Max & John

Max y John son pareja. John es estadounidense. Max es yucateco, como yo, y después de unos tres años de amistad vía Facebook, Joserra (mi novio) y yo los conocimos en persona durante nuestras vacaciones en San Francisco en diciembre de 2012.

john & maxHasta hace unos días, el Defense of Marriage Act (Ley de Defensa del Matrimonio, un título erróneo y homófobico), que definía “matrimonio” como la unión entre hombre y mujer, era un obstáculo para cualquier pareja binacional en Estados Unidos que quisiera casarse y obtener beneficios del gobierno federal, como el sponsorship que un ciudadano estadounidense puede otorgar a su esposa o esposo extranjero.

El pasado miércoles 26 de junio, la Suprema Corte del país decidió que esta ley era anticonstitucional. La corte emitió otro fallo que tiene como efecto la reanudación del matrimonio entre parejas del mismo sexo en California, donde Max y John viven.

Max y John son una de las miles de parejas binacionales y homosexuales que viven en Estados Unidos que, gracias a estos cambios, se libran de la amenaza de interrumpir su relación por dificultades legales o por la posibilidad de que uno de ellos esté obligado a salir del país. “De repente las dos puertas se abrieron de golpe,” dice Max, refiriéndose al matrimonio igualitario y a la opción que ahora tiene de obtener un green card a través de su esposo. Lo mismo para Sean y Steven, Marsh y Popov.

Más que triunfos de un movimiento social, de un grupo de activistas, de unos cuantos legisladores o jueces, de políticos o presidentes comprometidos con un sector de la población, son rostros e historias como los de Max y John los verdaderos ganadores. Muchas felicidades a ellos, que ahora planean casarse. Y muchas felicidades a quienes se sientan parte de esta gran celebración que, literalmente, no se limita a las fronteras gringas.

La foto es de Marina Midori. Más información de las implicaciones de lo que decidió la corte en el sitio web de Immigration Equality, organización que trabaja por los derechos de inmigrantes lesbianas, gays, bisexuales y transgénero en Estados Unidos.

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DF queer

*Alejandro Rocha, Regina Sienra y Marcela Vargas publicaron este texto en Gatopardo el 29 de junio de 2013.

Cada junio, la comunidad LGBTTTI alrededor del mundo celebra el mes del orgullo gay. El 28 de junio de 1969 se registró una redada violenta en el Stonewall Inn, un bar gay en Nueva York, la chispa que desató una serie de altercados hostiles entre los comensales y la policía. Esta fecha es recordada como un momento pivotal en la lucha de esta comunidad por sus derechos y, por ello, a partir de 1970 el 28 de junio es conocido como Día del Orgullo Gay.

En México, al igual que en otros países, se realizan marchas conmemorativas durante junio. El Distrito Federal ha celebrado este evento desde 1979, aunque la manifestación ha sido criticada por parecer más carnaval que una búsqueda por la justicia e igualdad para la comunidad LGBTTTI. En 2012, por ejemplo, la marcha se dividió en dos columnas en la Ciudad de México: una la de los activistas sociales y otra la de los carros alegóricos, la música y la fiesta.

Para la edición 2013 de la Marcha del Orgullo Gay se anunciaron algunos cambios. Los grupos activistas descartan expresiones festivas pues desean enfocar la marcha de este año a una verdadera lucha social. Mientras que los dueños y encargados de los antros y bares gay –negocios responsables de los carros alegóricos que le daban su toque carnavalesco al recorrido– no participarán en este evento, pues no se les otorgó el permiso para distribuir alcohol en la vía pública durante la marcha.

Para la comunidad homosexual en México ha sido difícil poder expresarse. De acuerdo con Enrique Torre Molina, miembro de la Red Nacional de Jóvenes Activistas LGBTIQ, el factor que distingue a México de otros países en cuanto a este tema es la religión.

Mucha gente, incluso la de mi generación –tengo 26 años– creció con ese conflicto de ‘por un lado tengo esta religión y fe, pero también esta orientación’. Incluso sin esa creencia, nos encontramos en un contexto que les creaba este tipo de tensión,

dice Enrique.

