British Council México a favor de la diversidad

invitaciónCon motivo del Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia, el British Council México organiza este 16 de mayo una mesa de discusión con personajes de organizaciones civiles, música, medios de comunicación, gobierno local y federal, donde tendré el gusto de participar:

El evento es de 11:00 a 14:00 horas, entrada libre y es recomendable confirmar asistencia a la dirección que aparece en la invitación. Al final habrá oportunidad de hacer preguntas.

Para medios de comunicación hay registro de prensa disponible. Más información en este enlace.

Gracias a Patricia Millán por la invitación.

Advertisements

El Pollo y Pepe entran a un bar gay…

 

Primero, un recuento:

1. Iván García, medallista mexicano en Londres 2012, tuiteó esto:

2. De las reacciones que he leído, la de Pepe Flores en Vivir México es la que me parece más elocuente y atinada.

3. Algunos comentarios de lectores en el post de Pepe muestran desde las limitaciones de su criterio (el típico que asume que tanto Iván como Pepe son gays, y más importante, ¡reprimidos!) hasta la homofobia más barata que exige a los gays “portarse como hombres”, pasando por reacciones más simpáticas: concluir que, más que ofendidos, los gays están decepcionados porque Iván les gusta.

Iván tiene 18 años. Lo que le preocupa que la gente piense de él y la forma de expresarlo coincide seguramente con lo que piensan o dicen más chavos de su edad. Lo que diría cualquier preparatoriano o universitario, heterosexual o gay de clóset, si en su salón de clases corrieran rumores sobre su orientación sexual. Hasta aquí no creo que haya que quemar vivo al muchacho.

Pero, como señala Pepe, Iván no es cualquier preparatoriano o universitario. No es un tuitero más ni un joven más. Acaba de regresar a México con una medalla de plata al cuello que le da más notoriedad de la que tenía antes. Le guste o no, lo haya escogido no, le da también más responsabilidad ante los jóvenes que lo siguen y que lo toman como referencia de atleta, de éxito, de ejemplo a seguir.

Muchos de esos seguidores son, por cierto, gays. Por ejemplo, Matthew Mitcham (no sé si la imagen a la que enlazo es real o fue intervenida, pero ilustra muy bien este punto), que además es su colega. Para mí no es tanto que el tweet de Iván sea ofensivo por decir que los gays no son tan hombres. Me preocupa más que alguien considere que debe deslindarse de un rumor así. Porque, pues, ¿qué tendría de malo?

Hay otro punto que me parece todavía más interesante: el doble discurso de algunos quejosos. Es muy cierto que muchos activistas, blogueros, periodistas, tuiteros gays, y gays en general, queremos ir por la vida inmunes al asunto de la ofensa, de la discriminación, de la libertad de expresión. O sea que, por ejemplo, defendamos la prerrogativa de llamarnos ‘puto’, ‘joto’ o hablarnos en femenino entre nosotros, al mismo tiempo que reprobamos a quien lo hace sin ser parte del clan. Sobre todo si lo hace desde una posición de poder o notoriedad (un político, una celebridad, etcétera).

Supongo que habría que examinar caso por caso: quién lo dice, en qué contexto, con qué intención, a quién se refiere. Un poco como cuando un comediante judío hace chistes sobre judíos versus cuando lo hace un no judío. O un negro sobre negros versus un no negro. Y no, no creo que por ser parte de la minoría en cuestión uno tenga necesariamente más “permiso” de burlarse o hacer bromas del grupo. Más bien, ser parte de equis minoría te da, sí, un poquito más de elementos para opinar sobre ella y para que un chiste al respecto sea interpretado de manera distinta.

Lo que comento en los dos párrafos anteriores cambia todos los días. No dejo de preguntarme hasta dónde se vale, hasta cuándo es chistoso, a partir de qué punto conviene indignarse. Ojalá Iván se relaje un poco, le pierda miedo a chismes que no tendrían por qué serle amenazantes, y le pierda miedo a pedir una disculpa. Honesta. Válida. Cualquiera mete la pata.

Y hasta aquí llega mi intento por ordenar las ideas que me ha generado este caso. Que continúe la discusión.