Mis dos centavos sobre la revista Betún

El 11 de abril de este año, jóvenes y no tan jóvenes gays de la Ciudad de México nos reunimos en el bar de osos Nicho, en la Zona Rosa, para conocer Betún, un proyecto que prometía hablarnos y entretenernos. A nosotros y a quien tenga acceso a internet.

Creo que yo no era el único escéptico esa noche. Aunque había visto adelantos de esta revista electrónica y me parecía novedosa, aunque tener al talentoso Johnny Carmona como director editorial me parecía garantía, he visto tantas publicaciones dirigidas a público gay ir y venir (la mayoría, la verdad, aburridas y sin mucha sustancia) que esperaba que ésta fuera una más.

A cinco meses de esa presentación, Betún se está convirtiendo en la favorita de muchos. Sus textos son cada vez mejores, sus fotos y editoriales de moda tienen personalidad, su diseño es impecable y, a diferencia de otras versiones en línea de productos impresos, ésta es una revista pensada desde el inicio en su lectura a través de smart phones y tablets. “Lectura” es un decir, porque el contenido es realmente multimedia.

Su mérito más grande en los meses que ha estado al aire, en mi opinión, es lo que no han logrado otros proyectos con objetivos similares en México: señalar a los personajes que Betún considera que vale la pena conocer, originales, que están haciendo cosas interesantes en sus respectivos campos de trabajo, difundir sus ideas y propuestas. Entrevistarlos o ponerlos en portada. Es decir, marcar una agenda propia y tomar a la gente que ellos creen que sus lectores no conocemos y deberíamos. Nombres como Salvador Eljure y Jorge Pedro en el número de agosto, o Alejandro Brofft y Raúl Álvarez en el número de septiembre. Dejar fuera de sus páginas, al menos por un rato, a los que ya nos sabemos de memoria, a las Glorias Trevis y demás elecciones obvias para revistas gays. Y todo lo anterior, sin ser pretenciosos. Bravo por eso.

Me gustaría que incluyeran más caras de activistas, de estudiantes universitarios o empleados de empresas impulsando programas de diversidad en sus escuelas y compañías, gente trabajando en temas de ciencia, por ejemplo. Me gustaría ver también otras fechas además de fiestas del orgullo gay en el mundo en su sección de Calendario: Spirit Day, Baile de los 41, Día Internacional Contra la Homofobia, por mencionar algunos.

Ésos son mis two cents sobre la revista Betún. Felicidades a Johnny y a César Casas por atreverse y por ofrecernos, al fin, algo diferente y entretenido.

betún césar & johnny


Metro Sin Pantalones

Un flashmob es una acción en la que la gente se reúne en un espacio público para llevar a cabo algo sorpresivo y fuera de lo común. Para intervenir de manera entretenida la rutina de quienes participan y de quienes son espectadores. Puede tener un objetivo más puntual, pero no necesariamente. La convocatoria más fuerte se realiza por medio de redes sociales.

No sé quién empezó a hacerlo o cuál fue el primer grupo, pero uno de los más destacados es Improv Everywhere en Nueva York. Como ellos bien explican, se trata de divertirse de manera organizada.

Flashmob México es responsable de varias misiones. La más reciente fue la segunda edición del Viaje en Metro sin Pantalones, el pasado 8 de enero en varias líneas de la Ciudad de México. La misma misión se realizó en otras 58 ciudades y ésta fue la segunda con mayor cantidad de asistentes: 3 mil.

Estuve ahí y me llamó la atención que había muchos más hombres que mujeres, aunque había de todo: personas que iban solas, parejas, grupos de amigos, papás con sus hijos, chavos que llevaban letreros de “Se busca novia” u “Ofrezco sexo”. Se genera un ambiente divertido, sano, de buena onda. Esta misión es un evento anual y muy recomendable.

Aquí las fotos que tomé ese día. Y aquí una entrevista de Jorge Pedro a uno de los organizadores. Más información en Twitter y Facebook.