La nueva revolución sexual

*Este texto lo publiqué originalmente en la edición de diciembre de Letras Libres.

portada dic2014Festivales de cine (como Festival Mix y DH Fest), obras de teatro (como Tom en la granja), congresos de empresarios (como el LGBT Summit of the Americas), foros en museos y universidades (como Simposio Libertad y Desarrollo en la Universidad de Guanajuato), eventos auspiciados por los gobiernos del Distrito Federal, Estados Unidos y Reino Unido (como el Youth Council Summit y el International Day Against Homophobia en el British Council), marchas, la reunión internacional más grande de activistas gays, lesbianas, bisexuales y transgénero (LGBT). México ha sido escenario de no pocas actividades sobre diversidad sexual a lo largo de 2014. Al ver esa cartelera, cualquiera pensaría que la lucha por los derechos de las personas LGBT ha alcanzado su punto más exitoso, pero no hay que dejarnos llevar por las apariencias: por cada avance ha habido también lamentables retrocesos.

En Global gay: cómo la revolución gay está cambiando al mundo (Taurus, 2013) Frédéric Martel plantea que ahora mismo estamos siendo testigos de una revuelta a nivel internacional a favor de la diversidad sexual. Tras reunirse con más de 600 personas en 45 países, el autor francés ha reunido el material necesario para trazar un mapa de la situación de la población LGBT en el mundo durante los últimos cinco años. Las conclusiones de su investigación son alentadoras: en general, cada vez hay más libertad e igualdad en Estados Unidos, Latinoamérica y la mayor parte de Europa en términos de derechos, visibilidad, representaciones en medios de comunicación, empresas y universidades. (Incluso para los temas pendientes en la agenda del movimiento por la diversidad sexual, se han creado fechas emblemáticas como la conmemoración del Día Internacional contra la Homofobia en mayo, las celebraciones del gay pride en verano o el Spirit Day en octubre para hacer conciencia sobre el bullying homofóbico que sufren estudiantes de primaria y secundaria). Martel sugiere que el resto del mundo no tardará mucho más en seguir ese camino. Sin embargo, no hay que ser demasiado acuciosos para darse cuenta que este progreso se da de manera desigual: en México la mitad de los trabajadores LGBT mantienen en secreto su condición, 35% ha sido víctima de discriminación por parte de un jefe o colega a causa de su orientación sexual o identidad de género y 67% de los adultos LGBT en México fueron víctimas de acoso escolar entre la primaria y la universidad.

Los datos sobre la circunstancia mexicana resultan incluso ingenuos cuando los comparamos con países de África, Asia y el Caribe, donde la persecución de personas LGBT por parte del Estado se ha recrudecido. Grupos conservadores, típicamente financiados desde Estados Unidos y a falta de éxito en su país, se han aliado para reunir millones de dólares y hacer campañas que promueven la homofobia y la criminalización de la homosexualidad en Belice, Jamaica, Trinidad y Tobago, Polonia, Rusia, Nigeria, Uganda y Kenia. Algunos de sus líderes, como Scott Lively, han querido demostrar los supuestos peligros de la llamada “agenda gay” y afirman que la nueva guerra mundial se está dando entre cristianos y homosexuales. Estos grupos alegan que los homosexuales son más propensos a la pedofilia, que quieren adoptar niños para pervertirlos y, contradiciendo a instituciones serias como la Organización Mundial de la Salud y la Asociación Americana de Psiquiatría, promueven terapias para “curar” la homosexualidad. Su influencia ha llegado también a Rusia, en donde han asesorado a legisladores para que, con el apoyo de Vladimir Putin, se haya logrado prohibir la “propaganda gay”. Lo anterior –junto con problemas de violencia e inseguridad– ha provocado que migrantes LGBT huyan de esas regiones y busquen asilo en México, Estados Unidos, Canadá, Suecia, Holanda y Reino Unido.

Ni siquiera los logros en materia de diversidad sexual pueden considerarse victorias unánimes. Que exista una fuerte relación entre el capitalismo y las conquistas de la comunidad LGBT ha sido motivo de discusiones entre activistas y académicos. Por ejemplo, cada vez en más lugares se legaliza el matrimonio entre parejas del mismo sexo y eso también abona a la moda del turismo especializado en este sector, que a la vez son clientes atractivos para organizadores de bodas en donde el matrimonio igualitario es legal. Por otra parte, empresas como American Express, IBM y Citigroup han demostrado la conveniencia de ofrecer prestaciones igualitarias a sus empleados gays y lesbianas (y sus parejas), de crear redes de empleados LGBT, de tener políticas claras para reclutar y ascender a sus empleados sin que la orientación sexual o la identidad de género sean motivo de discriminación. Todo esto nos lleva a pensar: ¿los gays en realidad están capturando el marketing y la economía o son solo un botín para las marcas que quieren beneficiarse de su “dinero rosa”? ¿Las banderas de arcoíris a la entrada de establecimientos comerciales son símbolo de inclusión o prolongan un estereotipo? ¿La participación de políticos y empresarios en una marcha del orgullo gay equivale al triunfo de un movimiento o al abandono de su componente radical, en el que muchos todavía prefieren regodearse? ¿Las personas LGBT deberían permanecer al menos un poco al margen del mainstream o abrazar los valores de una mayoría heterosexual? Creo que es inevitable que al conquistar ciertos espacios los movimientos LGBT se vean obligados a renunciar a una parte de su carácter subversivo, del outcast que cuestiona los roles de género, las reglas de las relaciones de pareja o el uso del cuerpo. Es casi imposible pasar de la exclusión a la inclusión sin dejar de ser el raro de la sociedad.

Lo que es importante reflexionar –y para lo cual Martel aporta información valiosa– es cómo la cultura gay ha transitado de la oscuridad a los reflectores. Y también hacia dónde debería dirigirse. De un lado, los activistas continúan encabezando organizaciones de la sociedad civil y liderando manifestaciones callejeras, y del otro cada vez más personas de diversas profesiones han manifestado abiertamente su orientación sexual y, con ello, le han recordado al mundo que están en todos lados. El mensaje es claro: es una comunidad grande y conviene valorarlos, sea porque representan un voto en elecciones o un sector de consumo poderoso. Pero sobre todo porque sin el respeto de sus derechos la lucha por los derechos humanos para todos está incompleta. Aun cuando muchos homosexuales no se identifican como “activistas” han emprendido acciones que, dado el contexto social y laboral, terminan por ser activismos. Hay algo genuinamente subversivo en buscar acceder a los derechos que otros tienen. Y esos pequeños actos de salir de fiesta, caminar por la calle de la mano de su pareja, llevar a sus hijos a la escuela, emprender un negocio, incluir personajes no heterosexuales en sus series de televisión y sus películas son, tal vez no en San Francisco pero sí en Moscú y en Kampala, pequeños actos de revolución.

