que iba desde invitar a una niña a salir hasta hacerla tu novia).

Según yo, cuidaba magistralmente qué decía, qué palabras usaba, en qué tono hablaba para no indicar de ninguna manera que estaba mintiendo, para que no se me notara. Porque no me interesaba ninguna chava y me atraían más bien algunos de nuestros compañeros. En estos reencuentros en la boda de Chalo faltaba algo: ese escudo imaginario que me acompañó toda mi adolescencia ya no estaba. Conversar sin el miedo de que “se me notara” algo y no tener que esforzarme por mantener apariencias me hizo sentir muy cómodo.

Una comodidad liberadora, porque el clóset es agotador.

Hace seis o siete años que le dije a mi familia y amigos que soy gay. Recibí desde sermones sobre cómo “formar relaciones que no producirán nuevas vidas destruye el amor que dios nos da” hasta un correo electrónico de “bienvenido a esta gran familia de queers” de una tía lesbiana. Hoy sigo conociendo historias igual de variadas. Las anécdotas van de lo más chistoso a lo más deprimente.

En un mundo donde la homofobia permanece en todo tipo de espacios, donde muchos jóvenes cargan esos escudos imaginarios, salir del clóset sigue siendo relevante. Y no sólo en la privacidad de nuestras casas, escuelas y oficinas, sino en la esfera pública. Por eso me emociona tanto escuchar discursos como el de Ellen Page en la conferencia de Human Rights Campaign, donde dice que es gay y recuerda que “hay personas que van a la escuela todos los días y los tratan como mierda o sienten que no pueden decirle la verdad a sus papás”.

O leer artículos como el que escribió Maria Bello en The New York Times sobre ser bisexual, contradiciendo el mito de que la bisexualidad no existe o que los bisexuales nada más están confundidos. O ver a Michael Sam, Brian Boitano, Ian Matos y Tom Daley destapando poco a poco la homofobia que existe en el mundo deportivo. Salir del clóset sigue importando y más jóvenes necesitan escuchar esas historias. Sin duda es lo que a mi yo de 16 años, tan lejos de caras conocidas que hablaran abiertamente de su orientación sexual, le hubiera gustado escuchar.

Los medios de comunicación dan forma a esos clósets, pero también los clósets moldean a los medios. Y sí, algunas de estas declaraciones de celebridades y atletas son una acción de mercadotecnia. Sí, algunas son parte de una estrategia de comunicación con asesoría de expertos en el tema. Sí, “ya todos sabíamos” que un par de ellos eran gays o lesbianas. ¿Y qué? ¿No podemos celebrar que alguien dejó de fingir y la está pasando mejor? ¿Que le está diciendo al mundo que su sexualidad no es motivo para avergonzarse o esconderse? Un truco para impulsar la carrera de alguien no está peleado con mandar un mensaje positivo. Salir del clóset, en privado y en público, todavía tiene un gran peso.

El clóset es agotador. Es una máscara pesada, como dice el personaje de José María Yazpik en La vida en el espejo cuando le confiesa a su papá que es gay. Yo quiero que vengan más Ellens, Marias, Michaels, Toms. Más Rickys, Chavelas, Rachel Maddows y Kevin Kellers (para los que somos fans de Archie Comics). Quiero que cada vez más mexicanos y latinoamericanos se animen también. Total, de varios ya sabemos y ya ven que no pasa nada. Yo prometo enviarles un mensaje de bienvenida a la gran familia queer.


The closet, the media and the big, queer family

*I originally published this post on The Huffington Post.

Earlier this year, I traveled to Merida, the city where I was born and lived for 18 years, to attend my high school friend, Chalo’s, wedding. I ran into people I had not seen since we finished school, and we talked about our jobs, our plans, our significant others. I was so happy to catch up with them.

I also felt weird. I remembered my insecurities when we used to talk at recess, after school or at parties about, for instance, what girl we liked or who we wanted to date. At that time, I thought I mastered the art of choosing every word carefully, and even my tone of voice, to make sure they couldn’t tell I was lying. To keep it from showing. Because, of course, I was not interested in any girl, but actually attracted to a few of our male classmates. At this reunion at Chalo’s wedding, there was something missing: That imaginary shield I wore my whole time as a teenager was gone. Chatting with them without fearing that they could tell I was into boys, and not trying to maintain a certain appearance made me felt so comfortable. A liberating sort of comfort, because being in the closet is exhausting.