De acuerdo con el activista, este conflicto es más común fuera de la capital, ya que muchos de la comunidad gay se ven obligados a “censurarse”.

“A la hora de llevar al novio a un evento familiar el trato es diferente; se trata como invitado, amigo o el roommie, pero no como el novio”, comenta Enrique. “Definitivamente hay una brecha enorme entre el D.F. y el resto de los estados… en términos legales, culturales, sociales y activismo”.

De acuerdo con Torre Molina, la ciudad de México está a la par de otras ciudades que se han mostrado flexibles y abiertas a las propuestas del movimiento LGBT, como Buenos Aires y Nueva York.

“Mis primeros encuentros y marchas fueron allá en Nueva York”, dice Enrique, “y la verdad es que sí, el D.F. sí se puede comparar con este tipo de ciudades, aunque el problema es la brecha que hay entre la capital y los estados”.

Human Rights Campaign (HRC), la organización que lucha por los derechos y la igualdad de la comunidad LGBTTTI en Estados Unidos, ha cambiado el panorama para este grupo desde 1981, combatiendo legislaturas contra el matrimonio para todos en estados como New Hampshire y Iowa, además del Distrito de Columbia.

Hace cuatro meses, cuando la suprema corte empezó a discutir sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, HRC compartió una nueva versión de su logo –en rojo  y rosa, en lugar del clásico azul y amarillo– que rápidamente se convirtió en el estandarte de la nueva lucha –y la imagen de perfil de muchos–, que desembocaría en la victoria de esta semana  para los derechos de los homosexuales en California: la parte de la Defense of Marriage Act (DOMA) que señala que un matrimonio sólo puede ser la unión de un hombre y una mujer fue declarada inconstitucional por la Suprema Corte, mientras que la Propuesta 8, que le quitaba el derecho al matrimonio a las parejas del mismo sexo, fue invalidada.

En una situación un tanto opuesta, continúan las protestas contra la legalización del matrimonio entre parejas del mismo sexo en Francia. Los manifestantes se han enfocado en ganar espacio mediático, presentándose en el abierto de Francia –con marchas de hasta 300 mil personas– y amenazando con hacer lo mismo en el Tour de France.

Para Enrique, los acontecimientos recientes a nivel internacional ayudan a mostrar que incluso a pesar de ciertos aspectos, México ha avanzado.

“Aquí en México, si me caso en la capital, todo el país debe reconocerlo, no así como en Estados Unidos”, comenta Enrique, “creo que eso es de las cosas más presumibles que tiene México en cuanto al movimiento LGBT”.

Respecto a la división en el movimiento LGBT para la organización de la marcha, Enrique cree que es de muy poca importancia, pues una persona común no le importa quién organiza, sino el objetivo con el que va.

Esta marcha es muy grande, pero a la vez es muy personal. Uno puede ir para ligar, para marchar, para ponerse una borrachera; no sólo es para conmemorar, sino para festejar los avances. No puedes esperar que la marcha siga los mismos lineamientos que hace 30 años porque hay avances,

dice Enrique.

Al preguntarle sobre cómo ve el movimiento a corto y largo plazo, el activista concluye con un poco sobre su historia personal.

Hay una tía que es lesbiana, y todos en la familia lo sabían menos la mamá. La mamá, hasta el día de su muerte, nunca se enteró. Para mi generación, cuando llevo a mi pareja a una comida o a una Navidad o lo que sea, lo reconocen como mi pareja. Ahora, tengo a un primo de 15 años y me comenta que una de sus amigas ya tiene novia. Y eso es padrísimo, porque cada vez se acepta más.

Enrique también enfatiza la importancia de que el movimiento se llame “Red Nacional de Jóvenes Activistas”. Gracias al hecho de que sean jóvenes, los integrantes ven al mundo mucho más prometedor y con menos tragos amargos que la sociedad le ha dado a generaciones pasadas.