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Colaboración con JP Morgan

evento final

El pasado 9 de octubre, la empresa JP Morgan lanzó oficialmente el capítulo mexicano de Pride, su red de empleados LGBT + aliados. Por invitación de los organizadores del evento, participé dando una breve conferencia.

Hablé sobre la importancia de ser abiertamente LGBT en el trabajo, información de la Encuesta Nacional de Homofobia y Trabajo, ejemplos de homofobia y discriminación laboral, por qué ser una empresa que respeta y celebra a sus empleados y clientes LGBT es un asunto de negocios, y la relevancia de tener compañeros aliados.

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Aquí la información que John Murray circuló, y que publico con su autorización:

PRIDE chapter launches in Mexico (Oct. 14, 2014)

In a show of the firm’s support of lesbian, gay, bisexual and transgender (LGBT) employees, J.P. Morgan recently launched a PRIDE chapter in Mexico, the firm’s second PRIDE group in the region.

PRIDE, the firm’s business resource group for LGBT employees and allies, supports workplace equality and enhances an inclusive work environment and career growth opportunities for LGBT employees. A Brazil PRIDE chapter was launched last year. The Mexico launch coincided with JPMorgan Chase CEO Jamie Dimon and Chief Communications Officer Joe Evangelisti both ranking among the top executives on a list of Top LGBT executives and allies. (OUTstanding leaders)

Companies have found that supporting diversity and inclusion in the workplace makes employees feel more committed, satisfied, productive, healthier and closer to their job. A Fortune report from 2011 also noted that 92% of companies reported that diversity policies and equal benefits led to good business results. Supporting diversity also helps to recruit and retain top new talent.

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Best practices from Brazil

Eduardo Cepeda, Mexico senior country officer and senior sponsor of PRIDE Mexico, kicked off the Mexico PRIDE launch event last week, noting that the group has already been instrumental in helping to secure enhanced benefits for employees and their domestic partners, including access to employee health insurance benefits for domestic partners, time off from work for issues involving a death in the family of a domestic partner, adoption, maternity and paternity leave. Previously, such benefits were not available in Mexico to same sex domestic partners.

“When I heard there was interest in launching the group in Mexico, I raised my hand to volunteer to be senior sponsor, a role I will play with great pride,” Cepeda said.

The group has already attracted 54 employees as members, including all members of the Mexico Management Committee, representing 19% of the firm’s employees in Mexico. Nearly 100 employees attended the launch event.  It has leveraged best practices from PRIDE Brazil in terms of messaging, membership recruitment and events.

In addition to Cepeda, the PRIDE Mexico leadership team includes Iliana Flick as Human Resources sponsor, Andrea Lerdo of Legal and John Murray of CIB LATAM Marketing as co-chairs, and members Luis de la Serna of Treasury Services, Jorge González Aceves of Trade Support, Alvaro Muñoz of CIB Operations and Salvador Rosas of Compliance.

At the launch event – which featured beverages and souvenirs from J.P. Morgan client Jose Cuervo – a local LGBT activist discussed the issues faced by LGBT employees in Mexico’s labor force, noting that according to Mexico’s National Human Rights Commission (CNDH) National Survey on Homophobia and the Labor Force in Mexico (Encuesta Nacional sobre Homofobia y el Mundo Laboral en México), 55% of LGBT workers in Mexico are not open about their sexual orientation at work, 24% have been fired or denied employment for being LGBT, 35% have experienced discrimination from their manager or co-workers, and just 15% took action about the discrimination. Of that 15%, 45% resigned from their job, the activist said.

According to the National Human Rights Commission survey, 51% of Mexicans feel they work at a place where they can be open about their sexual orientation, but 42% do not feel this way.

proud to be an ally

Coming out at work

The activist also spoke about the critical role of LGBT allies, noting that allies at work are critical as they display unwavering support, are sensitive to LGBT staff issues and help to ensure equality and fairness are uniformly enforced across the firm.

To close the event, two Mexico office employees spoke about their personal experiences with coming out to colleagues, Salvador Rosas of Compliance and John Murray in CIB Marketing.

Rosas talked about the impact of a rumor regarding his sexual orientation that circulated at the company he worked at prior to J.P. Morgan. He said the lack of understanding and support “had a domino effect on my career during my final two years in that company,” adding that the support J.P. Morgan provides to LGBT employees is tremendous.

Murray explained how, while at a J.P. Morgan offsite in New York in the 1980s, he was “outed” by a gay colleague who was also attending the event. “The bank was very different then,” Murray said. “There was no email, my department had a single shared computer, there was a large monstrosity called a word processor that used eight inch disks. There were also no diversity program, no BRGs in the 1980s. At that time, to be young and gay in New York meant you faced a stigma, as AIDS was new and associated with the community and some people were genuinely afraid to be near gay people.”

Murray said he was nervous after his colleague’s comments, but the team manager immediately showed visible support and leadership. “I am sure that if my manager at the time was not supportive, or worse, if he started to treat me differently or exclude me, I would be working someplace else today. I still keep in touch with him, now that he retired from the bank and lives in South Carolina and still feel lucky to work at a great institution like J.P. Morgan.”

Andrea Lerdo of Legal closed the event by quoting Sir Isaac Newton: “If I have seen further than others, it is by standing upon the shoulders of giants,” a reference to regional and local managers who supported the PRIDE Mexico effort. “It is due to them that we have the luck to work in a place where respect and inclusion are the pillars of the corporate culture. She encouraged the participants at the event to become “giants” themselves in order to help others understand more about LGBT rights and inclusion.


Día 1 en International LGBT Business Expo

Hoy (jueves 5 de septiembre) empezó la tercera International LGBT Business Expo que organiza LGBT Confex en Expo Guadalajara.

La primera presentación fue de Ian Johnson de la empresa Out Now, que empezó su trabajo de investigación, consultoría estratégica, comunicaciones y capacitación en Sydney, en 1992. Nos enseñó ejemplos de las primeras campañas de publicidad dirigidas a mercado gay, de marcas como Ikea y una aerolínea australiana, a mediados de los noventa.

Según resultados preliminares de su estudio sobre mercado LGBT en México, sólo 26% de las personas lesbianas, gays, bisexuales y transgénero están fuera del clóset en su trabajo. 48% están en el clóset por miedo a que su orientación sexual o identidad de género afecte su trabajo. Si quieren participar en este estudio, pueden contestar la encuesta en este enlace durante el mes de septiembre.

