El punto verde

Comparto una reflexión de Pablo Fracchia de All Out a propósito de la Conferencia Mundial de ILGA y sus participantes. (Tomado de su perfil de Facebook.)

el punto verde

“EL PUNTO VERDE.

A veces uno no se da cuenta de que tuvo la suerte de nacer en un país como Argentina. Y estas pequeñas cosas sirven para ponerte en eje y recordar que casi la mitad del mundo todavía necesita esconderse del odio, la violencia y la discriminación.

Ese punto verde es una señal que indica a periodistas y fotógrafos que pueden sacarme una foto, es decir, que mi cara se vea sin que mi seguridad esté en riesgo cuando vuelva a mi país.

Estoy en una conferencia que necesita generar una serie de códigos de colores para que una ‘selfie’ o una foto profesional no ponga en riesgo la vida de sus participantes. ESO es la homofobia. ESO es el odio, y contra ESO luchamos. En 76 países ser gay, lesbiana, bisexual o trans es un crimen, penado con prisión. Y en 10 existe la pena de muerte.

La próxima vez que tengas ganas de hacer chistes de putos, pensá en esto. Para millones en el mundo, no es gracioso.”

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ILGA 2014: periodistas plantean retos para la cobertura mediática sobre diversidad sexual

*Leonardo Bastida publicó originalmente esta nota en Notiese el 27 de octubre de 2014.

Brindar un enfoque de derechos humanos, mostrar casos positivos de integrantes de la comunidad lésbico, gay, bisexual, transexual, travesti, transgénero e intersexual, fomentar el periodismo de investigación y propiciar la equidad de género al interior de los medios especializados fueron algunos de los retos a resolver en los medios de comunicación enfocados en el tema de diversidad sexual, advirtieron periodistas participantes en la mesa Homofobia y medios de las preconferencias de la XXVII Conferencia Internacional de la Asociación Internacional de Gays y Lesbianas.

Elia Baltazar de la organización civil Periodistas de a Pie señaló que la diversidad sexual debe incorporarse por completo a la agenda de derechos humanos, a la garantía del derecho a la libertad de expresión y a la de los derechos de las audiencias de los medios de comunicación, pues hoy en día, los medios son estructuras monolíticas sin supervisión ciudadana y es difícil generar cambios a su interior.

La periodista independiente mencionó que a los medios, especializados y no especializados en la materia, les hace falta elaborar trabajos de investigación, los cuales también sirven como mecanismo de vigilancia del poder, de rendición de cuentas y de visibilización de realidades de los diferentes grupos que componen al sector LGBTTTI.

Añadió que también se requiere ampliar la agenda a la realidad de otros países y analizar los cambios sobre el tema en México de manera profunda.

Por su parte, Jonathan Orozco indicó que la homofobia en los medios es reflejo de que se antepone la condición sexual de la persona por sobre otras cosas y se puede considerar de tres diferentes maneras: publicación de información de manera irresponsable, falta de información sobre los temas y omisión de los mismos.

Alejandro Brito, director de Letra S Sida, Cultura y Vida Cotidiana AC indicó que dos factores han modificado la dinámica de los medios de comunicación: el paradigma de los derechos humanos, es decir, el surgimiento de leyes a favor de los grupos vulnerables, entre ellas las de no discriminación, y el surgimiento de medios electrónicos como blogs y redes sociales que permiten externar el rechazo hacia conductas discriminatorias por preferencia sexual o identidad sexogenérica en los contenidos mediáticos.

De esta manera, afirmó, cuando hay expresiones de tipo homofóbico, se generan reacciones que obligan a una disculpa pública por parte del medio, lo cual es indicativo, de que este tipo de acciones deben reforzarse y provocar el avergonzamiento público.

Enrique Torre Molina de Revolvers señaló que a pesar de que hay más apertura para hablar del tema en los medios es necesario hablar de los asuntos pendientes en la agenda de la diversidad sexual como son las personas de la tercera edad, la población en situación de calle o de pobreza, entre otras.

El periodista independiente Antonio Medina indicó que aún resta lograr la incorporación de las mujeres a la cobertura de los temas LGBTTTI e incidir de manera positiva en los medios de comunicación históricamente discriminadores.

