Ulisex Magazine: entrevista con actores de “El Proyecto Laramie”

*Gabriel Gaytán publicó este texto en Ulisex Magazine el 29 de mayo de 2015.

Ulisex 29may2015

Pocas veces en el Teatro de la Ciudad se presentan obras abiertas al público y cuando esto ocurre, la ocasión se agradece, más cuando se trata de una puesta en escena como “El Proyecto Laramie” que viene a incidir a través del arte escénico en una de las más penosas problemáticas de nuestra ciudad: la homofobia.

Si bien, no es la primera aportación de este tipo en beneficio de la comunidad LGBT y el público en general, sí lo es como un esfuerzo entre el Consulado de Estados Unidos y Conarte Nuevo León que apoyaron a la producción, a cargo de Enrique Torre Molina y Rodrigo Salazar.

La obra documental, donde siete actores interpretan a 60 personajes, incluye diálogos reales tomados de entrevistas a habitantes de Laramie, Wyoming, tras el asesinato por odio de Matthew Shepard, el 6 de octubre de 1998 cuando dos jóvenes lo conocieron en un bar y lo llevaron a un lugar apartado donde lo ataron a una cerca y lo torturaron causándole heridas mortales . Matthew falleció en el hospital unos días después. El caso ganó suficiente atención mediática para agudizar la discusión sobre crímenes de odio en el congreso estadounidense.

U!M tuvo la oportunidad de charlar con los actores, Hector Berzunza , Ivan Carbajal, Itzel Souto, Fernando Memije, Natalia Benvenuto, Daniel Cervantes y Jon Persan en el escenario un par de horas antes de la única presentación, acerca de lo que sienten ellos al interpretar a las numerosas voces que reconstruyen a través de sus testimonios la vida en Laramie y la muerte de Matthew Shepard.

“A partir de esos hechos a nosotros como actores nos toca la bendición de interpretar esta historia y de contarla” La trama es más compleja de lo que parece “Un pueblo entero sufre una gran tragedia no sólo una familia pierde a alguien” Y el mensaje tras eso es que “Seamos humanos y celebremos ser humanos todos y olvidémonos de las cosas que nos dividen” contó Hector Berzunza y agregó, “El texto, es poderosísimo y en ese gran poder transformador en muchas cosas, no en un sólo tema, pese a que la obra es sobre homofobia y creo que es sobre otra cosa, es sobre humanos.”

A su vez, Fernando Memije, señaló “La obra va puerta abierta a todas las voces tanto a voces gays religiosas que rechazan este ‘estilo de vida’, entrecomillas porque es una frase de un religioso y justo lo que hacemos es eso encontrar la verdad, la postura de las personas que fueron entrevistadas, no se les puede llamar personajes porque es gente que existe, no estamos juzgando la opiniones de Laramie Wyoming”.

Para Daniel Cervantes, “Se trata de un hecho violento, el asesinato de un chavito gay hace casi 20 años, lo que nos toca a nosotros como actores 20 años después es contar esta historia con un punto imparcial ante la violencia” y destacó, “Que estas historias tengan voz tiene una cantidad de consecuencias para concientizar a más gente”.Para Daniel el guión representó retos. “Para nosotros, más allá del reto lúdico de hacer a varios personajes es esta obra, y cada uno tiene una postura, lo mismo uno de nosotros interpreta al papá de Matthew que a uno de los asesinos, y ponernos en ese lugar pero encontrarle la verdad, eso nos ayuda entender el lado humano, incluso de las voces que están en contra de un tema tan polémico.

Natalia Benvenuto lo ve con un poco de humor, “Concientizar a la gente y mover fibras, transmitirles que la diversidad es de las cosas más padres que hay, qué flojera que fuéramos todos iguales”, dijo. Iván Carbajal, explicó su punto de vista por igual, “No creo que nadie nazca siendo homofóbico o racista, odiando a las personas, vas a prendiendo todo eso de tus padres y tus amigos, de lo que ves en la televisión y en el cine, entonces es cambiar el chip y pensar, no está mal o está bien”.

El espectro de opiniones tan variadas, diversas y opuestas en la obra, la vuelve reveladora. “Viene desde la persona que dice ‘claro es puto y por eso lo mataron’ hasta la voz de uno los investigadores que se mete y entiende desde otro lugar, y todo eso lo hacemos sin juzgar.