Dijo algo que me pareció padrísimo:

When gays hold hands in public, like at a restaurant or a hotel, they don’t want to offend people. They’re not being political. They’re just being people.

Al final de su conferencia, Andrés Reyes de LGBT Confex anunció el convenio de colaboración que han firmado ambas empresas para trabajar en México y otros países de Latinoamérica.

Después habló Cecilia de la Vega, Diversity Program Manager de IBM México y LGBT Project Manager para Latinoamérica. IBM fue la primera empresa, en 1994, en incluir identidad o expresión de género y orientación sexual en su política de inclusión y no discriminación, que es auditable y tiene objetivos numéricos.

En 2013, de acuerdo con el índice desarrollado por la organización Human Rights Campaign, 62% de las empresas Fortune 500 incluyen políticas de igualdad o pro-diversidad para personas LGBT en sus estatutos. Pero en general, las empresas con estas prácticas son minoría, por lo que IBM colabora en ese sentido con otras como American Express y Bank of America.

IBM tiene seis Business Resource Groups, grupos de empleados voluntarios que impulsan objetivos de diversidad e impactan en decisiones de negocios. Uno de estos grupos es Eagle (Employee Alliance for Gay & Lesbian Empowerment), que apareció en México en 2002 y desde 2005 tiene presencia en toda Latinoamérica.

Presentó datos de un estudio de Gnetwork360 que muestra que sólo 24% de los empleados LGBT en México sienten que pueden salir del clóset con todos sus compañeros de trabajo. El resto se divide entre quienes se sienten cómodos siendo abiertamente LGBT con algunos de sus colegas y quienes deciden no abrirse con nadie.

El talento de IBM es de todas las edades, géneros y orientaciones sexuales. Una persona en el clóset invierte mucho tiempo y energía en ese clóset tan solo al hablar de su fin de semana. Yo no contrato personas porque sean LGBT o tengan una discapacidad, sino por su talento. Y esa orientación sexual, identidad de género o discapacidad no debe ser un obstáculo para su talento o desempeño laboral.

Habló de casos en los que, a raíz de políticas pro-LGBT, hay ventajas no sólo para las personas lesbianas, gays, bisexuales o transgénero, sino para todos. Por ejemplo, los beneficios de domestic partners (parejas de hecho o que viven en unión libre, sin estar casadas) que otorgan empresas como IBM también aplican para empleados heterosexuales no casados.

La siguiente ponencia fue de Fernando Velázquez de American Express, compañía que en 1987 empezó con sus Employee Resource Groups. Ahora hay 16 de estos grupos incluyendo Pride, red de empleados LGBT, sexta en fundarse. Pride empezó en Nueva York en 1995 y ahora tiene más de 1200 miembros en 8 capítulos del mundo.

Una empresa no tiene que ser un gran corporativo para tener políticas de diversidad.

Esta red lleva dos años haciendo un foro para empleados, sus amigos y familiares, y participando en la marcha del orgullo LGBT de la Ciudad de México. En el Pride Summit 2013 de American Express en México participaron el flautista Horacio Franco, el cineasta Julián Hernández y el comunicador Jonathan Orozco.

También patrocinaron en 2010 una temporada de The Laramie Project, de Moisés Kaufman, una de mis obras favoritas. Es un texto de teatro documental sobre la vida de un pueblo a partir del asesinato por homofobia de Matthew Shepard.


DF queer

*Alejandro Rocha, Regina Sienra y Marcela Vargas publicaron este texto en Gatopardo el 29 de junio de 2013.

Cada junio, la comunidad LGBTTTI alrededor del mundo celebra el mes del orgullo gay. El 28 de junio de 1969 se registró una redada violenta en el Stonewall Inn, un bar gay en Nueva York, la chispa que desató una serie de altercados hostiles entre los comensales y la policía. Esta fecha es recordada como un momento pivotal en la lucha de esta comunidad por sus derechos y, por ello, a partir de 1970 el 28 de junio es conocido como Día del Orgullo Gay.

En México, al igual que en otros países, se realizan marchas conmemorativas durante junio. El Distrito Federal ha celebrado este evento desde 1979, aunque la manifestación ha sido criticada por parecer más carnaval que una búsqueda por la justicia e igualdad para la comunidad LGBTTTI. En 2012, por ejemplo, la marcha se dividió en dos columnas en la Ciudad de México: una la de los activistas sociales y otra la de los carros alegóricos, la música y la fiesta.

Para la edición 2013 de la Marcha del Orgullo Gay se anunciaron algunos cambios. Los grupos activistas descartan expresiones festivas pues desean enfocar la marcha de este año a una verdadera lucha social. Mientras que los dueños y encargados de los antros y bares gay –negocios responsables de los carros alegóricos que le daban su toque carnavalesco al recorrido– no participarán en este evento, pues no se les otorgó el permiso para distribuir alcohol en la vía pública durante la marcha.

Para la comunidad homosexual en México ha sido difícil poder expresarse. De acuerdo con Enrique Torre Molina, miembro de la Red Nacional de Jóvenes Activistas LGBTIQ, el factor que distingue a México de otros países en cuanto a este tema es la religión.

Mucha gente, incluso la de mi generación –tengo 26 años– creció con ese conflicto de ‘por un lado tengo esta religión y fe, pero también esta orientación’. Incluso sin esa creencia, nos encontramos en un contexto que les creaba este tipo de tensión,

dice Enrique.

De acuerdo con el activista, este conflicto es más común fuera de la capital, ya que muchos de la comunidad gay se ven obligados a “censurarse”.

“A la hora de llevar al novio a un evento familiar el trato es diferente; se trata como invitado, amigo o el roommie, pero no como el novio”, comenta Enrique. “Definitivamente hay una brecha enorme entre el D.F. y el resto de los estados… en términos legales, culturales, sociales y activismo”.

De acuerdo con Torre Molina, la ciudad de México está a la par de otras ciudades que se han mostrado flexibles y abiertas a las propuestas del movimiento LGBT, como Buenos Aires y Nueva York.

“Mis primeros encuentros y marchas fueron allá en Nueva York”, dice Enrique, “y la verdad es que sí, el D.F. sí se puede comparar con este tipo de ciudades, aunque el problema es la brecha que hay entre la capital y los estados”.

Human Rights Campaign (HRC), la organización que lucha por los derechos y la igualdad de la comunidad LGBTTTI en Estados Unidos, ha cambiado el panorama para este grupo desde 1981, combatiendo legislaturas contra el matrimonio para todos en estados como New Hampshire y Iowa, además del Distrito de Columbia.