Asimismo, representantes de Uganda y Sudáfrica externaron su preocupación por la constante politización del tema en los medios de sus respectivos países y la homofobia que fomentan al interior de las sociedades las posturas gubernamentales.


Conferencia Mundial de ILGA (fotos)

Ayer tuve la oportunidad de conversar sobre los retos en los medios de comunicación, inclusión laboral y derechos de personas LGBT con activistas y periodistas de México, Estados Unidos, Cuba, Sudáfrica, China, Argentina, Nicaragua, Brasil, Suecia, El Salvador, Guatemala y seguro otros países que ahorita se me escapan.

Tantas cosas interesantes sucediendo en nuestro mundo. Tanto que hacer. Tantos con quienes trabajar y de quienes aprender. Gracias a ILGA por el espacio y mucho éxito el resto de la semana en la conferencia.

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Conferencia Mundial de ILGA

Hoy y mañana estaré participando en mesas de discusión sobre medios de comunicación, homofobia e inclusión laboral en la Conferencia Mundial de ILGA.

logoILGA es la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transgénero e Intersexuales. Cada dos años lleva a cabo una reunión en una ciudad diferente. Esta vez es en Ciudad de México y vienen activistas, periodistas, políticos, representantes de organizaciones de varios países y voceros de comunidades LGBT.

Compartiré información en mi cuenta de Twitter. Recomiendo también revisar el sitio web de la conferencia, su cuenta de Twitter y el hashtag #ILGA2014mx.


Los nuevos movimientos de diversidad sexual

La revista Internacionales es una publicación del Departamento de Relaciones Internacionales y Ciencia Política de la Universidad de las Américas Puebla. En su más reciente número, sobre las crisis, publiqué el artículo Los nuevos movimientos de diversidad sexual. Los invito a leerlo después de las siguientes imágenes y a descargar la revista aquí (excelente contenido).

Felicidades a su directora Abril Mirabent y gracias a su consejo editorial, en especial a Oswaldo Morales, por la invitación a colaborar. ¡Padrísimas las fotografías con que ilustraron el texto!

A medida que el movimiento lésbico, gay, bisexual, transgénero (LGBT)[1] avanza, se hace más visible, y acerca a su comunidad a la igualdad de derechos en una sociedad que históricamente la ha marginalizado, surgen preguntas sobre el rumbo que tomará, cómo evolucionará y qué pasará cuando el activismo a favor de esos derechos (principalmente matrimonio civil, adopción y seguridad social) se sistematice hasta cierto punto – hablo de sistematización y no de alcanzar un estadio de total igualdad jurídica, pues me parece que es pronto para esto último.

A nivel local, nacional y regional estamos siendo testigos de una nueva revolución sexual catalizada a partir del cuestionamiento de las orientaciones sexuales e identidades de género. Incluso a nivel internacional, grupos como la Asociación Internacional de Gays y Lesbianas, surgida en 1978, y la Comisión Internacional de Derechos Humanos para Gays y Lesbianas, fundada en 1990, fungen como una especie de conciencia del movimiento alrededor del mundo.

Más que del movimiento LGBT como un monolítico, quiero hablar de varios movimientos de diversidad o disidencia sexual. Hay fracciones del supuesto movimiento LGBT que, por ejemplo, se oponen a la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo. Consideran que no vale la pena perpetuar un modelo de organización social tan conservador, patriarcal y caduco. La monogamia regulada por el Estado es un elemento más del sistema de heteronormatividad al que no quieren pertenecer o contra el cual luchan. La tendencia a ese fraccionamiento es inevitable, y la división de líneas de acción será más visible conforme más países extiendan el derecho al matrimonio civil entre personas del mismo sexo y a la adopción por parte de parejas homosexuales, pues irán surgiendo submovimientos cada vez más definidos y, con suerte, cada vez más fuertes.

A partir de la creciente legalización del matrimonio gay alrededor del mundo, observamos una reconfiguración paulatina de la normalidad (entendiendo “normal” como lo más común): las personas que deciden casarse, tener hijos y un perro en la casa, heterosexuales u homosexuales, son en general los normales, constituyen el mainstream en las sociedades occidentales, pues continúan reproduciendo convencionalismos como la monogamia, educar niños en pareja y formar una familia como el Estado la define. Esto, poco a poco, provocará que se fortalezcan los activismos que quieren legislar a favor de modelos de familias verdaderamente alternativas – de relaciones compuestas, por ejemplo, por más de dos adultos.

