La nueva revolución sexual

*Este texto lo publiqué originalmente en la edición de diciembre de Letras Libres.

portada dic2014Festivales de cine (como Festival Mix y DH Fest), obras de teatro (como Tom en la granja), congresos de empresarios (como el LGBT Summit of the Americas), foros en museos y universidades (como Simposio Libertad y Desarrollo en la Universidad de Guanajuato), eventos auspiciados por los gobiernos del Distrito Federal, Estados Unidos y Reino Unido (como el Youth Council Summit y el International Day Against Homophobia en el British Council), marchas, la reunión internacional más grande de activistas gays, lesbianas, bisexuales y transgénero (LGBT). México ha sido escenario de no pocas actividades sobre diversidad sexual a lo largo de 2014. Al ver esa cartelera, cualquiera pensaría que la lucha por los derechos de las personas LGBT ha alcanzado su punto más exitoso, pero no hay que dejarnos llevar por las apariencias: por cada avance ha habido también lamentables retrocesos.

En Global gay: cómo la revolución gay está cambiando al mundo (Taurus, 2013) Frédéric Martel plantea que ahora mismo estamos siendo testigos de una revuelta a nivel internacional a favor de la diversidad sexual. Tras reunirse con más de 600 personas en 45 países, el autor francés ha reunido el material necesario para trazar un mapa de la situación de la población LGBT en el mundo durante los últimos cinco años. Las conclusiones de su investigación son alentadoras: en general, cada vez hay más libertad e igualdad en Estados Unidos, Latinoamérica y la mayor parte de Europa en términos de derechos, visibilidad, representaciones en medios de comunicación, empresas y universidades. (Incluso para los temas pendientes en la agenda del movimiento por la diversidad sexual, se han creado fechas emblemáticas como la conmemoración del Día Internacional contra la Homofobia en mayo, las celebraciones del gay pride en verano o el Spirit Day en octubre para hacer conciencia sobre el bullying homofóbico que sufren estudiantes de primaria y secundaria). Martel sugiere que el resto del mundo no tardará mucho más en seguir ese camino. Sin embargo, no hay que ser demasiado acuciosos para darse cuenta que este progreso se da de manera desigual: en México la mitad de los trabajadores LGBT mantienen en secreto su condición, 35% ha sido víctima de discriminación por parte de un jefe o colega a causa de su orientación sexual o identidad de género y 67% de los adultos LGBT en México fueron víctimas de acoso escolar entre la primaria y la universidad.

Los datos sobre la circunstancia mexicana resultan incluso ingenuos cuando los comparamos con países de África, Asia y el Caribe, donde la persecución de personas LGBT por parte del Estado se ha recrudecido. Grupos conservadores, típicamente financiados desde Estados Unidos y a falta de éxito en su país, se han aliado para reunir millones de dólares y hacer campañas que promueven la homofobia y la criminalización de la homosexualidad en Belice, Jamaica, Trinidad y Tobago, Polonia, Rusia, Nigeria, Uganda y Kenia. Algunos de sus líderes, como Scott Lively, han querido demostrar los supuestos peligros de la llamada “agenda gay” y afirman que la nueva guerra mundial se está dando entre cristianos y homosexuales. Estos grupos alegan que los homosexuales son más propensos a la pedofilia, que quieren adoptar niños para pervertirlos y, contradiciendo a instituciones serias como la Organización Mundial de la Salud y la Asociación Americana de Psiquiatría, promueven terapias para “curar” la homosexualidad. Su influencia ha llegado también a Rusia, en donde han asesorado a legisladores para que, con el apoyo de Vladimir Putin, se haya logrado prohibir la “propaganda gay”. Lo anterior –junto con problemas de violencia e inseguridad– ha provocado que migrantes LGBT huyan de esas regiones y busquen asilo en México, Estados Unidos, Canadá, Suecia, Holanda y Reino Unido.

Ni siquiera los logros en materia de diversidad sexual pueden considerarse victorias unánimes. Que exista una fuerte relación entre el capitalismo y las conquistas de la comunidad LGBT ha sido motivo de discusiones entre activistas y académicos. Por ejemplo, cada vez en más lugares se legaliza el matrimonio entre parejas del mismo sexo y eso también abona a la moda del turismo especializado en este sector, que a la vez son clientes atractivos para organizadores de bodas en donde el matrimonio igualitario es legal. Por otra parte, empresas como American Express, IBM y Citigroup han demostrado la conveniencia de ofrecer prestaciones igualitarias a sus empleados gays y lesbianas (y sus parejas), de crear redes de empleados LGBT, de tener políticas claras para reclutar y ascender a sus empleados sin que la orientación sexual o la identidad de género sean motivo de discriminación. Todo esto nos lleva a pensar: ¿los gays en realidad están capturando el marketing y la economía o son solo un botín para las marcas que quieren beneficiarse de su “dinero rosa”? ¿Las banderas de arcoíris a la entrada de establecimientos comerciales son símbolo de inclusión o prolongan un estereotipo? ¿La participación de políticos y empresarios en una marcha del orgullo gay equivale al triunfo de un movimiento o al abandono de su componente radical, en el que muchos todavía prefieren regodearse? ¿Las personas LGBT deberían permanecer al menos un poco al margen del mainstream o abrazar los valores de una mayoría heterosexual? Creo que es inevitable que al conquistar ciertos espacios los movimientos LGBT se vean obligados a renunciar a una parte de su carácter subversivo, del outcast que cuestiona los roles de género, las reglas de las relaciones de pareja o el uso del cuerpo. Es casi imposible pasar de la exclusión a la inclusión sin dejar de ser el raro de la sociedad.