Hace cuatro meses, cuando la suprema corte empezó a discutir sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, HRC compartió una nueva versión de su logo –en rojo  y rosa, en lugar del clásico azul y amarillo– que rápidamente se convirtió en el estandarte de la nueva lucha –y la imagen de perfil de muchos–, que desembocaría en la victoria de esta semana  para los derechos de los homosexuales en California: la parte de la Defense of Marriage Act (DOMA) que señala que un matrimonio sólo puede ser la unión de un hombre y una mujer fue declarada inconstitucional por la Suprema Corte, mientras que la Propuesta 8, que le quitaba el derecho al matrimonio a las parejas del mismo sexo, fue invalidada.

En una situación un tanto opuesta, continúan las protestas contra la legalización del matrimonio entre parejas del mismo sexo en Francia. Los manifestantes se han enfocado en ganar espacio mediático, presentándose en el abierto de Francia –con marchas de hasta 300 mil personas– y amenazando con hacer lo mismo en el Tour de France.

Para Enrique, los acontecimientos recientes a nivel internacional ayudan a mostrar que incluso a pesar de ciertos aspectos, México ha avanzado.

“Aquí en México, si me caso en la capital, todo el país debe reconocerlo, no así como en Estados Unidos”, comenta Enrique, “creo que eso es de las cosas más presumibles que tiene México en cuanto al movimiento LGBT”.

Respecto a la división en el movimiento LGBT para la organización de la marcha, Enrique cree que es de muy poca importancia, pues una persona común no le importa quién organiza, sino el objetivo con el que va.

Esta marcha es muy grande, pero a la vez es muy personal. Uno puede ir para ligar, para marchar, para ponerse una borrachera; no sólo es para conmemorar, sino para festejar los avances. No puedes esperar que la marcha siga los mismos lineamientos que hace 30 años porque hay avances,

dice Enrique.

Al preguntarle sobre cómo ve el movimiento a corto y largo plazo, el activista concluye con un poco sobre su historia personal.

Hay una tía que es lesbiana, y todos en la familia lo sabían menos la mamá. La mamá, hasta el día de su muerte, nunca se enteró. Para mi generación, cuando llevo a mi pareja a una comida o a una Navidad o lo que sea, lo reconocen como mi pareja. Ahora, tengo a un primo de 15 años y me comenta que una de sus amigas ya tiene novia. Y eso es padrísimo, porque cada vez se acepta más.

Enrique también enfatiza la importancia de que el movimiento se llame “Red Nacional de Jóvenes Activistas”. Gracias al hecho de que sean jóvenes, los integrantes ven al mundo mucho más prometedor y con menos tragos amargos que la sociedad le ha dado a generaciones pasadas.

Actualmente, 14 países han legalizado el matrimonio homosexual en todo su territorio: Argentina, Bélgica, Canadá, Dinamarca, España, Francia, Islandia, Holanda –el primero, en 2001–, Nueva Zelanda, Noruega, Portugal, Sudáfrica, Suecia y Uruguay. En Brasil, Estados Unidos y México, el matrimonio se puede llevar a cabo solamente en algunas regiones, pero su validez en todo el territorio varía según cada país.

América Latina es un mosaico de posturas sobre el tema: Mientras Uruguay y Argentina lo han legalizado por completo, Venezuela y Ecuador sólo tienen leyes que protegen contra la discriminación, pero nada más. Centroamérica y el Caribe son zonas muy cerradas: Por ejemplo, Honduras es uno de los lugares donde más ataques reciben las organizaciones pro-derechos humanos; en Panamá, ser homosexual dejó de ser considerado enfermedad en 2008 y en Belice, Guyana, Jamaica y otros países caribeños, toda actividad homosexual es ilegal y puede ser castigada con sanciones que van de multas a cadena perpetua.

El recorrido de la Marcha por el Orgullo Gay 2013 iniciará en el Ángel de la Independencia al mediodía y la columna se trasladará hacia el Zócalo capitalino.

DF queer


35 años de jotearz el Paseo de la Reforma

*Wenceslao Bruciaga publicó este texto en Frente el 26 de junio de 2013.

35 años de jotearz el Paseo de la ReformaEste sábado 29 se celebra un encuentro que cada año goza de más participantes y gana más notoriedad: la marcha del orgullo LGBTTTI. Es, por un lado, un encuentro pintoresco, festivo, lúdico, en el que las principales calles se llenan de alegría y de personajes de aspecto extravagante. Es también un recordatorio esencial de todo el terreno que la tolerancia ha conquistado en esta ciudad y —más importante— del que le falta ganar.

La Lady Gaga “prieta”.31 años después de la primera vez.

Él es uno de los que van desfilando hoy, último sábado de junio del 2010. Uno de los 50 000, según los primeros reportes, aunque los organizadores aseguran que debemos ser más de 70 000 los que marchamos entre trailers de redilas que sostienen tornamesas, bocinas y DJs. Miles de hombres y mujeres con la alegría y el orgullo zangoloteándose al ritmo de “Y me solté el cabello y me vestí de reina me puse tacones me pinté y era bella…” Lentejuela, de Gloria Trevi, himno indispensable en un sábado como éste. Marchamos entre banderas de arcoíris que se baten por encima de nuestras cabezas. Hoy todos son siete colores en estricto orden cromático del rojo al morado, manifestándose en cualquier cháchara posible: sombrillas, collares, pulseras, bufandas, camisetas, calzones, etcétera.

Él es más bien flaco. Con todo y sus plataformas, cuyo vidrioso charol deben llegarle hasta las rodillas, apenas debe rozar el 1.75 metros de estatura. Ha combinado semejantes botas con unas medias de red por debajo de un shortcito de mezclilla más deslavado que negro. Su torso tan sólo lo cubre un top a rayas, blanco y negro, sin relleno, donde se supone las chicas sostienen sus senos. Son huesos los que luce, no músculo. Desconozco el color de su cabello. Debe de ser negro, por lo poco que se asoma de su peluca con el mismo tono de rubio que una muñeca Barbie, o el de Yuri en una de sus presentaciones en el festival Viña del Mar. Su piel es de un moreno robusto. Muy moreno. El clímax de su outfit, definitivamente, son las gafas que brotan de los gajos rubios de la peluca oscura, a las que ha adherido una hilera de cigarros en posición vertical, tal y como los usa Lady Gaga en su video “Telephone”, dirigido por el sueco Jonas Åkerlund (quien también dirigió aquella mentada de madre noventera “Smack my bith up” de Prodigy).

Pueden verse los grumos del pegamento transparente de entre las boquillas apiladas.