Entrevista en Ulisex Magazine: “El Proyecto Laramie” en Monterrey

poster final

*Gracias a Edgar Bryand por esta entrevista en Ulisex Magazine para promover El Proyecto Laramie en Monterrey.

El próximo jueves 28 de mayo la puesta en escena, “El Proyecto Laramie”, se presentará en el Teatro de la Ciudad. La función es a las 20:00 horas y la es entrada libre.La obra documental, donde siete actores interpretan a 60 personajes, incluye diálogos reales tomados de entrevistas a habitantes de Laramie, Wyoming, tras el asesinato por odio de Matthew Shepard, el 6 de octubre de 1998 cuando dos jóvenes lo conocieron en un bar y lo llevaron a un lugar apartado donde lo ataron a una cerca y lo torturaron causándole heridas mortales . Matthew falleció en el hospital unos días después. El caso ganó suficiente atención mediática para agudizar la discusión sobre crímenes de odio en el congreso estadounidense. Enrique Torre Molina, productor de “El Proyecto Laramie”, tomó la llamada de U!M y habló al respecto de su conexión con la puesta en escena.

Esta es una historia que yo conocí cuando estaba en la universidad y empezaba a trabajar en temas LGBT y desde entonces me conmovió, me conecté muchísimo con la historia de Matthew, pues era chavo que fue asesinado a la misma edad que yo tenía en ese momento. Luego, yo estaba viviendo en Nueva York y conocí en una conferencia a la mamá de Matthew Shepard”.

Sobre cómo surgió su interés en llevarla por sí mismo al escenario dijo.

Vi la obra en Estados Unidos, luego un grupo de teatro aquí en DF la presenta en varios teatros durante 2010 y 2011 y desde entonces tuve muchas ganas de hacer algo con esa obra”.

A propósito del apoyo recibido por la Embajada de Estados Unidos en México explicó.

Hace un año surgió la oportunidad con la embajada de Estados Unidos en el DF con quien yo ya habia trabajado en otros proyectos para la población LGBT y tuve la oportunidad de hacer una función especial patrocinada por la embajada y traer, como parte del programa, al director de la fundación Matthew Shepard”, quien fue amigo de éste en vida.

Con el éxito obtenido en esta primera función donde se llenó el teatro, por recomendación de su Embajada, el Consulado de Estados Unidos en Monterrey con apoyo de Conarte optó por llevar a cabo un programa similar en la capital de Nuevo León.


For Matthew Shepard and his family

*I originally published this post on The Huffington Post on June 18, 2014.

I wrote and read this piece on June 3, right before a special performance of The Laramie Project that I co-produced with the U.S. Embassy and the Matthew Shepard Foundation at Mexico City’s Teatro Milán.

funeral de matthew2At the end of my first year in college, just when I began to come out to my family and friends, I read about a young man in the United States, Matthew Shepard, who had been brutally murdered for being gay. This shocked me for many reasons — first, because I identified with a few of Matthew’s traits: My age at that time was almost the same as his when he was killed. We were both university students studying international relations. We both enjoyed traveling and learning new languages. We were both gay.

But what caught my attention the most was the fact that he was a regular guy. Matthew was not a famous activist whose work made someone in power feel uncomfortable. He was not a politician getting in the way of another. Matthew was just at the wrong spot at the wrong time with the wrong people. This terrified me.

A couple of years after that, I was living in New York, and I met Judy Shepard, Matthew’s mom and the co-founder of the organization named after him. Judy spoke at the city’s LGBT Community Center. At the end of the event, I came up to say hello, mentioned how much I admired her work, and asked her a couple of questions. Judy gave me a purple plastic bracelet that I have worn every day since then, for five years now. It has two simple but very strong words on it: “ERASE HATE.”

The hate that took her son away. The hate that ended Matthew’s life in 1998 in Wyoming, Brandon Teena’s in 1993 in Nebraska, Daniel Zamudio’s in 2012 in Santiago, Agnes Torres’ in 2012 in Puebla, and the list goes on. The same hate that ends relationships between friends because of one’s sexual orientation, or between a mother and her transgender daughter because the mother doesn’t understand her daughter’s identity.

The message sent by people like Matthew’s murderers (and everyone else’s) is that being gay, lesbian, bisexual or transgender is wrong. It is a problem. It is dangerous. It’s best to get rid of them. Alarming, right? Far from the promises of campaigns like It Gets Better, for people like Matthew and many more it actually got worse.