Por otro lado, la T de LGBT tomará más fuerza social, política y cultural: las personas travestis, transgénero y transexuales son quienes cuestionan de manera más radical y explícita lo que como sociedad llamamos hombre, mujer, masculino, femenino. Son ellos y ellas quienes, en ocasiones, aceptan o rechazan de manera más conciente las construcciones del género y, en algunos casos, llevan esas decisiones a su cuerpo, al terreno de lo quirúrgico y lo genital, a la intimidad de las prácticas sexuales. También son quienes están más rezagados al interior de la comunidad LGBT, aunque hayan jugado roles fundamentales en la historia del mismo. En las redadas de Stonewall (Nueva York, 1969), por ejemplo, y en las primeras marchas del orgullo gay en Estados Unidos hubo muchos latinos transexuales movilizando a sus compañeros de lucha. Sin embargo, en el mismo país, no hay ningún puesto alto en las organizaciones LGBT ocupado por personas trans. Y quienes sí ocupan esos puestos (con frecuencia hombres homosexuales, blancos, de clase media alta) parecen colocar a la agenda trans al final de la lista de prioridades.

Otro aspecto importante es la geografía. La legalización del matrimonio gay se ha concentrado en países de primer mundo (Canadá, Países Bajos, España, entre otros), grandes capitales (Ciudad de México) y un par de excepciones (Argentina y Sudáfrica), mientras que la homofobia institucionalizada u homofobia de Estado se dispara en países como Irak y Uganda. ¿Qué pasará con la brecha que existe actualmente entre el Distrito Federal y el resto de la república? ¿Y entre países con gobiernos más progresistas versus gobiernos más tradicionalistas? En términos sexogenéricos, la localización de espacios y leyes liberales es cada vez más definida, y son esos gobiernos quienes reciben más y más peticiones de asilo por orientación sexual e identidad de género. Queda por verse si la ola de extensión de derechos para los LGBTs cubre el resto del mundo o si habrá cada vez más ‘guetoización’ de los gays a nivel internacional.

Distingo también varios tipos de activismos. Un ejemplo es el de organizaciones no gubernamentales como Human Rights Campaign,[4] que son percibidas como clasistas, demasiado amigables con el sistema político, y poco eficientes al comparar su presencia en gran parte del territorio estadounidense y sus fondos con los éxitos atribuibles a su labor de cabildeo.

Por otro lado hay esfuerzos novedosos, particularmente de jóvenes que aportan ideas frescas e introducen temas nuevos en la agenda con estrategias originales: desde redes sociales en internet como YouTube, Facebook y Twitter,[5] proyectos como I’m from Driftwood(un blog que recolecta historias de personas gays alrededor del mundo) o el Coming Out Day.[7] Las nuevas generaciones se componen de jóvenes más informados, con la posibilidad de estar enterados de lo que sucede en todo el mundo, permitiéndose comparar la situación de la comunidad LGBT en diferentes países y tomar acciones en consecuencia. Los nuevos actores del movimiento LGBT están cansados de las medidas paliativas de sus gobiernos, y no están dispuestos a esperar a que ‘la sociedad esté lista’.

A mayor visibilidad de una minoría, podríamos asumir que llegaría más respeto hacia ella. A mayor integración de la diversidad sexual en los distintos ámbitos de una sociedad, podríamos esperar más aceptación de las formas en que cada individuo elige expresar su identidad y su sexualidad. Por el contrario, todavía suceden crímenes por homofobia, incluso en las ciudades más progresistas y cosmopolitas del planeta. ¿Existe más o menos odio? ¿Hay más o menos discriminación? Por un lado, creo que la presencia cada vez más evidente de los LGBTs en la política, en los medios de comunicación, en los suburbios, en diferentes industrias y ambientes laborales, provoca una especie de choque cultural como el que describía Samuel Huntington: la heterosexualidad (o las heterosexualidades) y sus intocables privilegios se ven amenazados por identidades que las cuestionan y las replantean, y las reacciones contra ello llegan al punto de la violencia y el odio. Por otro lado, mi optimismo se inclina hacia la hipótesis de que, haya hoy más o menos discriminación que hace treinta o cuarenta años, existe, sin duda, más información, más denuncias, más tipificación, más canales de investigación, más medios de comunicación, más estrategias de difusión. Todo se conjuga para que, esperemos, haya cada vez más resolución de casos de violencia y criminalidad catalizadas por la homofobia.