Entonces él y sus cigarros sobre las micas (me pregunto si puede ver, al menos, por donde pisa) tienen la suerte de pasar frente a un grupo de camaradas que han decidido contemplar la marcha desde el camellón que divide Paseo de la Reforma. Camaradas de jeans y camisetas blancas unas, estampadas otras, ajustadas todas (vamos, sus brazos sobresalen abultados, pero algo de barriguita se les desborda por la pretina de sus pantalones), cabello corto, engominado y lentes oscuros. Uno de ellos detecta al muchacho moreno y no puede contenerse: “¿Quién se cree esa prieta con sus lentes, imitando a mi Lady Gaga? ¡Ella es intocable babosa! ¡Intocableeeee!”, grita sin asomo de pudor.

El hombre moreno escuchó los gritos. Sabe que están dirigidos a su persona, y a su disfraz en específico. Pensé que pasaría de largo. Pero no. Ha volteado y los enfrenta directamente, cigarros contra gafas oscuras. Sacude la cabeza de un lado a otro y les saca la lengua, la hace taquito y la deja fuera por mucho tiempo. “¡Prieta!”, le gritan desde el camellón. Él voltea la cabeza hacia el horizonte, su mirada apunta al edificio de la Lotería Nacional. Parece como si estuviera latigueándolos con su soberbio desprecio, y sigue su camino, al igual que la música que va y viene conforme desfilan los camiones. La muchedumbre también camina hacia delante. Hacia el Zócalo de la ciudad de México.

Así suelen ser las marchas por el orgullo del colectivo denominado hoy como Lésbico, Gay, Bisexual, Transgénero, Travesti, Transexual e Intersexual, LGBTTTI. La homofobia, por lo pronto, no es el tema central del que se habla en este nuevo milenio. El orgullo rosa tiene que lidiar, más bien, con los modelitos mejores librados, los pectorales más macizos, las barbas más cerradas, los maridos que todos quieren.

No era así hace 35 años. Xabier Lizárraga, antropólogo de profesión, dramaturgo, y uno de los pioneros en el activismo abiertamente lésbico-gay en México, participó en la primera marcha del orgullo gay que se llevó a cabo en la capital del país el 30 de junio de 1979.

En aquella época ni por asomo se nos pasaban disfraces carnavalescos, aunque sí hubo quien llevó una bolsa de papel para cubir su cabeza, con dos agujeros para ver y un letrero que decía: ‘No me da vergüenza, me da miedo’, algo que se repitió en las siguientes marchas. No llegamos a ser más de 100 personas, aunque algunos hablan de cifras un poco más infladas,

recuerda Xabier.

Que la marcha del orgullo gay suceda el último sábado de junio no es un capricho regido por las alineaciones de los planetas, o que las constelaciones se hayan puesto de acuerdo para que el signo de Cáncer fuera el protector de los derechos lésbicos-gays. En la mayoría de las ciudades del mundo, las marchas se planean para el último sábado de junio, ya que se recuerdan los disturbios de Stonewall en Nueva York cuando un comando de policías decidió hacer una redada al Stonewall Inn, local ubicado en los números 51 y 53 de la calle Cristopher del hoy famoso Greenwich Village, y que la madrugada del 28 de junio de 1969 funcionaba como bar clandestino pensado para una clientela rarita según los prejuicios, incluso médicos, de la época: caballeros que gustaban maquillarse como sus madres, travestis, mujeres con peinado de raya a lado. Los policías tuvieron la idea de infiltrarse al Stonewall disfrazados de civiles. En cuanto su identidad quedó descubierta con gritos que hacían referencia a un arresto por faltas a la moral y desvíos sexuales, el hartazgo y la indignación se apoderaron de los clientes que llegaron al límite del rechazo del que hasta ese día fueron objeto. La redada se salió de control, y homosexuales, lesbianas y vestidas enfrentaron a la policía a puños cerrados, tirones de cabellos, tacones contra cachiporras; el primer disturbio gay de la historia moderna se escribía en un miserable barrio de La Gran Manzana. Brotaron los arrestados, los heridos, la noticias amarillistas de los periódicos que hablaban de los raros enfrentándose a la policía.

Un año más tarde, en 1970, aquellos que habían enfrentado a la policía volvieron a reunirse a las afueras del Stonewall para conmemorar el primer aniversario de los disturbios y empezar a exigir respeto hacia todo aquello que no amalgamara en la casilla de lo hetero. Surgiría la primera marcha por el orgullo lésbico-gay.

35 años de jotearz el Paseo de la Reforma2

“Detrás de los balcones se esconden maricones”

Una enorme pantalla empotrada sobre la fachada de lo que antiguamente eran los Cinemas Insurgentes –hoy, un casino– anuncia digitalmente que aún faltan varios minutos para que sean las ocho de la mañana. Es horario de verano. El último sábado de junio del 2011. El cielo, con trabajo, intenta ponerse azul. En realidad apenas serán las siete y la mañana está fresca. Sin un suéter los brazos se erizan, pero Carlos, que hoy y sólo hoy será Amparo (en honor a su abuelita, la única que no lo chinga por su estilo afeminado) anda con las piernas enteramente descubiertas. Cambió unos tenis diseñados para trotar por unos tacones de terciopelo negro que deben medir diez centímetros o más. También se deshizo de una playera rosa tipo polo y se ha embutido en un corsé morado. Me cuenta que él mismo le bordó las lentejuelas y así anda, con los brazos descubiertos. No es que el frío le haga los mandados, tirita y cada que puede se frota los brazos para entrar en calor en lo que el sol calienta un poco la temperatura:

Siempre tengo que cambiarme aquí… No habría tanto pinche pedo si me pudiera vestir en casa, pero si de por sí mis padres y mis hermanos me traen de su gata por ser como soy, si me ven poniéndome medias y pestañas yo creo que me corren y hasta me meten una chinga, sobre todo mi hermano mayor,

cuenta Carlos, o mejor dicho Amparo, de 22 años.

Carlos viene desde Ecatepec, de algún vecindario cerca de la estación Villa de Aragón, de la Línea B del Sistema de Transporte Colectivo Metro. Pidió permiso en la tienda naturista donde trabaja, famosa por sus helados de yogurt. En las piernas de su comadre hay una petaca tubular con cambios de ropa y un estuche con sombras para los párpados, rímeles y lápices labiales. Su comadre es una genuina chica (genitalmente hablando) morena y rolliza que lleva una pulsera con el arcoíris en la muñeca izquierda. Es la única amiga que conserva de la secundaria: “Pero hoy es mi chalana, ¿verdad?”, le da un codazo y ríen. Ella tendrá que cargar con la petaca de aquí hasta que acabe la marcha y quizá hasta que alcancen el último tren de la Línea B que los llevará de regreso a su barrio.