Actualmente, 14 países han legalizado el matrimonio homosexual en todo su territorio: Argentina, Bélgica, Canadá, Dinamarca, España, Francia, Islandia, Holanda –el primero, en 2001–, Nueva Zelanda, Noruega, Portugal, Sudáfrica, Suecia y Uruguay. En Brasil, Estados Unidos y México, el matrimonio se puede llevar a cabo solamente en algunas regiones, pero su validez en todo el territorio varía según cada país.

América Latina es un mosaico de posturas sobre el tema: Mientras Uruguay y Argentina lo han legalizado por completo, Venezuela y Ecuador sólo tienen leyes que protegen contra la discriminación, pero nada más. Centroamérica y el Caribe son zonas muy cerradas: Por ejemplo, Honduras es uno de los lugares donde más ataques reciben las organizaciones pro-derechos humanos; en Panamá, ser homosexual dejó de ser considerado enfermedad en 2008 y en Belice, Guyana, Jamaica y otros países caribeños, toda actividad homosexual es ilegal y puede ser castigada con sanciones que van de multas a cadena perpetua.

El recorrido de la Marcha por el Orgullo Gay 2013 iniciará en el Ángel de la Independencia al mediodía y la columna se trasladará hacia el Zócalo capitalino.

DF queer


Activistas mexicanos LGBTI se reúnen con embajador de Estados Unidos

*Notiese publicó esta nota el 27 de junio de 2013.

Activistas mexicanos LGBTI se reúnen con embajador de EULa tarde de ayer, activistas de la diversidad sexual, funcionarios de la delegación Miguel Hidalgo y del Gobierno del Distrito Federal (GDF) tuvieron un conversatorio con el embajador de Estados Unidos en México, Anthony Wayne.

El propósito de la reunión fue conmemorar con los empleados del colectivo lésbico, gay, bisexual, transgénero, intersexual (LGBTI) de la embajada y con activistas mexicanos el Mes del Orgullo, tal como ha sucedido en diversas instituciones del gobierno estadounidense, en la Casa Blanca y en algunas embajadas de Estados Unidos en el mundo.

El embajador Wayne dio un mensaje de apoyo a los activistas mexicanos a quienes felicitó por los avances políticos y sociales obtenidos en la Ciudad de México, al tiempo que compartió las experiencias de su país en los últimos años y reafirmó la postura del presidente Barack Obama para que en Estados Unidos no haya ningún grupo social excluido de los derechos humanos.

Durante la reunión se abordó el tema del fallo de la Suprema Corte de los Estados Unidos contra de la Ley de Defensa del Matrimonio (DOMA por sus siglas en inglés) y el revés a la Proposición 8 que prohibía los matrimonios igualitarios en el estado de California, al cual coincidieron los presentes en que fue es un suceso histórico que tendrá repercusiones positivas para los Estados Unidos y, afirmaron, para el resto del mundo.

Al encuentro asistió personal LGBTI de la embajada estadounidense que pertenece a Orgullo de Gays y Lesbianas de las Agencias de Relaciones Exteriores (GLIFAA por sus siglas en inglés), y los activistas Enrique Torre Molina, Alex Alí Méndez, Lolkin Castañeda, Bertha de la Maza; los periodistas Genaro Lozano y Antonio Medina, además del ex diputado local del Partido de la Revolución Democrática, David Razú; y Judith Vázquez, funcionaria de la Delegación Miguel Hidalgo; así como Marlene Ortiz, del GDF.


Mexican Supreme Court finds gay marriage ban unconstitutional

*This piece was originally published by Michael Lavers on Washington Blade on February 19, 2013.

Mexican Supreme Court finds gay marriage ban unconstitutionalThe Mexican Supreme Court on Monday formally released its ruling that found a Oaxacan law that bans same-sex marriage unconstitutional.

The 56-page decision cites two U.S. Supreme Court cases that specifically addressed race-based discrimination and segregation: Loving v. Virginia that found state bans on interracial marriages unconstitutional and Brown v. Board of Education that struck down laws that allowed separate public schools for black and white students.