Bajemos a esferas más cotidianas: el debate de los movimientos LGBT continúa, como cualquier otra discusión, haciéndose muy presente en aulas universitarias, revistas académicas, prensa especializada, bares gays y salas de reunión del poder legislativo. Pero el tema del matrimonio homosexual, por mencionar un caso, ha ido permeando también hasta las sobremesas de hogares comunes y corrientes, más salones de clases, cafés entre amigos, espacios de creación artística y producción cultural, círculos de discusión religiosa o de fe. La revolución toca a cada vez más personas y las cuestiona sobre quiénes son, qué les gusta, a quién aman, con quién quieren tener una relación, qué significa ser ciudadano de una sociedad democrática, tener acceso a ciertos derechos…

Durante su intervención en la Tercera Semana de la Diversidad Sexual[8] del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), LolKin Castañeda Badillo[10] señala dos factores definitorios en la legalización del matrimonio entre parejas del mismo sexo en la capital mexicana. En primer lugar, el optimismo de la sociedad civil organizada (ONGs, asociaciones, colectivos y otros actores que dieron su voto de confianza a algunos de sus representantes). En segundo lugar, la voluntad en el ámbito político, notable en David Razú,[11] que valientemente aprovechó un momento de oportunidad política, incorporando la voz de sus representados.

La combinación de ambos factores fue favorable y, hoy, en el Distrito Federal las parejas homosexuales pueden casarse, adoptar, acceder a seguridad social y a créditos de vivienda, al igual que cualquier pareja heterosexual, que cualquier ciudadano casado.

Al final, como dice Razú, la diversidad sexual es también un tema de ciudadanía, y ése es el enfoque adoptado en cada vez más estrategias de las fracciones del movimiento LGBT a nivel internacional. Los activismos LGBT deben ser más comprensivos e incluyentes, tanto con las disyuntivas al interior del movimiento como con actores al interior del sistema contra el que supuestamente luchan y que están dispuestos a posicionarse a favor del movimiento.

*En la versión de este artículo publicada en la revista Internacionales mencioné un dato erróneo que he retirado ahora en la versión electrónica (En toda esta ecuación hay un factor más que Castañeda señala como ingrediente interesante: los aliados en el “equipo enemigo” – en el caso del Distrito Federal, por ejemplo, la diputada Lía Limón del Partido Acción Nacional, quien se abstuvo de votar a favor o en contra de la propuesta de ley por convicciones personales.) Lía Limón, al igual que el resto de sus compañeros del PAN, votó en contra de la propuesta de reformar el código civil del DF para permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo.


[1] En ocasiones se utiliza también el acrónimo LGBTTTI, en donde las últimas letras significan travesti, transexual, intersexual.

[4] En Estados Unidos, HRC es la ONG de derechos civiles para la comunidad LGBT con mayor presupuesto y supuestamente con más fuerza e influencia política. Joe Solmonese, su director ejecutivo, es el segundo mejor pagado entre los directivos de agrupaciones de este tipo, de acuerdo con el periódico The Washington Blade.

[5] En octubre de 2009 tuvo lugar una marcha a favor de los derechos de la comunidad LGBT en Washington, D.C. La convocatoria y organización fueron totalmente a través de estas redes y asistieron personas de todo Estados Unidos, además de algunos extranjeros.

[7] Se celebra el 11 de octubre en varios lugares para promover conciencia sobre la salida del clóset (proceso a través del cual las personas LGBT aceptan abiertamente su orientación sexual e identidad de género).

[8] 8 al 11 de noviembre de 2010 en la Ciudad de México.

[10] Activista lesbiana cuyo trabajo y relevancia son notorios en el movimiento LGBT del país, particularmente en la Ciudad de México, y recientemente en la legalización del matrimonio homosexual, adopción y seguridad social para parejas del mismo sexo.

[11] Diputado por el Partido de la Revolución Democrática en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal que redactó e impulsó la propuesta de reforma al código civil que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo en dicha entidad federativa.