I told my friends and family I am gay about six or seven years ago. They responded in different ways, from lectures of how “forming relationships that won’t result in new lives destroys the love that God gives us,” to a, “Welcome to this big family of queers,” email from a lesbian aunt. Now I still hear of stories as varied as mine. Anecdotes range from the funniest to the most depressing.

In a world that still makes a lot of room for homophobia, where many young people still wear imaginary shields, coming out of the closet is still relevant. Not only in the privacy of our homes, schools and workplaces, but publicly. That is why I am moved by Ellen Page’s speech at the Human Rights Campaign conference where she said she’s gay, and reminds us of “people who go to school every day and get treated like shit, or feel like they can’t tell their parents the whole truth.” That’s why I’m glad to see in the New York Times Maria Bello’s article about being bisexual, fighting the myth that there is no such thing as bisexuality, or that bisexuals are just confused. That’s why I get excited to learn that Michael Sam, Brian Boitano, Ian Matos and Tom Daley are brushing off homophobic stereotypes in sports. Coming out still matters, and young people need to hear these stories. My 16-year-old self would have definitely wanted that.

Media shapes these closets, but closets shape the media as well. And, yes, some of those coming outs serve marketing purposes for celebrities and athletes. Yes, some are part of communication strategies with the help of experts. Yes, “we already knew” a couple of you were gay or lesbian. So what? Can’t we celebrate that someone stopped pretending, and is having a better time? That they are telling the world they have no reason to be ashamed or hide? A publicity stunt to advance someone’s career and sending out a positive message are not mutually exclusive events. Coming out of the closet, privately and publicly, is still powerful.

Being in the closet is exhausting. It’s a heavy mask, says Mexican actor José María Yazpik’s character when he comes out to his dad in La vida en el Espejo. I hope to see more Ellens, Marias, Michaels, Toms. More Rickys, Chavelas, Rachel Maddows and Kevin Kellers (for us fans of Archie Comics). I want to see more celebrities in Mexico and Latin America coming out too. We already know who a few of you are, anyway. It’s no big deal. And I promise to welcome you to this big family of queers.


Día 2 en International LGBT Business Expo

Éstas son algunas notas del segundo día (viernes 6 de septiembre) de International LGBT Business Expo en Guadalajara:

George Carrancho de American Airlines nos contó que ésta fue la primera aerolínea extranjera en llegar a México, hace 71 años. En Estados Unidos, fue la primera aerolínea en tener un grupo de empleados LGBT (1994), la primera en poner en marcha políticas de no discriminación por orientación sexual (en 1993) e identidad de género (en 2001), y la primera en dar beneficios a las parejas de hecho (que viven en unión libre) de sus empleados homosexuales (2000).

George tambiém habló de la reputación de American Airlines ante organizaciones LGBT estadounidenses: Es la aeorlínea mejor calificada en el Corporate Equality Index que hace Human Rights Campaign cada año, “empezó a apoyar a organizaciones LGBT en los noventa, cuando no era bien visto y cuando nadie más lo hacía”, y desde entonces ha colaborado con Human Rights Campaign, GLAAD, PFLAG, National Gay & Lesbian Chamber of Commerce, International Gay & Lesbian Travel Association, Out & Equal, Fundación Matthew Shepard, entre otras. También participaron en la campaña It Gets Better.

Después habló Teddy Witherington de Out & Equal, organización fundada en 1996 que trabaja por la inclusión y la igualdad laboral de personas LGBT. Dijo que “cada vez hay más personas heterosexuales que prefieren trabajar en empresas pro-LGBT”. Esa tarde hubo una reunión de comunicadores y empleados de empresas como IBM y Bank of America con Teddy, para conversar sobre la situación general de personas LGBT en espacios de trabajo en México.


Día 1 en International LGBT Business Expo

Hoy (jueves 5 de septiembre) empezó la tercera International LGBT Business Expo que organiza LGBT Confex en Expo Guadalajara.

