Aleatorio 105: 13 de agosto

Aleatorio2Este jueves 13 de agosto estaré en Aleatorio 105, el programa de radio con información LGBT que conduce Itzel Aguilar en Reactor 105. Hablaremos de la nueva temporada del programa Diversidad Capital y sobre el debate alrededor de la película Stonewall.

Pueden escucharnos de 11:00 a 12:00 horas en 105.7 FM y el sitio web de Reactor 105.

Reactor 105

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Medium

logoEsta semana abrí una cuenta en Medium. Estoy como en Twitter: @etorremolina. Ahí publicaré textos originales de vez en cuando, como mi lista de libros favoritos de 2014, y los publicados originalmente en otros medios.

Ya están los que he publicado entre 2010 y 2014 en Animal Político, Betúnel blog de la Embajada de Estados Unidos en México, Chilango, Gatopardola revista Internacionales del Departamento de Relaciones Internacionales y Ciencia Política de la Universidad de las Américas Puebla, Letras Libres, MidOpenMilenio, Ohm, Quién, The Huffington Post, Vivir México y enriquetorremolina.com.


De Minnesota a Yucatán: la vida universitaria LGBT

*Publiqué este texto en mi blog de The Huffington Post el 26 de agosto de 2014.

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Foto del Colectivo Diversidad Igualitaria (Codii) del ITESO.

La semana pasada la organización Campus Pride publicó su lista anual de las 50 universidades más “LGBT friendly” de Estados Unidos.

El Campus Pride Index señala cuáles son las instituciones que destacan por sus políticas de inclusión a estudiantes y empleados LGBT, contenidos en las clases y programas educativos, si hay clubes o asociaciones estudiantiles LGBT en el campus, qué tanto toman en cuenta las necesidades específicas de personas LGBT en temas de salud y seguridad, entre otras categorías.

¿Para qué sirve un análisis de este tipo?

Cada vez son más los jóvenes que toman en cuenta información como la que publica Campus Pride para tomar la decisión de dónde estudiar una carrera. En Estados Unidos, sin duda, pero me parece que en México también.

Y cada vez son más los jóvenes que, estando en la universidad, se encargan de generar un ambiente más seguro y respetuoso de quiénes son, políticas institucionales que garanticen que no haya discriminación a estudiantes y profesores LGBT, actividades sociales (como un cineclub) y académicas (el ensayo final de una materia o una semana de la diversidad sexual) para discutir el cruce de la orientación sexual y la identidad de género con temas como política, derechos humanos, economía, medios de comunicación, moda, política exterior, psicología, salud o deportes.

La universidad fue el primer espacio donde me sentí seguro como joven gay. Fue el primer lugar donde me sentí cómodo con que la gente, cualquier persona, cercana a mí o no, supiera que soy gay. Salí del clóset con amigos y compañeros que llevaba meses de conocer antes que con mi familia o mis amigos de toda la vida, que estaban en otra ciudad.

En 2006 estaba terminando mi primer año de Relaciones Internacionales en la Universidad de las Américas Puebla. Me enteré de Diversitas, una asociación estudiantil LGBT que, si me informaron bien, fue la primera de su tipo en una universidad privada en México.

El grupo organizaba ciclos de cine, talleres con activistas locales, conferencias con académicos y legisladores, y El Divergente, un programa de radio en la estación estudiantil.

Diversitas lleva unos años en coma y ojalá alguien en la UDLAP lo retome pronto. Y ahora hay grupos similares en el ITAM, la Universidad Iberoamericana, la UNAM y la UPN en la Ciudad de México, el ITESO en Guadalajara y, a partir de este semestre y después de que el consejo de la universidad lo rechazara varias veces, en el Tec de Monterrey.

Otras escuelas han abierto espacios para temas LGBT en sus clases, como CENTRO; para semanas de la diversidad sexual, como la UADY en Mérida, el CIDE y la UAM en el DF; o para conferencias en el marco de congresos de las facultades de economía u otras disciplinas, como la UNACH en Tuxtla Gutiérrez y la Universidad de Guanajuato.

He tenido oportunidad de conocer de cerca varios de esos proyectos, de participar en conferencias y talleres en varias de esas universidades, y una de las preguntas más frecuentes es: ¿cuáles han sido los principales avances para las personas LGBT en México?

En mi opinión, sin duda, la visibilidad en las universidades. Si hiciéramos en el país una lista como la de Campus Pride, probablemente algunas de estas instituciones ocuparían los primeros lugares. Y hay de todo: universidades públicas, privadas, laicas, religiosas, en diferentes zonas geográficas.

