El Proyecto Laramie: reseña de Alex Orué

*Alex Orué publicó este texto en su tumblr el 4 de junio de 2014.

funeral de matthewFoto: Representación del funeral de Matthew Shepard. Por Enrique Torre Molina.

Por tercera vez, esta obra escrita y producida originalmente en el año 2000 por Moisés Kaufman, se presenta en la Ciudad de México. Sólo que esta vez es con el apoyo de la Embajada de los Estados Unidos en México y de la misma Matthew Shepard Foundation.

La historia de Matthew Shepard, un joven de 21 años brutalmente asesinado en Laramie, Wyoming, por ser gay, pasó a ser el caso de crimen de odio más sonado de la historia, la cual vendría a traer el debate sobre la homosexualidad a nivel no sólo nacional en Estados Unidos, sino en el mundo. El Proyecto Laramie es un relato de entrevistas que jóvenes actores de la compañía Tectonic Theater Project hizo a gente de la comunidad de Laramie al poco tiempo de la tragedia sucediera para documentar el impacto de este evento en esta pequeña comunidad. Esta puesta en escena sólo puede ser descrita como un documental teatral.

Ayer, 3 de junio, fui invitado por Enrique Torre Molina, co-productor de la obra junto a Rodrigo Salazar, a una función especial en el Teatro Milán, donde se contó con la presencia de asociaciones civiles, líderes de opinión, gente del espectáculo, activistas, entre otros.

Para aquellos que somos familiares con la historia, es un flashback a 1998 cuando por primera vez oímos de esto en las noticias. Es un recordatorio, aunque no lo hayamos olvidado, de todos los progresos que se han hecho desde entonces, pero también nos recuerda lo mucho que nos falta por recorrer. Para los que conocemos la historia, fue una reflexión de los muchos puntos de vista de los habitantes de Laramie, mismos que se pueden traducir a nuestra sociedad o a cualquier otra cuando hay ignorancia y prejuicios.

Para aquellos que sea la primera vez que escuchan de Matthew, sin duda será un enfrentamiento a la realidad que la comunidad LGBT vive día a día, y desde hace mucho. Sean aliados, LGBT o gente con sus propios prejuicios sobre el tema de la homosexualidad y religión, sin duda saldrán con un nudo en la garganta, pues una de las reflexiones más contundentes de esta experiencia es ver los alcances que el odio tiene hacia lo incomprendido, así como sus consecuencias.

En lo personal, viendo la situación de mi país, me aterra la idea de la realidad en México. ¿Cuántos Matthews tenemos? ¿Qué hemos hecho? A pesar de que indudablemente hemos tenido muchos progresos, hoy por hoy, de un estado de la república a otro, varía mi estatus como ciudadano. En la Ciudad de México, mis derechos están protegidos por la ley. En el Estado de México, a escasos 20 minutos de la capital (depende en qué punto de la ciudad uno se encuentre), paso a ciudadano de segunda clase. Sin embargo, a pesar de que en algunas entidades del país la situación para la comunidad LGBT progresa, no significa que la sociedad vaya avanzando a la par de los progresos legislativos. México es un país católico, misógino, machista y homofóbico. Entonces, ¿cómo afrontar estos retos?

Definitivamente la sociedad cambia, la cultura cambia, a través de los medios masivos. Los medios de comunicación, de entretenimiento (cine, teatro, televisión, radio e internet) juegan un papel crucial en el cambio de perspectiva que la mayoría de la población tiene hacia las minorías, no solamente la comunidad LGBT. Pero mientras sigamos siendo representados como la burla, lo ridículo y exagerado, no seremos tomados en cuenta seriamente.

Producciones como El Proyecto LaramieThe normal heart de Larry Kramer, y documentales como We were here y How to survive a plague son vitales para concientizar a la sociedad de la injusticia que nuestra gente ha pasado y sigue pasando en muchas partes del mundo. Y para nosotros, aquellos que nos identificamos como LGBT, son vitales para recordarnos que no tenemos el lujo de poder olvidar, no mientras sigan habiendo Matthews en el mundo.