Muchos jóvenes que provienen de la periferia de la ciudad, como Carlos, empiezan a llegar por ahí de las seis o siete de la mañana a la Glorieta de los Insurgentes, esa circunferencia de cemento urbano que da acceso a la estación Insurgentes de la Línea 1 del metro y que ha servido de escenario para películas de futurismo decadente, como la primera versión de Total Recall protagonizada por Arnold Schwarzenegger. Escogen las banquetas serpenteadas de concreto de la glorieta para cambiarse, desvestirse y volverse a vestir al aire libre y ante las morbosas miradas de los transeúntes y los policías.

A unos cuantos pasos de donde estamos se encuentra el edificio de Seguridad Pública del Distrito Federal. Muchos de los uniformados de azul, de los que están agrupados en las rampas subterráneas que dan a la calle de Oaxaca de la colonia Roma Norte o a la avenida Chapultepec no pueden contener ciertas risitas. Carlos hace garabatos en el aire con el lápiz que recién acaba de usar para delinearse la ceja y me cuenta:

Ya estoy acostumbrado, hoy por hoy son menos los que se ponen nerviosos; hace unos tres o cuatro años se decían cosas al oído, se burlaban y hasta nos venían a regañar. Nos decían que nos vistiéramos. Hoy, a muchos polis les vale madre que nos encueremos en plena glorieta… Ojalá a mis padres y a mis hermanos también les valiera madre.

Aún existen muchos instantes de homofobia y discriminación como los que se vivían hace 35 años. No puedo ver y escuchar a Carlos (o Amparo) y no acordarme de aquel empleado de un Sears de la ciudad de México que fue despedido por ser homosexual en 1971, según se menciona en el libro Un amor que se atrevió a decir su nombre: la lucha de las lesbianas y su relación con los movimientos homosexual y feminista en América Latina (2000), de Norma Mogrovejo editado en México, Plaza y Valdés:

En México el movimiento comenzó dos años después, en 1971, tras el despido injustificado de un empleado de la tienda Sears por ser homosexual. Un grupo de intelectuales, artistas y estudiantes manifestaron su descontento y conformaron un grupo de reflexión. Algunos de ellos crearon el Frente de Liberación Homosexual de México (FLHM). Sus demandas: detener la persecución policiaca, la discriminación legal, social y laboral contra los homosexuales, dejar de considerar a la homosexualidad como enfermedad y más educación sexual en las escuelas. Sin embargo, sus actividades las realizaban en el anonimato. Los siguientes años fueron de ir manifestándose poco a poco. A pesar de la desaparición del Frente, surgieron otros grupos como SEX-POL (fundado en 1974) y el Frente Homosexual de Acción Revolucionaria (FHAR). Su primera participación pública fue el 26 de julio de 1978, en la marcha conmemorativa del 25 aniversario de la Revolución cubana. El 2 de octubre del mismo año, un contingente más grande marchó en la conmemoración de la matanza de Tlatelolco, iniciando el Movimiento de Liberación Homosexual de México. Y en 1979 fue la primera Marcha del orgullo gay en la ciudad de México. Como acto político exigía respeto a los derechos humanos de los homosexuales y denunciaba la represión policiaca que sufría esa comunidad. En dicho acto salieron a la luz el FHAR, el Grupo Lambda de Liberación Homosexual y OIKABETH (Lambda, 1980).

35 años de jotearz el Paseo de la Reforma3Alonso Hernández, historiador, cronista y también uno de los primeros activistas y organizadores de esa primera marcha, recuerda:

La marcha se llevó a cabo el 30 de junio de 1979, del Monumento a los Niños Héroes de Chapultepec a un parque cercano al Monumento a la Madre. Entre los dirigentes de la marcha se encontraban Juan Jacobo Hernández –entonces profesor de francés en la UAM– y Fernando Esquivel –estudiante y empleado particular– cada uno dirigente de FHAR y Lambda respectivamente, y entre los oradores destacó Claudia Hinojosa. Por aquel entonces FHAR, Lambda y OIKABETH desfilarían mostrando un incipiente orgullo homosexual, demandando respeto a la pluralidad sexual, con pancartas cuyos lemas eran: ‘Luchemos contra el sexismo, exigimos garantías constitucionales para los homosexuales, homosexuales y feministas unidos contra el machismo, homosexuales de Puebla en lucha contra el sexismo.

Xabier Lizárraga también recapitula, con una nostalgia capaz de inflar el pecho, algunas de las consignas que se dijeron en aquella primera marcha gay de la ciudad de México y de las cuales, asegura, él fue su inventor:

Como no fuimos por el Paseo de la Reforma la gente no sabía de la marcha, no hubo espectadores, sino sorprendidos transeúntes de la colonia Cuauhtémoc y algunos asomados a ventanas y balcones. De ahí que, al reconocer yo a unos en un balcón, lancé esas consignas que aún se gritan en muchas marchas de hoy día: ‘Detrás de los balcones se esconden maricones, detrás de las persianas se esconden más lesbianas’. Otras consignas, que eran nuestros objetivos inmediatos, fueron ‘no hay libertad política si no hay libertad sexual’, ‘derechos iguales a lesbianas y homosexuales’, y otras fueron en contra de las razzias (operativos policiacos contra la población homosexual) persecución y detenciones arbitrarias.

Aquella primera marcha tuvo consecuencias positivas, sobre todo para la visibilidad del movimiento lésbico gay. Alonso Hernández recuerda que, para la segunda manifestación, participaron contingentes de artistas, como los de la obra de teatro Y sin embargo se mueven, de José Antonio Alcaraz; de partidos de izquierda, como el entonces Partido Obrero Socialista (POS), el Partido Comunista Mexicano (PCM) y el Partido Mexicano de las y los Trabajadores (PRT), también estuvieron el Instituto Mexicano de Sexología, La Unión Nacional de Médicos, el Grupo Autónomo de Mujeres Universitarias (GAMU) y el Frente Nacional contra la Represión (FNCR). Entre los oradores de aquella vez se encontró Marta Torres, quien dijo una frase importante para el Movimiento de Liberación Homosexual y su vínculo con la izquierda mexicana: “De hoy en adelante, no se podrá prescindir de nosotros en el proceso de las luchas revolucionarias de los pueblos oprimidos”.

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Una nueva generación: más metrosexuales, más OV7, más marchas

Sé que su nombre debe empezar con A, pero no logro recodarlo con exactitud cuando me pica la espalda para que dé media vuelta y lo salude. Conozco su dirección, sin duda –un departamento en la colonia Condesa, cerca de ese antro, el Ken, que los jueves abre sus puertas a la comunidad gay bien vestida según sus propias percepciones–. Lo conocí en una página de internet políticamente incorrecta, a las que gran parte de los homosexuales entran para fijar una cita anónima de sexo. Muchos creen que también puede servir para encontrar el verdadero amor, pero pues cada quien.