Muchos jóvenes gays, lesbianas, bisexuales y transgénero vivimos en hogares donde no fue fácil salir del clóset. Fuimos a escuelas donde no se mencionaba la homosexualidad más que para recordarnos que es pecado. Crecimos sin conocer a ninguna persona transgénero. Pero llegamos a la universidad y nos topamos con mejores recursos de información y oportunidades de desarrollo personal, con profesores que nos alientan a explorar la diversidad en el plano académico, y conocemos a otros jóvenes con quienes, por su orientación sexual o su identidad de género, tenemos una empatía especial.

Ese contexto ayuda a potenciar los talentos de sus miembros, a convertir chavos tímidos o marcados por episodios de bullying en líderes con una voz, a encontrar aliados heterosexuales para reconocer la diversidad. Ojalá continúe la tendencia de visibilizar y respetar la diversidad sexual en más universidades.

De ahí están saliendo las personas que empezarán nuevas familias, ocuparán cargos políticos, y muchos profesionistas que están llevando esa mentalidad al mundo laboral, donde hace mucha falta.


For Matthew Shepard and his family

*I originally published this post on The Huffington Post on June 18, 2014.

I wrote and read this piece on June 3, right before a special performance of The Laramie Project that I co-produced with the U.S. Embassy and the Matthew Shepard Foundation at Mexico City’s Teatro Milán.

funeral de matthew2At the end of my first year in college, just when I began to come out to my family and friends, I read about a young man in the United States, Matthew Shepard, who had been brutally murdered for being gay. This shocked me for many reasons — first, because I identified with a few of Matthew’s traits: My age at that time was almost the same as his when he was killed. We were both university students studying international relations. We both enjoyed traveling and learning new languages. We were both gay.

But what caught my attention the most was the fact that he was a regular guy. Matthew was not a famous activist whose work made someone in power feel uncomfortable. He was not a politician getting in the way of another. Matthew was just at the wrong spot at the wrong time with the wrong people. This terrified me.

A couple of years after that, I was living in New York, and I met Judy Shepard, Matthew’s mom and the co-founder of the organization named after him. Judy spoke at the city’s LGBT Community Center. At the end of the event, I came up to say hello, mentioned how much I admired her work, and asked her a couple of questions. Judy gave me a purple plastic bracelet that I have worn every day since then, for five years now. It has two simple but very strong words on it: “ERASE HATE.”

The hate that took her son away. The hate that ended Matthew’s life in 1998 in Wyoming, Brandon Teena’s in 1993 in Nebraska, Daniel Zamudio’s in 2012 in Santiago, Agnes Torres’ in 2012 in Puebla, and the list goes on. The same hate that ends relationships between friends because of one’s sexual orientation, or between a mother and her transgender daughter because the mother doesn’t understand her daughter’s identity.

The message sent by people like Matthew’s murderers (and everyone else’s) is that being gay, lesbian, bisexual or transgender is wrong. It is a problem. It is dangerous. It’s best to get rid of them. Alarming, right? Far from the promises of campaigns like It Gets Better, for people like Matthew and many more it actually got worse.

The amazing thing is that, 16 years after that episode, and thanks to the work of many, many people, Matthew is still “alive.” His story and the story of the small town that knew him keep traveling, moving hearts and minds, inspiring playwrights, filling theaters around the world, pushing laws forward against discrimination, driving young men and women to promote respect for diversity.

Today I celebrate that Matthew’s life did not end for nothing. If he, a 21-year-old, ordinary student, is here tonight and has made us come and know his story, we now have the task of erasing that hate and replacing it with respect and understanding.


Jaime Kohen de color

*Este texto lo publiqué originalmente en The Huffington Post.

A dos meses de que salga a la venta su nueva producción musical, Jaime Kohen envió un boletín a medios de comunicación: los convocaba a un evento en el Museo Memoria y Tolerancia donde hablaría abiertamente de su preferencia sexual “para plantar semillas de tolerancia en nuestra sociedad”. Estrenó su sencillo “Tú y yo de color” y apareció en la portada de la revista gay Betún, que se edita cada mes en México. Todo esto en la misma semana.

Jaime Kohen3Después de pasar por una crisis personal en la que la música lo acompañó, Jaime pensó que le gustaría darle a otros lo que la música le dio a él. Estudió un verano en Berklee College of Music, donde aprendió a componer y tocar piano. Hoy es un artista independiente, canta y compone y baila pop, y la honestidad de sus letras coinciden con la que expresa en persona. Lleva dos años con su novio, le gustaría casarse y formar una familia. Su disco Contraluz Vol. 2 sale el 27 de abril.

Enrique Torre Molina: ¿De qué va tu nuevo disco?
Jaime Kohen:
Está inspirado en lo retro y hay elementos desde los años treinta hasta los cincuenta. Y en letras habla específicamente de la pareja. Creo que la pareja a todos nos saca nuestros peores demonios, pero también nuestra parte más linda.