The amazing thing is that, 16 years after that episode, and thanks to the work of many, many people, Matthew is still “alive.” His story and the story of the small town that knew him keep traveling, moving hearts and minds, inspiring playwrights, filling theaters around the world, pushing laws forward against discrimination, driving young men and women to promote respect for diversity.

Today I celebrate that Matthew’s life did not end for nothing. If he, a 21-year-old, ordinary student, is here tonight and has made us come and know his story, we now have the task of erasing that hate and replacing it with respect and understanding.


El Proyecto Laramie: opinión de Lucero Solórzano

*Lucero Solórzano publicó este texto en su columna de Excélsior el 6 de junio de 2014.

En octubre de 1998 un terrible homicidio sucedió a las afueras de Laramie, Wyoming, en Estados Unidos. Un crimen sanguinario que marcó un antes y un después, no sólo en esa conservadora comunidad, sino en toda la Unión Americana, y que se convirtiera en noticia de encabezados en los principales medios del mundo.

Matthew Shepard era un joven estudiante de 22 años de la Universidad de Wyoming. Su pecado no fue ser homosexual, sino pensar que no había ningún problema en decirlo públicamente; el gran error de este joven fue creer que podía ser libre de vivir como se le diera la gana, y cantarlo a los cuatro vientos. En una sociedad con miedo a lo diferente que puede ir desde ser mujer, obeso, negro, o de otro color, con problemas de nacimiento, con “anormales” inclinaciones sexuales, o hasta extraterrestre, eso fue intolerable y motivo suficiente para que Matthew fuera secuestrado por otros dos jóvenes de su edad, que lo torturaron y golpearon amarrado a una cerca, causando su muerte unos días después.

Un delito de odio que a la luz de lo que pasa hoy en día, en nuestro propio país, en las familias, escuelas, etcétera, se antoja dolorosamente vigente.

A partir del hecho cientos de voces se alzaron en una protesta y con el objetivo de pugnar porque estos delitos de odio no se repitan, se organizaron para formar la Fundación Matthew Shepard. Desde el hoy llamado bullying en algunas de nuestras escuelas (mucho más virulento que hace décadas), pero sobre todo la homofobia con su violencia física y sicológica, y la persecución cruel de minorías “diferentes”, son parte de los temas que ocupan a la Fundación Matthew Shepard, que convierte a este joven, y su prematura muerte, en una bandera por la defensa de los derechos de comunidades de gays y lesbianas.

El miércoles tuve la oportunidad de presenciar una puesta en escena especial de El proyecto Laramie (The Laramie Project) escrita por Moisés Kaufman, autor venezolano nominado a varios premios por esta obra —también llevada por él al cine—, y ganador del Emmy. La versión cinematográfica para la televisión se presentó con muy buena respuesta de público y crítica en el Festival Sundance de 2002,  y recibió una mención especial como ópera prima en el de Berlín. Se puede ver ocasionalmente por HBO con el título Proyecto de un crimen.

Moisés Kaufman es el fundador del Proyecto de Teatro Tectónico; con los miembros del grupo viajó varias veces a Laramie para realizar más de 200 entrevistas entre amigos, vecinos, testigos, compañeros de escuela, autoridades, maestros, padres, y los propios asesinos.

En México se repone por tercera vez, y los productores del evento son Enrique Torre Molina y Rodrigo Salazar, bajo la dirección de Luciana Silveira. Un grupo de siete actores se presenta en un escenario de fondo negro, vestidos de ese mismo color. Están sentados en sillas negras y todos tienen junto una caja, de la que sacan los diferentes objetos que utilizan durante la representación, ya que cada uno interpreta varios personajes.

El texto de Kaufman es conmovedor y de una gran riqueza, y se escuchan por momentos sollozos del público emocionado, aunque a veces se siente reiterativo y la puesta en escena llega a ser demasiado larga.

En esta función especial se contó con la presencia de Jason Marsden, director ejecutivo de la Fundación Matthew Shepard, que habló de la vida de Shepard y lo que implica su muerte a 16 años de distancia.

El proyecto Laramie es una forma de usar el teatro para dar voz a los que han sido silenciados, o que nadie escucha. El tema es universal.