“The historic disadvantages that homosexuals have suffered have been amply recognized and documented: public scorn, verbal abuse, discrimination in their places of employment and in the access of certain services, including their exclusion from certain aspects of public life,” the judges wrote. “In comparative law it has been argued that discrimination that homosexual couples have suffered when they are denied access to marriage is analogous with the discrimination suffered by interracial couples at another time.”

They further point out the U.S. Supreme Court said in Loving v. Virginia that restricting marriage on the basis of race is “incompatible” with the Equal Protection Clause under the 14th Amendment of the Constitution.

“In connection with this analogy, it can be said that the normative power of marriage is of little use if it does not give the possibility to marry the person that one chooses,” the judges wrote.

The court released its decision more than two months after the judges unanimously struck down the Oaxaca law that defined marriage as between a man and a woman.

Three couples tried to apply for marriage licenses in the state, but local authorities denied their applications. Lawyer Alex Alí Méndez Díaz filed lawsuits on behalf of two of the couples in Aug. 2011 and a third in Jan. 2012 who sought legal recourse — an “amparo” in the Mexican judicial system — to ensure local authorities would protect their constitutional rights.

The ruling also comes roughly six weeks before the U.S. Supreme Court will hear oral arguments in cases challenging the constitutionality of California’s Proposition 8 and the Defense of Marriage Act.

“They do it when in our country there is no previous rulings on the subject,” Méndez told the Washington Blade from Mexico City when asked whether it is common for Mexican Supreme Court judges to cite cases from other countries in their decisions. “These rulings are the first at the national level that support the topics in the way in which we had planned.”

Same-sex couples have been able to legally marry in the Mexican capital since 2010, and the Mexican Supreme Court has ruled other states must recognize gay marriages legally performed in Mexico City. Gays and lesbians have also married in Quintana Roo on the Yucatán Peninsula, while the state of Coahuila offers property and inheritance rights and other limited legal protections to same-sex couples.

The Uruguay House of Representatives in December overwhelmingly approved a bill that would allow gays and lesbians to tie the knot. Same-sex marriage advocates expect the measure will easily pass in the country’s Senate in April — President José Mujica has said he will sign it into law.

A Colombian Senate committee in December also approved a same-sex marriage bill. A court in the Brazilian state of São Paolo later that month ordered registries to begin offering marriage licenses to same-sex couples without a judge’s approval.

Argentina has allowed same-sex couples to marry since 2010, while Chilean President Sebastián Piñera in 2011 said he would introduce a bill that would allow gay men and lesbians to enter into civil unions. Same-sex couples would be allowed to tie the knot and adopt children in French Guiana under a proposal the French Senate is scheduled to begin debating on April 2.

The Inter-American Court of Human Rights in Feb. 2012 ruled in favor of lesbian Chilean Judge Karen Atala who lost custody of her three daughters to her ex-husband in 2005 because of her sexual orientation. Three gay couples from Chile who had been denied marriage licenses filed a lawsuit with the tribunal last September after the South American country’s Supreme Court ruled against them.

The Mexican Supreme Court cited the Atala case its decision that only applies to the three same-sex couples who had sought marriage licenses in Oaxaca.

“It just confirms that fighting for marriage equality on a federal level makes more sense and is becoming an increasingly global trend,” Enrique Torre Molina, an LGBT activist and blogger in Mexico City, told the Blade.

The Mexican Supreme Court on Wednesday is expected to formally announce its decision on whether the Oaxacan law that defines marriage as between a man and a woman is discriminatory. The judges will have to rule on an additional “amparo” from Oaxaca before gays and lesbians can legally tie the knot in the state.

“For there to be same-sex marriage throughout the country, if there is not a reform of the civil laws of each state, we will need five rulings in each one of the states that comprise the federation [of Mexico,]” Méndez noted.


Reflexiones amateur sobre racismo y clasismo en comunidades LGBT

*Este texto se publicó originalmente en The Huffington Post.