ETM: ¿Y la canción “Tú de rojo y yo amarillo”?
JK:
Tenía una canción que hablaba de la boda, un tema importante en la pareja. Cuando tomé la decisión de abrir mi sexualidad y de enfocarme más en hacer esta protesta, le di un giro a la canción para hablar sutilmente sobre celebrar las bodas de diversidad. Por eso el coro dice que por qué nos tenemos que casar de blanco y negro, que quién puso esa regla y por qué no de color. Es decir, romper la tradición y abrirte a la diversidad. Fue lindo coordinar la canción con el mensaje. En este nuevo disco la mayoría de las canciones son duetos, pero esta canción en específico la quise hacer solo porque es un mensaje muy personal.

Jaime KohenETM: ¿Por qué decidiste ahora hablar de que eres gay?
JK:
Siempre ha habido una identificación con el público gay. Mi primera canción, “Alguien”, habla de aceptación que es un tema que resuena con el público gay de inmediato. Pero siempre he tratado de manejarlo de manera más universal, porque todos tenemos que aceptarnos de una u otra manera. Tomé la decisión de hacerlo ahorita porque este año se me juntaron muchas cosas. Lo que más me impactó fue un video sobre lo que está pasando en Rusia, donde un grupo de gente hace como unas dates falsas para maltratar [a homosexuales]. Me puse a investigar más. Sabía que hay lugares donde la homosexualidad se castiga con cárcel, pero no estaba tan informado. Me di cuenta que también en India se retomó una ley que castiga la homosexualidad. Y, sin irme tan lejos, vi que México es el segundo país con más homicidios por homofobia. Quiero poner mi granito de arena.

ETM: ¿Hay alguien en especial que te haya inspirado?
JK:
En mi época de crisis, la cantante India Arie me inspiró mucho porque tiene un mensaje súper propositivo en sus canciones, y me sanaba mucho escucharla. También Rosana fue alguien que me movió en ese momento. La mayoría de la humanidad se conecta más con el dolor y el drama, pero yo quería dar otra posibilidad con mis canciones. Admiro mucho a deportistas como Michael Sam, Thomas Hitzlsperger y Jason Collins. Esas noticias me las trajo mi papá que es como súper macho, ve deportes, y esto ayuda a que la gente se dé cuenta de que un futbolista de la NFL, un hombre grandote, también puede ser gay.

ETM: ¿Cómo fueron la semana de tu comunicado, el evento en el Museo Memoria y Tolerancia y los días después?
JK:
Hay cosas que están en tus manos y puedes controlar, y hay cosas que no. Aunque el comunicado se publicó antes de tiempo, no le quitó nada al mensaje. Fue muy especial hacerlo ahí porque soy judío, tengo una preferencia sexual diferente, y esas dos minorías están muy expuestas en ese museo. Siempre han sido perseguidas de la mano. La reacción de la gente y de los medios ha sido increíble. Me siento muy afortunado. También por parte de mi familia, porque una cosa es abrirme con ellos y otra con el mundo.

ETM: ¿Tuviste miedo de que salir del clóset pudiera perjudicarte profesionalmente?
JK:
Claro. Me tomó dos meses decidirlo, porque pensé que podría cerrarme las puertas con algunas marcas o que muchos fans me dejarían de seguir. Pero me di cuenta que ésa es una voz más de mi ego. Que mi mensaje y lo que siempre he querido hacer con la música es tocar al mundo, aunque sea a una persona, de forma positiva. No tengo nada que perder. Quien se quiera quedar, se queda. Las marcas que me quieran apoyar, buenísimo. Las que no, no pasa nada.

ETM: En México hay pocos ejemplos de gente que se ha abierto de esta manera. ¿Es importante que las personas públicas salgan del clóset?
JK:
Me animé a hacerlo también por eso. Cuando decides ser una figura pública, tengas un seguidor o millones, ya influyes en algo y tienes una responsabilidad. Un ejemplo con otro tema es la adopción: cuando adoptamos a mi hermana, la adopción era un tabú. Ahora está más de moda, en parte gracias a las celebridades, y el tema ha cambiado.

ETM: ¿Qué opinas de la homofobia que existe en México, Uganda, Rusia y otros lugares? ¿Te gustaría involucrarte con algún tema en específico?
JK:
Sí quiero involucrarme, pero no desde un lugar de lucha, porque entonces creas otra vez la dualidad y es otra vez pelear. Creo más en apoyar, en acompañar, en hacer campañas sobre tolerancia y libertad, que es otro tipo de mensaje. Es diferente hacer una campaña a favor de la paz y la tolerancia que hacer una contra la discriminación. El tono es diferente. Con una marca estamos viendo si vamos a algunas escuelas a hablar de esto con chavos de prepa y secundaria, donde hay mucho bullying. El mensaje que quiero mandar es que hay que vivir en libertad y expresar tu amor como sea.