5 tips para chavos jotos

Hace unos días estuve en San José, California, para la octava edición de Netroots Nation, un encuentro internacional de activistas, blogueros y defensores de diferentes causas que cada año se organiza en una ciudad diferente de Estados Unidos. En este blog estaré compartiendo algunas de las cosas que vi y aprendí.

Algo que llamó mucho mi atención, me conmovió, y confrontó ideas y prejuicios que he tenido por mucho tiempo fue conocer en persona a jóvenes del movimiento undocuqueer (indocumentados + queer). En vez de hacer mi propia descripción al respecto (seguramente incompleta y estrecha), recomiendo echar ojo al trabajo de Julio Salgado y Yosimar Reyes. Mexicanos radicados en California, son dos de los artistas-activistas más talentosos y protagonistas de este movimiento.

La pintura e ilustraciones de Julio ya las conocía por internet y por amigos en común. La poesía de Yosimar la escuché y leí por primera vez ahora en San José. El trabajo de ambos es hermoso, inteligente, poderoso. Además de que son unos tipazos.

Aquí una colaboración padrísima que hicieron y que adquirí en forma de postales antes de regresar a México:

five tips for queer boys 1five tips for queer boys2five tips for queer boys 3five tips for queer boys 4five tips for queer boys 5


No quiero ser presidente

Anoche comí con un amigo
guapo y encantador
que quiere ser presidente
como muchos otros caballeros
menos guapos por cierto
que también quieren ser presidentes
del mismo vapuleado país
en el que nos tocó nacer

hace casi veinte años
cuando estaba en la universidad
y no había besado a un hombre
ni aspirado cocaína
yo también soñaba con ser presidente
pero ahora me da una flojera infinita
imaginarme siquiera
en tan alta y espesa magistratura
al servicio de mis compatriotas

yo no quiero ser presidente
no quiero ser ministro
no quiero ser congresista
no quiero servir al pueblo
yo sólo deseo fervientemente
servir a mi familia
y a mí mismo

no quiero ser presidente
por un sinnúmero de razones
como por ejemplo
me gusta pecar en secreto
dormir hasta tarde
ir al cine solo
no hablar con nadie un día entero
viajar cada vez menos
no tomar decisiones graves
ni usar calzoncillos
y supongo que un presidente
democrático al menos
debe usar siempre
calzoncillos blancos
e idealmente nacionales
qué pereza ser presidente
despertarse temprano
inaugurar carreteras
romper botellas de champagne
viajar aquí y allá
dar discursos memorables
amar a los pobres
recorrer la patria sin descanso
departir con los ministros
ser muy optimista
tener fe en el futuro
decir cosas sensatas
qué pereza dios mío
ser cinco años seguidos
el ciudadano modelo
el hombre ejemplar
la luz al final del túnel
cuando es tanto más rico
no ser ejemplo de nada
y caminar por la sombra

si yo fuera presidente
tomaría decisiones valientes
como por ejemplo
no ponerme calzoncillos
andar en jeans
dormir la siesta
viajar lo menos posible
ganar un millón al año
manejar mi propio carro
(con un audi me conformo)
dormir en casa
hacer fiestas en palacio
nombrar ministras guapísimas
embajadores todos gays
(se lo merecen/lo harían regio)
despedir a los militares
(los detesto/sarta de pillarajos)
jamás asistir a un tedéum
(e incluso hostigar al cardenal)
y terminar mis discursos
con dos frases en inglés
i’m your man
and stay cool

yo no quiero ser presidente
por todo eso y algo más:
porque ser el preferido de la mayoría
es una vulgaridad

Este poema es de Jaime Bayly, con cuya voz me identifico tanto. Si les gustó, les recomiendo también su novela La noche es virgen que un día me prestó Beto (quien a continuación me mira con sospecha).


¿Qué estás leyendo?

Un día como hoy en 1995 la UNESCO promulgó el Día Internacional del Libro. Ahora les comparto -y recomiendo- lo que estoy leyendo en estos días, siguiendo uno de mis propósitos del año.

Hero del recientemente fallecido Perry Moore. La primera novela que tomo en mucho tiempo – y se rumora que será adaptada a cine pronto.

Santo de la pata alzada (de nuevo) del buen Lorenzo Herrera y Lozano, sobre el cual comenté hace unos meses.

A writer’s workbook: daily exercises for the writing life de Caroline Sharp, para catalizar un poco la creatividad y cumplir con otro propósito.

Y la obra a la que vuelvo una y otra vez: The Laramie Project de Moisés Kaufman, inspirada en la historia del asesinato de Matthew Shepard.

¿Y ustedes qué están leyendo?