Este tipo, de cuyo nombre estoy casi seguro debe empezar con A, pertenece a la generación de nuevos homosexuales que rentan departamentos costosos, los decoran con ayuda de revistas y uno que otro amigo que le haga a eso del feng shui, invierten en gimnasios a los que acuden todos los días, y en las reuniones beben vodka de sabores con agua quina. No somos buenos amigos, pero sí compañeros. Vamos, hemos tenido sexo un par de ocasiones, no puedo negarlo. Es muy atractivo y tiene buen cuerpo, aunque lo que a mí me provoca una erección son sus patillas canosas que contrastan con el resto de su cabello quebrado, más oscuro aunque salpicado de canas –y las canas me ponen como toro. Sin embargo, no puedo tener sexo más de una hora con él. Tarde o temprano terminará poniendo a OV7 antes de eyacular y eso me deprime. El Goo de Sonic Youth me pone cachondo a la hora de tener sexo anal.

Después de darme la vuelta, retrocedo un par de pasos para saludarlo, a él y su pandilla que, según me cuentan, se pusieron de acuerdo para desayunar antes de emprender el recorrido del orgullo en algún bistró gourmet cerca del Ángel de la Independencia. El hombre de cuyo nombre insisto debe empezar con una A me presenta a sus compañeros como su cuate periodista: “¿De espectáculos?”, me pregunta uno de ellos. Sólo queda encogerme de hombros.

Veo su cabello canoso y pienso que, en especial hoy, que se celebra la primera de las dos marchas del orgullo LGBTTTI del 2012, debe estar de lo más contento. La agrupación de coreografías pop OV7, cien por ciento mexicana, será la encargada de cerrar el evento con un concierto gratuito en el Zócalo.

¿Por qué OV7? Sigo sin entenderlo. En el libro de ensayos México se escribe con J, editado por Planeta, hay un capítulo en el que se pretende explorar los apegos musicales de la comunidad lésbico-gay, “El éxtasis a una identidad del deseo: la música como experiencia de libertad” en el que Tareke Ortíz y Nayar Rivera proponen que en las letras de Mocedades u OV7, la comunidad gay encuentra un espacio donde ser libres sin que la identidad de género se interponga en sentimientos como amor o celos. No me convencen. Es decir, ¿por qué hallarlo en la ramplonas letras, al borde de la bobería de OV7 o peor aún, Jeans (“Dime que me amas” de Jeans es escuchado por muchos de los que van a las marchas con un respeto que raya en lo esotérico) y no en “Cursed Female” de Porno for Pyros que habla de una parte cruda de la homosexualidad? Si me preguntan, tiene que ver más con un escondido pero ardiente deseo de encarnar los fetiches de señoritas pero… En fin.

Mientras saco mi libreta de notas, el tipo de las canas (me rindo con eso de su nombre) me dice, apuntando discretamente a un hombre que se acaba de deshacer de su camiseta a unos cuantos metros de nosotros:

¿Cómo ves a ese padrote? Se quita la camiseta como si estuviera muy bueno, tiene buenos brazos, pero le falta trabajar un chingo la cintura y por el amor de dios, ¡bajar la panza! Tiene cuerpo de luchador, ya sabes, como cono.

Intercambiamos frases que básicamente tienen que ver con la posibilidad de revolcarnos después de la marcha, ya entrada la noche, quizá con un par de amigos suyos. No suena mal la idea.

35 años de jotearz el Paseo de la Reforma5No sólo las marchas del orgulllo gay se han modificado a lo largo de 35 años. También se ha cambiado, de forma brutal, la manera en que los homosexuales buscan sexo: los coqueteos y los roses en la sección de revistas de las tiendas departamentales han sido sustituidos por la tecnología, primero las páginas de internet y, más recientemente, las aplicaciones en los teléfonos inteligentes como Grindr (capaz de mediar la distancia en tiempo real entre el usuario y aquellos que buscan sexo) han facilitado la dinámica de ligue. Nada que ver con esos años ochenta y la primera mitad de los noventa en que los fugaces episodios de sexo oral solían darse en los baños de algunos Sanborns o asientos de cines porno del Centro Histórico de la ciudad de México como el Savoy, el Cinema del Río, el Venus o el glorioso y lamentablemente extinto Cine Teresa.

En el 2012, además de OV7, hubo una segunda marcha provocada por diferentes objetivos que tienen los grupos organizadores. Siendo un año de elecciones presidenciales en México, apegarse a la tradición del último sábado de junio hubiera coincidido con los comicios, en donde se establece la implementación de una ley seca al primer minuto del domingo siguiente. Esto hubiera sido un impedimento para las magnánimas fiestas que se realizan después de los recorridos por el Paseo de la Reforma. Muchos de los que desfilan esperan la noche con ansia para celebrar con música atronadora y go-go dancers semidesnudos que, al calor de los estrobos, llegan a aventar la tanga a algún suertudo parroquiano (la leyenda cuenta que muchos de ellos son bugas, pero eso a la fantasía no le importa). Hay quienes, inclusive, viajan desde distintos puntos de la República Mexicana para marchar y hacerse de un boleto de fiestas como el Pride México Feel Alive! o la ya legendaria White Party.

Por otro lado, Alonso Hernández, uno de los organizadores más activos de la marcha del orgullo, explica por qué no todos están de acuerdo con este perfil:

Las últimas marchas responden, finalmente, a una paulatina comercialización, copiada de los modelos estadounidenses de pride y pierde el alma de denuncia y de protesta para convertirse en un carnaval vacío. La propuesta por parte de las OSC es rescatarla de esa situación que, por muy festiva que sea, no deja de ser lastimera, y darle de nuevo un rumbo sexo-político sin demeritar lo lúdico y lo festivo.

Al no poder conciliar puntos de vista, en julio del año pasado el DF fue testigo de dos marchas gay: la denominada XXXIV Marcha Nacional del Orgullo y Dignidad LGBTTTI, realizada el 2 de junio y cuyo lema fue “Educación formal de la sexualidad ¡YA! A todos los niveles” organizada por los llamados empresarios, y la del 30 de junio, con el título XXXIV Marcha Histórica del Orgullo LGBTTTI organizada por “activistas puros” cuyo eslogan fue “En un estado laico cabemos todas y todos”.