La primera presentación fue de Ian Johnson de la empresa Out Now, que empezó su trabajo de investigación, consultoría estratégica, comunicaciones y capacitación en Sydney, en 1992. Nos enseñó ejemplos de las primeras campañas de publicidad dirigidas a mercado gay, de marcas como Ikea y una aerolínea australiana, a mediados de los noventa.

Según resultados preliminares de su estudio sobre mercado LGBT en México, sólo 26% de las personas lesbianas, gays, bisexuales y transgénero están fuera del clóset en su trabajo. 48% están en el clóset por miedo a que su orientación sexual o identidad de género afecte su trabajo. Si quieren participar en este estudio, pueden contestar la encuesta en este enlace durante el mes de septiembre.

Dijo algo que me pareció padrísimo:

When gays hold hands in public, like at a restaurant or a hotel, they don’t want to offend people. They’re not being political. They’re just being people.

Al final de su conferencia, Andrés Reyes de LGBT Confex anunció el convenio de colaboración que han firmado ambas empresas para trabajar en México y otros países de Latinoamérica.

Después habló Cecilia de la Vega, Diversity Program Manager de IBM México y LGBT Project Manager para Latinoamérica. IBM fue la primera empresa, en 1994, en incluir identidad o expresión de género y orientación sexual en su política de inclusión y no discriminación, que es auditable y tiene objetivos numéricos.

En 2013, de acuerdo con el índice desarrollado por la organización Human Rights Campaign, 62% de las empresas Fortune 500 incluyen políticas de igualdad o pro-diversidad para personas LGBT en sus estatutos. Pero en general, las empresas con estas prácticas son minoría, por lo que IBM colabora en ese sentido con otras como American Express y Bank of America.

IBM tiene seis Business Resource Groups, grupos de empleados voluntarios que impulsan objetivos de diversidad e impactan en decisiones de negocios. Uno de estos grupos es Eagle (Employee Alliance for Gay & Lesbian Empowerment), que apareció en México en 2002 y desde 2005 tiene presencia en toda Latinoamérica.

Presentó datos de un estudio de Gnetwork360 que muestra que sólo 24% de los empleados LGBT en México sienten que pueden salir del clóset con todos sus compañeros de trabajo. El resto se divide entre quienes se sienten cómodos siendo abiertamente LGBT con algunos de sus colegas y quienes deciden no abrirse con nadie.

El talento de IBM es de todas las edades, géneros y orientaciones sexuales. Una persona en el clóset invierte mucho tiempo y energía en ese clóset tan solo al hablar de su fin de semana. Yo no contrato personas porque sean LGBT o tengan una discapacidad, sino por su talento. Y esa orientación sexual, identidad de género o discapacidad no debe ser un obstáculo para su talento o desempeño laboral.

Habló de casos en los que, a raíz de políticas pro-LGBT, hay ventajas no sólo para las personas lesbianas, gays, bisexuales o transgénero, sino para todos. Por ejemplo, los beneficios de domestic partners (parejas de hecho o que viven en unión libre, sin estar casadas) que otorgan empresas como IBM también aplican para empleados heterosexuales no casados.

La siguiente ponencia fue de Fernando Velázquez de American Express, compañía que en 1987 empezó con sus Employee Resource Groups. Ahora hay 16 de estos grupos incluyendo Pride, red de empleados LGBT, sexta en fundarse. Pride empezó en Nueva York en 1995 y ahora tiene más de 1200 miembros en 8 capítulos del mundo.

Una empresa no tiene que ser un gran corporativo para tener políticas de diversidad.

Esta red lleva dos años haciendo un foro para empleados, sus amigos y familiares, y participando en la marcha del orgullo LGBT de la Ciudad de México. En el Pride Summit 2013 de American Express en México participaron el flautista Horacio Franco, el cineasta Julián Hernández y el comunicador Jonathan Orozco.

También patrocinaron en 2010 una temporada de The Laramie Project, de Moisés Kaufman, una de mis obras favoritas. Es un texto de teatro documental sobre la vida de un pueblo a partir del asesinato por homofobia de Matthew Shepard.