La compañía de teatro Dèjá Vu! es la responsable de esta magnífica representación. No puedo enfatizar lo suficiente lo mucho que recomiendo esta obra. Sólo lleven sus Kleenex, los van a necesitar.


Estreno de “The normal heart”

Hoy a las 22:00 horas es el estreno para televisión en México de The normal heart, a través del canal HBO. Habrá repeticiones en varios horarios hasta el 18 de junio.

La película muestra el inicio de la crisis del SIDA en los ochenta en Nueva York, quiénes jugaron un rol importante luchando contra la enfermedad y a favor del respeto a las personas que viven con VIH.

Esta adaptación de Ryan Murphy está basada en la obra de teatro del mismo nombre que el autor y activista Larry Kramer publicó en 1985. Es un texto brutal y conmovedor. El año pasado, Horacio Villalobos y Pilar Boliver la montaron en México y tuve oportunidad de entrevistarlos para la revista Gatopardo. Pueden leerlo en este enlace.


Cuánto pesa un corazón normal

*Este texto se publicó originalmente en Gatopardo el 11 de octubre de 2013.

un corazón normal2Larry Kramer es todo menos normal: un activista gay que fundó Gay Men’s Health Crisis y ACT UP, organizaciones pioneras en la defensa y cuidado de personas viviendo con VIH. Autor de libros como Reports from the Holocaust, The making of an AIDS activist, The tragedy of today’s gays y Faggots. Y de The normal heart (Un corazón normal), que escribió en 1983 y estrenó en Nueva York en 1985.

Después del rechazo de agentes y directores teatrales, Un corazón normal hoy se presenta en Broadway, gana premios Tony, espera su estreno en cine en 2014, y a partir del viernes 11 de octubre llega al Teatro Helénico de la Ciudad de México. En esta obra actúan Edgar Vivar, Carlo Guerra, Eduardo Arroyuelo, Pilar Boliver, Hernán Mendoza, Horacio Villalobos, Juan Ríos, Claudio Lafarga, José Daniel Figueroa y Pedro Mira. La dirección está a cargo de Ricardo Ramírez Carnero.

A treinta años de distancia de su publicación, el texto es una fotografía del momento histórico de la crisis del SIDA en Nueva York, de la creación de organizaciones civiles que cambiaron el mundo, del reclamo rabioso de activistas a periodistas, médicos y políticos, y de la desidia de autoridades irresponsables ante un problema que no quisieron atender a tiempo. El autor ha aprendido que “lo que realmente se requiere para obtener atención en este país es ser extremo”. Y la sangre hirviendo de Kramer es notoria tanto en sus páginas como cuando habla en cualquier foro.

Esta obra trascendió porque sus temas, críticas y las instituciones que señala no perdieron vigencia. Algunas incluso replantearon sus posturas, precisamente a partir del trabajo de personas como las retratadas en ella. Mientras Ned Weeks, protagonista de Un corazón normal, reclamaba a un reportero de The New York Times que no diera suficiente cobertura a los inicios de la expansión de esta enfermedad, ahora este medio reconoce el trabajo de Kramer y celebra su reciente matrimonio con David Webster.

Sobre Un corazón normal hablé con Horacio Villalobos (quien interpreta a Tommy Boatwright) y Pilar Boliver (Emma Brookner), principales responsables de este montaje en México.

¿Por qué decidieron hacer Un corazón normal?
PILAR: Tanto Horacio como yo terminamos llorando después de leerla. Yo soy totalmente de la generación de quienes padecieron el SIDA en los ochenta y en mis brazos murieron varios amigos. Es una obra que me toca muy profundamente.