El mes pasado estuve en Los Ángeles por primera vez. Fui a la segunda edición del National People of Color Media Institute de GLAAD, un proyecto que la organización lanzó para reunir a personas lesbianas, gays, bisexuales y transgénero de color que trabajan en diferentes temas y comunidades, permitir que compartan sus experiencias, e impulsar su potencial como defensores y voceros de esas comunidades. El objetivo de GLAAD con este instituto y con su programa Voices of Color, a cargo de Daryl Hannah, es que haya más rostros negros, latinos y asiáticos en nuestros diarios, revistas, blogs, programas de radio y televisión. Tuve el honor de ser el primer participante extranjero.

brenda monica enrique

Brenda del Río (Bienestar), Monica Trasandes (GLAAD) y Enrique Torre Molina.

El trabajo que GLAAD ha hecho durante casi 30 años para que los medios sean un espacio más inclusivo con personas LGBT (en Estados Unidos y cada vez más en otros lugares), y para que las historias LGBT tengan más presencia y poder en esos medios, no debe subestimarse. Sin embargo, las personas LGBT de color no tienen suficiente visibilidad en medios tradicionales. Yo diría que ni siquiera en medios LGBT. Veamos, por ejemplo, algunos personajes gays en series de televisión actuales: Louis en Partners, Kurt en Glee, Bryan en The New Normal, Cam y Mitch en Modern Family. Todos hombres blancos.

De acuerdo con el reporte de 2012 Opinión y Discurso Público sobre las Intersecciones de Asuntos LGBT y Raza, publicado por The Opportunity Agenda, los asuntos LGBT tienen pocas menciones en medios latinos en Estados Unidos, aunque la Proposición 8 de California en 2008 detonó una cobertura más amplia de asuntos LGBT en dichos medios. No sorprende, considerando la gran población de latinos en el estado. El reporte también señala que mucha de “la retórica, los insultos y el lenguaje despectivo anti-LGBT encontrados en este monitoreo de medios viene de comentarios de usuarios en línea, no de los medios como tales.” Cuando blogueaba para VivirMexico.com, era común recibir comentarios absurdos y homofóbicos como “Los jotos son una mierda de personas. Los jotos mismos tienen la culpa de que se les discrimine. Su forma de actuar es cagante y llega a ser en ocasiones irrespetuosa. Si son putos me vale madres, que se cojan entre ellos y punto, pero los amanerados me dan asco.”

Me cuesta trabajo traducir a nuestra experiencia en México el concepto de “personas de color” (“people of color“) con el peso y el significado que tiene. Raza y racismo no son temas presentes en los medios, mucho menos en conversaciones diarias fuera de la pantalla. Con frecuencia pensamos en México como una sociedad libre de racismo. Pero la discriminación más fuerte contra personas negras, por ejemplo, no es ignorar esa exclusión sino asumir que no existen aquí, excepto por uno que otro modelo en pasarelas de semanas de la moda. El Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) ha investigado y difundido información sobre discriminación contra afrodescendientes. Fuera de eso, son prácticamente invisibles. De acuerdo con Jonathan Orozco, del área de comunicación de Conapred, no hay números oficiales sobre la comunidad afrodescendiente en México. Lo mismo que las personas LGBT, por cierto: no sabemos exactamente cuántos hay, en qué trabajan, dónde viven, etc.

Excepto por un par de piezas periodísticas o documentales sobre los muxes de Oaxaca, no recuerdo haber visto a nadie que sea LGBT e indígena en pantalla. Y no pronostico que suceda pronto, si incluso los cadeneros de algunos bares y antros gays son responsables de dejar fuera a personas con “apariencia indígena”.

He crecido en un contexto privilegiado, tuve un proceso de salir del clóset prácticamente libre de drama, tengo familiares gays y lesbianas, vivo en la única ciudad del país donde puedo casarme con mi novio, y aun así he experimentado una sociedad homofóbica. Apenas puedo imaginarme cómo son las cosas para alguien en el otro extremo del México racista y clasista.

¿Dónde están todas esas caras en las páginas de revistas, en anuncios de sitios de ligue por internet, en programas de televisión? Para un grupo que es blanco de tanta intolerancia, los medios LGBT podemos hacer un mejor trabajo abordando esos otros tipos de discriminación que existen al interior de nuestra comunidad.