Los OV7 fueron contratados por Jorge de la Rosa, el organizador principal de la marcha de los “empresarios”. De la Rosa es un personaje que revolucionó la noche gay capitalina. Su trayectoria incluye haber abierto las puertas de uno de los antros gays defeños que impusieron vanguardia: el Box. Difícilmente la ciudad de México ha vuelto a ser testigo de un club de tales ambiciones. Además, maneja la producción de fiestas monumentales que se realizan las noches de la marcha gay como la codiciada White Party, y otras franquicias como El Clan y Gaydate:

Somos muy dados a criticar a la gente sin conocer el contenido del trabajo que hacen. Me acuerdo que había mucha gente que criticaba y satanizaba a Tito Vasconcelos por ser empresario. Yo pasé de ser un simple gay banquetero a alguien que se unió a la organización de la marcha, para contribuir con uno de los camiones que visten el desfile.

De acuerdo con Jorge de la Rosa, los antros pueden invertir desde 60 000 hasta 150 000 pesos en el montaje de un tráiler que recorre el Paseo de la Reforma, que incluye strippers, sonido y decoración.

La percepción de Jorge de la Rosa sobre el movimiento no es complicada. Para él después de más de tres décadas de marchas, la comunidad lésbico-gay ha crecido en proporciones tales, que no todas las ideologías caben en un mismo común denominador. La diversidad que tanto se proclamaba anteriormente, ahora no sólo tiene un sentido real, sino también peso. De pronto, no todos comparten la misma representación.

Xabier Lizárraga conoce la historia y opina al respecto:

Durante las primeras marchas ningún ‘bar’ participaba, no les interesaba y no servía de plataforma publicitaria. Mayores problemas surgieron en 1984, cuando unos proponían una marcha luctuosa por los muertos a causa del sida y otros (el FHAR) consideraban que eso se pretendía por intereses mediáticos; hubo bronca y salió el libelo “Eutanasia al movimiento lilo”. El primer bar que participó con una plataforma fue El Taller, ubicado sobre la calle de Florencia en la Zona Rosa. Lo hizo de manera solidaria y comprometida porque en su interior se hacían ‘Los Martes’ (donde se debatían aspectos que afectaban a la comunidad, como discriminación, VIH o políticas públicas). Poco a poco se agregaron otros bares. La mayoría (no todos) sin ningún interés activista, sólo comercial y egoísta. Desde hace años las marchas del orgullo están sesgadas en dos intereses: comerciales y sexo-políticos.

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35 años de jotearz el Paseo de la Reforma

Es 2013. Este 29 de junio se lleva a cabo la XXXV Marcha del Orgullo y Dignidad LGBTTTI de la ciudad de México. De momento, parece que “empresarios” y “activistas puros” han logrado conciliar diferencias y habrá sólo un desfile, aunque por las redes sociales circulan dos carteles: uno que retoma el logo del Comité del Orgullo y Dignidad, y otro que evoca un estilo que recuerda la tipografía de la extinta Unión Soviética e imágenes calcadas de alguna estampita de Corea del Norte, como referencia histórica.

Enrique Torre Molina pertenece a una nueva generación de activistas lésbico-gays menores de 30 años. En su vocación de servicio a la comunidad, una de sus herramientas más útiles han sido las redes sociales.

Sobre las dos marchas, me parecería padrísimo que efectivamente hubiera una diferencia clara entre ellas, sus organizadores y las razones reales para hacer cada una. Pero no la hay. Son pleitos chafas que, excepto por sus protagonistas, nadie entiende ni a nadie le importan. Creo que hay varios tipos de activismo, y eso es lo que importa,

opina.

Las marchas del orgullo gay en la ciudad de México se siguen transformando. Hubo un tiempo, de acuerdo con los apuntes de Alonso Hernández, donde desfilaban hasta personajes como Rosario Ibarra de Piedra o Amalia García. Con el paso del tiempo, ha sufrido una colorida mutación. La protesta incluye al carnaval, las extravagancias, plataformas y una nueva generación que ha crecido con mayores libertades, incluidas la de beber alcohol en la calle hasta que paramédicos controlaran su vómito. Habrá que preguntarse si es un acto de desobediencia civil ponerse hasta la madre el día de la marcha, o si el orgullo es una cuestión religiosa.

Quiero pensar que tanto bodrio pop que, por alguna maniaca razón se ha instalado en el subconsciente del imaginario lésbico-gay-transgénero a niveles de representación de identidad, ha valido la pena. Hoy el matrimonio entre personas del mismo sexo es una realidad en el DF que algunos estados de la República empiezan a imitar con éxito, y otros comienzan a tomar como batalla. Y que no es disparatado pensar que la marcha de la ciudad de México, como las de otras capitales del mundo, contribuyó a la que la Organización Mundial de la Salud eliminara el 17 de mayo de 1990 a la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales.

35 años de jotearz el Paseo de la Reforma7Sin embargo, falta mucho por hacer. La población travesti, transgénero, transexual e intersexual sigue siendo hoy una de las más vulnerables, tanto por su situación jurídica como por la transfobia, en muchos casos con desenlaces mortales. Además de las complicaciones de salud a las que tiene que enfrentarse en su lucha por alcanzar físicamente el género que les corresponde y al que tienen derecho.

Como sea, con diferencias, quizá rencillas, inconformidades, nuevas lecturas, nuevos optimismos, cervezas, desmadre, Paulina Rubio y Gloria Trevi, el próximo 29 de junio se llevará a cabo la XXXV Marcha del Orgullo Gay con todo su abanico de diversidades hacia lo que no es buga, la forma en la que los gays nos referimos a los heterosexuales. El día en que el orgullo cobra una colorida realidad más allá de la retórica o la protesta. Y aunque también los sábados de la marcha por el orgullo gay son el día en que sueles tropezarte con los ex novios cogidos de la mano de ese alfeñique por el que te dejó, la fiesta nunca dejará de ser motivante y emotiva.

Otros orgullos en el mundo

– Tokio Rainbow Pride: Tokio, Japón. 28 abril.
– Pride Toronto: Toronto, Canadá. 21 – 30 junio.
– NYC Gay Pride: Nueva York, Estados Unidos. 28 – 30 junio.
– UK Black Pride: Londres, Inglaterra. 29 junio.
– INTER LGTB: París, Francia. 29 junio.
– San Francisco Pride: San Francisco, Estados Unidos. 29 – 30 junio.
– Cologne Gay Pride 2013: Colonia, Alemania. 5 -7 julio.
– MADO (Madrid Orgullo): Madrid, España. 6 de julio.
– Europride 2013: Marsella, Francia.10 – 20 julio. (Todos los países europeos eligen una ciudad distinta para celebrar unificadamente el orgullo LGTB de todo el continente).
– Manchester Gay Pride: Manchester, Inglaterra. 23 – 26 agosto.