¿Con qué reacciones se toparon mientras armaban el proyecto?
HORACIO: El Helénico es un teatro que pertenece al gobierno, y entre 200 obras Un corazón normal obtuvo el espacio. Después competimos por el estímulo fiscal del artículo 226 y Conaculta aceptó que nos dieran el apoyo, lo cual habla bien de las personas que estaban en esos puestos. Al principio, algunos de los actores pensaron que era una obra gay, y al final entendieron que es una obra universal que habla del poderoso contra el oprimido, de los gobiernos y cómo manipulan, de los medios de comunicación coludidos con los gobiernos, de lo que somos los seres humanos.
P: Algunos sienten que el VIH ya pasó de moda, pero hay 80 millones de personas en el mundo viviendo con el virus. Y hay marcas a las que buscamos para patrocinios a las que el tema del VIH no les molesta, pero no quisieron vincular sus nombres con gente homosexual.

Uno de los personajes se pregunta si la omisión por parte del gobierno de Estados Unidos frente a la epidemia, en ese momento, era una estrategia para exterminar a los homosexuales. Llegan a ese grado de paranoia, un poco justificada.
H: Sí, y porque además no sabían de dónde venía, y acaban por golpear al líder de esta organización, a Ned Weeks, un activista que ya no puede más, que está sobrepasado. El gobierno de Estados Unidos los tiene amedrentados, no los apoya y ellos están haciendo cosas con nada de recursos.

¿Qué muestra esta obra, además de un momento histórico?
P: El tema del VIH y la epidemia del SIDA es un pretexto, sin quitarles relevancia, para hablar de la solidaridad humana, del horror de unos seres humanos contra otros, de la lucha por el otro, de tolerancia, lucha política, lucha humana. Es un canto a la vida. Y es un elenco que retrata a un mundo gay nada estereotipado, nada cliché. Además, Horacio y yo tenemos una ventaja: a nosotros sí se nos va la vida en decir lo que está diciendo Un corazón normal.

Kramer ha dicho que, en los días de la crisis, esta historia se trataba más de la ira, y que ahora se trata más de las lágrimas. Aunque el texto es triste, nunca es agachado. Como su autor. Y como él también, sus palabras no pierden fuerza sino que adquieren madurez con cada nueva lectura.

Un corazón normal
A partir del 11 de octubre y hasta el 15 de diciembre
Viernes, sábados y domingos
Teatro Helénico (Av. Revolución 1500, Guadalupe Inn)
Boletos en taquilla y Ticketmaster


Vito

Hoy vi Vito. Por fin. Gracias al Festival Internacional de Cine en Derechos Humanos de Cinépolis. El documental de Jeffrey Schwarz presenta varios aspectos de Vito Russo que lo inmortalizaron como un personaje padrísimo del movimiento de liberación gay en Estados Unidos.

Varios personajes como Larry Kramer y Richard Berkowitz (otro personaje interesante que conocí hace tiempo) cuentan su historia. Vito fue autor de The Celluloid Closet y miembro fundador de GLAAD. Sobre esto último no profundizan tanto como esperaba. Descubrí que el tipo era, además, muy simpático y divertido.

Hay algo que me llamó la atención de manera particular. En un fragmento de video que incluyen en la cinta, Vito habla de cómo nunca se sintió mal por ser gay. Desde chico supo qué onda, y ni antes ni después de salir del clóset pensó que eso que pasaba por su mente, por su cuerpo, era algo incorrecto, malo, pecaminoso. Me gustó porque no es común escuchar a hombres de su generación hablar así de su experiencia homosexual. Pero los mensajes a su alrededor (más comunes y agresivos que hoy, supongo) o la tragedia del SIDA no fueron suficientes para que Vito se odiara.

Y me identifiqué: ni mi educación religiosa, ni la Mérida conservadora y moralina donde crecí, ni mi estancia en grupos apostólicos, ni la homofobia que vi todos los días en la escuela fueron motivos para pensar que había una falla en mis gustos. Una parte rota. Que algo o alguien en un más allá se había equivocado. Eso, definitivamente, facilita bastante la decisión y el proceso de guardar(te) en un cajón durante años.

En fin, muy recomendable.