Lo que es importante reflexionar –y para lo cual Martel aporta información valiosa– es cómo la cultura gay ha transitado de la oscuridad a los reflectores. Y también hacia dónde debería dirigirse. De un lado, los activistas continúan encabezando organizaciones de la sociedad civil y liderando manifestaciones callejeras, y del otro cada vez más personas de diversas profesiones han manifestado abiertamente su orientación sexual y, con ello, le han recordado al mundo que están en todos lados. El mensaje es claro: es una comunidad grande y conviene valorarlos, sea porque representan un voto en elecciones o un sector de consumo poderoso. Pero sobre todo porque sin el respeto de sus derechos la lucha por los derechos humanos para todos está incompleta. Aun cuando muchos homosexuales no se identifican como “activistas” han emprendido acciones que, dado el contexto social y laboral, terminan por ser activismos. Hay algo genuinamente subversivo en buscar acceder a los derechos que otros tienen. Y esos pequeños actos de salir de fiesta, caminar por la calle de la mano de su pareja, llevar a sus hijos a la escuela, emprender un negocio, incluir personajes no heterosexuales en sus series de televisión y sus películas son, tal vez no en San Francisco pero sí en Moscú y en Kampala, pequeños actos de revolución.


Spirit Day en Guanajuato

header photo moradoUn grupo de profesores y alumnos de la Universidad de Guanajuato organiza una serie de actividades a propósito de Spirit Day este jueves 16 de octubre:

  • Feria con asociaciones civiles como Amnistía Internacional y Colectivo SERes.
  • Acto conmemorativo en honor de jóvenes LGBT que han perdido su vida por la homofobia.
  • Taller Morado: herramientas contra la homofobia“, que me toca dar, de 14:30 a 17:30 horas.

Para más información y registrarte al taller, entra a este enlace.

El evento está abierto para estudiantes, académicos, administrativos y trabajadores en general de la Universidad de Guanajuato. Ven vestido con alguna prenda morada.

header photo2


Activismo digital: unos tips

Alternativas y Capacidades es una organización de la sociedad civil con la que trabajé durante un año en el área de comunicación. Ésta es la Semana de Activismo Digital y me invitaron a participar en su campaña.

En estos dos videos hablo de mi experiencia haciendo activismo a través de internet y medios de comunicación. El primero es un resumen y el segundo es la versión completa donde incluyo el caso específico de Spirit Day.

Recomiendo mucho descargar la guía increíble que hicieron Maite Azuela, Mónica Tapia, Brando Flores, Abril Rocabert, Claudia Natera, Laura Freyermuth y Ana López.

Construyendo ciudadanía desde el activismo digitalGracias a Diana Baldenebro por la entrevista.


Enrique Torre Molina y el activismo gay internacional

*Cristian Galarza publicó esta nota en SDP Noticias el 22 de octubre de 2013.

Enrique Torre Molina y el activismo gay internacionalEnrique Torre Molina es un joven activista y blogger, que aborda desde diferentes direcciones la problemática LGBT (Lésbico, Gay, Bisexual, Trans).

Enrique es de Mérida, Yucatán, pero ahora vive en la Ciudad de México. Tiene estudios por diferentes instituciones como la Universidad de las Américas Puebla, Harvard University, New York Public Library, la Universidad Nacional Autónoma de México, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, el National People of Color Media Institute de GLAAD y Netroots Nation.

Se destaca por su manera clara e inteligente de comunicar ideas y resaltar hechos noticiosos; por eso le hicimos una entrevista en SDPnoticias. Queríamos saber su perspectiva en torno al activismo LGBT y su opinión sobre la evolución que la sociedad ha experimentado al respecto.

A continuación, la entrevista en 3 partes con Enrique Torre Molina:


Spirit Day 2013 por Roagui

Aquí el resultado de lo que mencioné en el post de ayer. Sobre el video, dice Alfredo Roagui:

Un día de convocatoria, 65 fotos y un par de horas de edición dieron como resultado lo siguiente! Muchas gracias a todos los Muchach@s que enviaron sus fotos! y antes de que termine… Feliz #SpiritDay

Me dio mucho gusto ver ahí a varios amigos. :)


Follow

Get every new post delivered to your Inbox.

Join 133 other followers