Se estará representando los lunes en el Teatro Arlequín. Es muy recomendable.


El Proyecto Laramie: reseña de Alex Orué

*Alex Orué publicó este texto en su tumblr el 4 de junio de 2014.

funeral de matthewFoto: Representación del funeral de Matthew Shepard. Por Enrique Torre Molina.

Por tercera vez, esta obra escrita y producida originalmente en el año 2000 por Moisés Kaufman, se presenta en la Ciudad de México. Sólo que esta vez es con el apoyo de la Embajada de los Estados Unidos en México y de la misma Matthew Shepard Foundation.

La historia de Matthew Shepard, un joven de 21 años brutalmente asesinado en Laramie, Wyoming, por ser gay, pasó a ser el caso de crimen de odio más sonado de la historia, la cual vendría a traer el debate sobre la homosexualidad a nivel no sólo nacional en Estados Unidos, sino en el mundo. El Proyecto Laramie es un relato de entrevistas que jóvenes actores de la compañía Tectonic Theater Project hizo a gente de la comunidad de Laramie al poco tiempo de la tragedia sucediera para documentar el impacto de este evento en esta pequeña comunidad. Esta puesta en escena sólo puede ser descrita como un documental teatral.

Ayer, 3 de junio, fui invitado por Enrique Torre Molina, co-productor de la obra junto a Rodrigo Salazar, a una función especial en el Teatro Milán, donde se contó con la presencia de asociaciones civiles, líderes de opinión, gente del espectáculo, activistas, entre otros.

Para aquellos que somos familiares con la historia, es un flashback a 1998 cuando por primera vez oímos de esto en las noticias. Es un recordatorio, aunque no lo hayamos olvidado, de todos los progresos que se han hecho desde entonces, pero también nos recuerda lo mucho que nos falta por recorrer. Para los que conocemos la historia, fue una reflexión de los muchos puntos de vista de los habitantes de Laramie, mismos que se pueden traducir a nuestra sociedad o a cualquier otra cuando hay ignorancia y prejuicios.

Para aquellos que sea la primera vez que escuchan de Matthew, sin duda será un enfrentamiento a la realidad que la comunidad LGBT vive día a día, y desde hace mucho. Sean aliados, LGBT o gente con sus propios prejuicios sobre el tema de la homosexualidad y religión, sin duda saldrán con un nudo en la garganta, pues una de las reflexiones más contundentes de esta experiencia es ver los alcances que el odio tiene hacia lo incomprendido, así como sus consecuencias.

En lo personal, viendo la situación de mi país, me aterra la idea de la realidad en México. ¿Cuántos Matthews tenemos? ¿Qué hemos hecho? A pesar de que indudablemente hemos tenido muchos progresos, hoy por hoy, de un estado de la república a otro, varía mi estatus como ciudadano. En la Ciudad de México, mis derechos están protegidos por la ley. En el Estado de México, a escasos 20 minutos de la capital (depende en qué punto de la ciudad uno se encuentre), paso a ciudadano de segunda clase. Sin embargo, a pesar de que en algunas entidades del país la situación para la comunidad LGBT progresa, no significa que la sociedad vaya avanzando a la par de los progresos legislativos. México es un país católico, misógino, machista y homofóbico. Entonces, ¿cómo afrontar estos retos?

Definitivamente la sociedad cambia, la cultura cambia, a través de los medios masivos. Los medios de comunicación, de entretenimiento (cine, teatro, televisión, radio e internet) juegan un papel crucial en el cambio de perspectiva que la mayoría de la población tiene hacia las minorías, no solamente la comunidad LGBT. Pero mientras sigamos siendo representados como la burla, lo ridículo y exagerado, no seremos tomados en cuenta seriamente.

Producciones como El Proyecto LaramieThe normal heart de Larry Kramer, y documentales como We were here y How to survive a plague son vitales para concientizar a la sociedad de la injusticia que nuestra gente ha pasado y sigue pasando en muchas partes del mundo. Y para nosotros, aquellos que nos identificamos como LGBT, son vitales para recordarnos que no tenemos el lujo de poder olvidar, no mientras sigan habiendo Matthews en el mundo.

La compañía de teatro Dèjá Vu! es la responsable de esta magnífica representación. No puedo enfatizar lo suficiente lo mucho que recomiendo esta obra. Sólo lleven sus Kleenex, los van a necesitar.